viernes, 15 de mayo de 2020

PATRIARCA SAN JOSÉ: EL OBRERO DE DIOS EN LA TIERRA Y EN EL CIELO


PATRIARCA SAN JOSÉ: EL OBRERO DE DIOS EN LA TIERRA Y EN EL CIELO (Colección Santos y beatos)



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


´´San José anuncia los prodigios del Señor, testimoniando la virginidad de María, la acción gratuita de Dios, y custodiando la vida terrenal del Mesías´´ (Benedicto XVI).

Al entrar en la iglesia de Los Dolores, Tegucigalpa, Honduras, a mano derecha, encontraremos el altar dedicado al patriarca san José, atribuido a Blas de Mesa (siglo XVIII). Dicho altar está embellecido por hermosísimas pinturas que hacen alusión a la vida del patriarca aquí en la tierra, junto a Jesús y María: los desposorios, la huida a Egipto y el llamado del santo patriarca a la Casa del Padre. La imagen de san José que se encuentra en dicho altar, desde el punto de vista de las bellas artes, es ´´preciosa y única´´. Es una talla de tipo colonial con rasgos perfectos; esta imagen es poseedora de una inigualable belleza artística, pero más bella es la misión que recibió el castísimo esposo de la Bienaventurada siempre Virgen María: ser el padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo, Redentor de nuestras vidas. Invocado por las Sagradas Escrituras como: ´´El servidor fiel y solícito, a quien el Señor puso al frente de su familia´´. Son muchos los feligreses que asisten a la iglesia de Los Dolores para visitar y contemplar la figura del dulce carpintero de Nazaret.
La persona con el noble oficio de carpintero, como bien es sabido, trabaja y labra la madera, ordinariamente madera común. Su objetivo es transformar la forma física de la madera para crear objetos útiles al servicio del ser humano, como, por ejemplo: muebles para el hogar, puertas, molduras, juguetes, escritorios, libreros, etc. Es interesante saber cómo era la vida de un carpintero en tiempos de Jesús, la mano de obra que realizaba y el tipo de madera que labraba. El tipo de madera de las tierras bíblicas que se utilizaba en ese tiempo para ser labrada era el boje, ciprés, cedro, roble, olivo, sicómoro (árbol donde se subió Zaqueo, el publicano rico que aparece en el Nuevo Testamento), y pino, entre otras. Los carpinteros de ese tiempo, debían ir al bosque para obtener tales maderas, pues no existían los aserraderos. ¿Qué trabajos realizaban los carpinteros en la época de Jesús? Labraban vigas para el techo de una casa, escaleras, puertas, ventanas, grandes armazones para pared, muebles, armarios, estantes, banquitos, sillas, mesas y cunas, que cubrían con barniz, cera o aceite. También elaboraban instrumentos para los que se dedicaban al trabajo en el campo: yugos, rastrillos, palas, arados, carruajes, carretillas, ruedas; que podían tener radios o ser simples discos macizos. De todo eso pudo haber realizado el padre putativo de Jesús. José fue un hombre muy trabajador.
Para aprender el oficio de carpintero en tiempos del Mesías Salvador, el candidato debía tener entre los 12 y los 15 años de edad cumplidos. La carpintería era concebida como un negocio familiar, donde el padre del hijo varón primogénito o menor, enseñaba el uso de un taladro de arco. El niño y joven Jesús de Nazaret debió de pasar horas enteras trabajando junto a su padre san José, conversando con él y aprendiendo sus conocimientos y oraciones como el tephiláh (canto u oración de alabanza), el shemá y otras oraciones propias de los judíos.
San José, ¿quién era? Si seguimos cuidadosamente la exhortación apostólica Redemptoris Custos (el Custodio del Redentor) de san Juan Pablo II, sobre la figura y la misión de san José en la vida de Cristo y de la Iglesia, firmada el día 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, del año 1989, encontraremos afirmaciones muy iluminadoras sobre quién fue el patriarca san José. Dicha exhortación dibuja perfectamente la figura del esposo de la Virgen María, abriéndose la enseñanza con el siguiente texto evangélico: ´´José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados´´(Mt 1, 20-21).
En la exhortación del santo polaco, en ocasión del centenario de la Carta encíclica escrita por el papa León XIII, Quamquam pluries (Aunque muchas veces), san José es descrito como el ´´esposo de María´´. Dios, por medio del ángel, le confía la tarea de imponer el nombre de ´´Jesús´´ al niño, y de actuar como su padre terreno y depositario del misterio de Dios, ejerciendo el servicio de la paternidad. Es invocado como el ´´varón justo-el esposo´´, cuyo amor fue regenerado por el Espíritu Santo. San José junto con María simbolizan el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. San José es el trabajador por excelencia. El título de ´´carpintero´´ lo recibe José por su oficio y gran amor por su familia confiada y trabajo. El trabajo abarcó toda la vida terrenal de san José. De la exhortación de Juan Pablo II aprendemos que la laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor. Por eso, el patriarca san José nos enseña como familia cristiana a santificar la vida diaria, realizando obras comunes, humildes y sencillas, como lo hizo él.
San José es considerado patrono de la Iglesia de todos los tiempos. El papa Pío IX imploró a san José como protector especial de la Iglesia, declarándolo ´´Patrono de la Iglesia Católica´´. En estos tiempos recios por los cuales pasa nuestra Iglesia, el papa Francisco nos enseña a invocar fuertemente a san José. Con su devoción particular al santo patriarca de Nazaret dormido, nos dice: ´´Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio una imagen de san José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema´´.
San José en el evangelio, corazón palpitante de las Sagradas Escrituras, aparece en las siguientes citas bíblicas: Mateo 1, 16; 18-25; 2, 13-15; 19-23; 13, 55; Marcos 6, 3; Lucas 1, 27; 2, 1-52; 3, 23; 4, 22; Juan 6, 42. El redentorista Basilio Caballero, experto en Sagradas Escrituras, en su libro LA PALABRA CADA DOMINGO, nos ilustra sobre san José con estas iluminadoras líneas, diciéndonos:
*San José conecta linealmente con la dinastía mesiánica no solo por razón del árbol genealógico sino, y sobre todo, por el dinamismo de la obediencia de su fe;
*José acepta una misión oscura, aunque fundamental en los planes de Dios sobre la salvación humana: ser el padre legal de Jesús, llamado mesías e hijo de David;
*En los primeros pasos de su matrimonio con María, José es sometido a prueba por Dios, y él da una respuesta incondicional de fe, aceptando el designio divino sobre su propia persona, tal como se lo revela el ángel del Señor;
*Su talla humana se agiganta desde la fe que lo animó;
*En el lenguaje bíblico decir de una persona que es ´´justo y bueno´´ es decirlo todo: justicia y santidad según Dios;
*José muestra gran respeto ante el misterio de Dios, operado en María; fidelidad a toda prueba de un hombre que se fía de Dios; y,
*José: vacío de sí mismo y laboriosidad sin protagonismos; y sobre todo, disponibilidad absoluta, fruto de la obediencia de su fe, para la vocación de servicio y la misión que el Señor le confía: ser el padre legal de Jesús, como esposo que era de María.
         San José en la Patrística. Se entiende por patrística: ´´El estudio del pensamiento, doctrinas y obras del cristianismo desarrollados por los Padres de la Iglesia, que fueron sus primeros autores durante los siglos I y VIII d.C. La palabra patrística deriva del latín patres, que significa ‘padre’´´. Bellamente presentan la figura de san José los siguientes Padres de la Iglesia: san Ireneo, Orígenes, Teodoro de Heraclea, san Basilio Magno, san Juan Crisóstomo, Cromacio de Aquileya, san Jerónimo, san Agustín, Teódoto de Ancira, Teodoreto de Ciro, Pedro Crisólogo, y san Beda el Venerable. La Dra. Deyanira Flores, en su Curso de Mariología, recoge sabiamente el pensamiento sobre el dulce y humilde patriarca san José por estos grandes pensadores de la Iglesia. He aquí algunas frases:
*José, presente en la economía divina, cuida de Cristo;
*La virginidad de María fue escondida al príncipe de este mundo (Ef. 19), mantenida escondida gracias a José, fue mantenida escondida gracias al matrimonio, mantenida escondida porque se pensaba que María estaba casada;
*La importancia del empadronamiento con el que cumplió José;
*Jesús obediente a san José;
*Jesús concebido por obra del Espíritu Santo; bajo el cuidado de José;
*José cuidaba de Jesús como si fuera su padre.
