La
iglesia de Santa María de los Dolores y su belleza espiritual: 1732, una fecha
clave para nuestra Congregación
Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R.
A modo de introducción
Varios historiadores,
escritores y conocedores de la historia de la iglesia de Santa María de los
Dolores coinciden en afirmar que los orígenes de esta amada iglesia se remontan
a finales del siglo XVII o a principios del XVIII.
Don Mario Felipe Martínez
Castillo, en su libro Cuatro centros de arte colonial provinciano hispano
criollo en Honduras, afirma lo siguiente:
Desde
finales del siglo XVII ya se encuentran datos de la existencia de una ermita
para los mulatos y esclavos en el Real de Minas de Tegucigalpa. Esta ermita
debió ser muy pobre en sus principios (…) Cuando el Obispo de Comayagua fray
Antonio de Guadalupe López Portillo en 1730 visita el Real de Minas autoriza a
la Cofradía de Dolores para que venda las propiedades que posee y las invierta
en la construcción de la iglesia dedicada a Nuestra Señora 1.
Y en la Relación sobre
la Iglesia de Los Dolores, Rodolfo Díaz Zelaya, escribe:
Por
iniciativa, patrocinio y dirección del Presbítero Juan Francisco Márquez,
propietario de las minas de Agalteca, se comenzó en el año de 1732 la
construcción de la Iglesia de Los Dolores (…) El Presbítero Márquez enfermó, y
al morir, quedó la Iglesia inconclusa. Tocó a los vecinos terminarla en el año
de 1815 2.
¿Quiénes eran aquellos
vecinos o pobladores en los orígenes de la iglesia de Los Dolores? Don Nahum Valladares y Valladares nos
cuenta:
El
primer templo católico que existió al establecerse el Real de Minas, fue la
ermita de los nativos que se levantó rústicamente allá por el año de 1579. Los
historiadores y cronistas de la ciudad, convergen por sus investigaciones al
señalar que los primeros habitantes españoles de Tegucigalpa se instalaron en
el sitio que hoy conocemos como Los Dolores levantando para los oficios
religiosos, una ermita muy próxima a donde habían construido los primeros
ranchos para vivir 3.
Historiadores y cronistas
hablan de pardos y mulatos, que son los nacidos de negra y blanco, o, al
contrario. Y fueron ellos los que terminaron la construcción de la iglesia que
había iniciado en 1732 el presbítero Francisco Márquez; cuya obra concluyó el
17 de marzo de 1815. La iglesia de la Virgen de Los Dolores demoró en
construirse ochenta y tres años (1732-1815), con mucho sacrificio y entrega
generosa.
La historia nos muestra
un pasado glorioso o ignominioso, vemos cómo las personas y las cosas cambian,
mudan, se transforman. Por eso la definición de tiempo es ´´la duración de las
cosas sujetas a mudanza´´. Es la historia la encargada de hablarnos de un
pasado determinado, en cuyo tiempo y espacio se dan las grandes o pequeñas
transformaciones, es la mensajera de siempre a través de los siglos y milenios.
Una frase de Marco Tulio Cicerón, reza así: Historia nuntia vetustatis
(La historia es la mensajera del pasado).
El tiempo no perdona. El
tiempo avanza y va marcando paso a paso su incontenible marcha. La iglesia de
Los Dolores, desde antes de su fundación en el año de 1732, ha sufrido para
bien grandes transformaciones. Y gracias a los estudiosos, a los cronistas,
historiadores y amantes del arte, conocemos hoy día esas transformaciones por
las que ha pasado esta iglesia. A la fecha contamos con varias descripciones de
nuestra iglesia de Los Dolores, como varias han sido las transformaciones a las
que ha sido sometida, y todas para su belleza arquitectónica.
¿Cómo era la iglesia de
Los Dolores en el siglo XVIII o a finales del XVII? ¿Y cómo es en este nuevo siglo XXI? Todas las
descripciones convergen en decir o puntualizar en las siguientes
características:
-Ya en el siglo XVII se
conoce de la existencia de una ermita rústica, para mulatos y negros esclavos
en el Real de Minas de Tegucigalpa; estos fueron los que iniciaron la labor de
levantar dicha ermita.
-La primera piedra para
la construcción de lo que hoy es la iglesia de Los Dolores, fue colocada en el
año de 1732. En este dato coinciden varios de los cronistas e historiadores.
- ´´La iglesia de Los
Dolores es una edificación de singular valor histórico´´. Así lo afirman Mario
Renato Muñoz, Luis Alejandro Ramos y Elkin Sierra; en la obra Recorridos
arquitectónicos de la capital.
-La iglesia de Los
Dolores es símbolo en la historia religiosa y cultural de la ciudad de
Tegucigalpa, Honduras y de toda Latinoamérica.
