Devoción
a san Gerardo María Mayela, “el santo de los partos
felices”, en la República
de Costa Rica
Por P. Bosco J. Rodríguez
A., C.Ss.R.
A modo de
introducción
Varios biógrafos de san
Gerardo Mayela afirman que este gran y muy popular santo “vivió cumpliendo la
voluntad de Dios con alegría”. Gerardo Mayela, hijo dilecto de Muro de Lucano,
ciudad que lo vio nacer, escribió en su Reglamento de Vida —lo que podríamos
llamar su vida plasmada en palabras— lo siguiente:
“Amar mucho a Dios.
Unidos siempre con Dios. Hacerlo todo por Dios. Amarlo todo por Dios.
Conformarme siempre con su santo querer. Sufrir mucho por Dios”.
Gerardo Mayela Galella,
más conocido como Gerardo María Mayela, nació en Muro de Lucano (sur de Italia,
Reino de Nápoles), en la mañana, “con la primera luz del alba”, según dice su
biógrafo Nicola Ferrante, el 6 de abril de 1726 1. Sus
padres, Domingo Mayela y Benita Galella, supieron transmitir al niño Gerardo
los valores de la fe cristiana católica, junto a sus hermanas Brígida, Anita e
Isabel.
Emitió sus votos
religiosos en la Congregación del Santísimo Redentor en la pobre y humilde
comunidad de Deliceto, el 16 de julio de 1752. Cerró sus ojos a este mundo en
Materdomini (Caposele), para abrirlos eternamente a la contemplación de Dios,
cuando apenas tenía 29 años de edad, el 16 de octubre de 1755. Fue beatificado
por el papa León XIII en 1893 y canonizado solemnemente por san Pío X el 11 de
diciembre de 1904. Es considerado “Patrono de las madres y de los niños”, en
especial de las madres embarazadas; por ello se le llama dulcemente “el santo
de los partos felices”.
Nuestro querido san
Gerardo fue un hombre de alma pura. Vivió profundamente la bienaventuranza que
Jesús, nuestro Señor, proclamó para bendecir a los puros de corazón. El
director espiritual de san Gerardo, el padre Francisco Giovenale, afirmaba que
san Gerardo “había recibido una gracia especial de Dios: estar libre de
tentaciones contra la pureza”. Esa pureza llevó a san Gerardo a no temer a la
santa hermana muerte, representada en su imagen con un cráneo o calavera. San
Gerardo, el dichoso, porque fue puro de corazón.
1.- Devoción a san
Gerardo María Mayela en Alajuela, Costa Rica
En la parroquia San
Gerardo María Mayela y Santuario Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, antes
de los años de 1940, hubo dos devociones con mucho arraigo: al Santo Cristo de
Esquipulas de la Agonía, finales del siglo XIX, y a Nuestra Señora del Perpetuo
Socorro, con la llegada de los misioneros redentoristas en 1927.
Cuando leemos las
crónicas de 1927 a 1940, y una bitácora de 1922, se habla de grandes fiestas en
honor al Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía: novenas, rosarios, misas,
procesiones y los famosos turnos. Estos fueron muy populares y comunitarios en
la iglesia de La Agonía. Los turnos en Costa Rica son celebraciones religiosas
con variados eventos lúdicos para recaudar fondos para obras de la parroquia. Se
vende comida típica en pequeños “chinamos”, hay juegos mecánicos, pólvora,
cimarronas, mascaradas y actividades tradicionales como el palo ensebado,
rifas, venta de animales como gallinas, terneros y hasta toretes, así como el
bingo, que no puede faltar, pues el costarricense es muy dado a este juego. Las
fiestas en honor al Santo Cristo de Esquipulas, en Alajuela, fueron solemnes y
muy visitadas 2.
Las fiestas en honor a la
Virgen del Perpetuo Socorro también fueron muy concurridas y celebradas con
mucho amor y devoción. En 1929, ya estaba bien configurada la Archicofradía del
Perpetuo Socorro, cuyos miembros preparaban con meses de antelación las fiestas
en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro. Misas, novenas, rosarios y
procesiones eran parte de las celebraciones a la Virgen. A los “Martes del
Perpetuo Socorro” eran asistían entre 160 a 190 personas.
