Regla: ciudad mágica cobijada con el manto azul de la Madre
del Señor
Por P. Bosco José
Rodríguez A., C.Ss.R.
Uno de los quince municipios
de la provincia de La Habana, Cuba, es el municipio de Regla. Si nos remontamos
a los siglos XVI y XVII, encontraremos los orígenes de este periférico
municipio, cuyo nombre autóctono es Guaicanamar, que significa “frente al mar”,
pues está ante a la bellísima bahía de La Habana, espejo donde se mira la
“Llave del Nuevo Mundo y antemural de la Indias Occidentales”. Según los
historiadores, en 1573 ya se conocía la existencia de un caserío de indios, el
cual pertenecía al cacicazgo indio de Guanabacoa. Como surgimiento u origen del
pueblo ultramarino de Regla, se toma como marco de referencia el 27 de febrero
de 1517, cuando le fueron otorgadas las tierras a don Diego Miranda, donde hoy
se levanta el santuario de Regla.
Sobre la bendita imagen de
Nuestra Señora de Regla, se dice que fue el mismo san Agustín quien la mandó a
esculpir. La mantuvo en su oratorio privado y ante esa bendita imagen escribió
la Regla o forma de vida monástica que lleva hoy su nombre. El santo de Hipona
fue un hombre muy mariano, herencia que recibieron de él todos sus hijos, los
frailes agustinos, la gran familia de los agustinos. Estos, a lo largo de los
siglos, han honrado a la Santísima Virgen María bajo estas cuatro dulcísimas
advocaciones: Nuestra Señora del Socorro, Nuestra Señora de Gracia, Nuestra
Señora de la Consolación y Correa y Nuestra Señora, Madre del Buen Consejo.
La difusión de esta
advocación tiene focos de irradiación en distintas partes del mundo en forma de
santuarios dedicados a María bajo este tierno y dulce nombre de Nuestra Señora
de Regla. El escritor Rafael Lazcano, gran conocedor de la Orden de San
Agustín, en su libro Historia, leyenda y devoción a Nuestra Señora de Regla,
nos presenta el itinerario de fe, vida y amor que ha recorrido por el mundo esta
amada advocación. Lazcano nos dice en su obra cómo del antiguo reino bereber
africano, ahora extinto, llegó la devoción a la Virgen de Regla a Chipiona
(Cádiz). Luego, se extendió a Sevilla, al sur de España. Se venera a la Virgen
de Regla en el Convento del Espíritu Santo, Hermandad de Nuestra Señora de
Regla, San Acacio, Convento de San Agustín. La devoción reglana también llegó a
las islas Canarias, España. En La Orotava (Tenerife), Pájara (Fuerteventura), Los
Llanos (Santa Cruz de Tenerife), Los Llanos de Aridane (La Palma) y Málaga. En
el mapa devocional de esta advocación mariana vemos cómo ha encontrado un altar
en los corazones de miles de españoles católicos.
La Virgen negra que vino del
mar desde África tiene su altar en Chipiona, municipio español situado en la
provincia de Cádiz. Es el majestuoso Santuario de Nuestra Señora de Regla de
Chipiona uno de los focos de fe católica más importantes de toda Andalucía.
Este santuario tiene su origen en una fortaleza, que era propiedad de los Ponce
de León, llamados los Señores de Chipiona, en el siglo XIV, aunque algunos
historiadores afirman que su origen puede ser anterior. Fue restaurado en el
siglo XVII, reparación que terminó entre 1835 y 1882.