-Su fachada es de
relevantes arquitectónicos, de estilo barroco, sobresaliente y de gran interés
por su policromía.
-En su frontispicio o
fachada se pueden apreciar detalles decorativos y esculturas en terracota
vidriada, única en su género; obra maestra atribuida a Juan Nepomuceno Cacho.
En los orígenes de su
construcción, partiendo de la fecha de 1732, el templo de Los Dolores constaba
únicamente de una sola nave, con dos torres laterales, artesonado de madera.
Sus paredes laterales estaban reforzadas por corpulentas falsabragas; poseía
también grandes puertas y ventanales a cada lado; el artesón del presbiterio
era de estilo mudéjar.
El estilo ´´mudéjar´´,
según la definición que nos ofrecen los entendidos del arte es: ´´el estilo
arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI,
caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo
de la ornamentación árabe´´.
La cúpula y la bóveda se
le adaptan tiempo después. Bajo la mira de la crítica de los expertos del arte,
algunos no se refieren muy felizmente a estas adaptaciones.
De un escrito titulado Monumentos
Históricos de Comayagüela y Tegucigalpa: Iglesia Los Dolores, del
arquitecto Felipe Lacouture, de origen francés, en colaboración del Lic.
Francisco Flores y Rolando Soto; dicen acerca de la cúpula y bóveda:
Ampliación
del presbiterio con una desproporcionada cúpula moderna. Eliminación del
´´alfarje´´ que existía, según lo común en estas iglesias de la región y
sustitución deplorable por una bóveda de ´´cañón rebajado´´, en concreto armado
sobre la nave principal 4.
1.- Descripción de
la iglesia de Santa María de los Dolores
Para el historiador de la
antigua viceprovincia de San Salvador, el R.P. Roberto Bolaños A., la cúpula no
es más que ´´imponente´´, la cual se inauguró en 1958. Y fue a finales de los
años cuarenta cuando se fundió la bóveda, obras dirigidas por los ingenieros
Francisco Prats, Armando Amato y el maestro de obras Medardo García. Tanto la
bóveda y la cúpula le han dado a la iglesia de Los Dolores mayor prestancia
arquitectónica.
La descripción del
frontispicio, la recogemos de la ya citada Relación por Rodolfo Díaz
Zelaya:
Esta
es de dos cuerpos, remate lobulado con linternilla al final, y dos torres para
campanas. Sobre su base de piedra canteada, rosada, de origen basálico, está el
primer cuerpo con cuatro columnas barrocas almohadilladas adosadas, adornadas
de rosetones. Las columnas la dividen en tres calles. En la del centro se
encuentra la puerta principal, de arco de medio punto descansando sobre dos
jambas, todo de la misma clase de piedra rosada. Las jambas y el arco contienen
una vaciada inscripción que hace a la reparación se le hizo a la iglesia en el
año 1910; al Presbítero Márquez, y a su terminación con la ayuda de los vecinos
y de los pardos en el año 1815. En los vanos a los lados de la puerta se
encuentran dos querubines. En el segundo cuerpo está la ventana del coro, con
cuatro adornos esquineros de frutas y dos querubines. El primero y segundo
cuerpo se encuentran divididos por un cornisamento. En las calles de ambos
lados y cuerpos, sobre repisas y ribetes canuteados simulando ornacinas, se
encuentran cuatro imágenes de medio bulto; y tanto estas como todos los adornos
aplicados a la fachada, son de barro cocido, propiamente cerámica esmaltada,
manufacturada en Comayagua, de la clase llamada Cerámica Vidriada Mollolica.
Quedan incluidas, asimismo, las peras barrocas. Todos estos ornamentos
singulares, hacen, que la fachada de la Iglesia de Los Dolores sea un ejemplar
único en América. Sobre el segundo cuerpo se encuentra un entablamento
compuesto de cornisa, hilera de frutos y simulación de un barandal balaustrado.
Se inicia la parte baja del remate con cuatro pequeñas columnas de follaje
retorcido, imitando columnas salomónicas con querubines, a manera de capiteles;
y sobre estas, una especie de arquitrabe o cornisamento. En los tres vanos
formados por las columnas, sobre pequeñísimas repisas se hayan tres círculos
canuteados, y en el centro de los mismos algunos símbolos de la pasión
–martillo—látigo—escalera—gallo, etc… y hacia los lados dos pequeñas rosetas.