Es a partir de los años
de 1940, cuando estas celebraciones en honor al Santo Cristo de Esquipulas de
la Agonía y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, comienzan a perder su brillo y
ardor devocional. Es cuando surge el “fenómeno san Gerardo María Mayela”. Su
gran propagador: el misionero padre Carlos Cavero Combarro.
La primera imagen de san
Gerardo María Mayela, fue elaborada por el Sr. Manuel Zúñiga en 1943, a pedido
de su gran devoto, el padre Carlos Cavero. Hay murales y vitrales que adornan
el templo del Santuario de La Agonía. Hay un mural dedicado a san Gerardo María
Mayela, elaborado por el pintor José Claros en 1956 y restaurado en 1985. En el
fresco se distinguen figuras representativas de la ciudad de Alajuela, como
doña Rosario Rivera, madre del misionero redentorista padre Helberth Gerardo
Guevara Rivera, así como su abuela materna y dos de sus tíos, quienes fueron
incorporados como parte del conjunto iconográfico.
El bellísimo vitral de
san Gerardo, se encuentra en la parte superior a la izquierda del santuario, fue
obsequiado por la Sra. Zaira Méndez Barrantes, en 1958, quien fue devota de san
Gerardo, y como agradecimiento por los favores recibidos por intercesión del
santo de Muro Lucano, lo obsequió para embellecer el santuario. Es un vitral
digno de contemplar.
1.1 Devoción a san
Gerardo María Mayela a partir de 1940
Es importante anotar que
el punto más álgido de las fiestas gloriosas en honor a san Gerardo a
principios de los años de 1940, fue cuando era presidente de la República de
Costa Rica, el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. Las crónicas cuentan que el
padre Carlos Cavero, fervientísimo devoto del santo de Muro de Lucano, organizó
una cena de gala en la comunidad de La Agonía, en honor al Dr. Rafael Ángel
Calderón, como gesto de agradecimiento por el apoyo brindado en las grandes
fiestas en honor al santo hermano lego, como le gustaba llamar al santo el
padre Cavero. En esa cena de gala, el padre Cavero pronunció un elocuente
panegírico, exaltando con agradecimiento todo el apoyo recibido del gran
reformador social de la historia de Costa Rica. El panegírico fue publicado en
algunos periódicos del país.
En 1944, para la
celebración en honor a san Gerardo Mayela, se repartieron 15 000 invitaciones a
sus fieles devotos. Al año siguiente, se dieron a imprimir 15 000 cartas
circulares, 5 000 programas, avisos en varios periódicos capitalinos y de la
ciudad, y una publicación especial en el Eco Católico. Además, se imprimieron
más de 6 000 tricomías, 6 000 sencillas y 12 000 estampas 3.
2.- La devoción a
san Gerardo hoy
Las fiestas en honor a
san Gerardo hoy son las más grandes y concurridas en la ciudad de Alajuela. Comienzan,
normalmente, el 5 de octubre de cada año, con el santo rosario, oración en
honor al santo y la santa misa. Ese día se inaugura el tradicional y esperado
turno de san Gerardo, que en otros tiempos era en honor al Santo Cristo de
Esquipulas. En los días 5 y 6, se venden las tradicionales chorreadas y tamales
típicos. Y en los días propiamente de la novena, a partir del 7 hasta el 15,
hay bendición de mujeres embarazadas, niños, familias y vehículos.
Los platillos que se
venden en esos días son muy variados: arroz con pollo, picadillo de papa,
tamales, carne en salsa, chicharrones con yuca, arroz con leche, churros,
dulces, repostería, pan casero y refrescos naturales. Hay juegos mecánicos,
rifas, bingo y juegos de mesa. Alegran esos días con bailes típicos regionales,
conciertos y obras teatrales.
El santuario del Santo
Cristo de Esquipulas de la Agonía, durante la novena y el propio día de san
Gerardo, se convierte en el epicentro de la geografía “gerardina” en toda Costa
Rica. A este santuario convergen devotos del santo provenientes de las siete
provincias —San José, Alajuela, Cartago, Heredia, Guanacaste, Puntarenas y
Limón— y de los 16 cantones de la provincia de Alajuela.
