jueves, 5 de febrero de 2026

 

Devoción a san Gerardo María Mayela, “el santo de los partos 

felices”, en la República de Costa Rica

 


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R.


A modo de introducción

Varios biógrafos de san Gerardo Mayela afirman que este gran y muy popular santo “vivió cumpliendo la voluntad de Dios con alegría”. Gerardo Mayela, hijo dilecto de Muro de Lucano, ciudad que lo vio nacer, escribió en su Reglamento de Vida —lo que podríamos llamar su vida plasmada en palabras— lo siguiente:

“Amar mucho a Dios. Unidos siempre con Dios. Hacerlo todo por Dios. Amarlo todo por Dios. Conformarme siempre con su santo querer. Sufrir mucho por Dios”.

Gerardo Mayela Galella, más conocido como Gerardo María Mayela, nació en Muro de Lucano (sur de Italia, Reino de Nápoles), en la mañana, “con la primera luz del alba”, según dice su biógrafo Nicola Ferrante, el 6 de abril de 1726 1. Sus padres, Domingo Mayela y Benita Galella, supieron transmitir al niño Gerardo los valores de la fe cristiana católica, junto a sus hermanas Brígida, Anita e Isabel.

Emitió sus votos religiosos en la Congregación del Santísimo Redentor en la pobre y humilde comunidad de Deliceto, el 16 de julio de 1752. Cerró sus ojos a este mundo en Materdomini (Caposele), para abrirlos eternamente a la contemplación de Dios, cuando apenas tenía 29 años de edad, el 16 de octubre de 1755. Fue beatificado por el papa León XIII en 1893 y canonizado solemnemente por san Pío X el 11 de diciembre de 1904. Es considerado “Patrono de las madres y de los niños”, en especial de las madres embarazadas; por ello se le llama dulcemente “el santo de los partos felices”.

Nuestro querido san Gerardo fue un hombre de alma pura. Vivió profundamente la bienaventuranza que Jesús, nuestro Señor, proclamó para bendecir a los puros de corazón. El director espiritual de san Gerardo, el padre Francisco Giovenale, afirmaba que san Gerardo “había recibido una gracia especial de Dios: estar libre de tentaciones contra la pureza”. Esa pureza llevó a san Gerardo a no temer a la santa hermana muerte, representada en su imagen con un cráneo o calavera. San Gerardo, el dichoso, porque fue puro de corazón.

1.- Devoción a san Gerardo María Mayela en Alajuela, Costa Rica

En la parroquia San Gerardo María Mayela y Santuario Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, antes de los años de 1940, hubo dos devociones con mucho arraigo: al Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, finales del siglo XIX, y a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, con la llegada de los misioneros redentoristas en 1927.

Cuando leemos las crónicas de 1927 a 1940, y una bitácora de 1922, se habla de grandes fiestas en honor al Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía: novenas, rosarios, misas, procesiones y los famosos turnos. Estos fueron muy populares y comunitarios en la iglesia de La Agonía. Los turnos en Costa Rica son celebraciones religiosas con variados eventos lúdicos para recaudar fondos para obras de la parroquia. Se vende comida típica en pequeños “chinamos”, hay juegos mecánicos, pólvora, cimarronas, mascaradas y actividades tradicionales como el palo ensebado, rifas, venta de animales como gallinas, terneros y hasta toretes, así como el bingo, que no puede faltar, pues el costarricense es muy dado a este juego. Las fiestas en honor al Santo Cristo de Esquipulas, en Alajuela, fueron solemnes y muy visitadas 2.

Las fiestas en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro también fueron muy concurridas y celebradas con mucho amor y devoción. En 1929, ya estaba bien configurada la Archicofradía del Perpetuo Socorro, cuyos miembros preparaban con meses de antelación las fiestas en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro. Misas, novenas, rosarios y procesiones eran parte de las celebraciones a la Virgen. A los “Martes del Perpetuo Socorro” eran asistían entre 160 a 190 personas.