Sobre este cornisamento hay cuatro peras barrocas. En la segunda parte del
remate se encuentra un óculo y dentro de este un sol con los rayos calados en
su borde, y a los lados dos pequeñas rosetas. Esta parte tiene un filete
curveado con terminales en volutas. Finalmente se encuentra la linternilla con
cuatro peras barrocas y una cruz en el tope. Las torres para las campanas
tienen en el segundo cuerpo un tragaluz, debajo de este un adorno de frutas, y
arriba un querubín. En el tercer cuerpo los campanarios son de cuatro ventanas
con arco de medio punto; y las cumbres son de figura casi cónica, con
divisiones canuteadas y simulación de ser ascamadas o imbricadas, y en el tope
una cruz. Parece ser que, con todos los elementos canuteados trataron de imitar
el carrizo o bambú. Ambas torres tienen cuatro divisiones que simulan
barandales balaustrados, como elementos ornamentales 5.
El mismo autor también
nos describe el altar mayor de la iglesia de Los Dolores, el cual fue
confeccionado en la década de los años cuarenta. Don Miguel Galindo estuvo a
cargo de tan maravillosa obra. La
descripción que nos hace Díaz Zelaya, es la siguiente:
El retablo o altar mayor
es de estilo no definido, con una ornamentación abstracta. Se encuentran en
este retablo tres imágenes de bulto. En el sitio preferencial una composición
de Cristo Crucificado, y al pie de la cruz la Madre Dolorosa. El corazón de
Jesús y la Virgen del Carmen, parada sobre un globo terrestre. En el arco toral
del fondo, tallados, un ángel y el sol en un extremo, y en el extremo opuesto
otro ángel y la luna´´ 6.
De la pluma del padre Bolaños,
tenemos otra descripción posterior a la de Díaz Zelaya:
El
altar mayor, aunque construido hacia 1943, también es de gran belleza y de no
despreciable valor artístico. Obra de maestro indígena Miguel Galindo, está
tallado en madera recubierta de fina purpurina. La decoración es de tipo
vegetal, es el sarmiento que adhiere a la vid del Santísimo Sacramento, y
destaca por su color rojo viejo sobre el fondo ocre del retablo. En los tres
nichos abiertos en él, se encuentran las imágenes de la Virgen del Carmen, a la
derecha, y el Sagrado corazón de Jesús, a la izquierda, en el primer nivel,
mientras que en el nicho central se encuentra la imagen del Santo Cristo de
Limpias y Nuestra Señora de Los Dolores, Patrona de la Parroquia 7.
La iglesia posee otros
retablos de belleza sinigual, más antiguos que el altar mayor. Nuevamente
escuchemos al Sr. Don Mario Felipe Martínez Castillo:
Para
1732 está adornada de retablos de talla dorada, los dos más antiguos son los
ejecutados por el ensamblador y pintor Blas de Mesa dedicado uno a San José,
escultura en talla rodeado de pinturas alegóricas al Santo el otro retablo
también firmado por Mesa; desconocemos a quien fue dedicado porque sus nichos
han sido ocupados por santos de veneración moderna. Ambos retablos están en el
más puro estilo barroco salomónico, con sus columnas recubiertos de parras de
uvas 8.
Más descripciones únicas.
Nuevamente de la guía del padre Roberto Bolaños, tenemos una descripción de los
retablos de la iglesia en la actualidad:
En
su interior el templo resulta majestuoso. Posee, además de la nave central, dos
capillas laterales. La derecha, dedicada a la Virgen de Fátima, Construida en
la década de los cincuenta; en ella se encuentra una valiosa pintura de arte
colonial que representa a la Familia de Jesús. La capilla de la izquierda está
dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y contiene un retablo del siglo
XVIII, que se atribuye al pintor y ensamblador Blas de Mesa, en el que se
venera al Sagrado Icono del siglo XII (…) Pero, sobre todo, destaca bellísimo
altar del Patriarca San José, elaborado en el siglo XVIII, atribuido a Blas de
Mesa, en cuyo nicho central luce la talla colonial de San José, a mi parecer
una de las más hermosas y perfectas que hayamos visto en Centroamérica 9.
Tanto Bolaños como Martínez escriben sobre las hermosas pinturas de gran
valor artístico y cultural que adornan el interior de la iglesia: riquísimos
cuadros de historia sacra que, al ser contemplados, no permiten menos que
afirmar que poseen una belleza incomparable. Estas obras fueron restauradas en
2002, cuando era párroco el R. P. Ricardo Paredes Amador, con el apoyo de la
Fundación para el Museo del Hombre Hondureño. Estas son las obras:
Cristo atado a la columna. Autor: Blas de Mesa. Técnica: óleo sobre
tela, siglo XVIII;
La Familia de Dios. Autor: José Miguel Gómez. Técnica: óleo sobre tela,
siglo XVIII;
El marco (de la pintura La Familia de Dios). Autor: Anónimo. Técnica:
talla en madera policromada, siglo: XVIII.
La Genealogía de San Francisco. Autor: Anónimo. Técnica: óleos sobre
lienzo, siglo XVIII.
El marco (de la pintura La Genealogía de San Francisco). Autor: Anónimo.