El mes de octubre de cada
año es visitada la venerada imagen de san Gerardo María Mayela. Familias
enteras peregrinan hacia Alajuela, al santuario de La Agonía, para cumplir una
promesa, pagar un exvoto, presentar intenciones y participar en las celebraciones
litúrgicas y devocionales en honor a san Gerardito, como le dicen cariñosamente
los alajuelenses.
Impresiona ver cómo
entran de rodillas, desde la puerta principal hasta el altar del santo, varios
de sus devotos, los llamados “gerarditos y gerarditas”. En Alajuela es común,
muy común, encontrarse con hombres que llevan el nombre de Gerardo, así como también
es común encontrar mujeres que llevan el nombre de Mayela. El nombre Gerardo es
muy popular y, en décadas pasadas, estuvo entre los 15 nombres más usados,
según el Tribunal Supremo de Elecciones o el Registro Civil.
El hábito redentorista es
de color negro, con cuello blanco. Como los jesuitas, los misioneros
redentoristas no tenían un hábito propio; usaban el que en el reino de Nápoles
llevaban todos los curas de campiña en el siglo XVIII. La abertura lateral
servía para facilitar subir y viajar a caballo o en burro. El hábito
redentorista se ha convertido, entre los devotos de san Gerardo, en una forma
de escapulario de vestir. El hábito de san Gerardo ha pasado a ser un
escapulario más elaborado, como parte de vestimentas tanto para hombres como
para mujeres. Para los “gerarditos” no es el hábito religioso de los misioneros
redentoristas; para ellos es el hábito “de” san Gerardo. En el caso de las
“gerarditas”, el hábito de san Gerardo ha devenido en varias formas: faldas
largas y cortas, con manga y sin manga, capas y esclavinas. Los niños que han
nacido por intercesión del santo son traídos por sus padres vestidos de
“gerarditos”, quienes lucen muy preciosos.
2.1 San Gerardo María
Mayela en las provincias de Cartago, Guanacaste y San José
La provincia de Cartago
está ubicada en el Valle Central de Costa Rica. Es una de las provincias más
lindas del país, famosa por haber sido la antigua capital hasta 1823. Su rica
herencia colonial, reflejada en su centro histórico, sus bellísimos paisajes
naturales y su clima tan agradable atraen a muchos turistas nacionales y
extranjeros. Sus volcanes, como el Irazú, y áreas protegidas como el Parque
Nacional Tapantí–Macizo de la Muerte, así como importantes sitios arqueológicos
como el Monumento Nacional Guayabo, son un imán para los visitantes durante
todo el año.
Cartago también es el
epicentro religioso de la Iglesia católica; peregrinos de todo el país
convergen hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles para visitar la
sagrada imagen de la Virgen María, Reina de los Ángeles, Patrona de la
República de Costa Rica. Esta imagen de Nuestra Señora de los Ángeles mide
aproximadamente 20 centímetros y está hecha de roca volcánica, grafito y jade.
Es de color negro, por lo que sus devotos la llaman cariñosamente “La Negrita”.
El 2 de agosto de 1635, una mujer conocida en la historia como Juana Pereira la
encontró sobre una roca, en un lugar llamado Puebla de los Pardos, en Cartago.
En la hermosa ciudad de
Cartago, san Gerardo cuenta con numerosos devotos. Familias de promesantes
peregrinan año tras año, durante casi cuatro décadas, hacia Alajuela para
cumplir sus promesas y agradecer al santo por los favores recibidos. La
devoción al santo de Muro de Lucano está tan arraigada que, en la provincia de
Cartago, existe un lugar que lleva su nombre: San Gerardo de Santa Rosa, en el
cantón de Oreamuno. Allí se encuentra una iglesia dedicada a nuestro santo
hermano, la cual pertenece a la parroquia Santa Rosa de Lima.