Es a partir de los años de 1940, cuando estas celebraciones en honor al Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, comienzan a perder su brillo y ardor devocional. Es cuando surge el “fenómeno san Gerardo María Mayela”. Su gran propagador: el misionero padre Carlos Cavero Combarro.

La primera imagen de san Gerardo María Mayela, fue elaborada por el Sr. Manuel Zúñiga en 1943, a pedido de su gran devoto, el padre Carlos Cavero. Hay murales y vitrales que adornan el templo del Santuario de La Agonía. Hay un mural dedicado a san Gerardo María Mayela, elaborado por el pintor José Claros en 1956 y restaurado en 1985. En el fresco se distinguen figuras representativas de la ciudad de Alajuela, como doña Rosario Rivera, madre del misionero redentorista padre Helberth Gerardo Guevara Rivera, así como su abuela materna y dos de sus tíos, quienes fueron incorporados como parte del conjunto iconográfico.

El bellísimo vitral de san Gerardo, se encuentra en la parte superior a la izquierda del santuario, fue obsequiado por la Sra. Zaira Méndez Barrantes, en 1958, quien fue devota de san Gerardo, y como agradecimiento por los favores recibidos por intercesión del santo de Muro Lucano, lo obsequió para embellecer el santuario. Es un vitral digno de contemplar.

 1.1 Devoción a san Gerardo María Mayela a partir de 1940

Es importante anotar que el punto más álgido de las fiestas gloriosas en honor a san Gerardo a principios de los años de 1940, fue cuando era presidente de la República de Costa Rica, el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. Las crónicas cuentan que el padre Carlos Cavero, fervientísimo devoto del santo de Muro de Lucano, organizó una cena de gala en la comunidad de La Agonía, en honor al Dr. Rafael Ángel Calderón, como gesto de agradecimiento por el apoyo brindado en las grandes fiestas en honor al santo hermano lego, como le gustaba llamar al santo el padre Cavero. En esa cena de gala, el padre Cavero pronunció un elocuente panegírico, exaltando con agradecimiento todo el apoyo recibido del gran reformador social de la historia de Costa Rica. El panegírico fue publicado en algunos periódicos del país.

En 1944, para la celebración en honor a san Gerardo Mayela, se repartieron 15 000 invitaciones a sus fieles devotos. Al año siguiente, se dieron a imprimir 15 000 cartas circulares, 5 000 programas, avisos en varios periódicos capitalinos y de la ciudad, y una publicación especial en el Eco Católico. Además, se imprimieron más de 6 000 tricomías, 6 000 sencillas y 12 000 estampas 3.

 2.- La devoción a san Gerardo hoy

Las fiestas en honor a san Gerardo hoy son las más grandes y concurridas en la ciudad de Alajuela. Comienzan, normalmente, el 5 de octubre de cada año, con el santo rosario, oración en honor al santo y la santa misa. Ese día se inaugura el tradicional y esperado turno de san Gerardo, que en otros tiempos era en honor al Santo Cristo de Esquipulas. En los días 5 y 6, se venden las tradicionales chorreadas y tamales típicos. Y en los días propiamente de la novena, a partir del 7 hasta el 15, hay bendición de mujeres embarazadas, niños, familias y vehículos.

Los platillos que se venden en esos días son muy variados: arroz con pollo, picadillo de papa, tamales, carne en salsa, chicharrones con yuca, arroz con leche, churros, dulces, repostería, pan casero y refrescos naturales. Hay juegos mecánicos, rifas, bingo y juegos de mesa. Alegran esos días con bailes típicos regionales, conciertos y obras teatrales.

El santuario del Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, durante la novena y el propio día de san Gerardo, se convierte en el epicentro de la geografía “gerardina” en toda Costa Rica. A este santuario convergen devotos del santo provenientes de las siete provincias —San José, Alajuela, Cartago, Heredia, Guanacaste, Puntarenas y Limón— y de los 16 cantones de la provincia de Alajuela.

