SUMARIO
HISTÓRICO DE LOS MISIONEROS REDENTORISTAS DE AMÉRICA CENTRA
Por P. Bosco José Rodríguez Alvarado, C.Ss.R.
A modo de introducción; 1.-Llegada de los misioneros redentoristas a Costa Rica; 1.1 Fundación redentorista en la ciudad capital de San José; 2.- Los redentoristas en la República de Honduras; 2.1 Fundación en la capital de Tegucigalpa; 2.2 Los redentoristas en el departamento de El Paraíso; 2.3 Los redentoristas fundan el carisma en la ciudad de San Pedro Sula; 3.- Los redentoristas en la República de El Salvador; 3.1 Fundación del carisma en San Salvador; 3.2 El juniorado “San Alfonso”; 4.- Los redentoristas en la República de Guatemala; 4.1 Misión redentorista en Ciudad de Guatemala; 5.- Los redentoristas en la República de Nicaragua; 5.1 Creación de la parroquia Santísima Trinidad; 6.- Los redentoristas en la República de Panamá; 6.1 Misión redentorista en Ciudad de Panamá; 7.- Los misioneros redentoristas en Belice.
A modo de introducción
Contexto sociopolítico,
eclesial, congregacional, cultural, tecnológico, científico y literario: el año
1927 fue un año común que comenzó en sábado, día de la Bienaventurada Virgen
María. En ese año, el vicario de Cristo era Su Santidad el papa Pío XI. El
superior general de la Congregación del Santísimo Redentor era el M. R. P.
Patricio Murray, y el provincial de la provincia de Madrid, el M. R. P. Nicanor
Mutiloa Irurita. En los Estados Unidos de América, el presidente era el
republicano Calvin Coolidge.
En España gobernaba el
teniente general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. La República de Costa Rica
era gobernada por Ricardo Jiménez Oreamuno. Nacía en Marktl, Alta Baviera,
Alemania, Joseph Alois Ratzinger, quien más tarde sería Benedicto XVI, el 265.º
papa de la Iglesia católica.
En el ámbito eclesial, el
papa Pío XI prohibió el periódico francés Action Française, lo que marcó
la primera vez que se prohibía un periódico por decreto. En América del Norte,
estalló la Guerra Cristera en México, en la que
elevaron su voz de protesta laicos contra la persecución y las leyes
anticlericales del presidente Plutarco Elías Calles Campuzano. Esta ley
controló el ejercicio del culto católico, limitó el número de sacerdotes y
prohibió el uso de hábitos religiosos fuera de los templos. En este contexto,
la Iglesia católica en Centroamérica vivió tensiones frente a las políticas
anticlericales y la consolidación de los Estados nacionales liberales, quienes
limitaron a la Iglesia en la educación y el control social.
Se celebra el Congreso de
Solvay, con figuras como Albert Einstein y Niels Bohr. En el ámbito cultural,
Sigmund Freud pública El porvenir de una ilusión y Virginia Woolf
publica To the Lighthouse.
El Premio Nobel de
Literatura de 1927 fue otorgado al filósofo francés Henri Bergson, mientras que
el Premio Nobel de la Paz fue concedido conjuntamente al historiador alemán
Ludwig Quidde y al educador francés Ferdinand Buisson.
En este año se dieron
avances tecnológicos y científicos: el primer vuelo transatlántico de Nueva
York a París y la primera transmisión de televisión en Estados Unidos,
realizada por Philo Farnsworth.
La Guerra Cristera en los
Estados Unidos Mexicanos obligó a varias órdenes y congregaciones religiosas a
abandonar sus fundaciones, vivir bajo el velo de la clandestinidad, cambiar sus
nombres y huir del país, como consecuencia de las políticas anticlericales
dictadas por la Ley Calles. En uno de sus discursos, pronunciado el 11 de mayo
de 1924 en el Teatro Ocampo de Morelia, Calles afirmó vehementemente:
Dicen
mis enemigos que soy enemigo de las religiones y de los cultos, y que no
respeto las creencias religiosas. Yo soy un liberal de espíritu amplio, que
dentro de mi cerebro me explico todas las creencias y las justifico, porque las
considero buenas por el programa moral que encierran. Yo soy enemigo de la
casta sacerdotal, del cura intrigante, del cura explotador, del cura que
pretende tener sumido a nuestro pueblo en la ignorancia, a merced del
explotador, del trabajador. Yo declaro que respeto todas las religiones y todas
las creencias, mientras los ministros de culto no se mezclen en nuestras
contiendas políticas con desprecio a nuestras leyes, ni sirvan de instrumento a
los poderosos para explotar a los desvalidos 1.
Algunos de nuestros
cohermanos se dirigieron hacia varios puntos geográficos del continente, entre
los cuales se encontraban Cuba y América Central.
La mayor de las Antillas,
la República insular de Cuba, recibió en su puerto de La Habana, el 16 de julio
de 1926 —día de Nuestra Señora del Carmen—, a los padres Baldomero Fernández
Silva, viceprovincial de México, y José Morán Pan, quienes llegaron a la “Perla
del Caribe” con la intención de fundar y sembrar el carisma redentorista en la
mayor de las islas del área. Al año siguiente, partieron desde México hacia
América Central.
1.- Llegada de los
misioneros redentoristas a Costa Rica
Fue el luminoso y mariano
13 de mayo de 1927 cuando los misioneros redentoristas Pedro del Palacio y Félix
Ruiz de Samaniego -ambos españoles-, desembarcaron del vapor “Galicia”, en el
vivo y ardiente Puerto Limón, Costa Rica.
Venían bajo la sombra de
la gran persecución de don Francisco Plutarco Elías Campuzano, mejor conocido
como Plutarco Elías Calles. Pero impulsados por el ardor del Espíritu Santo
para predicar en el istmo centroamericano la “redención copiosa”: anunciar con
viva voz la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Las crónicas nos dicen
que, llegados a Puerto Limón, aquellos misioneros se encaminaron a la ciudad de
Alajuela, en el Valle Central de la República de Costa Rica. Allí, los
misioneros fueron recibidos por el obispo de la ciudad, monseñor Antonio del
Carmen Monestel, quien les ofreció una iglesita de pocas dimensiones, del siglo
XIX.
La ermita que encontraron
aquellos misioneros nuestros, según las crónicas, comenzó a construirse en
1849. En junio de 1852 se bendijo aquella humilde iglesita, la cual era de
paredes de barro y horcones antiguos. Las vigas que sostenían el techo eran de
cedro amargo. Las paredes estaban desniveladas y mal pintadas y el techo era de
tejas.
Antes de la llegada de
los misioneros redentoristas, en 1923, la iglesia estuvo a cargo de los padres
de la Orden de Predicadores, o dominicos. Se recuerda que aquella antigua
ermita era de arquitectura humilde, con paredes de adobe hechas de ladrillos de
barro sin cocer y una fachada no muy elevada. En su interior se apreciaban
columnas, vigas y ventanas de madera labrada. Las personas mayores de la ciudad
de Alajuela comentan que era una ermita muy bonita.
Esa iglesita hoy es un
hermoso santuario dedicado al Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía. En la
actualidad, es el segundo templo más importante de la ciudad de Alajuela y uno
de los más visitados del país; fue, además, hasta noviembre del año 2023, la
residencia adyacente al templo, sede del Gobierno provincial de América Central.
Hay un dato curioso sobre
la llegada de los padres Pedro del Palacio y Félix Ruiz de Samaniego a Puerto
Limón, Costa Rica. En sus respectivas necrologías, se lee que el padre Pedro
llega a Puerto Limón un 13 de marzo, no de mayo de 1927, y solo… No se menciona
al P. Samaniego que le acompañara. El padre Pedro del Palacio no escribe en
primera persona del plural, sino en primera persona del singular: “Fui el
primer redentorista, que puso los pies en esas bellísimas Repúblicas” 2.
En la necrología del padre
Samaniego se lee que llegó él solo, a Puerto Limón, un 13 de mayo de 1927,
saliendo de Puerto Barrios, Guatemala, y no se menciona al padre Pedro del
Palacio. Las crónicas de la viceprovincia de San Salvador y el padre Roberto
Bolaños, en su libro Herederos de una tradición: Los Redentoristas en
Centro América (1927-1987) mencionan que ambos misioneros salieron de
Puerto Barrios y llegaron a Puerto Limón 3.
Los padres Samaniego y
Del Palacio, como hijos genuinos de san Alfonso María de Ligorio, comenzaron la
labor apostólica en Alajuela, con misas, confesiones, predicaciones y la
administración de los sacramentos. En el cumplimiento de su deber, pasaron por
muchas dificultades, que con la ayuda de Dios fueron superando con paciencia de
santos. Nuestros misioneros vivieron por un tiempo en la casa cural, situada al
oeste de lo que se conocía como la plaza de La Agonía, en la calle que conduce
a la catedral. La vivienda estaba ubicada a mano derecha, ocupando la segunda
casa de la cuadra 4.