Técnica: talla en madera policromada, siglo: XVIII.
1.1 La histórica iglesia
de Santa María de los Dolores se les confía a los misioneros redentoristas
Fue a los misioneros
redentoristas a quienes el arzobispo José de la Cruz Turcios y Barahona confió,
en 1949, el cuidado pastoral de los fieles de tan grande parroquia. En el
Decreto de Erección se lee:
Por
tanto: oído el parecer del Venerable Cabildo de nuestra Iglesia Catedral
Metropolitana, del Reverendo señor Cura Párroco de San Miguel de Tegucigalpa, y
del Reverendo Rector de la Iglesia de Los Dolores (…) Encomendamos la
administración de la nueva Parroquia de Nuestra Señora de Los Dolores a los
Reverendos Padres Redentoristas 10.
El primer párroco de la
nueva parroquia de Santa María de los Dolores fue el misionero redentorista,
R.P. Valentín Martínez. El día de su toma de posesión como párroco, fue muy
solemne:
El
trascendental acontecimiento fue solemnizado con la celebración de una Misa
Pontifical presidida por Monseñor Turcios, arzobispo de Tegucigalpa. En
discurso de ocasión fue pronunciado por el arzobispo y versó sobre ´La
Jurisdicción Eclesiástica desde el Romano Pontífice hasta los Párrocos.
Concluida la homilía, Monseñor Emilio Morales Roque, Vicario General, dio
lectura al Decreto Arzobispal por el que se erigió la Parroquia de Los Dolores.
Al finalizar la celebración eucarística, el R.P. Valentín Martínez, Superior de
la Comunidad, prestó su juramento de ley como párroco de Los Dolores. A
continuación, se entonó el Tedeum, para rendir gracias a Dios por el don de una
nueva Parroquia en la ciudad 11.
La iglesia de Los
Dolores, al ser elevada a categoría de parroquia, regentada por los misioneros
redentoristas, comienza un apostolado intenso, que ha dado grandes frutos, los
cuales aún permanecen fortalecidos con la gracia del Espíritu Santo hasta nuestros
días. Si escribiéramos toda la actividad apostólica de los misioneros
redentoristas, tendríamos que publicar no un libro, sino varios de ellos. En
1928, año en que llegaron los redentoristas a la tierra de Lempira, a la fecha
actual, se han dado verdaderamente grandes frutos.
Por ejemplo: solamente en
la década de los cuarenta, los misioneros redentoristas, predicaron en más de
ciento veinte ciudades, pueblos, aldeas y caseríos. La predicación de misiones
populares, ejercicios espirituales, retiros, jornadas misioneras, novenas,
triduos, sermones particulares, catequesis, semanas santas, ha sido parte
integral de la misión de los hijos de san Alfonso 12.
También los
redentoristas, además de su intenso trabajo apostólico, acompañaron por mucho
tiempo al arzobispo en la visita pastoral, suplieron a los párrocos de
diferentes parroquias en sus ausencias. La situación en cuanto al número de
sacerdotes de la Iglesia en Honduras, era bastante pobre. La mayoría de los
sacerdotes eran extranjeros. Era una situación lamentable, la falta de pastores
del Señor para guiar la grey encomendada a ellos. De esta situación viene
adoleciendo la Iglesia hondureña desde el siglo XVI.
2.- La Iglesia en
Honduras a principios del siglo XX
El sacerdote jesuita,
José María Tojeira, en su libro Panorama Histórico de la Iglesia en Honduras
(cuya portada presenta el frontispicio de la iglesia de Los Dolores), habla de
esa situación:
Monseñor
José María Martínez Cabañas se encontró, al llegar al obispado en febrero de
1902, con una Iglesia en profunda decadencia. Prácticamente sin seminario, con
un clero cada día más escaso, con un peso social declinante, con la entrada,
todavía lenta pero sistemática, del movimiento protestante, sobre todo, sobre
todo, con una sociedad que vivía un profundo movimiento de cambio (…) Como en
el siglo XVI, las órdenes religiosas se hacen de nuevo necesarias, esta vez
para restablecer una Iglesia que se había en buena parte consumido a lo largo
del siglo demasiado duro y difícil, y donde había tenido que jugar papeles que
le sobrepasaban y para los que no había contado con suficientes ayudas.
Salesianos, Paulinos y Redentoristas serán en esta ocasión los primeros en
hacer acto de presencia de un modo ordenado en Honduras (…) Cuando en la
actualidad se está dando un proceso de recuperación del clero nacional, resulta
importante reflexionar sobre las consecuencias de la presencia masiva de clero
extranjero. Lo positivo y básico que podemos decir sobre esta realidad es que
sin la presencia de clero extranjero la Iglesia hondureña hubiera carecido de
fuerza para recuperarse de la profunda crisis en que se hallaba 13.