         En la Liturgia de la santa madre Iglesia católica y apostólica, san José es recordado el 19 de marzo, 1 de mayo y el IV Domingo de Adviento, Ciclo (A). En este domingo el evangelio presenta ´´las dudas de José el justo´´ o ´´el anuncio del ángel a José´´. Siguiendo a Basilio Caballero, este nos dice que José aparece ´´con una caracterización peculiar: asombro, duda y perplejidad, hasta el punto que ha tomado una decisión extraña: repudiar a María en secreto, sin denunciarla´´. ¿Qué dice el texto? Dice Mateo 1, 18-25: ´´La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús´´.
En este punto hemos de ser muy enfáticos y sólidos en doctrina. Si José hubiera creído culpable a María, entonces la hubiese denunciado legalmente. Y si creyó que era inocente, ¿por qué decidió repudiarla en secreto? La duda de José consiste, según los entendidos de la Palabra de Dios, en esto: José no entiende el misterio de la encarnación del Hijo de Dios en el vientre purísimo de María. Él, humildemente, no quiere interferir en planos divinos de Dios y por eso decide retirarse de la escena. José nunca dudó de la integridad de su esposa, María de Nazaret. Es el ángel del Señor quien le explica el misterio obrado por Dios en María. El ángel le confirma que la maternidad de la Virgen María es obra únicamente de Dios. José hizo lo que el ángel le mandó; es decir, confió y obedeció, superando la prueba que hizo brillar más su fe en el Dios de sus padres, Dios de Israel y de su fe inquebrantable. Por eso, san José es presentado en el IV Domingo de Adviento como modelo de fe para todo cristiano. Esa es la vocación y misión del patriarca José. Esta obediencia de José de Nazaret, es representada bellamente en el icono de la Natividad de Francisco José Gómez Argüello Wirtz, más conocido como Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, quien lo explica así: ´´En la parte inferior, a la izquierda del icono, José está sentado, pensativo y triste. Su cabeza apoyada en su mano izquierda, se deja llevar por su miedo y su indecisión. ¿Habría que oponerse a la realización del plan divino? De pie, cerca de José, se encuentra un anciano vestido de pastor. La tradición lo veía como el diablo que intentaba convencer a José para quedarse fuera de todo lo que pasaba, pero José, como hombre de fe, termina por obedecer y entrar en el plan de Dios, cuando el ángel le dijo en su sueño: «no tengas miedo»´´.
         ¿Y san José?, ¿fue también virgen san José? Por mucho tiempo (Edad Media, Medievo o Medioevo), se presentó la figura de san José como un venerable anciano y viudo. San Jerónimo de Estridón o, simplemente, Jerónimo (420), el que tradujo por encargo del papa Dámaso I la Sagrada Biblia del griego y del hebreo al latín, y uno de los cuatro grandes padres latinos, en uno de sus tan valiosos escritos, afirma lo siguiente: ´´Yo digo aún más, que el mismo José era virgen por María, que de un matrimonio virginal nació un hijo virgen. Porque si como hombre santo no cae bajo las acusaciones de fornicación, y en ningún lugar está escrito que él tenía otra esposa, pero era el guardián de María con quien debía casarse en lugar de su esposo, la conclusión es que aquel quien se consideró digno de ser llamado el padre del Señor, permaneció virgen´´. El inmenso san Agustín de Hipona (430), al escribir sobre el matrimonio de María y José, dice: ´´Si José no hubiese sido virgen, Dios no le hubiese dado en manera alguna por esposa a la Virgen, su madre. Y esto por una razón muy sencilla; porque si no hubiera sido virgen, hubiera podido atentar contra la virtud de María´´.  San Beda el Venerable (735), afirma: ´´José se mantuvo siempre y de un modo absoluto inmune de todo trato conyugal´´. En el grupo de los Eclesiásticos, tenemos a santo Tomás de Aquino (1274), en su Suma teológica (Summa Theologiae), dice: ´´Se debe creer que José permaneció virgen, porque no está escrito que haya tenido otra mujer y la infidelidad no la podemos atribuir a tan santo personaje´´. Y en este nuestro tiempo, san Juan Pablo II se nutre de la doctrina antiquísima y riquísima a la vez, y nos recuerda: ´´José y María, precisamente en vista de su contribución al misterio de la Encarnación del Verbo, recibieron la gracia de vivir juntos el carisma de la virginidad y el don del matrimonio´´.
         San José tiene varios patronazgos en la santa Iglesia católica. De este patronazgo se desprenden dos características: hombre de fe robusta y firme vocación de servicio a la misión que se le ha confiado. Ser patrono significa ser custodio, protector, modelo y guía en cuanto al seguimiento de Nuestro Señor Jesucristo. San José es cabeza de la Sagrada Familia, la primera iglesia doméstica. Es el esposo de María, la madre del Señor, y padre legal de Nuestro Señor Jesucristo. San Juan XXIII explicaba que esa ´paternidad putativa´ de José, se prolonga a toda gran familia cristiana; es decir, la Iglesia que Cristo fundó. La vocación especial de José de Nazaret estuvo al servicio del plan salvador de Dios, siendo modelo de servicio a la misión encomendada por el mismo Dios y revelada por el ángel.
         Grandes patronazgos de san José:
*Nombrado santo patrono de la Iglesia universal por san Juan XXIII, quien recoge el sentir de la tradición eclesial y del santo pueblo de Dios;
*Es patrono de los seminarios de toda la Iglesia universal y de las vocaciones sacerdotales, diocesanas y religiosas. San José protege y bendice las vocaciones sacerdotales y misioneras;
*San José trabajador incansable, como lo vimos al inicio de este escrito. Él es modelo perfecto, porque trabajó día a día junto a su esposa, la Virgen María;
*San José es patrono universal de la familia cristiana, modelo de esposo, de padre, de jóvenes y defensor de los derechos de la mujer y de los niños;
*San José es el fiel protector de la buena muerte. Algunos santos afirmaban que la muerte de los devotos de san José es sumamente tranquila y suave;
*Numerosas congregaciones religiosas, sobre todo de rama femenina, que se han puesto bajo el patronazgo de san José.
Grandes santos y beatos fueron muy devotos de san José: san Pedro Damián, san Bernardo, santa Teresa de Jesús, san Roberto Bellarmino, san Francisco de Sales, san Luis María Grignion de Montfort, san Alfonso María de Ligorio, san Pedro de San José de Betancur, san Juan XXIII, san Pablo VI, san Óscar Arnulfo Romero, beata Encarnación Rosal y beata María Romero Meneses, quien tan bellamente y devotamente se refería al señor san José. Santa Teresa de Jesús exhortaba a la devoción a san José y lo proponía como maestro de oración.
San José es amado por la cristiandad católica. En su honor con amor y devoción se han levantado bellísimos templos. Uno de los más significativos es la basílica Oratorio de San José del Monte Real en Montreal, Québec. Una mención especial se merece el Santuario de Kalisz en Polonia. Otro es el Real Santuario de San José de la Montaña en Barcelona. En Francia está el Santuario de Bessillon, donde se dio la única aparición de san José reconocida en la historia de la Iglesia. Y en América Central, se encuentra la Catedral Metropolitana de San José en Costa Rica.
San José en las Bellas Artes y la Teología. En 2012, el sabio papa emérito Benedicto XVI, decía a los miembros de las Academias Pontificias lo siguiente: ´´Que la belleza de la fe no puede ser nunca un obstáculo para la belleza artística, ya que constituye su linfa vital y su último horizonte´´. En esa ocasión, Joseph (José) Ratzinger, decía que el artista puede ser testigo privilegiado de la belleza de la fe, y que podía participar con su contribución en la misión y en la vocación de la Iglesia. ´´A realizar obras de artes directamente unidas con la experiencia de la fe y con el culto, con la acción litúrgica de la Iglesia´´. Para el otrora pastor de la Iglesia universal, ´´la fe no puede ser nunca obstáculo para el arte´´, expresó Benedicto XVI. Existen verdaderas obras de arte de gran belleza en las que se ha plasmado la vida, obras y milagros concedidos por san José. Es meritorio mencionar la pintura de San José y el Niño de Doménikos Theotokópoulos, conocido como el Greco. Y de las disciplinas de la Teología, son conocidas la cristología y mariología; pero, también existe la josefología. Santos y escritores han derramado mucha tinta al escribir sobre la figura de san José en el plan divino de Dios. Cabe mencionar la obra José de Nazaret-El hombre de confianza, de Bernard Martelet, que ya lleva su quinta edición. San José es la figura de mucho interés teológico durante varios siglos. Sin embargo, es a partir del siglo XX, cuando se empieza a recoger documentación valiosa acerca de san José, convirtiéndose dichos estudios en una disciplina más de la Teología: la josefología.
Obedeciendo la indicación de la santa andariega Teresa de Ávila, al terminar este escrito, me encomiendo a san José con esta oración de san Alfonso María de Ligorio al dulce patriarca de Nazaret:

Santo Protector mío, por aquella pronta obediencia que siempre tuviste a la voluntad de Dios, obtenme de tu Jesús la gracia de obedecer perfectamente los mandatos divinos, y, en el viaje que hace mi alma a la eternidad en medio de tantos enemigos, el no perder más la compañía de Jesús y de María hasta el último instante de mi vida, y la misma muerte, me serán dulces y queridos. Amén.


COVID-19: LA ENFERMEDAD LETAL QUE ESTACIONÓ AL MUNDO


COVID-19: LA ENFERMEDAD LETAL QUE ESTACIONÓ AL MUNDO (Colección Temas varios)
         


´´Días tristes, nos cuesta estar muy solos.
Buscamos mil maneras de vencer la estupidez.
Meses grises, es tiempo de escondernos.
Tal vez sea la forma de encontrarnos otra vez´´
(Lucía Gil, cantante española).


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


La República Popular China es uno de países con mayor población sobre la faz de la Tierra. Una de sus ciudades más emblemáticas e importantes es Wuhan, con 11.08 millones de habitantes, capital de la provincia de Hubei, en la parte central del país, bañada por el río Yangtze. Es una ciudad histórica, de vieja cultura trimilenaria de Asia Oriental. Esta ciudad fue por un tiempo capital del país. Actualmente, es una ciudad con mayor proyección política, económica, financiera, comercial, cultural y educativa de la China roja. Histórica por la batalla de Wuhan, y conocida mundialmente, cobrando gran notoriedad, porque en ella se originó la enfermedad del nuevo coronavirus, conocida científicamente como COVID-19. El epicentro fue el Mercado Mayorista de Mariscos, ubicado al sur de Wuhan. Brote que dio lugar a una pandemia universal de neumonía, causando la muerte de 228.154 personas, 3.144.980 infectados en todo el mundo, hasta el 30 del mes de abril de 2020. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad, en este caso, el virus mortal del nuevo coronavirus.
En los días duros y grises de la pandemia, gobiernos de todo el mundo, exceptuando a los de Nicaragua y México,  que actuaron con la mayor irresponsabilidad e indolencia, tomaron medidas urgentes muy parecidas para ayudar a la población a no contagiarse del nuevo coronavirus. En varios países de nuestra América Latina, las autoridades sanitarias pidieron a sus habitantes que se quedaran en sus casas, el sentido del confinamiento no era otro que salvar el mayor número de vidas posibles, el cierre preventivo de centros educativos, suspensión del calendario electoral (Bolivia), cierre de las fronteras terrestres, marítimas y fluviales, suspensión de viajes al extranjero para empleados públicos y demás ciudadanos, estado de excepción, toque de queda, cuarentena nacional o absoluta, prohibición del ingreso de extranjeros, cierre temporal de los establecimientos comerciales, excepto supermercados, farmacias, centros médicos y establecimientos para la venta de productos de salud. La Organización Mundial de la Salud por medio de los más de 190 Estados Miembros y de todos sus delegados, recordaba una y otra vez a la población las medidas para no contagiarse: 

Evitar el contacto cercano con personas enfermas. Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavarse. Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón por al menos 40 segundos. Usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol si no hay agua y jabón disponibles. Si está enfermo, para prevenir la propagación de la enfermedad respiratoria a los demás, debería quedarse en casa. Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego tirarlo a la basura. Limpiar y desinfectar los objetos y las superficies que se tocan. 

Pero ¿qué es la enfermedad COVID-19? La descripción que hace la OMS es la siguiente: 

La enfermedad del coronavirus 2019 (Covid-19) es una afección respiratoria que se puede propagar de persona a persona. El virus que causa el Covid-19 es un nuevo coronavirus que se identificó por primera vez durante la investigación de un brote en Wuhan, China (…) Es probable que el virus que causa el coronavirus Covid-19 haya surgido de una fuente animal, pero ahora se está propagando de persona a persona. 

Los síntomas son fiebre, tos y gran dificultad para respirar. ¿Y su origen?