Las fiestas en honor a
Nuestra Señora la Virgen de Regla en Chipiona son consideradas de interés religioso,
folclórico, cultural y turístico en Andalucía. Según documentos históricos,
estas fiestas se remontan a 1611. Ya en los siglos XVI y XVII, la imagen de
Nuestra Señora de Regla era la más conocida y popular de toda Andalucía. En la
actualidad, las celebraciones en honor a esta venerada imagen son diversas, como,
por ejemplo, pasacalle infantil, izada de banderas e inauguración del alumbrado
en el Santuario de Regla, actuación de artistas muy importantes de España, elaboración
de una alfombra de sal, en la que participan varias asociaciones, una diana
floreada por parte de agrupaciones musicales, entre otras. La procesión de la
Virgen de Regla, que parte del Santuario con el acompañamiento musical, es lo
más esperado por sus fieles devotos. Esta procesión es histórica. La historia
recuerda especialmente la procesión del 8 de septiembre de 1588, cuando se
envió a la Armada Invencible para luchar contra Inglaterra. Todos sus devotos
vibran al paso de la Virgen negra de Regla, como lo hacía la célebre cantante
chipionera Rocío Jurado, “la más grande”, quien le dedicaba la canción “Virgen
de Regla”, coreada por muchos devotos de la virgen negra. Todos los 8 de
septiembre, la cantante rendía honor a Santa María de Regla desde el
tradicional balcón que lleva su nombre: "el balcón de Rocío Jurado".
Ni por un millón de euros hubiera aceptado una gala ese día, dijo en una
entrevista a Televisión Española. Jurado fue considerada "verdadera
embajadora" de las fiestas en honor a Nuestra Señora de Regla. Ella se
convirtió en la más notable devota de la Virgen negra. Y así como ella hay
miles y miles que vibran al escuchar el nombre santo de la Virgen de Regla.
El itinerario de esta
devoción mariana, según la tradición, resulta en que, tras la muerte de san
Agustín, en Hippo Regius, el 28 de agosto de 430 d.C., unos monjes, entre los
que figuraba el diácono Cipriano, huyeron con la bendita imagen en una pequeña
embarcación para salvarla de los vándalos invasores, quienes habían invadido
Galia, la actual España y el norte de África. Zarandeados por la furiosa
tempestad del mar, llegaron a la playa de Chipiona. Allí, quienes seguían la
Regla de San Agustín construyeron una ermita en honor a la Santísima Virgen
bajo la advocación de Nuestra Señora de Regla. Con la llegada de la invasión
musulmana, la venerada imagen fue resguardada en un aljibe, puesta debajo de
una roca, por espacio de varios siglos.
En 1330, un canónigo regular
de San Agustín descubrió la bendita imagen de la Virgen negra en el aljibe, que
con el paso del tiempo pasó a llamarse el Humilladero del Santuario de Nuestra
Señora de Regla. El canónigo bautizó a la bendita imagen encontrada con el
nombre de Nuestra Señora de Regla. Junto al Humilladero se encuentra el actual
Santuario de Nuestra Señora de Regla. ¿Es esa imagen encontrada en el
Humilladero la misma que mandó a burilar el propio san Agustín? Según Rafael
Lazcano, a quien hemos citado más arriba, en su obra Historia, leyenda y
devoción a Nuestra Señora de Regla, nos dice cómo era la imagen en 1330.
Escribe Lazcano: “La imagen de la Virgen de Regla, fechada hacia 1330, era una
escultura sedente, más bien pequeña, 62 cms. de alto sin contar la peana que la
sustenta, de
estilo de transición del románico al gótico, esculpida entre los siglos XII y
XIII, en madera policromada y de una sola pieza, desnuda en su origen, y de
color moreno”.
Desde finales del siglo XVI,
la imagen luce una bellísima túnica, correa agustiniana, manto, velo, diadema
real y rostrillo. Luego se le añadió un Niño Jesús sobre su pecho, que está de
pie apoyado sobre la pierna izquierda de la imagen de la Virgen, nos lo
describe Rafael Lazcano. El santuario de la Virgen negra en Chipiona ha pasado
por el deterioro inclemente del tiempo y por la desamortización que se produjo
en la época. En 1904 fue demolido el antiguo santuario y en 1906 se levantó el
nuevo de estilo neogótico. Es regentado por los frailes franciscanos, quienes
con mucho esmero han cuidado del santuario y de la devoción a la Virgen de
Regla. El 5 de septiembre de 1954, entre himnos vibrantes, miles de vivas y un
sinnúmero de aplausos, la Virgen de Regla de Chipiona fue coronada solemnemente
por el cardenal Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla. Participaron como
padrinos figuras de la nobleza, muy renombrados por la historia. En dicha
coronación participó el muy notable orador José María Pemán, periodista,
dramaturgo y poeta.