Los misioneros
redentoristas que conformaron la primera comunidad en La Agonía entre 1927 y
1929 fueron los PP. Pedro del Palacio, como superior; Félix Ruiz de Samaniego,
Miguel Raimóndez, Dionisio Monroy Alaguero, Carlos Cavero Combarros, Javier
García Portero, Perfecto Crespo y el Hno. Demetrio Álvarez.
El carisma de la
congregación fue creciendo y desarrollándose poco a poco, como crece y se
desarrolla una planta, que cumple con un ciclo vital constituido por varias
etapas: la etapa germinativa de la semilla, echa sus primeras hojas, su tallo,
raíces y ramificaciones; así, como una planta, fue creciendo y desarrollándose
el carisma redentorista en América Central.
Los años 1940, 1950 y
1960 fueron de gran vigor impulsor en la expansión del carisma redentorista. La
redención copiosa predicada por aquellos misioneros fue cobrando cada vez mayor
fuerza en toda América Central. En la década de 1950 asistimos al nacimiento de
la viceprovincia de San Salvador. Fue el 2 de febrero de 1955 cuando el padre
general, Guillermo Gaudreau, creó la nueva viceprovincia de San Salvador. La
naciente viceprovincia comprendía, para ese entonces, todos los países de
América Central y ‘la perla del Caribe’, Cuba. El Gobierno general de la
Congregación nombró como primer viceprovincial al padre Manuel Cid Riesco,
conocido como Agapito Martínez.
Es en estos años que se fundan
nuevas comunidades en los países de Guatemala, Nicaragua y Panamá.
Como óleo santo, desde
Alajuela, Costa Rica, fue derramándose el carisma de san Alfonso por los demás
países del istmo. Costa Rica, como tierra de misión para los misioneros redentoristas,
no ha sido la excepción. A todo lo
recomendado por las Constituciones y Estatutos se han dedicado los misioneros
de la gran alegría. En la parroquia San Gerardo María Mayela y Santuario Santo
Cristo de Esquipulas de la Agonía, en Alajuela, el pueblo fiel ha encontrado en
los misioneros redentoristas, consejeros, maestros, misioneros y pastores.
Los primeros lugares
bendecidos con la predicación de misiones fueron diez en total: San Ramón, San
Antonio del Tejar, La Guácima, Desamparados de Alajuela, La Merced en San José,
San Josecito de Alajuela, Naranjo, San Vicente de Moravia, El Tambor de
Alajuela y San Rafael de Ojo de Agua.
En cuanto al R.P. Carlos Cavero
Combarros, recordado por sus hermosos sermones, hemos de decir lo siguiente: si
el pueblo costarricense y centroamericano conoce la vida y las obras de san
Gerardo María Mayela, esto se debe en parte al padre Carlos Cavero, quien, con
una vigorosa labor de difusión, dio a conocer a este gran santo redentorista
por medio de las misiones populares tradicionales.
Después vendrían más
misiones y más trabajo apostólico para los hijos de san Alfonso. Entre 1930 y
1965, tiempo en que los misioneros redentoristas solamente se dedicaban al
trabajo del apostolado misionero itinerante, se predicaron alrededor de 700
misiones en distintos lugares de las provincias de Costa Rica (San José,
Alajuela, Heredia, Cartago y Guanacaste), llevando a esos lugares la Palabra de
Dios.
Los misioneros
redentoristas, además de predicar misiones, se dedicaron con gran ahínco a las
asociaciones y grupos apostólicos existentes en el Santuario Santo Cristo de
Esquipulas de la Agonía; por ejemplo, en 1956, encontramos a los padres Carlos
Cavero, Miguel Cervantes, José Elorza y José de Prada, acompañando a los
hermanos que asistían a los grupos de la Liga de San Gerardo, Archicofradía del
Perpetuo Socorro, Jueves Eucarísticos, Santo Cristo de Esquipulas y Catequesis.
Y a la altura de 1963 encontramos, por ejemplo, al R.P. Juan Nuin como director
de la Archicofradía del Perpetuo Socorro y la Corte de María. Al padre Heraclio
Hermosilla, dirigiendo como subdirector a la Archicofradía del Perpetuo
Socorro. Al padre Virgilio de Castro, como director de los Jueves Eucarísticos
y de la Hermandad de Caballeros del Santo Cristo de Esquipulas. Y al padre
Jesús García Portero, como subdirector de los Jueves Eucarísticos, asociación
que en sus últimos años tuvo como director al padre Joaquín Mendoza Samaniego.
El 1 de enero de 1965,
entró en vigencia el decreto de la segunda erección canónica del Santuario de
La Agonía como parroquia, dado por Mons. Enrique Bolaños Quesada, que en ese
entonces era administrador apostólico de la diócesis de Alajuela. Fue nombrado
como primer párroco el R.P. Juan Nuin Gorosterratzu (párroco entre 1965-1967 y
1969-1974).
De aquella memorable
fecha hasta el año de 1990, encuentran un espacio vital para su apostolado, los
siguientes grupos: Cursillos de Cristiandad, Movimiento Familiar Cristiano
(MFC) en 1973, Encuentros de Promoción Juvenil y Renovación Espiritual Católica.
Los sacerdotes que acompañaron a estos grupos con eficacia y mucho empeño
fueron los padres Juan Nuin, párroco; José de Prada y Jesús Rico Aldave
(párroco de La Agonía 1975-1980).
En 1977, funcionaban en la
parroquia y santuario los siguientes grupos apostólicos: Martes en honor a la
Virgen del Perpetuo Socorro, Legión de María y Jueves Eucarísticos. Estos
grupos desaparecen más tarde. Con mayor presencia de hermanos permanecen
Cursillos de Cristiandad, Emproístas y Renovación Carismática. Y en los años de
1980, el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana y la Escuela de Catequistas,
desempeñaron un papel importantísimo en la vida parroquial de La Agonía.
A comienzos de los años
de 1990, la pastoral del santuario de La Agonía comienza a orientarse en la
dinámica de la Nueva Evangelización para formar las Pequeñas Comunidades. En
esos años, el párroco y superior de La Agonía era el muy querido y recordado P.
Laureano Salgado Estévez, último párroco español. Bajo su tercera gestión como
párroco se construyó, en 1991, el Centro Pastoral del Santuario y Parroquia
Santo Cristo de La Agonía. ´´Honor a quien honor merece´´. ´´A tal señor, tal
honor´´.
Con el primer párroco
centroamericano de origen costarricense, R.P. Ramón Obdulio Coto Gómez (párroco
1993- 1995), los movimientos o grupos apostólicos como Cursillos de
Cristiandad, Movimiento Familiar Cristiano, Renovación Carismática y Pastoral
Juvenil, continuaban su caminar en la fe con grandes experiencias en su vida
testimonial. La parroquia también había vivido varias misiones predicadas por
el Equipo Misionero de la entonces viceprovincia de San Salvador,
posteriormente provincia de América Central. Es importante anotar que, durante
el tiempo del padre Ramón Coto, en La Agonía servían seis sacerdotes, y que en
la casa adyacente a la iglesia de El Llano vivían un sacerdote y tres diáconos
redentoristas. ¡Tiempos floridos aquellos!
La feligresía del Santuario
de La Agonía atesora en su mente y corazón, gratísimos recuerdos de todos los
misioneros sacerdotes y hermanos redentoristas de ayer y hoy, que con su
entrega generosa en el apostolado han dejado una grandísima estela luminosa.
El amable lector que
sostiene entre sus manos este escrito, o lo visualiza, sabe muy bien que, al
pasar las páginas con la yema de los dedos, estas no podrían contener en sus
espacios los nombres ni la labor que han realizado los hijos de san Alfonso desde
su llegada a Alajuela, en 1927, hasta nuestros días.
¿Cómo olvidar, por
ejemplo, a estos apóstoles del Evangelio? A los Hnos. Sergio Porras y Esteban
Ezquer Miralles, quien realzó al órgano tantas y tantas misas; y a los padres Gratiniano
Fernández de Labastida, Pedro María Castro Valderrama, Juan Azcona, Jesús
Ibáñez Cabodevilla, Ángel Morán, José Casal Calviño, Miguel Rodríguez del
Palacio, Julián Domínguez, Julián Pereda González (primer director del Colegio
Redentorista San Alfonso, 1972), Manuel Pérez Cancela (párroco de La Agonía,
1981–1983), Evaristo Martínez López, el queridísimo padre Rufino Tedejo
Martínez y Roberto Bolaños, escritor e historiador, a quien consideraban el
“boca de oro” por sus homilías tan apreciadas por los feligreses.