En la provincia de San
José se encuentra el cantón número 17, llamado Dota. En este cantón está la
comunidad de San Gerardo de Dota, un lugar famoso por ser uno de los mejores
sitios para el avistamiento del quetzal, así como por ser la puerta de entrada
al Parque Nacional Los Quetzales. En este cantón se ubica una capilla dedicada
a nuestro santo hermano, la cual pertenece al Santuario Diocesano de Nuestra
Señora de la Cueva Santa, en la Diócesis de San Isidro de El General.
Y en la provincia de
Guanacaste, diócesis de Tilarán-Liberia, existen dos iglesias dedicadas a san
Gerardo María Mayela. Una se encuentra en Bebedero, en el cantón de Cañas, y
otra en el cantón de Bagaces, donde también se honra a nuestro santo hermano
Gerardo. Gracias a la predicación de los misioneros redentoristas en toda la
provincia eclesiástica de Costa Rica, llegó la devoción al santo de Muro de
Lucano.
En la devoción a nuestro
amado san Gerardo María Mayela, en la ciudad de Alajuela, se le invoca como el
gran protector de las familias, de las madres estériles y de los niños que
padecen alguna enfermedad crónica o mortal. Las madres que desean quedar embarazadas
suplican al santo el don de la fertilidad, y las mujeres encintas piden por
embarazos saludables y partos felices.
Año con año se relatan
innumerables testimonios sobre los milagros recibidos por su intercesión. El
eje central de la devoción a este santo hermano redentorista es la protección
de la maternidad; por ello, los principales testimonios giran en torno a madres
que piden y agradecen haber tenido embarazos saludables, sin complicaciones
durante los meses de gestación, y partos seguros y felices.
Durante las fiestas en
honor a san Gerardo María Mayela se escuchan y se leen testimonios de
feligreses que han recibido una gracia o un milagro por intercesión del santo.
En esta era digital, las redes sociales han permitido que muchos devotos de san
Gerardo se conecten, interactúen y compartan sus experiencias. A través de la
página de Facebook de la parroquia San Gerardo María Mayela y del WhatsApp de
la oficina parroquial se reciben innumerables testimonios de feligreses de toda
Costa Rica, quienes comparten los milagros, gracias y favores concedidos por el
santo de los partos felices, san Gerardo María Mayela.
3.-Tercer
centenario del nacimiento del glorioso san Gerardo
El 6 de abril del 2026 se
cumplen 300 años del nacimiento del glorioso san Gerardo María Mayela. Hace
tres siglos, Muro Lucano, en la provincia de Potenza, vio nacer a uno de los
santos más populares y milagrosos de la Iglesia católica. Esta efeméride invita
a la Congregación del Santísimo Redentor y a la gran familia de san Alfonso
María de Ligorio a contemplar e imitar las virtudes heroicas vividas por este
santo hermano. Muro Lucano lo vio nacer, pero Materdomini y sus alrededores lo
vieron ejercer las innumerables obras de misericordia que prodigó en favor de
los más pobres, quienes se acercaban día tras día a la puerta del convento de
los misioneros redentoristas.
Sobre san Gerardo María
Mayela se ha dicho y escrito copiosamente, pues su vida y su obra siguen
inspirando a numerosos predicadores y escritores redentoristas, quienes
encuentran en la figura de este santo napolitano algo nuevo que decir. Sin duda
alguna, las características y cualidades de su humilde personalidad son dignas
de destacarse como ejemplo para quienes vemos en los santos de Dios un modelo
para vivir y seguir a Jesucristo, nuestro Señor. Gerardo tiene mucho que decir
al hombre y a la mujer de este nuevo siglo y milenio; pero ¿qué puede decir a
los hombres y mujeres del siglo XXI un hombre que nació en la segunda década
del siglo XVIII? Mucho.
Aprendemos del humilde
hermano Gerardo el cumplimiento de la voluntad de Dios con alegría. Cumplir la
voluntad de Dios es ser testigo de su amor; y ser testigo, según los maestros
de la espiritualidad, es ser una persona de fe: creer firmemente en Dios y en
el ser humano, amar y servir a los demás.