En fin, son varios los lugares
en África, Asia, Europa y América en donde veneran como madre y patrona siempre
fiel a la Virgen Nuestra Señora de Regla. La devoción crece cada día más y más.
Porque las palabras de la misma Virgen María se han cumplido: “Por eso desde
ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48). Es así como
esta amada advocación de la Virgen negra, Nuestra Señora de Regla, encontró en
la “Llave del Nuevo Mundo y antemural de la Indias Occidentales”, La Habana,
Cuba, un dignísimo altar material y otro en el corazón de sus hijos los reglanos.
1687:
el 3 de marzo comenzó en Cuba el culto a la Virgen de Regla;
1688:
el 16 de enero comenzó la construcción de la ermita de Regla;
1692:
24 de octubre. Uno de los más violentos huracanes azotó sin piedad la parte
occidental de Cuba. A este huracán se lo bautizó con el nombre de San Rafael.
Este fenómeno atmosférico destruyó la ermita de Nuestra Señora de Regla.
Aparece en escena para la historia de Regla, Juan Martín de Conyedo o Juan de
Conyedo Martín, quien ayudó a levantar una iglesia más grande de rafia, tapia y
tejas, apunta el Pbro. Ángel Pérez Varela en su escrito Notas para la
Historia del Santuario de la Virgen de Regla;
1694:
se coloca la imagen de bulto de la Virgen, traída de Madrid por el castellano
de la Punta don Pedro de Aranda y Avellaneda;
1714:
el Pbro. José López Ruiz de Salazar, administrador del santuario, solicitó a
los regidores de La Habana proclamar a la Virgen de Regla patrona y protectora de
la bahía y puerto de La Habana. El 14 de diciembre, el acta del Cabildo
resolvió con una respuesta positiva la petición del padre Ruiz de Salazar. El
26 de diciembre, primer día de la Pascua de Navidad, fue de gran celebración
para el Santuario y todos los habaneros y los regidores colocaron a los pies de
la venerada imagen las llaves de la ciudad. El obispo y otras autoridades
estuvieron presentes;
1716:
se amplía la ermita de la Virgen de Regla para recibir a todos los peregrinos y
devotos que acudían de todas partes a venerarla;
1717:
octubre 20, se instaló el altar del Santísimo Sacramento, y por primera vez, se
queda presente para la exposición Jesús Sacramentado en el Tabernaculum
Domini. Se contó con la presencia del obispo, hubo procesión, repique de
campanas y grandes fiestas;
1743:
muerte del ermitaño de Regla, Juan Martín de Conyedo, sepultado en el santuario
de Regla, quien amó y consagró su vida a Nuestra Señora de Regla. Vivió en él
51 años;
1744:
comenzaron las obras para levantar la muralla que rodea y protege el santuario;
1754:
visita eclesiástica al Santuario del obispo viajero Pedro Agustín Morell de
Santa Cruz;
1762:
la milagrosa imagen de la Virgen de Regla tuvo que ser resguardada por la
amenaza de los piratas y corsarios que amenazaban la ciudad de La Habana. La
imagen fue trasladada a la iglesia del Calvario;
1794:
visita al Santuario del primer obispo de La Habana Felipe José de Trespalacios;
1805:
el 21 de agosto, el obispo José Díaz Espada y Fernández elevó a categoría de
parroquia a la iglesia de Nuestra Señora de Regla. Se nombra al Pbro. José
María Cortés y Salas como su primer cura de almas;
1811:
en la inauguración de obras del Santuario de Regla, predicó desde el púlpito, el
venerable Félix Varela Morales. Escribe don Eduardo Gómez Luaces que ese día
solemne de la inauguración, aunque se contara con 4 campanas muy bellas con
nombre cada una en el santuario, ninguna tocó ese día;
1812:
el poblado de Regla es declarado municipio en honor a la Virgen de Regla, uno
de los más antiguos de Cuba;
1818:
tras ser azotado por un huracán, el Santuario de Regla comienza su
reconstrucción y finaliza la construcción de la torre por manos nativas;
1885:
concluyen los trabajos de reconstrucción del templo de la Virgen de Regla y el
6 de septiembre se hizo la bendición del nuevo altar mayor de Regla, bóveda del
presbiterio y vitrales con los evangelistas;
1906:
el llamado “ciclón de los jamones” golpeó la estructura del santuario, pero no
en grandes proporciones;
1926:
uno de los tres más grandes huracanes que ha azotado Cuba afectó las
estructuras del Santuario.