La humanidad entera vivió en carne propia y fue espectadora de la primera pandemia mundial en tiempo real a través de los medios de comunicación y redes sociales. En cuanto a la génesis del virus, las hipótesis versan sobre las siguientes suposiciones con variadas argumentaciones: castigo divino o una plaga anunciada en los sublimes escritos bíblicos (en América Latina comenzó en Cuaresma), arma biológica, hecha desde la interminable lucha política o ideológica de algunos jefes de Estado (muchos sostienen que el virus es un arma biológica de EE.UU. y China para dominar el mundo. Se afirma que el virus fue creado, manipulado genéticamente. La famosa Dra. Chinda Brandolino, afirma que el virus se patentó en un laboratorio del Reino Unido), y la más común o difundida, es la del murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum), considerado el sospechoso principal de ser el vector del brote universal de la COVID-19.
Los historiadores reseñan en sus voluminosos libros y documentales las diferentes pandemias y pestes que han azotado a la humanidad, comenzando con la viruela, la plaga de Atenas, el cólera, la peste antonina, la plaga de Justiniano, la fiebre amarilla, la gripe porcina, la gripe asiática, el ébola, virus de transmisión sexual VIH/Sida hasta la COVID-19 en estos días de nuestro siglo presente. Afirman que las pestes y pandemias han puesto en peligro la supervivencia de la raza humana. Ante esta pandemia del coronavirus, vivimos una emergencia mundial. Única quizá. Hemos sido corresponsables los unos de los otros. Nos dimos cuenta que no somos ´´islas´´ aisladas. Que estamos interrelacionados, y que la salud personal dependió de los otros, y la de los otros de la personal. Sentimos miedo. Miedo como lo sintió el pueblo hebreo antes de salir de Egipto hacia la Tierra Prometida. Miedo como el de los apóstoles encerrados en sus casas por la ira de los judíos. Miedo como el de los primeros cristianos en las catacumbas por la persecución de los romanos. Pero también experimentamos que el gran concierto de naciones estuvo más cercano en toda su historia.
Ciertamente, esta pandemia mundial ha golpeado fuertemente todos los ámbitos de la sociedad. La humanidad no será igual después de la pandemia… La economía y los mercados recibieron un golpe bajo y muy fuerte. En otras palabras, la economía mundial se enfila por el camino del despeñadero de la gran recesión jamás vista en la historia de los mercados financieros. Por ello, hoy más que nunca, estamos llamados en carácter de urgencia a hacer una reflexión  sobre el impacto moral, económico y social de la pandemia. El coronavirus también tocó nuestra fe, y ojalá no una fe infantil y divorciada de la razón. Razón y fe van siempre de la mano. A la luz de la fe, descubrimos que después de esta pandemia, hemos de ser más humanos, más solidarios, más fraternos. La ambición desmedida de muchos hombres y mujeres por tener más y más dinero a costa de lo que sea, no tiene ningún sentido. Con  el coronavirus fuimos seres más vulnerables y débiles. Todos nos podíamos enfermar. Todos, sin excepción alguna.
En realidad, somos seres que necesitamos de cuidado, de muchísimo cuidado. Han sido impresionantes los videos que circulaban en los medios de comunicación y redes sociales de actos verdaderamente humanos, ungidos con el óleo de la solidaridad y fraternidad, actos ni siquiera vistos en tiempo de Navidad, que es una temporada en la cual vemos más actos de amor en favor de los más desprotegidos.  El ingenio y la creatividad del ser humano se disparó a un ciento por ciento. Tan metidos en nosotros mismos, atrapados por tantos dispositivos con las mil y una aplicaciones, dejamos de ser creativos e ingeniosos. Nos subimos al tren trepidante de la vida, el cual ensordece nuestro ingenio.
La música, la buena música con mensajes esperanzadores llenaron la escena gris que envolvió la pandemia. La canción Volveremos a brindar, de la cantante española Lucía Gil, se convirtió en el gran himno en tan terrible tiempo de peste. Poemas y escritos plasmaron en cada de una de sus letras sentimientos de apoyo y ánimo. Varios cantantes famosos ofrecieron conciertos desde sus casas y los transmitían a través de Instagram y otras redes sociales. Las redes explotaron con videos muy graciosos de los famosos desde sus casas. Escritores de alta talla literaria, como mi paisano Sergio Ramírez Mercado, por medio de Twitter prepararon eventos que versaban sobre la crisis sanitaria de la COVID-19.
Decía más arriba, que los planos desde donde más se discutió o se reflexionó  sobre el letal virus, fueron el plano político y religioso. En el plano religioso, varios teólogos escribieron sobre la pandemia. Los artículos de Víctor Codina (para mí el mejor), Leonardo Boff, Michael P. Moore, Timothy Radcliffe y José Antonio Pagola, iluminaron el tema de la peste desde diferentes puntos: la bondad de Dios que escucha las oraciones del que sufre, revisar el modo de habitar la Casa Común, el aprender a moderar el consumismo exacerbado, el Dios de la vida y no de la muerte, el ciberespacio que nos acerca, buscar todas las formas posibles para predicar el Evangelio en medio de la pandemia, somos una sola comunidad humana, el no caer en una actitud fideísta y el más allá. Varios teólogos se preguntaban sobre el origen de la COVID-19. El teólogo Michael P. Moore responde sobre el origen del virus: 

El COVID-19 existe porque también los virus forman parte de un mundo finito y en evolución: de la única manera que podría haberlo hecho un Creador. El freno de este flagelo depende del descubrimiento de la vacuna necesaria, y esto es obra y responsabilidad del hombre, no de Dios. 

Algunos especialistas advierten que la vacuna podría causar daños terribles…

Y los pastores de la Iglesia católica, ¿qué dijeron? ¿Los obispos, qué afirmaron? ¿Qué dijo el papa de Roma? ¿Cómo respondieron ante la dura y fría pregunta de muchos sobre si Dios ha abandonado a la humanidad en esta pandemia?
Cuando nuestro Señor Jesucristo se encontraba en el suplicio de la cruz, sobre el Gólgota, gritó al Padre Dios, a su Buen Padre Dios con estas palabras que consigna el apóstol y evangelista san Mateo: ´´Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»´´(Mateo 27, 45-46). ¿Es que Dios abandonó a su propio Hijo? Si abandonó a su propio hijo, ¿qué nos espera a nosotros, que somos sus hijos en adopción? San Pablo, el apóstol de los gentiles, dice: ´´Eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad´´ (Efesios 1,5). Con la expresión ´´¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?´´, Jesucristo, el Hijo de Dios, hace suyas las palabras con la cuales se abre el salmo 22. Jesús, como buen judío, conocía muy bien este hermoso salmo. Según los entendidos de la Palabra de Dios, este salmo es una oración sincera, es un lamento doloroso, en el que el salmista pide socorro, experimenta el silencio de Dios y su ´aparente´ ausencia. La cuarta palabra que Cristo Jesús pronunció en la cruz, ha sido comentada por muchos teólogos y especialistas bíblicos. El papa emérito Benedicto XVI, comentó esta palabra diciéndonos lo siguiente: 

Es una llamada dirigida a Dios que parece lejano, que no responde y que parece haberlo abandonado (…) Expresa toda la desolación del Mesías, Hijo de Dios, que está afrontando el drama de la muerte, una realidad totalmente contrapuesta al Señor de la vida (…) Abandonado por casi todos los suyos, traicionado y renegado por los discípulos, rodeado por los que le insultan, Jesús está bajo el peso aplastante de una misión que debe pasar por la humillación y el aniquilamiento. Por esto grita al Padre y su sufrimiento asume las palabras dolientes del Salmo (…) No es un grito desesperado, como no lo era el del Salmista, que en su súplica recorre un camino atormentado que llega finalmente a una perspectiva de alabanza, en la confianza de la victoria divina (…) Ante ellos, el salmista pide socorro, en un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación. 