Del P. Laureano Salgado
como último párroco español, al P. Ramón Coto como primer párroco
centroamericano, la parroquia San Gerardo María Mayela y Santuario Santo Cristo
de Esquipulas de la Agonía vive un tiempo de transición. En un libro, hace
muchos años, leí que las transiciones son por lo general, complejas, difíciles,
y sobre todo muy ingratas. El hombre cuando pasa por una transición, también
pasa el dolor e incomprensión.
Los padres españoles
fundaron la otrora provincia de América Central. Durante muchas décadas fueron
padres, maestros, hermanos y amigos en Cristo Redentor. Con su sabiduría,
enseñaron a muchas personas a madurar en la fe.
En 1995, cuando el padre
Ramón Coto deja la parroquia de San Gerardo, le suceden en el cargo de párroco
misioneros redentoristas que, junto a otros hermanos, formando comunidad,
desempeñaron una labor apostólica verdaderamente encomiable.
Al frente de esa
transición estuvo el primer párroco nicaragüense, el P. Óscar Meléndez Loásiga
(párroco 1996-1998). Antes de la transición, es importante anotar, que el
Equipo Misionero Redentorista de Centroamérica ya había predicado misiones en
la parroquia a principios de los años de 1990. Tenían como residencia la casa
adyacente de la iglesia Inmaculada Concepción del barrio El Llano, cuyo
director era el P. Minor Sandoval. De esta experiencia misionera, se pasa de
Asambleas Familiares a Pequeñas Comunidades con el método de Sistema Integral
de la Nueva Evangelización (SINE). Se hace la sectorización de la parroquia
Santo Cristo de La Agonía, y se crean los consejos sectoriales, ampliándose así
el Consejo Parroquial. Nacen en el seno de la parroquia, los diferentes
ministerios al servicio de la misma. Se crea la oficina de Evangelización desde
la cual se hacían las diferentes programaciones para la formación de los laicos
al servicio de la parroquia. También se le brindó un espacio a las Comunidades del
Camino Neocatecumenal, quienes colaboraron en el ministerio de Liturgia.
Después de la gestión del
padre Meléndez, continúa la lista de sacerdotes redentoristas centroamericanos
que estuvieron al frente de la parroquia, y bajo cuyo ejercicio como párrocos,
se realizaron proyectos pastorales de digna recordación.
En 1999 tomó posesión
como párroco el padre Iván Rolando Ávila Monge, hijo de esta parroquia, quien
desarrolló un excelente y brillante trabajo pastoral. Le sucedieron los padres
Óscar Rojas Paniagua (2002), Gerardo Vargas Rodríguez (2003-2004), Jesús María
Rojas Quesada (2005-2010) y Jeffry Artavia Céspedes (2011-2015), todos de
origen costarricense, así como José Manuel Batres Orellana, de nacionalidad
salvadoreña.
Al padre Batres Orellana
le sucedieron los padres José Manuel Araya Chavarría, Rubén Moncada Landa (como
administrador parroquial) y nuevamente Jesús María Rojas Quesada. Durante la
administración del padre Rojas Quesada se dio una mayor apertura a las “Pequeñas
Comunidades”, una mayor colaboración de los laicos, la organización económica
de los sectores de la parroquia, la descentralización administrativa y la
realización de reuniones mensuales del Consejo Parroquial.
De 1927 a 1963, etapa
preconciliar, encontramos los siguientes grupos apostólicos en la parroquia San
Gerardo María Mayela y Santuario Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía: Hijas
de María (cuyo director fue el P. Del Palacio), Cofradía del Santo Cristo de
Esquipulas, Asociación de Intrépidos Caballeros del Santo Cristo de Esquipulas,
Corazón Eucarístico de Jesús, Catequesis, Acción Católica, Archicofradía del
Perpetuo Socorro, Jueves Eucarísticos, Liga Gerardina, Corte de María y la Archicofradía
de San Alfonso María de Ligorio.
Etapa posterior al
Concilio Vaticano II. Con la renovación eclesial del Concilio Vaticano II
(1962-1965), a partir de este gran evento de la Iglesia, se proyectan con mayor
fuerza en La Agonía, entre 1963 al 2002, los siguientes grupos apostólicos:
Cáritas Parroquial, Legión de María, Escuela de Catequistas, Movimiento
Familiar Cristiano (MFC), Cursillos de Cristiandad, Movimiento Emproista,
Pastoral Juvenil, Renovación Espiritual Católica o Renovación Carismática,
Archicofradía del Perpetuo Socorro, Jornadas de Vida Cristiana y Camino
Neocatecumenal.
En la actualidad, la
parroquia cuenta con cuatro áreas pastorales: Litúrgica, Profética, Social y
Evangelizadora.
Pastoral Litúrgica:
ministros extraordinarios de la Comunión, lectores, ornato y decoración,
sacristán, coros y cantores.
Pastoral Profética:
Catequesis parroquial (niños, jóvenes, adultos, bautismal, matrimonial),
Pastoral Familiar, Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional, Jóvenes Adultos,
Pastoral de la Mujer.
Pastoral Social: atención
primaria de necesidades básicas de alimentación (diarios), tiendita, apoyo
psicológico y asesoría legal.
Acción Evangelizadora:
Renovación Carismática, Comunidades de Emaús, Movimiento Familiar Cristiano,
Movimiento Matrimonios en Victoria (niños, jóvenes, novios, matrimonios), y Emijar.
La parroquia San Gerardo
María Mayela está compuesta por ocho diaconías: Nuestra Señora de Guadalupe
(Guadalupe), Santa Eduviges (La Guaria), Nuestra Señora de Los Ángeles (Canoas
de Alajuela), Nuestra Señora la Virgen de la Divina Providencia (La
Providencia), Nuestra Señora de Fátima (Los Higuerones), Inmaculada Concepción
de María (El Llano), Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Barrio el Brasil) y
Nuestra Señora la Virgen de la Medalla Milagrosa (Urbanización Ciruelas).
La parroquia San Gerardo
María Mayela, que hasta el 15 de enero de 2023 tenía como titular al Santo
Cristo de Esquipulas de la Agonía, cuenta ahora con un nuevo titular.
Atendiendo al deseo de la comunidad parroquial, según consta en el Acta de la
Declaración del Patrocinio, y conforme a lo dispuesto por la Congregación para
el Culto Divino (Acerca del título de una Iglesia, n. 8, CCD, Ciudad del
Vaticano, 10 de febrero de 1999), se establece que una comunidad debe tener
como patrono, intercesor o abogado ante Dios a una persona creada: la
Bienaventurada Virgen María, los Santos Ángeles, un Santo o un Beato, quedando
excluido este patronazgo para la Santísima Trinidad y las Divinas Personas.
Por lo tanto, la
parroquia pasa a tener como patrón principal a san Gerardo María Mayela. Se
mantiene el templo parroquial como Santuario Diocesano consagrado al Santo
Cristo de Esquipulas de la Agonía, cuya fiesta se celebra el 15 de enero de
cada año. La fiesta patronal de la parroquia deberá celebrarse con rango de
solemnidad el 16 de octubre, en honor a san Gerardo María Mayela.
Es por ello que, en el
presente escrito, se han utilizado indistintamente los nombres Santuario del
Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía y San Gerardo María Mayela, según el
contexto pastoral y jurídico correspondiente.
1.1 Fundación redentorista en la ciudad capital de San José
A san Clemente María
Hofbauer se le considera el segundo fundador de la Congregación, pues llevó el
carisma redentorista allende las fronteras del Reino de Nápoles. Su corazón de
apóstol lo hacía repetir una y otra vez, que el Evangelio debía ser predicado
de nuevo.
Con el nombre de San
Clemente fue inaugurada, en el año de 1987, la casa destinada a la formación de
jóvenes aspirantes a la vida religiosa sacerdotal en la Congregación del
Santísimo Redentor, ubicada en Barrio Córdoba. La bendición de la casa, en la
que residen los aspirantes, futuros misioneros, fue realizada por monseñor
Román Arrieta Villalobos, arzobispo metropolitano de San José, siendo
viceprovincial el M.R.P. Miguel Rodríguez del Palacio. La historia como
mensajera del tiempo, señala a figuras como los PP. Jesús Rico Aldave, José
Casal Calviño, quien estuvo al frente de la construcción de la casa de
formación; Ángel Morán Combarros, primer superior y prefecto; y Laureano
Salgado Estévez, como los que impulsaron grandemente la realización de tan grande
proyecto. Entre 1987 y 1988, la formación fue conjunta: postulantado y
juniorado.
Al recordar con letras
delgadas y puntos en huelga de hambre, parafraseando al poeta Rubén Izaguirre,
a san Clemente y al postulantado que lleva su nombre, el pensamiento vuela y
abriga con grandísima nostalgia a la parroquia Nuestra Señora de Ujarrás, situada
en Barrio Córdoba, que un día estuvo regentada por los misioneros redentoristas…
Así es la historia. Los misioneros redentoristas estuvieron al frente de dicha
parroquia desde el 2 de febrero de 1985 hasta 1999.