1944:
18 de octubre: el tercer gran huracán de la historia de Cuba causó grandes
estragos en el poblado de Regla. Resultan dañadas estructuralmente más de mil
viviendas;
1955:
S.E.R. cardenal Manuel Arteaga Betancourt bendijo e inauguró el 10 de julio, a
las cinco de la tarde, la Capilla del Santo Cristo de Limpias, filial de la
parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Regla, hoy parroquia Santo Cristo
Redentor, regentada por los misioneros de la Congregación del Santísimo
Redentor. El cardenal Arteaga contribuyó para dicha obra, con la cantidad de
7,450.00 pesos. La idea de una nueva capilla fue de sor Concepción San Martín y
de la muy recordada presidenta de la Cofradía del Santo Cristo de Limpias,
Srta. Nieves Inchauspi. Su actual párroco es el R.P. Bosco J. Rodríguez A., misionero
redentorista nicaragüense.
1956:
el 24 de febrero, la venerada imagen de la Virgen de Regla es coronada por
S.E.R. cardenal Manuel Arteaga Betancourt;
1958:
el 5 de septiembre, la venerada imagen de la Virgen de Regla fue sustraída de
su templo y devuelta nueve días después;
1961:
es bendecida la nueva pila bautismal del Santuario de Regla;
1965:
el 11 de agosto, las autoridades de la nación, declararon al Santuario de Regla
“Monumento Nacional”, por su antigüedad y condiciones. Este memorable santuario
fue convertido en un lugar que recibe día a día visitantes cubanos y
extranjeros.
Es
importante anotar que, en Cuba, además de la Iglesia católica e iglesias
evangélicas, están presentes tres religiones más: la Regla de Ocha o santería,
la Regla de Palo Monte o paleros y la sociedad Abakuá. Además de esta
religiosidad sincrética está la presencia del espiritismo, al que acude una
gran cantidad de gente. Este tiene tres vertientes: de mesa, de cordón y
cruzado. Los orishas fueron relacionados con los santos de la Iglesia católica.
Los más importantes orishas son: Obbatalá, relacionado con Nuestra Señora de
las Mercedes, quien es el gran orisha; Changó, relacionado con santa Bárbara,
muy popular en la república de Cuba; Ochún, relacionada con la Virgen María de
la Caridad, es la orisha dueña de los ríos, del amor, del oro y del cobre; y
Yemayá, relacionada con la Virgen María de Regla, es la orisha del mar.