Es importante aclarar, que Jesucristo no se sintió abandonado de su Padre Dios. Él experimentó en la hora de la salvación la presencia de Dios a su lado. Como hombre verdadero, experimentó el dolor y la angustia normal de cualquier ser humano. Experimentó en ese momento del suplicio la inmensa soledad al verse abandonado por todos los suyos: familiares, amigos y discípulos más cercanos. Infinita soledad. En ese momento cumbre de su vida sintió la soledad, pero más que sentirse abandonado por su Padre Dios, se sintió abandonado por el género humano. Por eso, el salmo 22 que recitó Nuestro Señor Jesucristo en la cruz no fue un grito de desesperación, sino de confianza en las manos providentes del Dios amor.
Y cuando muchos gritaron en medio de la pandemia del coronavirus que Dios nos abandonó, ¿cómo debió entenderse este grito? ¿Abandonó  Dios a la humanidad? Nos preguntamos nuevamente. La humanidad estaba profundamente asustada. En una de las  intervenciones en su canal de YouTube, al momento de orar, Mons. Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, decía que a Jesús, el  Hijo de Dios, le gusta escuchar nuestros lamentos. Debe ser nuestra oración cotidiana. Que la humanidad a la que ama Dios, y por la que se entregó a la muerte se enfermó. Esa humanidad se dio cuenta que habían descuidado muchas cosas importantes, y que en ese momento se sentía frágil y pequeña. Tenía miedo, estaban exhausta y asustada. Así pues, clamó a Dios pidiendo que no la abandonara.
El 27 de marzo, el papa Francisco, desde una plaza de San Pedro totalmente vacía y fría, cubierta de una leve lluvia, como signo de vida, impartió al mundo entero una bendición extraordinaria Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y al mundo) para hacer frente a la pandemia de la COVID-19. Esta bendición se imparte normalmente sólo dos veces al año: el Domingo de Resurrección y el día de la Natividad del Señor. Teniendo como texto evangélico el de Marcos 4,35-41: ´´La tempestad calmada´´, el papa dio una palabra esperanzadora a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Televisoras, radios y redes sociales del mundo entero siguieron al papa Francisco con suma atención. Las frases más significativas del mensaje esperanzador del primer papa latinoamericano, fueron: 

La tempestad desenmascara nuestra debilidad y deja al descubierto esas falsas y     superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades (…) Nos hemos mantenido imperturbables, pensando mantenernos sanos en un mundo enfermo (…) Nos dimos cuenta que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero al mismo tiempo, necesarios e importantes, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente(…) En tiempos de sufrimiento, entendemos el llamado de Jesús que todos sean uno (…) La oración y el servicio silencioso son nuestras armas (…) Jesús trae serenidad en nuestras tormentas (…) En su cruz hemos sido salvados; tenemos un timón (…) Abrazar su cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades de nuestro tiempo (…) Abrazar al Señor es abrazar la Esperanza (…) No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no es (…) Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

Esa experiencia vivida en la bendición extraordinaria Urbi et Orbi, debe quedar incrustada en nuestros corazones para toda la vida y comunicarla a las generaciones futuras como un verdadero memorial.
La pandemia de la  COVID-19 obligó a cerrar las puertas de los templos de la Iglesia católica en todo el mundo, pero no logró cerrar las puertas de los corazones de la Iglesia doméstica. La Iglesia es la gran familia de Dios formada por muchas familias en el mundo entero. Es la Iglesia doméstica el origen y la base de las primeras comunidades cristianas y de la Iglesia universal. Los cristianos católicos del siglo XXI experimentamos vivir la fe como la vivieron los primeros cristianos que celebraban en sus casas. San Pablo, en una de sus cartas saluda a los cristianos reunidos en casa para celebrar su fe con estas palabras: ´´Saludad también a la Iglesia que se reúne en su casa. Saludad a mi querido Epéneto, primicias del Asia para Cristo´´ (Romanos 16,5). Para el apóstol de los gentiles el hogar es el lugar donde se reúne la comunidad eclesial, en la que reside la plenitud de la Iglesia que Jesucristo fundó. Aquellos primeros cristianos aprendieron a ser cristianos desde sus casas. Así lo leemos en el Catecismo de la Iglesia católica: ´´Desde sus orígenes el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, ‘con toda su casa’ habían llegado a ser creyentes´´(CIC 1655). En el evangelio del Espíritu Santo, el libro de los Hechos de los Apóstoles, leemos cómo deseaban salvarse en Cristo Jesús todos, sin excepción, principalmente los miembros de sus casas: ´´Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa´´ (Hechos 16, 31).
La Cuaresma y Semana Santa 2020 serán únicas en la vida de todos los cristianos católicos. Cuando se decretó la cuarentena en varios países, se pensaba que la Semana Mayor iba a ser trasladada a otra fecha. Se preguntaban: ¿cuándo será la Semana Santa? La Congregación del Culto Divino y de los Sacramentos contestó saliendo al paso inmediatamente en Decreto titulado ´´En tiempo de COVID-19´´, lo siguiente: ´´La Pascua, corazón del año litúrgico, no es una fiesta como las demás: celebrada durante tres días, el Triduo Pascual, precedida por la Cuaresma y coronada por Pentecostés, no puede ser trasladada´´. Contestó el cardenal Robert Sarah, prefecto de dicha Congregación. Por ello, el papa Francisco y las Conferencias Episcopales del mundo entero, en comunión con él, invitaron al Pueblo de Dios a vivir la Semana Santa en sus hogares, como lo hicieron aquellos cristianos en los albores radiantes de la fe cristiana: vivir la fe como Iglesia doméstica.
Desde las diócesis, parroquias, casas religiosas, conventos y monasterios se transmitieron los oficios santos litúrgicos y actos devocionales de la Semana Santa, octava de Pascua y días subsiguientes. Todo el ingenio y creatividad de obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos inundaron las redes sociales como Facebook Live, Twitter, Instagram, YouTube, Google Duo, Zoom y Tik Tok, en las que transmitieron la santa misa, catequesis, charlas, consejos, canciones, lectio divina y otras actividades para proclamar la triunfante resurrección de Nuestro Señor Jesucristo a todo el mundo. Hasta el buen humor estuvo presente… Reímos como niños con tanta creatividad. A millones de católicos nos gustó ver al papa Francisco compartiendo la situación de la COVID-19 a través de las redes sociales y programas televisivos. Cuánto gustó y sorprendió a la vez la confesión del papa argentino a Jordi Évole en las redes sociales, en el programa "Lo de Évole". Jordi le preguntó al papa: 

En una situación como la crisis por coronavirus, ¿se pueden tener crisis de fe?, ¿hasta un papa puede poner en duda la existencia de Dios?´´, y el papa le contestó: ´´He tenido mis crisis de fe y las he resuelto por la gracia de Dios. Pero nadie se salva del camino común de la gente, que es el mejor camino, el más seguro, el concreto. Y eso nos hace bien a todos. 