Hoy en día, gracias a
Jesús, el Buen Pastor, la Iglesia hondureña ha sido bendecida con un clero
nacional que crece cada vez más en sus dos provincias eclesiásticas.
2.1 Siglo XVIII:
año de 1732
El memorable año de 1732,
tiene efemérides que marcaron ese año como: acontecimientos de nacimientos,
fallecimientos, canonizaciones, ordenaciones, guerras y fundaciones, son parte
de nuestra historia civil y religiosa. En el año que nos ocupa nacieron, entre
otros, grandes hombres para la historia.
En 1732 nacieron los
siguientes personajes:
El 22 de febrero, en
Wakefield, Estados Unidos de América, nació George Washington, primer
presidente de la gran Unión Americana;
Un 31 de mayo, en
Austria, nace el compositor Josef Haydn, considerado el ´´padre´´ de la
sinfonía y de los cuartetos de cuerda;
El 5 de abril, en la gran
Francia, nace Jean-Honoré Fragonard, pintor que cultivó los géneros pintorescos
del retrato, temas históricos, escena final, paisajes y escenas mitológicas;
En ese mismo mes, al día
siguiente, nació en Cádiz, España, José C. Mutis, el gran botánico y
matemático;
El papa Clemente XII
reinaba felizmente como vicario de Cristo.
Él canonizó a tres grandes santos de la santa madre Iglesia: a san
Vicente de Paúl, san Juan Francisco Regis y Juliana Falconieri;
Fallecieron en ese año:
Melchor Pérez de Holguín,
el ´´Brocha de Oro´´, pintor barroco de la época colonial;
Álvaro Navia Osorio y
Vigil, militar español y creador de la obra Reflexiones Militares.
Una importante batalla:
Se da la Reconquista y
Defensa de Orán, plaza española desde 1509 y perdida en 1708 durante la guerra
de Sucesión;
Jenaro María Sarnelli,
beato redentorista, fue ordenado sacerdote en julio de 1732;
Pero en ese memorable año
se dieron dos grandes fundaciones: una, la Congregación del Santísimo Redentor
(Italia, Nápoles); y otra, la fundación de la iglesia de Los Dolores
(Tegucigalpa, Honduras). En 1732 nace la Congregación del Santísimo Redentor.
Ciertamente el año de
1732 fue un año de enclave para los misioneros redentoristas y la iglesia de
Los Dolores. ¿Cómo era la Iglesia napolitana, cuando nace la Congregación del
Santísimo Redentor, y cómo era la de Tegucigalpa cuando se fundó la iglesia de
Los Dolores?
Siguiendo a José María
Tojeira, en su libro Panorama Histórico de la Iglesia en Honduras,
presenta al siglo XVIII, como el siglo del esplendor en lo social y
eclesiástico. Cuando se fundó la iglesia de Los Dolores, el obispo de Honduras
era Mons. Antonio López de Guadalupe y Portillo, mexicano, y perteneciente a la
Orden Franciscana. Estuvo al frente de la Iglesia entre 1725 a 1742. La
realidad social en el siglo XVIII, presentaba las siguientes características
-entre otras muchas- que influyeron y marcaron enormemente a la Iglesia en
Honduras:
-Relanzamiento de la
economía en España.
-Aumento de la población
en el país.
-Descubrimiento de nuevas
minas.
-En 1720 se da un
incremento importante de producción en el mineral de San Antonio de Oriente.
En cuanto a la realidad
eclesial, encontramos las siguientes características entre otras:
-El auge económico del
momento trajo muchas donaciones a la Iglesia, que ayudaron a levantar grandes
templos en ese siglo: la Catedrales de Comayagua y Tegucigalpa, y otras muchas
iglesias en Honduras, entre ellas, la iglesia de Los Dolores;
-Obispos y presbíteros
hicieron importantes donaciones de sus bienes para obras de la Iglesia;
-La Iglesia se sustentaba
económicamente de rentas, capellanías, limosnas, y en parte de los fondos de
las Cofradías, que en ese siglo crecieron desarrollándose a lo máximo. También
poseía títulos de tierra y propiedades de las cuales fue despojada con la Ley
de Confiscación;
-En el siglo XVIII, la
relación entre la Iglesia y las autoridades civiles fue estable;
-Este siglo contó con
grandes administradores eclesiásticos y Obispos muy cultos;
-El obispo Antonio López
de Guadalupe y Portillo, con su labor pastoral, dejó una huella indeleble en la
Iglesia del siglo XVIII. Llevó hacia adelante la cultura, construyó varios
edificios y sus orientaciones pastorales guiaron a la Iglesia a una gran reforma;
-En el episcopado de
Mons. Guadalupe, el quehacer pastoral estaba centrado en el culto y la
administración de los sacramentos;
-Mons. Antonio López de
Guadalupe, cuidó con esmero a todos sus sacerdotes. A los párrocos les
recomendaba la buena administración y preparación de los fieles.