El Santuario
Nacional de Regla en La Habana es el epicentro donde convergen muchos
practicantes de esta religión. Literalmente, el 7 de septiembre, La Habana se
viste de azul en el día de la Virgen de Regla. Para los que practican la
santería, que son muchos en La Habana, es el día en que se celebra en Cuba a la
Virgen de Regla. Ella es invocada como la patrona de los pescadores, Yemayá, la
reina de los siete mares. Llevan muñecas de tez negra como el ébano, vestidas
de un color azul intenso. La celebración en honor a la virgen negra de Regla está
sellada por un riquísimo simbolismo, pues muchos que no profesan la fe santa y
católica la invocan desde el interior de su corazón, le piden por su salud y
prosperidad, y suplican su protección para aquellos que se aventuran a recorrer
las 228 millas marinas (369 kilómetros) en busca de una vida mejor y más digna…
De la mano del historiador y
periodista gallego Eduardo Gómez Luaces, haremos una descripción a vuela pluma
de la bendita imagen de Nuestra Señora de Regla, su culto, su templo, su fiesta
y los aspectos más significativos del poblado que lleva su nombre.
Pero antes, hago un esbozo
sobre la obra insigne y sobre el legado del escritor Eduardo Gómez Luaces. Este
hombre que perteneció al mundo de las letras, del periodismo y que ostentó
nociones de medicina, nació en Ferrol, Galicia, España, ciudad que conserva
numerosos yacimientos arqueológicos. Gómez Luaces vivió la mayor parte de su
vida en Cuba, a donde llegó con su familia siendo un niño. Su formación
intelectual, espiritual y moral la inició en el Colegio de las Escuelas Pías de
Guanabacoa. Establecido en el municipio de Regla, estuvo al frente de
importantes revistas y periódicos de la época. Se convirtió en el historiador y
cronista oficial de este municipio. Entre sus obras más importantes figuran Historia
Nuestra Señora de Regla. Sus fiestas. Los cabildos; Un siglo de
periodismo en Regla; Regla: su aporte a la medicina cubana en el siglo
XIX; Regla y sus hombres del 68; 400 años de historia de Regla;
Liceo Artístico y Literario de Regla. El municipio de Regla ha honrado su
memoria y legado siete años después de su fallecimiento, el 29 de diciembre de
1982, al bautizar el Museo Municipal de Regla con su nombre.
Las
joyas que posee la bendita imagen de Regla son un templete de plata, con lindas
columnas y dosel con campanilla, y un trono de plata para las procesiones,
entre otras. En el impreso Nuestra Sra. de Regla. Coronación Canónica de la
Virgen 1956, el autor describe así el trono de plata para las procesiones:
“compuesto de un basamento cuadrado con las esquinas ochavadas, cuatro columnas
con bases, separadas por una corona imperial en forma de cúpula, adornada con
cinco pompones y catorce campanillas, todas de plata”.
No
siempre fue esta imagen la venerada por los reglanos. La primera imagen de la
Virgen de Regla venerada en el otrora pueblo de Guaicanamar, ahora municipio de
Regla, era al óleo. En 1694, don Pedro Aranda de Avellaneda, llamado el
“Castellano de la Punta”, mandó traer una imagen de la Virgen de Regla a su
natal España para cumplir una promesa a la Virgen negra. Un 8 de septiembre del
año en mención, como cumplimiento de su promesa, don Pedro hizo entrega de la
imagen a la ermita del poblado para su entronización. Esa es la imagen que hoy
se venera en el histórico poblado de Regla.
La
historia nos recuerda, según lo narrado por el ermitaño Juan Martín de Conyedo,
el día en que la Virgen de Regla fue proclamada patrona de la bahía y del
puerto de La Habana. Para celebrar la proclamación de la Virgen de Regla como
patrona y protectora de la bahía de La Habana, se organizaron grandes fiestas
en su honor el mismo año de la proclamación y en años posteriores. Estas
fiestas se extendieron durante ocho días. Don Eduardo Gómez describe estas
grandes fiestas a las que él denomina de antaño, de la mano de Conyedo, como
fiestas que unían en un mismo espíritu patriota y mariano a todos los reglanos
que amaban a la Virgen bajo la advocación de Regla, para festejar la
proclamación tan anhelada de la Virgen negra como su patrona y protectora. A
raíz de esta declaración de la Virgen de Regla surgieron dos importantes
instituciones: la comunidad de los Ermitaños y la atención a los peregrinos que
visitaban Regla.