El mes de octubre de cada año es visitada la venerada imagen de san Gerardo María Mayela. Familias enteras peregrinan hacia Alajuela, al santuario de La Agonía, para cumplir una promesa, pagar un exvoto, presentar intenciones y participar en las celebraciones litúrgicas y devocionales en honor a san Gerardito, como le dicen cariñosamente los alajuelenses.

Impresiona ver cómo entran de rodillas, desde la puerta principal hasta el altar del santo, varios de sus devotos, los llamados “gerarditos y gerarditas”. En Alajuela es común, muy común, encontrarse con hombres que llevan el nombre de Gerardo, así como también es común encontrar mujeres que llevan el nombre de Mayela. El nombre Gerardo es muy popular y, en décadas pasadas, estuvo entre los 15 nombres más usados, según el Tribunal Supremo de Elecciones o el Registro Civil.

El hábito redentorista es de color negro, con cuello blanco. Como los jesuitas, los misioneros redentoristas no tenían un hábito propio; usaban el que en el reino de Nápoles llevaban todos los curas de campiña en el siglo XVIII. La abertura lateral servía para facilitar subir y viajar a caballo o en burro. El hábito redentorista se ha convertido, entre los devotos de san Gerardo, en una forma de escapulario de vestir. El hábito de san Gerardo ha pasado a ser un escapulario más elaborado, como parte de vestimentas tanto para hombres como para mujeres. Para los “gerarditos” no es el hábito religioso de los misioneros redentoristas; para ellos es el hábito “de” san Gerardo. En el caso de las “gerarditas”, el hábito de san Gerardo ha devenido en varias formas: faldas largas y cortas, con manga y sin manga, capas y esclavinas. Los niños que han nacido por intercesión del santo son traídos por sus padres vestidos de “gerarditos”, quienes lucen muy preciosos.

 2.1 San Gerardo María Mayela en las provincias de Cartago, Guanacaste y San José

La provincia de Cartago está ubicada en el Valle Central de Costa Rica. Es una de las provincias más lindas del país, famosa por haber sido la antigua capital hasta 1823. Su rica herencia colonial, reflejada en su centro histórico, sus bellísimos paisajes naturales y su clima tan agradable atraen a muchos turistas nacionales y extranjeros. Sus volcanes, como el Irazú, y áreas protegidas como el Parque Nacional Tapantí–Macizo de la Muerte, así como importantes sitios arqueológicos como el Monumento Nacional Guayabo, son un imán para los visitantes durante todo el año.

Cartago también es el epicentro religioso de la Iglesia católica; peregrinos de todo el país convergen hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles para visitar la sagrada imagen de la Virgen María, Reina de los Ángeles, Patrona de la República de Costa Rica. Esta imagen de Nuestra Señora de los Ángeles mide aproximadamente 20 centímetros y está hecha de roca volcánica, grafito y jade. Es de color negro, por lo que sus devotos la llaman cariñosamente “La Negrita”. El 2 de agosto de 1635, una mujer conocida en la historia como Juana Pereira la encontró sobre una roca, en un lugar llamado Puebla de los Pardos, en Cartago.

En la hermosa ciudad de Cartago, san Gerardo cuenta con numerosos devotos. Familias de promesantes peregrinan año tras año, durante casi cuatro décadas, hacia Alajuela para cumplir sus promesas y agradecer al santo por los favores recibidos. La devoción al santo de Muro de Lucano está tan arraigada que, en la provincia de Cartago, existe un lugar que lleva su nombre: San Gerardo de Santa Rosa, en el cantón de Oreamuno. Allí se encuentra una iglesia dedicada a nuestro santo hermano, la cual pertenece a la parroquia Santa Rosa de Lima.