Pienso, que el mundo ya no será igual. Hay un antes y un después de la pandemia de la COVID-19. De esta gran crisis sanitaria hemos de transformar lo negativo en positivo, porque es esencial para nuestro bienestar personal y comunitario. De esta pandemia mundial hemos de entresacar una catequesis de vida y amor. No podemos seguir siendo iguales que antes. La vida continúa de modo diferente. Nos dimos cuenta de que la vida es un instante. Que nos necesitamos los unos a los otros, y que nuestra vida descansa en Dios y en su Madre, la Virgen.


La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto, el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones. 

(Albert Camus, La peste, 1947).




VANIDAD DE VANIDADES…


VANIDAD DE VANIDADES… (Colección Temas varios)




Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Mataiotes mataioteton, ta panta mataiotes

Esta frase la encontramos en el libro del Eclesiastés, capítulo uno, versículo dos: ´´¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo vanidad!´´. Leer la Biblia es una experiencia que todo fiel cristiano debe experimentar al menos una vez en su vida. La Biblia es una bellísima biblioteca compuesta por 73 libros. Al abrir el Antiguo Testamento encontramos el libro del Eclesiastés (Qohélet en hebreo, ´´el hombre de la asamblea´´), que puede ser el nombre propio del libro o ´´el Eclesiastés´´, ´´el predicador’’. Este libro es postexílico. Quien escribe inicia llamándose a sí mismo el ´´hijo de David y rey´´. Por mucho tiempo se le ha atribuido la autoría al gran rey Salomón. Los especialistas de la Palabra de Dios afirman que el autor es anónimo, judío y oriundo de Jerusalén, siglo III. El autor va hilvanando las ideas sobre la vanidad de las cosas humanas. El especialista en Biblia, el redentorista Tirso Cepedal, en su muy estimado libro Curso de Biblia-Claves para leer el Libro Sagrado, dice lo siguiente en torno al autor: ´´El autor es un creyente en Dios, cuyos mandamientos hay que guardar, y ante el que habrá que rendir cuentas´´. Si el tema del Qohélet es la vanidad, ¿qué es la vanidad?
Vanidad, según el Diccionario de la lengua española, significa: ´´Cualidad de vano. Arrogancia, presunción, envanecimiento. Caducidad de las cosas de este mundo. Palabra inútil o vana e insustancial. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía´´. ¿Es a esta vanidad a la que se refiere el hagiógrafo del Qohélet? El término hebreo traducido ´vanidad´ significa literalmente: aliento, vapor, humo, respiración, aire, nada. En una palabra: insustancial. Y la frase ´´vanidad de vanidades´´ expresa el máximo vacío. El autor del libro sagrado llega a una conclusión: el conjunto de los afanes del hombre y la mujer será vanidad si no tienen presente a Dios en sus vidas.  Ese deseo infinito del hombre y la mujer de buscar la felicidad sin contar con Dios, de encontrarle sentido a la vida en las cosas humanas y temporales, terminará en el sinsentido de la existencia. La expresión ´´todas las cosas debajo del sol´´ significa las cosas humanas, terrenales y temporales, se refiere al mundo mortal. Esta expresión se repite en toda la obra del Qohélet. Algunos especialistas de la Biblia traducen el vocablo ´vanidad´ como lo ´absurdo´.
El libro del Eclesiastés pertenece a la literatura didáctica o sapiencial de la Biblia. Junto a los Proverbios, Job, Eclesiástico, Sabiduría, desarrollan el tema de la Sabiduría, con (s) mayúscula, que se obtiene viviendo de cara a Dios. Solo así se puede adquirir. Ciertamente, los libros sapienciales de la Biblia tuvieron influencia de pueblos de Mesopotamia, Arabia y Egipto, nos dice el padre Cepedal. Este libro ha sido catalogado muchas veces de ser escéptico o pesimista. Inclusive, algunos afirman que es el libro más extraño de la Biblia. Pero para quienes lo han estudiado y entendido bien, es un libro sagrado, cuyo autor presenta una serie de preguntas en la búsqueda infinita del propósito de la vida. En él leemos: 

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse (Eclesiastés 3, 1-5). 

Sin embargo, todo será vanidad si no se tiene presente a Dios en la vida.
Al Pacino, Keanu Reeves y una de mis actrices favoritas, la bellísima Charlize Theron, en el año de 1997, protagonizaron una película intitulada The Devil's Advocate (El abogado del Diablo). Con un guion impecable, según los críticos, la frase más memorable de la película fue esta: ´´La vanidad es, definitivamente mi pecado favorito´´. Frase pronunciada por el ´Diablo´ (Al Pacino) al insigne abogado Kevin Lomax (Keanu Reeves). ¿Será la vanidad el pecado favorito del Diablo? La palabra griega ´diablo´ significa ´´el calumniador´´. Varios santos, maestros de espiritualidad y el papa Francisco, recientemente, han abordado el tema de la vanidad en el cristiano como pecado grave y favorito del Diablo. El libro la Imitación de Cristo, considerado un clásico de la espiritualidad universal, su autor más probable, el monje agustino Tomás de Kempis (siglo XV), escribió sobre la vanidad: 

Vanidad es desear larga vida y no cuidar que sea buena. Vanidad es mirar solamente a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se pasó y no buscar con solicitud el gozo perdurable. Acuérdate frecuentemente de aquel dicho de la Escritura: No se harta la vista de ver ni el oído de oír. 

En una de sus tan apreciadas homilías, el papa Francisco, desde el blanco ambón de la capilla de Casa de Santa Marta, en el Vaticano, dijo lo siguiente sobre la vanidad: 

La vanidad es una enfermedad espiritual muy grave. Los cristianos que viven así para aparentar, por la vanidad, parecen pavos, se pavonean. Se dice yo soy cristiano, yo soy familiar de aquel cura, de aquella monja, de ese obispo, mi familia es una familia cristiana. Se jactan. Pero ¿tu vida con el Señor? ¿Cómo rezas? Tu vida con las obras de misericordia, ¿cómo va? ¿Visitas a los enfermos? (…) Y la vanidad es una mentirosa, es imaginativa, se engaña a sí misma, engaña a los vanidosos, porque primero finge que es algo, pero luego con el tiempo llega a creerse lo que en su opinión era. Se la cree, ¡pobrecito! (…) Pidamos al Señor la gracia de no ser vanidosos, de ser verdaderos, con la verdad de la realidad y del Evangelio. 