Gerardo, ante todo,
pronunció durante toda su vida un sí rotundo y decidido a Dios, como lo hizo
María, su Madre amorosa y siempre fiel, su amada Virgen del Carmen. Ese sí
consistió en observar, es decir, en cumplir los preceptos de Dios y de la
Iglesia, a la cual amó profundamente. Vivió conforme a su consagración como
religioso redentorista, fiel a su condición de consagrado al Señor. Observó de
modo singular lo prescrito por la santa Regla del naciente instituto misionero
fundado por san Alfonso María de Ligorio. Vivió en constante diálogo con Dios;
fue un hombre de oración. En su oración, Gerardo buscaba constantemente cumplir
la voluntad de Dios.
Pobre como pobre fue
Jesús, nuestro Señor, san Gerardo nació y vivió pobre toda su vida. La pobreza,
para nuestro santo, fue una gran catequesis de vida y de amor, pues nunca la
concibió como una desgracia o una maldición de Dios. Aprendió a ser compasivo,
tierno, amoroso y misericordioso con los pobres de Materdomini y Caposele.
La pobreza y su vivencia
de la pobreza evangélica le enseñaron a ser solidario y comprensivo con quienes
no tenían nada. Aprendió a ser cercano; no le dio miedo contemplar los
múltiples rostros de la pobreza en la sociedad de la Nápoles del siglo XVIII.
De su propia pobreza
nació el compartir con los necesitados, así como el Pobre de Nazaret compartió
su riqueza con la humanidad haciéndose pobre. Jesús nació en pobreza y
marginación; de ese modo se solidarizó con millones de hombres y mujeres que
viven en el mundo en esas deplorables condiciones.
Así como ocurrió el gran
signo de la multiplicación de los panes en el monte, de igual manera se dio la
multiplicación de los alimentos en la portería de Materdomini y los pobres de Caposele.
Cuando san Gerardo se dedicaba con esmero y amor a la preparación de los
alimentos y al momento de su distribución, estos se multiplicaban de forma
milagrosa. Nuestro santo hermano confiaba plenamente en la Divina Providencia,
pues los alimentos del convento se multiplicaban en favor de los más pobres y
necesitados 4.
Gerardo fue un religioso
humilde, poseedor de una profunda y sincera virtud de la humildad, como afirman
sus biógrafos. Esta humildad lo llevó a ser manso de corazón y a no recurrir
jamás a la violencia o venganza. Sabía callar con humildad e, incluso, guardaba
silencio ante la adversidad. Es conocido por todos el triste suceso que vivió
nuestro santo hermano a causa de la horrible calumnia que sufrió por parte de
Nerea Caggiano. Con una humildad sin igual, aceptó los castigos injustos
derivados de aquella acusación. Gerardo pasó por ese amargo trago pensando
siempre en Jesús, el humilde y sufriente Siervo de Yahvé, anunciado por el gran
profeta Isaías.
El artista, en sus obras, traza símbolos que reflejan el carácter del
dibujo o la ilustración; y es eso, precisamente,
lo que describe su labor. En los atributos o la iconografía de los santos se
expresan, en efigies, pinturas o monumentos, las características que los
identifican. La iconografía de los santos está constituida por los símbolos que
rodean la figura de un bienaventurado o justo de Dios; se fundamenta en la
hagiografía y el martirologio, se enriquece con las fuentes de la Palabra de
Dios y la Tradición, y subraya aspectos de la espiritualidad vivida por ellos.
La iconografía tradicional de san Gerardo María Mayela suele representarlo con
los siguientes símbolos y gestos: aureola, mirada elevada, hábito religioso
redentorista, un crucifijo sostenido en sus manos y el santo rosario. Sobre una
mesita bien cuidada, cubierta con un mantel de color rojo, blanco o verde, se
disponen un libro, la disciplina, las azucenas y un cráneo o calavera.
La aureola es un círculo
luminoso que aparece detrás de la cabeza en las imágenes de los santos. Es un
símbolo que no puede faltar en la riquísima iconografía de los santos o justos
del Señor, es decir, de aquellos hombres y mujeres de especial virtud y ejemplo
que han alcanzado el don sublime de la santidad en Dios. ¿Cómo? San Alfonso
María de Ligorio, nuestro fundador, en su Tratado sobre la práctica del amor
a Jesucristo, afirma: “Toda la santidad y la perfección del alma consisten
en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro Redentor. La
caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al
hombre perfecto”.