En la provincia de San José se encuentra el cantón número 17, llamado Dota. En este cantón está la comunidad de San Gerardo de Dota, un lugar famoso por ser uno de los mejores sitios para el avistamiento del quetzal, así como por ser la puerta de entrada al Parque Nacional Los Quetzales. En este cantón se ubica una capilla dedicada a nuestro santo hermano, la cual pertenece al Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Cueva Santa, en la Diócesis de San Isidro de El General.

Y en la provincia de Guanacaste, diócesis de Tilarán-Liberia, existen dos iglesias dedicadas a san Gerardo María Mayela. Una se encuentra en Bebedero, en el cantón de Cañas, y otra en el cantón de Bagaces, donde también se honra a nuestro santo hermano Gerardo. Gracias a la predicación de los misioneros redentoristas en toda la provincia eclesiástica de Costa Rica, llegó la devoción al santo de Muro de Lucano.

En la devoción a nuestro amado san Gerardo María Mayela, en la ciudad de Alajuela, se le invoca como el gran protector de las familias, de las madres estériles y de los niños que padecen alguna enfermedad crónica o mortal. Las madres que desean quedar embarazadas suplican al santo el don de la fertilidad, y las mujeres encintas piden por embarazos saludables y partos felices.

Año con año se relatan innumerables testimonios sobre los milagros recibidos por su intercesión. El eje central de la devoción a este santo hermano redentorista es la protección de la maternidad; por ello, los principales testimonios giran en torno a madres que piden y agradecen haber tenido embarazos saludables, sin complicaciones durante los meses de gestación, y partos seguros y felices.

Durante las fiestas en honor a san Gerardo María Mayela se escuchan y se leen testimonios de feligreses que han recibido una gracia o un milagro por intercesión del santo. En esta era digital, las redes sociales han permitido que muchos devotos de san Gerardo se conecten, interactúen y compartan sus experiencias. A través de la página de Facebook de la parroquia San Gerardo María Mayela y del WhatsApp de la oficina parroquial se reciben innumerables testimonios de feligreses de toda Costa Rica, quienes comparten los milagros, gracias y favores concedidos por el santo de los partos felices, san Gerardo María Mayela.

 3.-Tercer centenario del nacimiento del glorioso san Gerardo

El 6 de abril del 2026 se cumplen 300 años del nacimiento del glorioso san Gerardo María Mayela. Hace tres siglos, Muro Lucano, en la provincia de Potenza, vio nacer a uno de los santos más populares y milagrosos de la Iglesia católica. Esta efeméride invita a la Congregación del Santísimo Redentor y a la gran familia de san Alfonso María de Ligorio a contemplar e imitar las virtudes heroicas vividas por este santo hermano. Muro Lucano lo vio nacer, pero Materdomini y sus alrededores lo vieron ejercer las innumerables obras de misericordia que prodigó en favor de los más pobres, quienes se acercaban día tras día a la puerta del convento de los misioneros redentoristas.

Sobre san Gerardo María Mayela se ha dicho y escrito copiosamente, pues su vida y su obra siguen inspirando a numerosos predicadores y escritores redentoristas, quienes encuentran en la figura de este santo napolitano algo nuevo que decir. Sin duda alguna, las características y cualidades de su humilde personalidad son dignas de destacarse como ejemplo para quienes vemos en los santos de Dios un modelo para vivir y seguir a Jesucristo, nuestro Señor. Gerardo tiene mucho que decir al hombre y a la mujer de este nuevo siglo y milenio; pero ¿qué puede decir a los hombres y mujeres del siglo XXI un hombre que nació en la segunda década del siglo XVIII? Mucho.

Aprendemos del humilde hermano Gerardo el cumplimiento de la voluntad de Dios con alegría. Cumplir la voluntad de Dios es ser testigo de su amor; y ser testigo, según los maestros de la espiritualidad, es ser una persona de fe: creer firmemente en Dios y en el ser humano, amar y servir a los demás.