La Iglesia y sociedad napolitana
en el siglo XVIII. Este siglo, es
llamado el ´´Siglo de las Luces´´, es por ello, que a nuestro fundador el gran
san Alfonso María de Ligorio, se le conoce como ´´El Santo del Siglo de las
Luces´´. Un siglo donde surgió el ´´movimiento intelectual´´ conocido como
´´Ilustración´´; en este siglo se dieron acontecimientos de tipo político,
social, económico, cultural e intelectual que influyeron en toda Europa y el
mundo. El siglo XVIII fue testigo de dos acontecimientos como la independencia
de Estados Unidos (4 de julio de 1776) y la Revolución Francesa (1789); desde
este siglo, se entiende ´´el mundo moderno´´, según los historiadores y
filósofos de nuestros días.
En 1732 ocupaba la silla
de Pedro, el papa Clemente XII (Lorenzo Corsini), quien en su pontificado -1730
a 1740- condenó la ´´francmasonería´´ o masonería, (Bula In Eminenti
Apostolatus Specula, 1738), enriqueció la Biblioteca Apostólica Vaticana,
ayudó a universidades que estaban en manos de los padres dominicos; pero, lo
más significativo, es que favoreció las misiones y envió misioneros a lugares
donde hacía falta evangelizar.
El siglo XVIII fue de
tiempos muy rígidos. En la predicación de la Iglesia en Nápoles, se predicaba
no a un Dios-Misericordia, sino a un Dios-Juez, muy alejado de la realidad de
su Pueblo. Este siglo se vio sacudido por la doctrina del teólogo y obispo Cornelio
Jansen (el jansenismo), doctrina que influyó negativamente con un rigorismo
moral en los predicadores de la época. Es Alfonso María de Ligorio, quien lucha
incansablemente contra ese movimiento inmisericorde, predicando el Evangelio,
mostrando a los más pobres y sufridos, que Dios es Amor, y que Él es
Misericordia.
2.2 El siglo de
san Alfonso María de Ligorio
El siglo XVIII fue el
siglo de san Alfonso, sus obras literarias 111 en total, sorprendieron a todos
y se han reeditado hasta nuestros días. Las obras (de carácter pastoral,
espiritual y moral) de este insigne doctor de la Iglesia y patrono de
Confesores y Moralistas, se han traducido a más de sesenta lenguas; cito
algunas de ellas: Máximas eternas (1728), Reflexiones útiles a los
obispos (1745), La Teología Moralis (1748), La Práctica del amor a Jesucristo,
Preparación para la muerte, Las glorias de María (esta le llevó 16 años en
redactarla, 1750), El amor a Cristo, El gran medio de la Oración, Sobre la
dignidad sacerdotal, Meditaciones sobre la Pasión de Jesucristo, Visitas al
Santísimo Sacramento y a María Santísima, Siete Meditaciones sobre San José, La
monja santa y Selva de materias predicables.
2.3 La belleza
espiritual en el interior de la iglesia de Los Dolores
Al entrar en la iglesia
de Los Dolores, nuestros ojos admiran la belleza artística sinigual que
encierra este casi tricentenario templo. La belleza artística de Los Dolores,
no solo es material, también posee una espiritual. ¿Cuál es la hermosura
espiritual de la iglesia de Los Dolores?
¿En qué radica su estética? La belleza está en Cristo Nuestro Señor, Él
es el Bello y de Él emana toda hermosura en este mundo. Esa belleza se vive a
través del culto vivo y razonable de la santa madre Iglesia católica.
Estando a la antigua y
cansada puerta de la iglesia de Los Dolores, puerta que ha visto pasar el
tiempo, dando unos cuantos pasos al interior del templo, a mano derecha,
encontramos uno de los altares laterales, en que está plasmado artísticamente
el misterio trinitario: la Santísima Trinidad o Divina Providencia. A los pies
de este altar se contempla, en una urna muy sencilla, la imagen de un hermoso
Niño Jesús Durmiente esculpida por manos españolas; con una coronita de espinas
en su mano derecha. ¡Bella imagencita! Este misterio de la Trinidad afirma los
teólogos, entre ellos, Juan Apecechea, ´´es la suprema verdad de la fe
cristiana´´. La palabra ´´misterio´´, no significa, o no se debe entender en
lenguaje teológico o bíblico, como algo terrible o inalcanzable. El misterio de
la Santísima Trinidad es un misterio revelado por Dios, para sumergirnos en Él
y vivir en Él y desde Él. La Iglesia
católica, en su bimilenaria doctrina, nos enseña esta gran verdad de fe: "El
Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, sin embargo, no
hay tres Dioses sino uno solo".