Como
un cortejo real, los navíos fondeados en la bahía de La Habana, adornados todos
con banderines de colores, anunciaban el introito de aquellas celebraciones marianas.
Figuras importantes de la Iglesia y la sociedad se dieron cita al apersonarse
en el santuario: altos jerarcas eclesiásticos como el obispo Gerónimo Valdés;
clero y religiosos, el gobernador y capitán Laureano de Torres Ayala, etc.,
eran los que presidieron aquellas fiestas. Los navíos fondeados en la bahía de
La Habana hicieron salvas en honor a la Virgen. Ese día, cuando el sol ya había
juntado sus doradas redes y la luna extendió su manto plateado, se podían ver
desde el santuario los faroles de los navíos, las fogatas que eran muchas, y se
escuchaba la música por doquier, como un gran concierto de espectacular
belleza.
En
esas fiestas de antaño en honor a la Virgen negra de Regla, muchos de sus
devotos se acercaban al santuario para ofrecerle sus agradecimientos con
animales y exvotos de oro y plata. Las raíces más profundas del origen del pueblo
de Regla están en España. Todos en sus casas, afirma el historiador oficial de
Regla, tenían bellísimos altares que engalanaban sus viviendas.
La
historia del Santuario de Nuestra Señora de Regla recuerda con mucho
agradecimiento a los sacerdotes que han ejercido como capellanes y curas de
almas en favor de los feligreses desde su primer pastor, el Pbro. José María
Cortés y Salas, hasta el actual, el padre Roberto Betancourt Castro. Uno de los
sacerdotes más recordados por los feligreses es el padre Ángel Pérez Varela,
quien según el Lic. Orlando González Díaz, historiador y sacristán del
Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla, estuvo como cura párroco del
santuario 43 años y varios meses. Quien les escribe estas letras ha escuchado de
personas mayores, octogenarias, palabras muy devotas, ungidas de agradecimiento
y admiración por el padre Varela. En la parroquia Santo Cristo Redentor, otrora
Capilla del Santo Cristo de Limpias, donde soy párroco, he escuchado
testimonios muy bellos sobre este ilustre sacerdote. Lo recuerdan por sus enseñanzas
bien ponderadas, con profundidad y claridad de palabra, y por su gran amor y
devoción a la Santísima Virgen María.
Hablar
del inolvidable padre Varela es hablar de un acontecimiento que marcó la vida
de todos los católicos cubanos, me refiero al acto de la coronación canónica de
la Virgen de Regla. Nos preguntamos, ¿cómo fue aquella coronación de la imagen
de la Virgen de Regla? Ocurrió un histórico 24 de febrero de 1956, fiesta muy
señalada en el calendario cívico (aniversario del Grito de Baire 1895) y
eclesiástico, pues recuerda en la mayor de las Antillas la lucha contra el
colonialismo español y la consagración episcopal de Manuel Arteaga Betancourt
(24 de febrero de 1942 por Mons. Giorgio Caruana, nuncio apostólico), primer
cardenal cubano y uno de los primeros en América Latina.
Fue el padre Ángel Pérez
Varela quien, con el consentimiento del señor cardenal Manuel Arteaga,
arzobispo de San Cristóbal de La Habana, en la Preces Petitorias, pide en cinco
puntos fundamentales al Venerable Capítulo de la Patriarcal Basílica de San
Pedro, en el Vaticano, la coronación canónica de la muy venerada imagen de
Nuestra Señora de Regla. El 3 de septiembre de 1955, el venerable pontífice, Pío
XII, a través del prefecto de la Sagrada Congregación de la Reverenda Fábrica
de San Pedro, el obispo de Frascati, autorizó la coronación con estas palabras:
“…por unanimidad decretamos y mandamos que esa predicha y venerada imagen bajo
el título de ‘Beatífica Virgen María de Regla’ pueda ser coronada canónicamente
con una preciosa corona de oro con la autoridad de este Cabildo del Vaticano”.