2.- Los redentoristas en la República de Honduras
El primer misionero
redentorista en poner pie en la tierra que vio nacer al general Francisco
Morazán, y contemplar la belleza sinigual de la iglesia de Los Dolores, fue el
R.P. Pedro del Palacio, en aquel lejano año de 1928, cuando se entrevistó en el
Palacio Episcopal con el segundo arzobispo de Tegucigalpa, Mons. Agustín
Hombach.
La intención del padre
Pedro se fundaba en pedirle al arzobispo el cuidado pastoral de la iglesia de
Los Dolores. Tal petición no fue concedida. Mons. Agustín Hombach se decantó en
entregar a los misioneros redentoristas la histórica iglesia de San Francisco,
en la hermosa ciudad de Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua, antigua
capital de la República de Honduras.
La primera comunidad de misioneros
redentoristas quedó conformada por los padres Pedro Larrañeta, superior; Pedro
del Palacio, Misael Abia Carpintero y el Hno. Bernardo Vicente.
2.1 Fundación en
la capital de Tegucigalpa
En 1930, dos años después
de la llegada de los misioneros redentoristas a suelo hondureño, pasando por
una serie de dificultades en la ciudad de Comayagua, dificultades que llegaron
con el paso del tiempo, los redentoristas dejan la ciudad de Comayagua, y por
fin, con la venia del arzobispo Hombach y su Cabildo, conformado por los ilustrísimos
padres canónigos, tomaron posesión de la iglesia de Santa María de Los Dolores
el 1 de noviembre del año en mención. Los misioneros redentoristas se hicieron
cargo de la iglesia de Los Dolores, emprendiendo con mucho ahínco trabajos
pastorales intensos, como también trabajos de restauración, remodelación y
construcción en áreas de la iglesia.
A partir de esa fecha
memorable, comenzó la gran misión de los redentoristas en Tegucigalpa y sus
alrededores. Los misioneros no tenían una casa para residir, es por ello que
alquilaron una casita situada calle de por medio de la iglesia. Era una antigua
y pequeña casa esquinera. No fue hasta febrero del año siguiente, que se
estableció la comunidad de Los Dolores.
La iglesia de Los Dolores
fue elevada a categoría de parroquia en 1949, siendo su primer párroco el R.P.
Valentín Martínez. A partir de esa fecha comienza un apostolado intenso que ha
dado grandes frutos, los cuales aún permanecen fortalecidos con la gracia del
Espíritu Santo hasta nuestros días. Si escribiéramos toda la actividad
apostólica de los misioneros redentoristas, tendríamos que publicar no un
libro, sino varios. Por ejemplo: solamente en la década de 1940, los misioneros
redentoristas predicaron en más de ciento veinte ciudades, pueblos, aldeas y
caseríos. La predicación de misiones populares, ejercicios espirituales,
retiros, jornadas misioneras, novenas, triduos, sermones particulares,
catequesis, semanas santas, ha sido parte integral de la misión de los hijos de
san Alfonso.
De 1928, año en que
llegaron los redentoristas a la tierra del cacique Lempira, a la fecha actual,
la iglesia de Los Dolores ha tenido grandes transformaciones, hasta tomar un
nuevo aspecto. La iglesia con su nuevo aspecto fue inaugurada solemnemente el 15
de septiembre de 1958, en la festividad de Nuestra Señora de Los Dolores. En el
año de 1967, se había construido un ala nueva de la casa de los misioneros y un
5 de noviembre de 1968, se inauguraba la hermosa capilla dedicada a Nuestra
Patrona de las Misiones, la Virgen del Perpetuo Socorro. Las últimas
transformaciones a la casa e iglesia se realizaron en el año de 1985.
El paso del tiempo y las
inclemencias del mismo no perdonan; es por ello que en ese periodo se hicieron
trabajos de reparaciones y restauraciones a la casi tricentenaria iglesia de
Santa María de Los Dolores. Con toda seguridad, se puede afirmar que, además
del recio trabajo apostólico de los misioneros redentoristas durante las nueve
décadas de permanencia en la iglesia de Los Dolores, no han descuidado lo
encomendado a ellos ni en lo espiritual ni en lo material.
La parroquia de Los
Dolores cuenta en su territorio con cuatro iglesias filiales o diaconías: El
Calvario (esta iglesia data del siglo XIX), Capilla de los Caballeros del Santo
Entierro, en el barrio Abajo; Divina Providencia, en el barrio El Chile, y
Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio popular de Miramesí. En cada una de
estas iglesias se trabaja pastoral y sacramentalmente.
La parroquia de Los
Dolores es muy visitada por personas de todas partes de Honduras y del mundo.
Turistas de diversos lugares incluyen siempre en su agenda una visita a
Tegucigalpa y a sus hermosas iglesias, como es el caso de nuestra iglesia de
Los Dolores. Por estar ubicada en el corazón de la ciudad, entre los barrios
Los Dolores y Abajo, hacia ella acuden feligreses de todas las parroquias,
convirtiéndose así en un verdadero santuario que recibe personas de todas
partes. Una de las grandes riquezas de la parroquia de Los Dolores es que,
durante muchos años, fue sede del Noviciado Redentorista San Juan Nepomuceno
Neumann.
2.2 Los redentoristas
en el departamento de El Paraíso.
El espíritu ardoroso del
apostolado redentorista impulsó a los hijos de san Alfonso a dirigirse al
oriente de Honduras, a la porción del pueblo de Dios que peregrina en el
departamento de El Paraíso, a la diócesis de Danlí.
El departamento de El
Paraíso es uno de los dieciocho departamentos de la República de Honduras,
conformado por diecinueve municipios. Fue en la capital de esa división
política, la ciudad de Yuscarán, cuna de la histórica familia Fortín Ordoñez,
en la histórica parroquia de San José de la Montaña, donde los redentoristas
levantaron su tienda un mes de septiembre de 1990, con la venia del cuarto
arzobispo de Tegucigalpa, Mons. Héctor Enrique Santos y Hernández, siendo
viceprovincial el M.R.P. Rufino Tedejo Martínez. Los fundadores en Yuscarán
fueron los padres Óscar Eduardo Rojas Paniagua y Javier Castro Espinoza.
La parroquia de San José
de la Montaña abarca tres municipios: Yuscarán, Morocelí (Río de los Gorriones)
y Oropolí, la ´perla azul de Oriente´. Estos municipios fueron acompañados
pastoralmente por los redentoristas que llegaron en enero de 1991, para
constituir la Estación Misionera. Eran los padres Óscar Eduardo Rojas Paniagua,
Javier Castro Espinoza; diáconos Leovigildo García, Héctor Arturo Artola, Karl
Madrid Acevedo, Jorge Rodenas, Nery René Méndez Vides y los juniores Jesús
María Rojas Quesada y José Rodrigo Quesada Pereira.
Cuatro años más tarde, se
dio por terminada la misión de inserción en Yuscarán y Oropolí. Entretanto, el
5 de enero de 1994, a los misioneros redentoristas se les entregó la casa e
iglesia de Morocelí, actual parroquia del Señor de las Aguas, como nueva sede
del noviciado, que años más tarde, después de valorar ´deficiencias y fallos´,
se tuvo que desasistir. Ocupaba ya la silla arzobispal Óscar Andrés Rodríguez
Maradiaga, como V arzobispo de Tegucigalpa y creado cardenal por san Juan Pablo
II un 21 de febrero del 2001.
La misión de inserción se
traslada un 15 de marzo de 1995, día de san Clemente María Hofbauer, a la
ciudad de Trojes. En abril de 1995 se realiza la primera misión en la ciudad de
Trojes; participaron en esa histórica misión los PP. Javier Castro Espinoza,
Mario Matamoros, Óscar Víquez, Horacio Ramírez; los diáconos Eliomar Benavides,
Bosco José Rodríguez Alvarado y el Hno. Dimas Miranda. Después vinieron otras
misiones que han marcado la vida espiritual y pastoral configurando la
parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, hoy puesto de misión que abrigó
por unos años la casa de formación Gaspar Stanggassinger, donde se formaban
nuestros estudiantes propedeutas.
El 15 de marzo de 2025 se
cumplió el XXX aniversario de la llegada de los misioneros redentoristas al
municipio de Trojes, departamento de El Paraíso. Los misioneros redentoristas
han dejado una estela luminosa en estas tierras del oriente del país.
2.3 Los
redentoristas fundan el carisma en la ciudad de San Pedro Sula
Esta ciudad es la capital
administrativa del departamento de Cortés y la segunda ciudad más importante
del país.