Gerardo, ante todo, pronunció durante toda su vida un sí rotundo y decidido a Dios, como lo hizo María, su Madre amorosa y siempre fiel, su amada Virgen del Carmen. Ese sí consistió en observar, es decir, en cumplir los preceptos de Dios y de la Iglesia, a la cual amó profundamente. Vivió conforme a su consagración como religioso redentorista, fiel a su condición de consagrado al Señor. Observó de modo singular lo prescrito por la santa Regla del naciente instituto misionero fundado por san Alfonso María de Ligorio. Vivió en constante diálogo con Dios; fue un hombre de oración. En su oración, Gerardo buscaba constantemente cumplir la voluntad de Dios.

Pobre como pobre fue Jesús, nuestro Señor, san Gerardo nació y vivió pobre toda su vida. La pobreza, para nuestro santo, fue una gran catequesis de vida y de amor, pues nunca la concibió como una desgracia o una maldición de Dios. Aprendió a ser compasivo, tierno, amoroso y misericordioso con los pobres de Materdomini y Caposele.

La pobreza y su vivencia de la pobreza evangélica le enseñaron a ser solidario y comprensivo con quienes no tenían nada. Aprendió a ser cercano; no le dio miedo contemplar los múltiples rostros de la pobreza en la sociedad de la Nápoles del siglo XVIII.

De su propia pobreza nació el compartir con los necesitados, así como el Pobre de Nazaret compartió su riqueza con la humanidad haciéndose pobre. Jesús nació en pobreza y marginación; de ese modo se solidarizó con millones de hombres y mujeres que viven en el mundo en esas deplorables condiciones.

Así como ocurrió el gran signo de la multiplicación de los panes en el monte, de igual manera se dio la multiplicación de los alimentos en la portería de Materdomini y los pobres de Caposele. Cuando san Gerardo se dedicaba con esmero y amor a la preparación de los alimentos y al momento de su distribución, estos se multiplicaban de forma milagrosa. Nuestro santo hermano confiaba plenamente en la Divina Providencia, pues los alimentos del convento se multiplicaban en favor de los más pobres y necesitados 4.

Gerardo fue un religioso humilde, poseedor de una profunda y sincera virtud de la humildad, como afirman sus biógrafos. Esta humildad lo llevó a ser manso de corazón y a no recurrir jamás a la violencia o venganza. Sabía callar con humildad e, incluso, guardaba silencio ante la adversidad. Es conocido por todos el triste suceso que vivió nuestro santo hermano a causa de la horrible calumnia que sufrió por parte de Nerea Caggiano. Con una humildad sin igual, aceptó los castigos injustos derivados de aquella acusación. Gerardo pasó por ese amargo trago pensando siempre en Jesús, el humilde y sufriente Siervo de Yahvé, anunciado por el gran profeta Isaías.

El artista, en sus obras, traza símbolos que reflejan el carácter del dibujo o la ilustración; y es eso, precisamente, lo que describe su labor. En los atributos o la iconografía de los santos se expresan, en efigies, pinturas o monumentos, las características que los identifican. La iconografía de los santos está constituida por los símbolos que rodean la figura de un bienaventurado o justo de Dios; se fundamenta en la hagiografía y el martirologio, se enriquece con las fuentes de la Palabra de Dios y la Tradición, y subraya aspectos de la espiritualidad vivida por ellos. La iconografía tradicional de san Gerardo María Mayela suele representarlo con los siguientes símbolos y gestos: aureola, mirada elevada, hábito religioso redentorista, un crucifijo sostenido en sus manos y el santo rosario. Sobre una mesita bien cuidada, cubierta con un mantel de color rojo, blanco o verde, se disponen un libro, la disciplina, las azucenas y un cráneo o calavera.

La aureola es un círculo luminoso que aparece detrás de la cabeza en las imágenes de los santos. Es un símbolo que no puede faltar en la riquísima iconografía de los santos o justos del Señor, es decir, de aquellos hombres y mujeres de especial virtud y ejemplo que han alcanzado el don sublime de la santidad en Dios. ¿Cómo? San Alfonso María de Ligorio, nuestro fundador, en su Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo, afirma: “Toda la santidad y la perfección del alma consisten en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro Redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto”.