Siguiendo a mano derecha,
encontraremos, el altar dedicado al patriarca san José, atribuido a Blas de
Mesa, del siglo XVIII. Dicho altar está embellecido por hermosísimas pinturas
que hacen alusión a la vida del Patriarca aquí en la tierra, junto a Jesús y
María: los desposorios, la huida a Egipto y el llamado del santo patriarca a la
Casa del Padre. A los pies del Patriarca, están las imágenes del Divino Niño,
Nuestra Señora de Suyapa, Patrona de la República de Honduras y santa Librada o
Liberata.
La imagen de san José desde
el punto de vista de las bellas artes, es preciosa y única. Es una talla de
tipo colonial con rasgos perfectos; esta imagen es poseedora de una inigualable
belleza artística, pero más bella es la misión que recibió el Castísimo Esposo
de la Bienaventurada siempre Virgen María: ser el padre adoptivo de Nuestro
Señor Jesucristo. Llamado por las Sagradas Escrituras: “El servidor fiel y
solícito, a quien el Señor puso al frente de su familia”.
Continuando con nuestro
peregrinaje en la iglesia de Los Dolores, a mano izquierda, está el primer
altar ecléctico, en donde está la bendita imagen de san Gerardo María Mayela,
santo redentorista, flanqueada por las imágenes de santa Rita de Casia y san Martín
de Porres. Y arriba, como coronando dicho altar, está la pequeña imagencita del
Niño Jesús de Praga.
En el siguiente y segundo
altar ecléctico, siempre a mano izquierda, están tres valiosísimas imágenes: al
centro, Jesús Nazareno, flanqueado por san Antonio de Padua y la Virgen Nuestra
Señora de Los Dolores, la ´´mera, mera´´ como le llaman algunos, para
diferenciarla de la que está en el altar mayor a los pies del Santo Cristo de
Limpias.
La imagen de Nuestra
Señora de Los Dolores. Esta preciosa imagen de La Dolorosa, según los
historiadores de Tegucigalpa, se le atribuye a Blas de Mesa, por su estilo
característico, siglo XVIII; es una imagen de vestir en madera policromada con
su daga y resplandor en plata repujada y labrada. Esta imagen también pudo ser
propiedad de la desaparecida iglesia de la Limpia Concepción de los Naturales
de Tegucigalpa, siglo XVII, afirmación que encontramos en el libro Arte y
Evangelización V Centenario Primera Misa en tierra firme de América. Dicha
imagen es considerada una de las más antiguas y más bellas de las cuatro
Dolorosas que hay en la ciudad capital; las otras tres imágenes están en las
siguientes iglesias: Catedral de San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, Inmaculada
Concepción de María de Comayagüela y El Calvario de Tegucigalpa.
María es representada
llena de dolor al pie de la cruz, con siete espadas que le traspasan el
corazón, como se lo profetizó el anciano y sabio Simeón; estas espadas, que
contemplamos en las imágenes de La Dolorosa, son hechas de metal precioso, como
plata y oro; algunas llevan hasta piedras preciosas incrustadas y son ataviadas
con bellísimos y finísimos mantos, bordados con hilos de oro y plata. Hay
mantos que tienen hasta trescientos años de haber sido confeccionados.
Alrededor de la iglesia
de Los Dolores, como una corona de salvación, se encuentran las catorce
estaciones del viacrucis. Estas son muy hermosas, fueron elaboradas en
Barcelona, España. viacrucis, como bien
sabe el buen devoto católico, significa ´´Camino de la Cruz´´. También se le
conoce como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”. En el santo viacrucis,
meditamos los momentos que vivió Nuestro Señor camino a El Calvario; es un acto
de amor y sacrificio que hacemos al recorrer las catorce estaciones. Cada una
de ellas representa, los momentos más difíciles que Jesús vivió por amor a la
humanidad, dando la vida por todos.
En Tegucigalpa, capital
de Honduras, se estableció la Archicofradía del Perpetuo Socorro, en la iglesia
de Los Dolores, el 28 de junio de 1931, y la primera novena se predicó al año
siguiente. Predicó el padre Félix Ruiz de Samaniego, uno de los fundadores del
carisma en América Central. El icono de la Virgen del Perpetuo Socorro, que se
encuentra en el altar colonial dedicado a Ella, obra de Blas de Mesa, elaborado
en la ciudad de Valencia, España, con un costo $300.00 lo donó la señora
Mercedes Agurcia, (¿sería la escritora doña Mercedes Agurcia Membreño, llamada
dulcemente ´´El Hada de los niños´´?).
La devoción de los martes a la Virgen del Perpetuo Socorro comenzó en
1947. En ese tiempo Los Dolores no tenía
la categoría de Parroquia.