La iniciativa de fundar
en la calurosa ciudad de San Pedro Sula, fue del R.P. Jesús María Rojas
Quesada. La iniciativa obedecía a la necesidad de abrir en la ciudad norteña
una casa para jóvenes con aspiraciones sacerdotales. Es así que se crea un
aspirantado para jóvenes próximos a terminar el bachillerato, y continuar sus
estudios superiores eclesiásticos en nuestras casas de formación.
El 8 de febrero de 1998,
Mons. Ángel Garachana Pérez, obispo de la ciudad, erigió canónicamente la
parroquia de San Antonio de Padua, teniendo como sede la Colonia Fesitranh,
siendo su primer párroco redentorista el R.P. Jesús María Rojas Quesada. La casa
para el aspirantado estaba adyacente a la iglesia San Antonio de Padua. Los
primeros en residir en la nueva fundación fueron: P. Jesús María Rojas Quesada,
superior, párroco y prefecto; diáconos Carlos Enrique Corrales, Gary Gáez
Samaniego, Hno. Luis Ángel Valverde y aspirantes. La parroquia San Antonio de
Padua está conformada por once aldeas y caseríos. Cuando los redentoristas
llegaron se encontraron con las siguientes realidades apostólicas: Renovación
Carismática Católica (movimiento fuerte en los años de 1980 en la diócesis de
San Pedro Sula), Legión de María, Comunidades Familiares, Grupos Juveniles,
Catequistas y Delegados de la Palabra.
El papa Francisco erigió
la Provincia Eclesiástica de San Pedro Sula, separándola de la hasta entonces
única provincia existente —la de Tegucigalpa— y conformándola con varias
diócesis sufragáneas del norte del país. La diócesis de San Pedro Sula fue elevada
al rango de arquidiócesis, y su primer arzobispo es monseñor Michael Lenihan,
de la Orden de Frailes Menores.
3.- Los
redentoristas en la República de El Salvador
Un 26 de octubre de 1928,
los redentoristas llegaron a la hermosa y alegre, aunque abrasadora, ciudad de
San Miguel, donde se venera en su altar la imagen de Nuestra Señora de la Paz,
patrona de la República de El Salvador.
El obispo de la ciudad,
monseñor y doctor Juan Antonio Dueñas y Argumedo, fue quien invitó a los misioneros
redentoristas a trabajar apostólicamente en su diócesis. Según las crónicas,
Dueñas y Argumedo era un hombre de carácter fuerte y expresivo; en ocasiones
olvidaba las reglas de la prudencia y de la caridad, hasta el punto de
pronunciar palabras poco convenientes para su dignidad episcopal. No obstante,
su corazón de pastor y su gran celo apostólico cubrían, como un manto de
misericordia y amor, su fragilidad humana.
Para la fundación en San
Miguel, fueron designados los padres Misael Abia, Valentín Martínez, José
Guaresti Ugarte y el Hno. Félix Álvarez García. Los hijos de san Alfonso fueron
recibidos por un grupo de feligreses que llenos de emoción, junto al obispo de
la ciudad, Mons. Juan Antonio Dueñas y Argumedo, el alcalde y músicos de la
banda regimental, a las notas musicales de la ópera Aída, dieron la más cordial
de las bienvenidas a los misioneros. El reloj marcaba las ocho y media de la
mañana. Si leemos detenidamente las crónicas de la viceprovincia de San
Salvador sobre la llegada de los Redentoristas a la ciudad de San Miguel,
parece haber sido un recibimiento casi papal…
El centro de operaciones
apostólicas de los padres redentoristas fue, al igual que en Comayagua, la
iglesia de San Francisco, que en ese tiempo albergaba la bendita imagen de
Nuestra Señora de la Paz, ya que entonces fungía como catedral. El 1 de noviembre,
día solemne de Todos los Santos, los redentoristas tomaron posesión de la
iglesia de San Francisco.
La casa donde vivió la
comunidad contaba con zaguán, jardín y una sala amplia. Se encontraba situada a
unos cuantos metros de la iglesia. A los pocos días de su llegada a la ciudad
de San Miguel, los redentoristas predicaron la “gran misión de San Miguel”, la
cual concluyó con el éxito esperado, gracias a Dios.
Los malos entendidos con
el obispo Dueñas y Argumedo que cada vez crecían más y más, llegaron a su
término con la visita del P. Gregorio Arbeloa, viceprovincial de Venezuela y
casas de Centroamérica. Los misioneros redentoristas, después de una tensa
relación con el obispo de la ciudad, debido a que este había interpretado que
el contrato de fundación era cosa definitiva. El contrato decía claramente que
la permanencia de los hijos de san Alfonso era solo un principio de fundación,
como ha sido siempre en las cláusulas de contratos fundacionales. Los misioneros
se despidieron predicando la novena en honor a Nuestra Señora del Perpetuo
Socorro. Así, dijeron adiós a la ciudad de San Miguel, el 23 de julio de 1929.
3.1 Fundación del
carisma en San Salvador
Los redentoristas se
desplazaron a San Salvador un histórico 23 de julio de 1929. Fueron recibidos
por el arzobispo José Alfonso Belloso y Sánchez, segundo en ocupar la silla
arzobispal, según el episcopologio del listado de obispos de San Salvador. Les
concedió la iglesia de Candelaria en el antiguo barrio homónimo de la capital
salvadoreña; barrio pobre, bañado por dos ríos, sumido en la más absoluta
miseria humana y material. Esta iglesia fue construida a principios del siglo
XIX, estilo neoclásico, considerada por los expertos del arte como una de las
iglesias más bellas del San Salvador de ayer y de hoy.
La arquidiócesis de San
Salvador estuvo apacentada por su cuarto arzobispo, san Óscar Arnulfo Romero y
Galdámez, el más universal de todos los salvadoreños. Es en esa histórica
arquidiócesis, donde los redentoristas levantaron su tienda para proclamar la
redención copiosa por todos los rincones de la patria salvadoreña, predicando
misiones en el municipio de San Nicolás Tonacatepeque, ciudad histórica fundada
en 1560, en el departamento de San Salvador. Del centro de Tonacatepeque, donde
se estableció la Archicofradía del Perpetuo Socorro, se desplazaron al Valle
del Rosario y Valle de La Fuente. Los predicadores fueron los padres Carlos
Seisdedos y José Guaresti.
La vida en comunidad de
los redentoristas transcurría conforme a las normas propias de la Congregación.
El apostolado que realizaron mientras vivieron en el barrio de Candelaria fue
verdaderamente intenso. Se sentían a gusto, lo cual resultaba edificante para
vivir con alegría los consejos evangélicos. Contaban con una hermosa biblioteca
que, después del Tabernaculum Domini, era para ellos un lugar de sosiego
y recogimiento.
Tan a gusto se
encontraban que surgió la idea de compartir el carisma de san Alfonso con
jóvenes valientes que desearan vivir y entregar su vida en la Congregación del
Santísimo Redentor. Así, en el año 1930, el padre Carlos Seisdedos pensó en la
creación de un jovenado para las vocaciones centroamericanas. No contaban con
la infraestructura necesaria, pero sí con el ardor del carisma. El 9 de
noviembre de 1931 fue admitido el joven Julio Rivas como primer postulante
salvadoreño, quien, al día siguiente, movido por el llanto inconsolable de su
madre, abandonó la formación. Fue una vocación efímera… Posteriormente llegaron
otros dos jóvenes que tampoco perseveraron. Finalmente, el 16 de noviembre de
1934, fue erigida canónicamente la casa de los redentoristas en el barrio de
Candelaria.
Iglesia del Perpetuo
Socorro, tercera fundación de los redentoristas. Debido a las intensas lluvias
en el año de 1934, y el desbordamiento de los ríos Acelhuate y Arenal, la
comunidad reflexionó y decidió buscar un lugar más seguro para construir casa y
templo propios. Dos años más tarde de aquel aluvión, los redentoristas ya
tenían un terreno propio sobre la 17 avenida Sur de San Salvador. Ni el
cronista ni nuestro historiador Roberto Bolaños nos consignan los detalles de
cómo se obtuvo dicho terreno. Y por fin, en agosto de 1937 casa e iglesia
estaban construidas. El santuario del Perpetuo Socorro fue bendecido por el
arzobispo Mons. José Alfonso Belloso y Sánchez.
En la Colonia Atlacatl y
el nuevo templo dedicado a la Madre del Perpetuo Socorro. Fue el P. José Morán
Pan quien, en 1964, ´encontró´ la Colonia Atlacatl en San Salvador. En el
mencionado lugar no había iglesia alguna, y es por ello que se consideró oportuno
fundar allí. Con la venia de Mons. Luis Chávez y González, tercer arzobispo de
San Salvador, comenzó la construcción de lo que sería la parroquia de La Divina
Providencia. En la década de 1970, iglesia y casa de padres redentoristas ya
estaban concluidas.