Para el gran evento de la
coronación de la venerada imagen de Nuestra Señora de Regla, se llevaron a cabo
los siguientes actos preparatorios que, a modo cronológico, expondremos al
seguir respetuosamente el folleto de Nuestra Sra. de Regla. Coronación
Canónica de la Virgen 1956:
-Se constituyó el Comité
“Pro-coronación Canónica de la Virgen de Regla;
-El Comité encargó a los
talleres de orfebrería “La Estrella de Italia” que crease una hermosa corona de
oro para la bendita imagen;
-Se mandó a restaurar el
baldoquino de la Virgen y su traje. El tan delicado trabajo se le confió a “El
Arte Católico” y la restauración del traje se le confió al artista Pedro
Piedrahita;
-El 8 de enero de 1956 se
publicó el programa oficial de la coronación de la Virgen negra;
-Los días 20, 21 y 22 se
hizo un triduo preparatorio con exposición del Santísimo, rosario, prédica,
bendición y salve;
-El 23 de febrero se hizo el
traslado procesional de la imagen por el mar hacia la Iglesia Catedral, en la
cual se cantaron las letanías, adoración nocturna ante el Santísimo Sacramento
y santa misa. La imagen fue trasladada en una bellísima embarcación
delicadamente adornada. Iba ataviada con su traje, en su trono restaurado.
Durante la procesión acuática se rezó el santo rosario y se entonaron
alegremente cantos y vivas a la Virgen. En la procesión iban el alcalde de
Regla, autoridades civiles, miembros de la Acción Católica y Comité de las
fiestas marianas y varios devotos. En Casablanca y Regla se repicaron las campanas
al paso de la bella imagen de Nuestra Señora de Regla. Al llegar al muelle, la
imagen fue llevada en hombros por miembros de la Marina de Guerra del Estado
Mayor y del Arsenal.
-El histórico 24 de febrero,
el templo catedralicio de La Habana había reunido en su seno a una gran
cantidad de fieles que llegaron a presenciar el solemne acto de coronación
canónica de la Virgen de Regla. A las diez de la mañana dio comienzo la misa
solemne en preparación de la coronación canónica de la Virgen, con la bendición
de la corona según el rito establecido, lectura del documento de aprobación y
el momento tan esperado por todos los fieles: la solemne coronación por el
señor cardenal Manuel Arteaga Betancourt, arzobispo metropolitano de la
arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Este fue el momento en que el
inolvidable cardenal Arteaga pronunció las siguientes palabras sobre la bendita
imagen: “Como te coronamos con nuestras manos en la tierra, así merezcamos ser
coronados por Cristo en el cielo”. Los antiguos cañones de la Fortaleza de la
Cabaña comenzaron las salvas y las campanas de la Santísima y Metropolitana
Iglesia Catedral de La Habana, de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen
María, replicaron para expresar el júbilo de los corazones de todos los fieles
allí reunidos.
-El regreso de la venerada
imagen se hizo en procesión por tierra desde la Catedral hasta el santuario de
Regla. Al terminar el acto solemne de la coronación, la feligresía se dispuso a
contemplar la bendita imagen de la Virgen de Regla coronada. La descripción de
la corona que nos ofrece el autor del folleto, que hemos seguido fielmente, es
la siguiente: “Es de finísimo oro, pesando 18 onzas, de remarcado estilo
imperial, con aires bizantinos, lleva en esmalte los escudos de Cuba, La Habana
y Regla, y las banderas cubana y pontificia entrelazadas, las conchas que se
levantan sobre el cintillo que ajusta la sagrada cabeza llevan preciosos
topacios, amatistas y aguasmarinas, y está rematada por una soberbia cruz de
brillantes; lleva además un precioso aro salpicado de estrellas con piedras
preciosas y además artísticamente colocados brillantes y aguasmarinas en el
frontis de la corona”.