Si la vanidad es el pecado favorito del Diablo, entonces hablemos de él, aunque no sea plato de buen gusto para mí. Confieso, amable y paciente lector, que esta es la primera vez que escribo sobre este ser… San Pablo VI, el papa de mi niñez, en la audiencia general del miércoles 15 de noviembre de 1972, hizo referencia sobre el mal en el mundo y el origen de este: ´´El mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y perversor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia´´. El Maligno en las Sagradas Escrituras recibe varios nombres: Satanás o Satán, en hebreo: el adversario, Diablo (Mt 4, 1-11; Marcos 1,12-13 y  Lc 4,1-13), ´serpiente´(Génesis 3, 1), Lucifer (Isaías 14, 12-14), ´padre de la mentira´ (Juan 8, 44), ´serpiente antigua´ y ´el gran dragón´ (Apocalipsis 12, 9).
El apóstol de los gentiles, el inmenso san Pablo, llama al Maligno el ´dios de este mundo´: ´´Para los incrédulos, cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios´´ (II Corintios 4,4). 
Y en su carta a los Efesios, lo llama ´príncipe de la potestad del aire´: ´´En los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes´´ (Efesios 2,2). 
Nuestro Señor Jesucristo, hizo referencia al Maligno en tres ocasiones, llamando a su adversario ´príncipe de este mundo´: ´´Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera´´(Juan 12, 31; 14, 30; 16, 11). Hay que aclarar, que no solo se trata de un solo espíritu maligno, sino de muchos. San Pablo VI lo dice así: 

Y que se trata no de un solo Demonio, sino de muchos, diversos pasajes evangélicos nos lo indican (cf Lc 11, 21; Mc 5, 9); pero uno es el principal: Satanás, que quiere decir el adversario, el enemigo; y con él muchos, todos criaturas de Dios, pero caídas –porque fueron rebeldes– y condenadas (cf DS 800-428); todo un mundo misterioso, revuelto por un drama desgraciadísimo, del que conocemos muy poco. 

¿Cuál es el significado de los títulos ´dios de este mundo´, ´príncipe de la potestad del aire´ y ´príncipe de este mundo´?
            El dominio del poder de Satanás no es más grande que el dominio del infinito amor de Dios que se ha derramado como óleo santo sobre el mundo y su creatura el hombre. El Catecismo de la Iglesia, en el número 395, enseña lo siguiente sobre el poder del Maligno:

*El poder de Satán no es infinito;
*Satanás no es más que una creatura;
*poderosa por ser un espíritu puro, pero siempre creatura;
*su poder no puede impedir la edificación del Reino de Dios;
* actúa en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo;
*y aunque su acción cause graves daños —de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física—en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo;
* El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero ´´nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman´´ (Rm 8,28).
            
La influencia del Maligno enemigo del cristiano en este mundo es fuerte, fortísima. Este espíritu pervertido y pervertidor, piensa que él es más fuerte que Dios: ´´Yo me rebelé contra Dios y mostré que soy más fuerte que Él´´, le respondió el Demonio mediante un exorcismo al padre Gabriele Amorth, quien fuera por muchos años el exorcista principal de la gran diócesis de Roma. La influencia del ´dios de este mundo´ sobre una persona trastoca sus dimensiones básicas: la ética, la espiritual, la cognitiva, la afectiva, la comunicativa y la corporal. La influencia maligna trastoca, también, el razonamiento, la capacidad intelectual, moral y afectiva de una persona. Cuando se dice que el Maligno es ´´el príncipe de la potestad del aire´´, se quiere decir que de alguna manera él puede gobernar a muchos ciudadanos del mundo. Él es el enemigo sobrenatural común que tenemos los cristianos, hijos de Dios. Uno de los objetivos de ese espíritu maligno es apartarnos del camino que Dios nos ha propuesto mediante la santa obediencia. El Maligno, en efecto, continúa  en este siglo induciendo a muchos hombres y mujeres a vivir como si Dios no existiera. O también, hace pensar al hombre moderno que él no existe. El papa Francisco, en octubre del 2014, aseguró que el Diablo sí existe. Dijo: 

A esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios! El diablo es mentiroso, es el padre de los mentirosos, el padre de la mentira. 

Y en noviembre del  2016, volvió a tocar el tema del Maligno, con una frase contundente que a muchos se les quedó grabada en la mente y corazón: ´´Jesús nos enseña cómo: no dialogar nunca con el diablo. Con el diablo no se dialoga. ¿Qué hizo Jesús con el diablo? Lo alejaba´´. Por sobre todo esto, sabemos que Satán no gobierna el mundo completamente. Dios es y será siempre el soberano. El mal nunca triunfará sobre el bien.
            El ´dios de este mundo´ cautiva al hombre y mujer con los ídolos de este mundo ¿Cuáles son los ídolos de este mundo? Los ídolos de este mundo son el poder, el dinero, el sexo y la fama. Y los cuatro tienen un único altar de oro: la vanidad. El Maligno enemigo domina al hombre y mujer con sus ídolos de la vanidad, cual rayos refulgentes, a través del poder, dinero, sexo y fama.
            La vanidad del ídolo del poder. Según el Diccionario de la lengua española, el vocablo poder, significa: ´´Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo´´. Al principio de los siglos XIX y XX, desde el Parlamento del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, dos notables políticos, en sus respectivos discursos, pronunciaron la siguiente célebre frase: ´´Un gran poder conlleva una gran responsabilidad´´. Esta frase también es muy repetida en la Corte Suprema de los Estados Unidos. Dicha frase se popularizó en la película de Spider-Man (Hombre Araña), en boca del tío Ben, aconsejando a su sobrino, Peter Parker, el Hombre Araña. Pero el poder en los ´poderosos´ de este mundo, ¿qué significa? Entre otras cosas, abuso de poder. Algunos se han ´eternizado´ en el poder. Se han creído los mesías salvadores del pueblo. En Latinoamérica, las dictaduras militares, sean de derecha o de izquierda, fueron siempre insidiosas. En una dictadura militar, las instituciones ejecutivas, legislativas y judiciales son dominadas por unas fuerzas armadas. Así estaban varios países de nuestra América Latina a mediados y finales del siglo XX. Y hoy, tristemente, en pleno siglo XXI, las dictaduras insidiosas ´reinantes´ son las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, mi país amado.
La vanidad del ídolo del dinero. Este ídolo, lamentablemente, ha penetrado como un veneno mortal en la estratificación social. Ha golpeado fuertemente las puertas de la Iglesia católica, a punto de derribarlas. El papa Francisco, el 1 de abril del 2017, en la audiencia que sostuvo con la Comunidad del Pontificio Colegio Español San José de Roma, dijo a los sacerdotes lo siguiente: 

El diablo siempre entra por el bolsillo (…) Jesús nos recuerda que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón, y que es en nuestras pequeñas cosas, seguridades y afectos, donde nos jugamos el ser capaces de decir que sí al Señor o darle la espalda como el joven rico. 