San Gerardo alcanzó la
santidad y la perfección de su alma cumpliendo, con la ayuda del Señor, las
catorce obras de misericordia: las siete espirituales y las siete corporales.
Indudablemente, san Gerardo es uno de los santos más queridos por el pueblo de
Dios, y esa santidad derramada en él se refleja en su mirada elevada hacia el
cielo.
La mirada hacia arriba en
san Gerardo denota su relación íntima con Dios, a quien vivía plenamente como
su Padre, su Buen Dios. Por eso, Gerardo siempre miraba hacia arriba, es decir,
hacia el cielo, porque sabía que ese cielo lo esperaba y que allí estaba Dios.
Mirar al cielo significa contemplar la vida eterna. En la rica tradición de la santa
madre Iglesia, la Teología ha enseñado sobre el cielo, ofreciendo una
aproximación de lo que es: la felicidad en Dios, el conjunto de todos los
bienes, y primordialmente un “estado”, un modo de existir en Dios. El cielo es
Dios mismo. Gerardo, que vistió el hábito religioso redentorista como
consagrado, expresó así su deseo de ir al cielo.
El crucifijo es una
efigie o imagen de Cristo crucificado. San Pablo escribió:
Ante
esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra
nosotros? Si Él no perdonó a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos
nosotros), ¿cómo no va a darnos con él gratuitamente todas las cosas? ¿Quién
acusará a los escogidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará?
¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, ¿que está a la diestra
de Dios y que intercede por nosotros? (Romanos 8, 31-34).
Ante las palabras
vibrantes y sonoras del apóstol de los gentiles, reflexionamos diciendo que, al
morir nuestro Señor en la Cruz, en lo alto del Monte Calvario, donde
simbólicamente se encuentra congregada la Iglesia, Jesús entrega su Espíritu,
que es fuente de toda vida y que conduce a la verdad completa. En la cruz de
Cristo están clavados en Él el dolor de todos los hombres, mujeres, jóvenes y
niños; es decir, el sufrimiento de la humanidad. Todo ese sufrimiento está
clavado en la cruz de Cristo y en el Cuerpo de Cristo, y en Él todo es
redimido, porque “en Jesucristo hay abundante redención”. Cada vez que san
Gerardo contemplaba el Crucifijo, rezando el rosario, entraba de manera mística
en la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
San Gerardo profesó
siempre un amor especialísimo a la Madre del Señor mediante el rezo del santo
rosario. Era devotísimo de la Virgen del Carmen y amó con locura a la Santísima
Virgen María, a quien invocaba todos los días a través de esa hermosa oración
que todo fiel cristiano católico debe recitar. Amando a la Santísima Virgen
María, aprendió a ser obediente, virtud que fue descubriendo poco a poco en su
lectura personal del libro de la Regla de Vida.
El libro se encuentra
junto a muchos santos y santas de la Iglesia y, en algunos casos, representa la
Biblia, los Evangelios, las Cartas del apóstol san Pablo o la Regla de Vida de
las órdenes y congregaciones religiosas. En la iconografía tradicional de san
Gerardo, simboliza la Regla de Vida, que contenía los preceptos fundamentales
que todo religioso debía vivir y cumplir para alcanzar la perfección. Hoy día,
después de la reforma del Concilio Vaticano II, a esa Regla de Vida se le llama
Constituciones y Estatutos. En ella, Gerardo aprendió también el sentido de la
mortificación y la penitencia mediante la práctica de la flagelación con el
cilicio.
La flor de azucena, en la
iconografía y los atributos de los santos, representa la “pureza de corazón”,
propia de los limpios de corazón. Nuestro querido san Gerardo fue un hombre de
alma pura y vivió profundamente la bienaventuranza que Jesús, Nuestro Señor,
pronunció para bendecir a los puros de corazón. El director espiritual de san
Gerardo, el P. Francisco Giovenale, afirmaba que san Gerardo “había recibido
una gracia especial de Dios, de estar libre de tentaciones contra la pureza”.
Esa pureza en san Gerardo lo llevó a no temerle a la santa hermana muerte,
representada en su imagen con un cráneo o calavera. San Gerardo fue dichoso
porque fue puro de corazón.