En la siguiente década,
en el área pastoral, comenzaron a brotar los siguientes grupos apostólicos: Renovación
Espiritual Católica, Legión de María, Camino Neocatecumenal y Pastoral Juvenil.
El trabajo de los redentoristas, como en otras fundaciones, fue intenso en lo
pastoral y sacramental, trabajo que se recoge fielmente en el libro Abundante
Redención en El Salvador –Los Redentoristas 1928-1988-. Con muchos porqués,
un 25 de septiembre de 1994, los redentoristas dejaron la parroquia de
Atlacatl.
La construcción del
actual templo en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro comenzó en 1967.
Francisco Ferri y Roberto Monge, pusieron la firma para realizar, proyectar,
dirigir y fiscalizar la construcción del nuevo templo. El 29 de octubre de ese
año, Mons. Luis Chávez y González bendijo y colocó la primera piedra. Con el
paso del tiempo y espacio de cuatro años, concluyó la construcción de dicho
templo, no exento de serias dificultades con la firma Ferri y Monge. El 27 de
junio de 1971, fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el arzobispo Luis
Chávez y González, bendijo la nueva iglesia, acompañado del viceprovincial, el
M.R.P. José Casal Calviño y los PP. José Morán Pan y Eladio Buznego.
3.2 El juniorado “San
Alfonso”
El juniorado “San
Alfonso”. Aquella casa de los misioneros redentoristas construida y finalizada
a finales de los años de 1930, con el paso incontenible del tiempo sufrió una
transformación arquitectónica. Se levantaron, en el segundo piso, habitaciones
y una sala común amplia y muy ventilada.
A finales de los años de
1970, comenzaron a llegar los primeros estudiantes, y en el séptimo año de esa
década, comenzaron a llegar los primeros aspirantes a la vida religiosa
sacerdotal, que por la situación política que atravesaba el país en 1980, hubo
que enviarlos a continuar sus estudios a Alajuela, Costa Rica.
Nueve años más tarde, los
juniores regresan a la casa del Perpetuo Socorro, la cual, por la nueva
experiencia, un 26 de enero de 1989, recibe el nombre de ´Teologado Centroamericano
San Alfonso´. Su primer superior y prefecto fue el R.P. Walter Eduardo Hidalgo
García.
Con una misa solemne
presidida por el M.R.P. Miguel Rodríguez del Palacio, superior viceprovincial,
y concelebrada por los padres Walter Eduardo Hidalgo García, superior y
prefecto; Eladio Buznego y Óscar Víquez, socio de prefecto, se inauguró el
Teologado San Alfonso en San Salvador, El Salvador.
Los juniores de tercero y
cuarto año de Teología, en 1989, cursaron sus estudios en el Seminario Mayor
San José de la Montaña. A partir del primer año y en los años posteriores, la
formación teológica se ha recibido en la Universidad Centroamericana José
Simeón Cañas (UCA), donde continúa hasta la fecha.
4.- Los
redentoristas en la República de Guatemala
La Santa Sede y la
República de Guatemala, constituyeron relaciones diplomáticas en el año de
1869. A partir de esa fecha, los delegados y nuncios apostólicos han
desempeñado un papel preponderante en la evangelización del país de la ´eterna
primavera´ y cuna del gran escritor don Miguel Ángel Asturias, autor de la obra
El señor Presidente.
En agosto de 1952, el
nuncio apostólico de Guatemala, monseñor Gennaro Verolino, tres años antes de
la erección canónica de la entonces viceprovincia de San Salvador, y en el
último año del sexenio del viceprovincialato del padre Antonio Armada, invita a
los misioneros redentoristas a establecerse en Guatemala. La Iglesia católica
en Guatemala no estaba pasando por su mejor momento apostólico, pues adolecía
de la escasez del clero diocesano y religioso.
Ocupaba entonces la silla
arzobispal Mons. Mariano Rossell y Arellano, quien, según los historiadores,
desempeñó un papel decisivo y profético durante el gobierno del Partido
Revolucionario presidido por el coronel Juan Jacobo Árbenz Guzmán.
Fue el arzobispo Arellano
y Rossell quien dio la bienvenida a los hijos de san Alfonso María de Ligorio.
Para la fundación se le presentó a los redentoristas la posibilidad de fundar
en la diócesis de Sololá-Chimaltenango.
Mons. Jorge García Caballeros,
quien en ese entonces era el administrador apostólico de la diócesis, les
ofreció fundar la parroquia de San Bartolomé en la ciudad de Mazatenango,
“Tierra del Venado”, cabecera del departamento de Suchitepéquez.
Así, el 19 de agosto de
1952, Mons. García Caballeros entregó dicha parroquia a los Misioneros
Redentoristas, nombrando como primer párroco al R.P. Agapito Martínez. Los
primeros redentoristas en residir en la nueva fundación, fueron: Fausto
Hernando, Manuel Morán, Carlos Cavero y el Hno. Abundio García.
El 18 de diciembre de
1983, treinta y un años después, se dejó dicha parroquia. La razón:
reestructuración pastoral de la entonces viceprovincia de San Salvador, razón
que no convenció a muchos…
4.1 Misión
redentorista en Ciudad de Guatemala
Los redentoristas en
Ciudad de Guatemala. En el año de 1954, el arzobispo de Guatemala, Mons. Mariano
Rossell y Arellano, concedió temporalmente la iglesia de Belén a los padres
redentoristas en la persona del padre Agapito Martínez.
En 1955, el nuncio
apostólico, Mons. Gennaro Verolino, entregó a los padres redentoristas en
donación un terreno en la Colonia Roosevelt, donde se creará el 26 de enero de
1958, la actual parroquia de San Cristóbal. Su primer párroco fue el muy
querido y siempre recordado padre Felipe Huertas.
En ese mismo año, el 8 de
diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el arzobispo Rossell
Arellano entregó a los redentoristas la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, la
cual pertenece a la parroquia de La Asunción.
A la altura de 1959, la
situación domiciliar de los padres redentoristas era la siguiente: el superior
residía en la iglesia de Fátima, los demás cohermanos, en la iglesia del Beaterio
de Nuestra Señora de Belén, realizando su apostolado en la parroquia de San
Cristóbal.
Es por ello que el 5 de
julio de ese mismo año, los redentoristas inauguran su nueva casa donde
residirá la comunidad. Y en ese mismo año, el viceprovincial Valentín Villar
determina dejar la iglesia Nuestra Señora de Fátima.
De igual forma lo haría
en 1964 el viceprovincial Laurentino Pisabarro, dejando la iglesia de Nuestra
Señora de Belén. La razón fundamental: cuatro iglesias atendidas por cuatro
misioneros.
Los misioneros
redentoristas se establecieron en la colonia Utatlán. El 12 de octubre de 1965,
día de Nuestra Señora del Pilar, los redentoristas adquirieron un terreno en
Jardines de Utatlán II, en la ciudad capital, para construir el templo del
Divino Redentor, que inicialmente iba a llamarse San Alfonso. El terreno tenía
una extensión de 3,500 metros cuadrados y un valor de 35,000 quetzales.
La parroquia fue creada
el 30 de octubre de 1966. La primera piedra del templo se colocó y bendijo el
14 de mayo de 1967, solemnidad de Pentecostés, y el 10 de mayo de 1968 el
templo parroquial ya estaba concluido. Monseñor Ramiro Pellecer Samayoa, obispo
auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, bendijo el templo de la
parroquia Divino Redentor. Para esa fecha, la parroquia contaba con
aproximadamente 5,000 habitantes.
Este bello templo fue
destruido por el terremoto del 4 de febrero de 1976, de magnitud 7.5,
considerado uno de los desastres naturales más devastadores en la historia de
Guatemala. Fallecieron alrededor de 23,000 personas y unas 76,000 resultaron
heridas. Entre los templos más afectados estuvieron la Catedral Metropolitana,
la iglesia La Recolección y la Ermita del Carmen. Nuestro templo tenía 620
metros cuadrados y era de forma ovalada. El nuevo templo del Divino Redentor
fue bendecido el 31 de agosto de 1980 y tuvo un costo de Q148,009.80. Para su
construcción se recibió ayuda de Adveniat, así como de comunidades como la de
Mazatenango y de otras provincias. Es el actual templo que todos conocemos.
5.- Los
redentoristas en la República de Nicaragua
Los misioneros redentoristas
en Nicaragua y la fundación. Nicaragua abre sus puertas a los hijos de
san Alfonso María de Ligorio. En 1928, pasó por Nicaragua el primer
redentorista, el padre Pedro del Palacio, quien hizo el primer intento para
fundar en Nicaragua. El cual no tuvo resonancia positiva, pues el primer
arzobispo de Managua, Mons. José Antonio Lezcano y Ortega, ofreció a los misioneros
redentoristas una fundación en la ´ciudad de las flores´, Masaya, cuna de la
artesanía; ofrecimiento que no gustó a la Congregación por razones muy válidas
en su momento.