San Gerardo alcanzó la santidad y la perfección de su alma cumpliendo, con la ayuda del Señor, las catorce obras de misericordia: las siete espirituales y las siete corporales. Indudablemente, san Gerardo es uno de los santos más queridos por el pueblo de Dios, y esa santidad derramada en él se refleja en su mirada elevada hacia el cielo.

La mirada hacia arriba en san Gerardo denota su relación íntima con Dios, a quien vivía plenamente como su Padre, su Buen Dios. Por eso, Gerardo siempre miraba hacia arriba, es decir, hacia el cielo, porque sabía que ese cielo lo esperaba y que allí estaba Dios. Mirar al cielo significa contemplar la vida eterna. En la rica tradición de la santa madre Iglesia, la Teología ha enseñado sobre el cielo, ofreciendo una aproximación de lo que es: la felicidad en Dios, el conjunto de todos los bienes, y primordialmente un “estado”, un modo de existir en Dios. El cielo es Dios mismo. Gerardo, que vistió el hábito religioso redentorista como consagrado, expresó así su deseo de ir al cielo.

El crucifijo es una efigie o imagen de Cristo crucificado. San Pablo escribió:

Ante esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Si Él no perdonó a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos nosotros), ¿cómo no va a darnos con él gratuitamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, ¿que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros? (Romanos 8, 31-34).

Ante las palabras vibrantes y sonoras del apóstol de los gentiles, reflexionamos diciendo que, al morir nuestro Señor en la Cruz, en lo alto del Monte Calvario, donde simbólicamente se encuentra congregada la Iglesia, Jesús entrega su Espíritu, que es fuente de toda vida y que conduce a la verdad completa. En la cruz de Cristo están clavados en Él el dolor de todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños; es decir, el sufrimiento de la humanidad. Todo ese sufrimiento está clavado en la cruz de Cristo y en el Cuerpo de Cristo, y en Él todo es redimido, porque “en Jesucristo hay abundante redención”. Cada vez que san Gerardo contemplaba el Crucifijo, rezando el rosario, entraba de manera mística en la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

San Gerardo profesó siempre un amor especialísimo a la Madre del Señor mediante el rezo del santo rosario. Era devotísimo de la Virgen del Carmen y amó con locura a la Santísima Virgen María, a quien invocaba todos los días a través de esa hermosa oración que todo fiel cristiano católico debe recitar. Amando a la Santísima Virgen María, aprendió a ser obediente, virtud que fue descubriendo poco a poco en su lectura personal del libro de la Regla de Vida.

El libro se encuentra junto a muchos santos y santas de la Iglesia y, en algunos casos, representa la Biblia, los Evangelios, las Cartas del apóstol san Pablo o la Regla de Vida de las órdenes y congregaciones religiosas. En la iconografía tradicional de san Gerardo, simboliza la Regla de Vida, que contenía los preceptos fundamentales que todo religioso debía vivir y cumplir para alcanzar la perfección. Hoy día, después de la reforma del Concilio Vaticano II, a esa Regla de Vida se le llama Constituciones y Estatutos. En ella, Gerardo aprendió también el sentido de la mortificación y la penitencia mediante la práctica de la flagelación con el cilicio.

La flor de azucena, en la iconografía y los atributos de los santos, representa la “pureza de corazón”, propia de los limpios de corazón. Nuestro querido san Gerardo fue un hombre de alma pura y vivió profundamente la bienaventuranza que Jesús, Nuestro Señor, pronunció para bendecir a los puros de corazón. El director espiritual de san Gerardo, el P. Francisco Giovenale, afirmaba que san Gerardo “había recibido una gracia especial de Dios, de estar libre de tentaciones contra la pureza”. Esa pureza en san Gerardo lo llevó a no temerle a la santa hermana muerte, representada en su imagen con un cráneo o calavera. San Gerardo fue dichoso porque fue puro de corazón.