San Pablo, dirigiéndose a
los romanos, les escribió estas palabras:
Por
lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que
le aman de aquellos que han sido llamados según su designio. Ni la altura ni la
profundidad, ni cualquier otra creatura podrá separarnos del amor de Dios
manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8, 28.39).
En san Gerardo, el
pensamiento de la muerte, como puerta segura a la eternidad, siempre caló
profundamente en su vida. Sabía que, para pasar—es decir, para hacer su
“pascua”—hacia la vida eterna, era necesario cruzar el umbral de la santa
muerte, pues nacemos para morir y morimos para vivir eternamente en Dios.
Preguntado en una ocasión si se iba a salvar, Gerardo respondió con confianza y
abandono en Dios: “Sí, ya que con tal fin vino Jesucristo a la tierra”. Para
san Gerardo, que vivió la espiritualidad de su época, la calavera representaba
la muerte, a la cual no temía, porque morir es vivir; es el tránsito a la Casa
del Padre 5.
En el contexto del inicio
del Año Jubilar por el 300.º aniversario del nacimiento de san Gerardo, el
padre general, Rogério Gomes, dirigió una carta a toda la Congregación y a la
familia redentorista, en la que declaró oficialmente inaugurado este Año Jubilar,
que comenzó el 26 de abril del 2025 y concluirá el 26 de abril del 2026.
Es
fundamental que todas las actividades se enmarquen en el Año dedicado a la
Misión. San Gerardo fue misionero no solo por el carisma de la Congregación,
sino porque aplicó su propio método para llegar a la gente. Esto nos lleva a
reflexionar: ¿cuál es hoy la misión del Hermano Redentorista dentro de la
Congregación? ¿Por qué en algunos contextos seguimos sin contar con su
presencia? Además, debemos considerar la disminución del número de Hermanos en
la Congregación, un desafío que nos interpela. Animo a toda la Congregación a
vivir este momento de gracia con entusiasmo, poniendo especial énfasis en la
promoción de la vocación del Hermano Redentorista, especialmente en los
santuarios dedicados a San Gerardo 6.
A la altura de este año
2026, ya han pasado 271 años del tránsito de san Gerardo María Mayela a la Casa
del Padre. Son muchos, muchísimos, los devotos de este santo. Cada año
peregrinan hacia el Santuario Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía hombres, mujeres,
jóvenes, niños y ancianos que visitan su venerada imagen. Gerardo sigue
recibiéndolos a todos con amor, acogiendo por igual a cada uno y bendiciéndolos
desde el cielo. Para las fechas de octubre, la geografía “gerardina” de toda la
Congregación se ve agitada por la visita de tantos peregrinos; así, las
ciudades de Muro de Lucano, Deliceto, Materdomini y todo el sur de Italia se
vuelcan al Santuario de Materdomini. San Gerardo es uno de los santos más
populares de la Iglesia, conocido y amado en muchas partes del mundo, y en
Costa Rica es objeto de una devoción grande y fervorosa.
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1 Ferrante, Nicola (1955). Storia Meravigliosa di San Gerardo
Maiella. Edizioni Padri Redentoristi, Roma.
2 Crónica Viceprovincial, t I.
3 Memorial de los Misioneros Redentoristas de América Central: Cien
años de abundante redención (13 de mayo de 1927-13 de mayo de 2027).
4 Majorano, Sabatino & Marrazzo, Antonio (2005). Cumpliendo la
voluntad de Dios con alegría: Las virtudes de san Gerardo Mayela en el recuerdo
de los testigos del proceso de canonización (Colección Espiritualidad
Redentorista, Vol. 12). Ediciones Scala, Bogotá.
5 Rodríguez Alvarado, Bosco José, (2015). Iconografía tradicional de San
Gerardo Mayela: ´el santo de los partos felices´. Eco Católico, Costa Rica.
6 Gomes, Rogério (2025, abril 26). Comienza el año jubilar del 300
aniversario del nacimiento de San Gerardo. https://www.cssr.news/spanish/2025/04/comienza-el-ano-jubilar-del-300-aniversario-del-nacimiento-de-san-gerardo/