Al pasar a la nave
central del templo de Los Dolores, deteniéndonos ante el altar mayor, vemos en
el centro, arriba, una imponente imagen de Jesús Crucificado. Es la bendita
imagen del Santo Cristo de Limpias. A los pies de esta imagen está la Madre
Dolorosa, la cual no es la imagen ´´oficial´´ de la patrona de la iglesia de
Los Dolores, sino, la que está en el segundo altar lateral ecléctico, de la que
ya hemos hablado. Abajo, a la izquierda de quien lo mira de frente, está la
imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y a la derecha la imagen de Nuestra Señora
del Carmen.
Pasando a mano derecha,
estamos en la capilla de Nuestra Señora de Fátima. Hoy en día es la Capilla del
Santísimo Tabernaculum Domini. Esta capilla lateral, en los años
cincuenta contó con un hermoso retablo, confeccionado en España (Segovia) por
los Monjes Jerónimos del Paular; a principios de los años ochenta, se hizo el
actual retablo, obra dirigida por el Ing. Francisco Prats, siendo párroco, el
recordado padre Nicolás Eguíluz.
3.- La parroquia
de Santa María de los Dolores hoy
Los misioneros
redentoristas regentan esta amada parroquia desde 1930. Desde entonces, la
labor pastoral, sacramental y espiritual en esa porción territorial de la
arquidiócesis de la capital de Honduras ha sido fecunda. Los feligreses de esta
amada e histórica parroquia han encontrado en los misioneros redentoristas a pastores
incansables en la predicación del Evangelio, confesores, directores
espirituales, catequistas y maestros de la fe. Nuestros misioneros han sabido
acompañar a tantos hermanos en su vida de fe.
La
parroquia de Santa María de los Dolores es una de las parroquias más antiguas
de la arquidiócesis de Tegucigalpa. Está conformada por los siguientes barrios:
Los Dolores (centro) Abajo, El Porvenir, Miramesí y El Chile. Cuenta en su
territorio con cuatro iglesias: El Calvario, Capilla de los Caballeros del
Santo Entierro, en el barrio Abajo; Divina Providencia, en el barrio El Chile,
y Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio popular de Miramesí. Estos barrios son
de los barrios más pobres de la capital de Tegucigalpa.
Es
una parroquia visitada a diario por turistas nacionales y extranjeros. Podemos
afirmar que, en el casco histórico de la capital de Honduras, Tegucigalpa, la
iglesia de Santa María de los Dolores es una de las más visitadas.
1 Martínez Castillo,
Mario Felipe. (2009). Cuatro centros de arte colonial provinciano
hispano-criollo en Honduras. Tegucigalpa: Editorial Universitaria.
2 Díaz Zelaya, Rafael.
(1982, 22 de octubre). Relación sobre la Iglesia de Los Dolores
[Material auxiliar archivado, I-2]. Tegucigalpa: Biblioteca Nacional.
3 Valladares y
Valladares, Néstor. (s. f.). Iglesia Los Dolores. En Rutas lo nuestro
(Fascículo 10). Tegucigalpa: La Tribuna.
4 Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH). (s. f.). Iglesia Los Dolores. En Monumentos
históricos de Comayagüela y Tegucigalpa. Tegucigalpa: INAH.
5 Díaz Zelaya, Rafael.
(1982). Relación sobre la Iglesia de Los Dolores (pp. 17–19).
Tegucigalpa: Biblioteca Nacional.
6 Díaz Zelaya, Rafael.
(1982). Relación sobre la Iglesia de Los Dolores (p. 19). Tegucigalpa:
Biblioteca Nacional.
7 Bolaños, Roberto.
(1998). Crónica de los misioneros redentoristas en Honduras (1928–1998).
Tegucigalpa: Imprenta Criterio.
8 Martínez Castillo,
Mario Felipe. (2009). Cuatro centros de arte colonial provinciano
hispano-criollo en Honduras (p. 127). Tegucigalpa: Editorial Universitaria.
9 Bolaños, Roberto.
(1998). Crónica de los misioneros redentoristas en Honduras (1928–1998)
(p. 8). Tegucigalpa: Imprenta Criterio.
10 Bolaños, Roberto.
(1998). Crónica de los misioneros redentoristas en Honduras (1928–1998)
(p. 183). Tegucigalpa: Imprenta Criterio.
11 Bolaños, Roberto.
(1998). Crónica de los misioneros redentoristas en Honduras (1928–1998)
(p. 185). Tegucigalpa: Imprenta Criterio.
12 Bolaños, Roberto.
(1998). Crónica de los misioneros redentoristas en Honduras (1928–1998)
(pp. 88–95). Tegucigalpa: Imprenta Criterio.
13 Tojeira, José María.
(1986). Panorama histórico de la Iglesia en Honduras (pp. 198–205).
Tegucigalpa: Lithopress.
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