En febrero de 1955 se
fundó el carisma en la ciudad de Managua, Nicaragua; posteriormente, los
redentoristas asumieron la atención de las parroquias del Santísimo Redentor y
de la Santísima Trinidad.
Para la fundación se
contó con el apoyo del segundo arzobispo de Managua, Mons. Alejandro González y
Robleto, quien ocupó la sede episcopal de Managua entre 1952 y 1968. Asimismo,
de Mons. Carlos Borge y Castrillo, obispo auxiliar de Managua. Ambos obispos
proporcionaron lo necesario para la fundación del carisma redentorista.
Primeros pasos de los misioneros
redentoristas en Nicaragua. Del libro Herederos de una tradición extraje
la crónica de la llegada del primer redentorista a Nicaragua para la fundación:
Procedente
de Colombia llega el P. José Morán Pan, el día 10 de febrero del 55, y se le
confía, como avezado en fundaciones que era, la fundación de una casa en
Managua. Hospedado en casa de los hermanos de La Salle se dedica a ver, conocer
y a buscar un lugar a propósito para la fundación.
Interinamente
se hace cargo de la Iglesia de La Suspensión, donde se dedica a la predicación
y otros trabajos apostólicos. El Viceprovincial hace una visita al P. Morán y
le promete ayuda; efectivamente el 9 de junio salen para Managua el P. Emilio
Fernández y el Hno. José Mena. En febrero del 56 se agregaría a la comunidad el
P. Evaristo Martínez y en noviembre el P. Jacinto Labalde 5.
La primera comunidad de misioneros
redentoristas. La erección canónica de la casa de Managua fue el 23 de mayo de
1956. Los primeros misioneros redentoristas fueron los padres Emilio Fernández,
Evaristo Martínez, Jacinto Labalde y el Hno. José Mena. Importante mención es la del P. José Morán,
quien fuera el fundador de la primera casa de Managua.
Creación de la parroquia
del Santísimo Redentor. El 20 de junio de 1958 se colocó la primera piedra del
templo, con características de estilo medioevo francés, según entendidos del
arte, y el 10 de enero de 1960 se bendijo la primera parte del templo. La
parroquia del Santísimo Redentor en Managua fue creada por S.E. Mons. Vicente
Alejandro González y Robleto, arzobispo de Managua el 5 de abril de 1961. Para
esa memorable fecha, el templo todavía se encontraba en construcción. En 1967
fue concluido. La bendición del altar y retablo estuvo a cargo de monseñor
Carlos Borge Castrillo, obispo auxiliar de Managua, considerado bienhechor de
la comunidad.
Después del R.P. José
Morán Pan, el siguiente sacerdote que llega a trabajar en la iglesia de El
Redentor, como párroco, es el R.P.
Valentín Villar, quien al llegar encontró que todavía faltaban algunos
retoques en las paredes del templo, trabajo que él concluye porque el R.P. José
Morán tiene que viajar a Panamá para empezar la obra redentorista en el hermano
país canalero.
Lugares misionados por
los misioneros redentoristas en Nicaragua. En Nicaragua se ha misionado en los
departamentos de Managua, León, Chinandega, Chontales, Matagalpa y Carazo,
según datos que nos ofrece nuestro historiador, el P. Roberto Bolaños y las
recientes crónicas. Más tarde, inicia con los misioneros redentoristas la
experiencia parroquial, vivida en dos parroquias: Santísimo Redentor y
Santísima Trinidad.
El apostolado de los misioneros
redentoristas en Nicaragua. Nuestras Constituciones y Estatutos, renovados y
aprobados bajo el pontificado de san Juan Pablo II, siendo superior general de
la Congregación el padre José G. Pfab, nos dicen de las formas y la acción
misionera de los hijos de san Alfonso.
Los Estatutos 016 – 025 mencionan, por ejemplo: las misiones populares (017), el ministerio
parroquial (018), la instrucción catequética (019), los ejercicios espirituales
(020), el fomento de la justicia y promoción humana (021), el apostolado por
los medios de comunicación social (022), los estudios de teología moral y
pastoral (023), la consulta espiritual (024); y en el artículo 3, (025), se
recomienda la adaptación de los métodos apostólicos.
Los redentoristas se han
dedicado a todo lo mencionado anteriormente y a más, no porque sean
´superhéroes´, sino que, como dice el estatuto 016, ellos “se han de promover
con tenacidad y gran empeño”, adaptándose a las necesidades pastorales. Así lo
han hecho desde san Alfonso hasta el último redentorista de nuestros días.
Nicaragua, como tierra de misión para los misioneros redentoristas, no ha sido
la excepción. A todo el apostolado
recomendado por nuestras Constituciones y Estatutos se han dedicado en esta
linda Nicaragua.
En las parroquias del
Santísimo Redentor y de la Santísima Trinidad, el pueblo fiel ha encontrado en
los misioneros redentoristas, a lo largo de estos sesenta y dos años de
presencia, consejeros, maestros, misioneros y pastores.
Los primeros pasos dados
por los misioneros redentoristas en relación con las misiones populares están
narrados en las crónicas de la antigua viceprovincia de San Salvador:
Nicaragua
ha sido muy poco misionada por los redentoristas, debido a la constante escasez
de personal, excepto quizás en la época de gloria en que la sede viceprovincial
estuvo en Managua (1971). Corinto, El Viejo, Tipitapa, Nandaime, barrio
Monseñor Lezcano, El Viejo de Chinandega, Comalapa, Condega, nuevamente
Nandaime, Buenos Aires y Moyogalpa. Recordemos también las misiones del EMA
(FEDAP) en Nicaragua, que concluyeron con la gran misión en Managua 6.
Pero diríamos que el
primer campo de acción de forma estable para el apostolado de los misioneros redentoristas,
en la tierra de lagos y volcanes, fue el campo parroquial, llevando al pueblo
el evangelio mediante el método sencillo y eficaz de las asambleas familiares,
para hacer de ellas comunidad de comunidades.
Los redentoristas,
durante décadas, han trabajado en dos parroquias en la ciudad de Managua; la
primera, como primogénita e iniciadora de la cual se expande la labor de los
hijos de san Alfonso, es la parroquia del Santísimo Redentor, y la segunda, la
parroquia Santísima Trinidad. Esta se
considera como una segunda fundación de los misioneros redentoristas en
Managua, Nicaragua.
Entre 1995 y 1996 se dio
ese momento que llamaron transición, momento en que la entonces viceprovincia
de San Salvador, que desde 1927 había sido guiada por los padres redentoristas
españoles, pasaba a manos de padres redentoristas autóctonos, saliendo electo
como primer viceprovincial centroamericano el padre Walter Eduardo Hidalgo
García, de nacionalidad costarricense.
Al igual que los pueblos
experimentan transiciones necesarias, la Iglesia, las diócesis, las parroquias
y los institutos religiosos también las viven hacia adentro. Para algunos
redentoristas no fue tan fácil pasar de la dirección de los padres españoles a
la de los padres centroamericanos, pero era el momento; era la hora de la
transición de la viceprovincia centroamericana.
La parroquia del
Santísimo Redentor también ha vivido sus momentos de transición, aunque en
menor medida, pues a principios de la década de 1990 fue nombrado como párroco
el primer centroamericano, el padre Johanny Álvarez Castro, de nacionalidad
costarricense, y en septiembre de 1996 tomó posesión canónica como pastor
propio de la parroquia el primer nicaragüense, el padre Bosco José Rodríguez
Alvarado. Varios feligreses añoraban los tiempos de los padres españoles.
Pero antes, la parroquia
del Santísimo Redentor vivió un momento de transición, debido a un
acontecimiento meramente natural: el sismo que hizo cambiar la vida de muchos
nicaragüenses y los llevó a vivir su propia transición. El terremoto que
destruyó la ciudad de Managua en 1972 no sólo destruyó más de la tercera parte
de edificios, casas y demás infraestructura, sino que destruyó algo más
valioso: la vida de tantos managuas que vieron sus sueños e ideales derrumbados
en escombros como tantos edificios.
La parroquia del
Santísimo Redentor no fue la excepción. El hermoso templo y las viviendas de
sus feligreses se convirtieron en escombros en cuestión de minutos. Después de
esa fatídica y oscura fecha, la parroquia vivió un tiempo de inactividad
pastoral; parecía que todo estaba perdido. Sin embargo, permanecía vivo el
espíritu apostólico que había impulsado a aquellos misioneros redentoristas a
levantar la parroquia y, con ella, el ánimo de los pocos feligreses que aún
habitaban el territorio parroquial. Un nuevo templo se construyó en 1993 y fue
remodelado en mayo de 2006.