-Al caer la tarde del 24 de
febrero, la venerada imagen regresó a su casa, el santuario que lleva
dignamente su nombre. La carroza fue acompañada por un sinfín de personas,
fieles amantes de la Virgen, religiosas y religiosos de diferentes órdenes y
congregaciones de La Habana, instituciones católicas, representantes de
instituciones cívicas, autoridades del gobierno regional, bandas musicales y
miembros ilustres del Clero de La Habana. Todos gritaban a voz en cuello vivas
infinitas a la Virgen: ¡Viva la Virgen! ¡Viva la Reina coronada!
El autor del folleto de Nuestra
Sra. de Regla. Coronación Canónica de la Virgen 1956, es el ilustrísimo
presbítero Ángel Pérez Varela. El padre Varela, con mucho ahínco y gran amor
por la Madre de Dios, preparó cada detalle de los actos de coronación de la
Virgen de Regla. Con justicia y razón, la Comisión Editora del escrito del
padre Varela llama a este tan notorio sacerdote el “¡artífice de la coronación!”
A tal señor, tal honor. Valorar en su justo valor.
El 24 de febrero de 2026, la
venerada imagen de Nuestra Señora de Regla cumplirá 70 años de haber sido
coronada solemnemente por el inolvidable cardenal Manuel Arteaga Betancourt.
Para conmemorar este importante aniversario de coronación, feligreses y devotos
de esta tan amada advocación se preparan para celebrar y agradecer a Dios por
tantos beneficios espirituales obrados por la intercesión de su Virgen negra de
Regla, comentó en conversación con quien escribe estas letras el padre Roberto
Betancourt Castro, actual párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de
Regla.
Antes de terminar de
escribir estas letras sobre algunos aspectos de la devoción del pueblo de Regla
a la Santísima Virgen María, aclaro que el presente escrito, que el paciente
lector ha ojeado u hojeado, no es científico ni histórico ni académico. Esa
tarea ya fue cumplida por insignes escritores de pluma exquisita y rigor
histórico y documental, pues este su servidor no es historiador. Por ello,
quien lea estas líneas debe hacerlo valorando en su justo valor lo expresado en
cada palabra y oración. Soy simplemente un misionero que ama la escritura y la lectura,
sin ningún título de especialización, alguien a quien le apasiona todo lo
referente a una figura que amo después de la de Nuestro Señor Jesucristo: la
Bienaventurada Virgen María. Soy un autodidacta cien por ciento. Soy
redentorista, hijo del inmenso san Alfonso María de Ligorio, uno de los santos
más marianos por excelencia.
Agradezco a los
historiadores Orlando González Díaz, Armando González Roca e Israel Domínguez
García, sacristán de la parroquia Santo Cristo Redentor, por el material
proporcionado en físico y digital. Ellos me confiaron documentos muy valiosos, a
saber: Historia de Nuestra Señora de Regla. Sus fiestas. Los Cabildos; Nuestra
Sra. de Regla. Coronación Canónica 1956 y Notas para la Historia del
Santuario de la Virgen de Regla. Otra fuente consultada fue el libro Historia,
leyenda y devoción a Nuestra Señora de Regla, del historiador, bibliógrafo,
biógrafo, polígrafo y editor Rafael Lazcano.
Que la Santísima Virgen
María, bajo la dulcísima advocación de Regla, interceda por el pueblo cobijado
con su manto azul de amor y ternura: Regla. ¡Gracias, Regla!
Por eso es llamada luna; porque, como dice san Buenaventura, como la luna está intermedia entre la tierra y los cuerpos celestes, y lo que de ellos recibe lo difunde a la tierra, así la Virgen es reina colocada entre Dios y nosotros, y ella nos difunde la gracia”. Como la luna está entre la tierra y el sol, y todo lo que de él recibe ella lo refleja en la tierra, así María recibe los influjos celestiales de la gracia del sol divino para transmitirlos a los que vivimos en la tierra”
(San Alfonso María de Ligorio. Las glorias de María. Capítulo V: María, nuestra mediadora).
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