San Pablo, dirigiéndose a los romanos, les escribió estas palabras:

Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman de aquellos que han sido llamados según su designio. Ni la altura ni la profundidad, ni cualquier otra creatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8, 28.39).

En san Gerardo, el pensamiento de la muerte, como puerta segura a la eternidad, siempre caló profundamente en su vida. Sabía que, para pasar—es decir, para hacer su “pascua”—hacia la vida eterna, era necesario cruzar el umbral de la santa muerte, pues nacemos para morir y morimos para vivir eternamente en Dios. Preguntado en una ocasión si se iba a salvar, Gerardo respondió con confianza y abandono en Dios: “Sí, ya que con tal fin vino Jesucristo a la tierra”. Para san Gerardo, que vivió la espiritualidad de su época, la calavera representaba la muerte, a la cual no temía, porque morir es vivir; es el tránsito a la Casa del Padre 5.

En el contexto del inicio del Año Jubilar por el 300.º aniversario del nacimiento de san Gerardo, el padre general, Rogério Gomes, dirigió una carta a toda la Congregación y a la familia redentorista, en la que declaró oficialmente inaugurado este Año Jubilar, que comenzó el 26 de abril del 2025 y concluirá el 26 de abril del 2026.

Es fundamental que todas las actividades se enmarquen en el Año dedicado a la Misión. San Gerardo fue misionero no solo por el carisma de la Congregación, sino porque aplicó su propio método para llegar a la gente. Esto nos lleva a reflexionar: ¿cuál es hoy la misión del Hermano Redentorista dentro de la Congregación? ¿Por qué en algunos contextos seguimos sin contar con su presencia? Además, debemos considerar la disminución del número de Hermanos en la Congregación, un desafío que nos interpela. Animo a toda la Congregación a vivir este momento de gracia con entusiasmo, poniendo especial énfasis en la promoción de la vocación del Hermano Redentorista, especialmente en los santuarios dedicados a San Gerardo 6.

A la altura de este año 2026, ya han pasado 271 años del tránsito de san Gerardo María Mayela a la Casa del Padre. Son muchos, muchísimos, los devotos de este santo. Cada año peregrinan hacia el Santuario Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos que visitan su venerada imagen. Gerardo sigue recibiéndolos a todos con amor, acogiendo por igual a cada uno y bendiciéndolos desde el cielo. Para las fechas de octubre, la geografía “gerardina” de toda la Congregación se ve agitada por la visita de tantos peregrinos; así, las ciudades de Muro de Lucano, Deliceto, Materdomini y todo el sur de Italia se vuelcan al Santuario de Materdomini. San Gerardo es uno de los santos más populares de la Iglesia, conocido y amado en muchas partes del mundo, y en Costa Rica es objeto de una devoción grande y fervorosa.

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1 Ferrante, Nicola (1955). Storia Meravigliosa di San Gerardo Maiella. Edizioni Padri Redentoristi, Roma.

2 Crónica Viceprovincial, t I.

3 Memorial de los Misioneros Redentoristas de América Central: Cien años de abundante redención (13 de mayo de 1927-13 de mayo de 2027).

4 Majorano, Sabatino & Marrazzo, Antonio (2005). Cumpliendo la voluntad de Dios con alegría: Las virtudes de san Gerardo Mayela en el recuerdo de los testigos del proceso de canonización (Colección Espiritualidad Redentorista, Vol. 12). Ediciones Scala, Bogotá.

5 Rodríguez Alvarado, Bosco José, (2015). Iconografía tradicional de San Gerardo Mayela: ´el santo de los partos felices´. Eco Católico, Costa Rica.

6 Gomes, Rogério (2025, abril 26). Comienza el año jubilar del 300 aniversario del nacimiento de San Gerardo. https://www.cssr.news/spanish/2025/04/comienza-el-ano-jubilar-del-300-aniversario-del-nacimiento-de-san-gerardo/

 

 

 

 

 

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