5.1 Creación de la
parroquia Santísima Trinidad
La parroquia Santísima
Trinidad fue creada en 1973 por el cardenal Miguel Obando y Bravo, arzobispo de
Managua. Esta segunda fundación de los misioneros redentoristas, se encuentra
en las afueras de la ciudad de Managua, sobre la famosa Carretera Norte.
Comprende las siguientes diaconías: Waspam Sur (Dios Padre Eterno, centro),
Mombacho (San Juan Nepomuceno Neumann), Oswaldo Manzanares (Inmaculado Corazón
de María), Carlos Marx (San Gerardo María Mayela), Miguel Gutiérrez (Virgen de
las Escuelas Pías), Villa Reconciliación (San Clemente María Hofbauer) y
Colonia Xolotlán (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro). Su primer párroco fue
el inolvidable Ricardo Alonso Yárritu, quien es recordado por la feligresía,
con mucho amor y agradecimiento. Fue para esa pequeña porción de la Iglesia, un
verdadero pastor y guía 7.
Las realidades pastorales
que peregrinan en esta amada parroquia, son: Consejos Pastorales, Sistema
Integral de la Nueva Evangelización (SINE), Renovación Carismática Católica,
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista (PJVR), Camino Neocatecumenal, Escuela
de Evangelización Nueva Vida, Catequesis, Pastoral de Liturgia y Enfermos,
Pastoral Social, Salud y Educación (Dispensario Clínico), Consagrados al
Corazón de Jesús y a la Virgen María y Formación para Laicos Redentoristas.
Las realidades arriba
mencionadas, juegan un papel preponderante en el quehacer parroquial. ¿Cómo
trabajan? Trabajan en un espacio eclesial concreto: la arquidiócesis de
Managua. Estas trabajan a nivel participativo, dinámico. Todos son
protagonistas en el quehacer pastoral, trabajando en comunión con el equipo
sacerdotal. Son protagonistas como cristianos en la sociedad política,
económica y culturalmente. En dichas realidades hay disponibilidad en obedecer
a la Iglesia y apoyar los esfuerzos pastorales y espirituales emanados de la
provincia de América Central.
6.- Los
redentoristas en la República de Panamá
Este amado país abrió sus
puertas a los misioneros de san Alfonso en el año de 1964, cuando los redentoristas
llegaron a la ciudad de Las Tablas. Si hay una ciudad que ama con locura a
santa Librada, esa ciudad, sin duda alguna, es la ciudad de Las Tablas, en la provincia
de Los Santos. Según los historiadores, Las Tablas fue fundada el 19 de julio
de 1671, tiene como patrona a santa Librada.
Las Tablas es la cuna y
guardiana del folklore de la República de Panamá, y en la cual la ´Moñona´
tiene su altar. Esta ciudad llena de arte y cultura se distingue de las otras
ciudades de la república panameña, por el famoso Carnaval de Las Tablas. El
templo dedicado a santa Librada está en el corazón de Las Tablas, es
verdaderamente hermoso; la iglesia fue elevada a la categoría de parroquia en
el año de 1797. El templo fue restaurado entre 1995 y 1996, siendo cura párroco
el R.P. Ricardo Paredes Amador. La parroquia de Las Tablas fue regentada por
los redentoristas desde el 2 de mayo de 1964, cuando el obispo de Chitré, Mons.
José María Carrizo Villarreal, y el nuncio apostólico de Panamá, Mons. Antonino
Pinci, quien era propicio para la fundación de los redentoristas, confió a los
hijos de san Alfonso la parroquia de Santa Librada. El pueblo de Las Tablas sintió profundamente
y con dolor la partida de los misioneros redentoristas; pues al hablar de Las
Tablas, se habla también de la labor ingente de los hijos de san Alfonso en esa
alegre ciudad por casi cuatro décadas.
6.1 Misión
redentorista en Ciudad de Panamá
El arzobispo
metropolitano de Panamá, Mons. Tomás Alberto Clavel Méndez, autoriza la
fundación redentorista en su arquidiócesis, para trabajar en la parroquia de La
Asunción en Panamá Viejo. A mediados de los años de 1960, encontramos a los
redentoristas trabajando ardorosamente en Ciudad de Panamá, atendiendo las
parroquias de La Asunción, primero; y luego la parroquia de San Gerardo María
Mayela 8.
La casa de los redentoristas
fue erigida canónicamente un 23 de julio, fiesta de santa Brígida de Suecia,
del año 1966, uno de los mejores años de la historia. Esta iglesia se bendijo
un día 2 de agosto de 1967, día de Nuestra Señora de los Ángeles, y erigida
como parroquia por el arzobispo Clavel Méndez, el 7 de octubre, del mismo año,
en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Esta parroquia, aunque tiene como
patrono a san Gerardo, está llamada a ser eminentemente mariana.
7.- Los misioneros
redentoristas en Belice
El territorio de Belice
es la diócesis de Belice-Belmopán, sufragánea de la arquidiócesis de Kingston,
compuesta por 12 parroquias.
Fue Mons. Dorick McGowan
Wright, obispo de Belice, quien en el año 2012 invitó a los redentoristas para
conocer el carisma de la Congregación. Aceptando la invitación de Mons. McGowan
Wright y realizando una primera expedición, enviados por el Gobierno provincial
de entonces, viajaron hacia Belice los padres Johanny Álvarez Castro y José
Manuel Batres Orellana. La visita la realizaron entre los días del 23 al 26 de
octubre. Visitaron la parroquia Sagrado Corazón de Jesús para conocer la
realidad pastoral de aquella porción de la Iglesia regentada por los padres de
la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María o
Claretianos.
Como una segunda
expedición, del 13 al 16 de enero del 2013, viajaron a Belice el M.R.P.
provincial Manuel Cruz Meza, acompañado de los PP. José Manuel Batres, Rodolfo
García y el junior Eduardo Andrés Martínez Ávila, para entrevistarse con el
obispo auxiliar Mons. Cristopher Glancy, quien se mostró muy interesado en que
los redentoristas fundaran en aquel país.
Mons. Cristopher devolvió la visita al M.R.P. provincial Manuel Cruz
Meza un 23 de septiembre del 2013, en Alajuela, Costa Rica. El objetivo de la
visita de monseñor Cristopher, fue deliberar con el padre Manuel Cruz sobre la
fundación redentorista en firme en aquel país 9.
El día 19 de marzo del
2014, día solemne de san José, esposo de la bienaventurada siempre Virgen
María, inició oficialmente la misión en Belice. Inauguraron esta misión los
padres José Manuel Batres Orellana, como superior y párroco; Rodolfo García,
vicario; y el junior Eduardo Andrés Martínez Ávila. El objetivo de la fundación
en ese país de clima tropical, cálido y húmedo, es entrar en la realidad
eclesial y sociocultural de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús (Sacred Heart
Parish).
Los redentoristas residen
en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús (Sacred Heart Parish), situada en el
distrito Stann Creek, con su cabecera (Town) en Dangriga. El territorio de
dicha parroquia abarca 18 aldeas, a saber: Dangriga (centro parroquial),
Pomona, Hopkins, Maya Centre, San Román, Santa Cruz, Sagitún, Seing baite, Red
Bank, Georgetown y Maya Mopán, San Juan, Cowpen, Bella Vista, San Isidro, San
Pablo, Trio, Balden e Independence. En estas aldeas se hablan el inglés,
español, Q´eqchi´, garífuna y Maya Mopán.
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1 López Alcaraz, Helena
Judith (2024). Victoria electoral de Plutarco Elías Calles y la persecución
religiosa en México. https://cronicasdelacienega.com/2024/07/08/victoria-electoral-de-plutarco-elias-calles-y-la-persecucion-religiosa-en-mexico/
2 Necrología del R.P.
Pedro del Palacio (1870-1958), p. 6.
3 Necrología del R. P.
Félix Ruiz de Samaniego, p. 6.
4 Bolaños A., Roberto
(1993). Los Misioneros Redentoristas en Costa Rica 1927-1990. Guilá
Imprenta y Litografía S.A.
5 Bolaños A., Roberto
(1991). Herederos de una Tradición: Los Redentoristas en Centro América
(1927-1987). Pág. 26. Imprenta del Instituto Técnico Don Bosco.
6 Crónica Viceprovincial,
t II, pág. 43.
7 Crónica de la Casa de
Managua, pp. 57-64.
8 Crónica Viceprovincial,
t II, pág. 102.
9 Crónica de la Provincia
de América Central, t I, pp. 29-30.
Otros libros consultados:
Crónica de los Misioneros Redentoristas en Honduras (1928-1998); Abundante
Redención en El Salvador: Los Redentoristas (1928-1988), de Roberto Bolaños
A., C.Ss.R. y En Jesucristo hay abundante redención: Hacia los 50 años de la
parroquia Santísimo Redentor (1961-2011), de Bosco José Rodríguez Alvarado,
C.Ss.R.
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