En una diócesis, había una parroquia, cuya comunidad de fieles era de muchos posibles, materialmente hablando. No eran millonarios, pero su statu quo les permitía vivir de manera holgada y ayudar a su parroquia en todo lo que se requería. Tenían muy presente e incrustado en sus corazones el V Mandamiento de la Iglesia: ´´Ayudar a la Iglesia en sus necesidades´´. Y también, lo que dice el Código de Derecho Canónico, parágrafo 1: ´´Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de los ministros´´. 
Las aportaciones de esa parroquia eran muy generosas en diezmos, colectas, actividades para recaudar fondos como kermesse, ferias, venta de comida, tómbolas, rifas, etc. El párroco a su vez, era muy ´generoso´ en las aportaciones que le correspondía dar mes a mes, año a año a la Curia. Por los corridos de aquella jurisdicción espiritual del obispo, se decía que dicha parroquia era la ´tía rica´ de la diócesis. Llegó el momento del traspaso de funciones pastorales, nuevo obispo y con él nuevos nombramientos, y por ende, cambios. Fue así que le llegó al párroco el día que nunca le llegaba, y que él retenía como un pararrayos: el de trasladarse a otra parroquia. Pues había estado al frente de la ´tía rica´ cinco lustros. Aquel sacerdote, lleno de vanidad llegó a creer que él era quien sostenía la diócesis entera, y que con el dinero que ´trabajaba´, había sostenido grandes proyectos en aquella porción de la Iglesia. 
Ciertamente, aquel sacerdote era muy bueno para multiplicar el parné, pero la vanidad lo había cegado tanto, que llegó a pensar que era indispensable en aquella parroquia y diócesis. A esa parroquia llegó un nuevo párroco, con ideas muy buenas para reorganizar las realidades pastorales  existentes. En los primeros tres meses, la colecta bajó, lo que es normal, puesto que son fluctuantes, y por el cambio de párroco, la feligresía estaba a la expectativa. Situación normal cuando hay cambios en cualquier parroquia de todas las diócesis de la Iglesia universal. Por ese ´bajón ´ de colectas, fue llamado a las oficinas de la Curia para dar explicación y rendir cuentas. No fue llamado para explicar sobre los nuevos proyectos pastorales, sino a dar cuenta del por qué la colecta había bajado… Se valoró más el quehacer dinero, que el quehacer pastoral. Meses después, llegó un agente infeccioso microscópico acelular llamador SARS-CoV-2, y no solo bajaron las colectas, sino que, durante la pandemia, las colectas desaparecieron por completo… Durante la pandemia, la economía y los mercados recibieron un golpe bajo y muy fuerte. En otras palabras, la economía mundial se enfiló por el camino del despeñadero de la gran recesión jamás vista en la historia de los mercados financieros. Y por supuesto, aquella parroquia no fue la excepción.
El dinero es, sin duda alguna, importante para alcanzar cosas en la vida. Es importante para satisfacer algunas necesidades presentes y futuras. Pero hay que entender que el dinero nunca será un fin en sí mismo. Nunca hay que ir detrás del dinero como si fuera la clave para ser plenamente feliz y realizarse como persona.  En el confinamiento que el mundo entero vivió por la COVID-19, quizá se tenía el dinero en la mano, pero no se podía salir y comprar, pues todo estaba cerrado. Pregunto, ¿sirvió de mucho en esos días el dinero?, ¿sirvieron los altos cargos o servicios? No. El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, dio positivo por el coronavirus.  ¿Se era inmune al coronavirus por ser de ´sangre azul´ u ostentar un título nobiliario? No. El príncipe Carlos, de 71 años y heredero de la corona británica, fue infectado por el coronavirus. Descubrimos que en la pandemia, debíamos de ser más humanos, más solidarios, más fraternos. La ambición desmedida de muchos hombres y mujeres por tener más y más dinero a costa de lo que sea, no tiene ni tendrá ningún sentido. Con  el coronavirus fuimos seres más vulnerables y débiles. Todos nos podíamos enfermar. Todos, sin excepción alguna.
El dinero puede cegar la mente de cualquier hombre. El Diablo, como dijo el papa Francisco, puede entrar por el bolsillo. Eso le sucedió al obispo alemán Franz-Peter Tebartz-van Elst, apodado por la prensa alemana como el ´obispo del lujo´, pues se gastó casi 40 millones de euros para la construcción de su residencia. El papa Francisco lo suspendió temporalmente de sus funciones y le ordenó a salir de su diócesis por un periodo apropiado. La conocida parábola del rico insensato, conocida también como la parábola del rico necio o tonto, es una de las parábolas que pronunció Jesús y que solo se encuentra en el Evangelio de Lucas, capítulo doce, versículos del trece al veintiuno. Esta parábola enseña magistralmente sobre el grave error de darle mucha importancia al dinero o a la riqueza, acumulándolo, pues eso conduce a la avaricia. El versículo veinte dice: ´´Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?´´.
La vanidad del ídolo del sexo y la fama. Los ídolo del sexo y la fama van muy unidos de la mano. Están ungidos con el óleo de la vanidad. Son secuaces. La sexualidad es un don de Dios. Es un maravilloso regalo que recibimos los hombres y mujeres y está orientado, como nos enseña la Iglesia, al amor verdadero. La sexualidad no es simplemente ´´sentir´´, no. He ahí el detalle. Es expresar en libertad el amor. Por eso tiene una doble finalidad: es unitiva y procreativa. La sexualidad está al servicio del amor, por eso es trascendente. Cuando la sexualidad humana se convierte en un instrumento deshumanizado, se desorienta y pasa a ser un ídolo lleno de vanidad esclavizante. Es eso lo que hace la pornografía y la trata de personas o comercio de personas. Cuando la sexualidad humana se cosifica, pierde su verdadero sentido de trascendencia y se vuelve inmanente; es decir, algo interno, la devalúa. La sexualidad tiene grandes dimensiones en el amor.
La fama de los ´famosos´. La vanidad del famoso no es estrictamente como dice el diccionario, ´´la opinión que la gente tiene de alguien o de algo´´. Me refiero a la fama de las llamadas estrellas del cine y la televisión. A los que mal llaman con el anglicismo ´´celebrity´´, que se traduce como ´celebridad´. Llaman ´celebridad´ a la cantante Madonna, Cher, Taylor Swift, Kanye West, Kim Kardashian, Ed Sheeran y otros muchos más. Son celebridad por su fama, porque son personas famosas, hagan lo que hagan son noticia, aunque digan y hagan un acto sublime o una estupidez… Son seguidos por millones de admiradores,  muchos de ellos sin criterio ni visión. Por eso decía el escritor alemán Georg Christoph Lichtenberg: ´´A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores´´. Y mi muy estimadísimo poeta y  dramaturgo Federico García Lorca, decía de los famosos: ´´El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros´´. Los actos de estos a quienes llaman ´celebridad´ son cubiertos ampliamente por los medios de comunicación, redes sociales y la prensa rosa. Es la fama por la fama, a toda costa.
La fama siempre se arropa con un abrigo fantasmagórico, perfumado con el perfume de la vanidad. Vanidad que llevó al personaje de Jean-Baptiste Grenouille, de la novela Das Parfüm, die Geschichte eines Mörders (El perfume: historia de un asesino), del escritor alemán Patrick Süskind, a cometer los más horrendos crímenes, obteniendo de los cadáveres fragancias exquisitas que se vendían con gran valor entre las bellas damas de la sociedad. Su fama alcanzó un nivel altísimo, que el personaje confundió con el éxito. La fama no siempre es sinónimo de éxito. No se debe confundir la fama con el éxito. Nunca.
Cuando alguien desea ser famoso, es porque desea vehementemente ser muy conocido, admirado y muy respetado. Se dice que la fama es muy caprichosa: hoy se tiene, mañana… quien sabe… Muchos famosos se han retirado de su vida artística en la crespa de la ola. Sintieron que la fama les había robado el don más preciado del ser humano: la libertad. Dejaron de ser ellos, para ser la imagen proyectada de su fama. Eso le sucedió al famosísimo Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, mejor conocido como Cantinflas, ´el más grande comediante del mundo´, dijo Charles Chaplin. Su esposa, la bailarina rusa Valentina Ivanova, cuando quería conversar seriamente con él,  le decía que, con quien deseaba conversar era con su esposo, Mario, no con Cantinflas. La fama del personaje lo absorbió tanto, que él mismo se buscaba dentro de sí para encontrarse con su yo verdadero. La escritora Guadalupe Loaeza, escribió que Mario Moreno y Cantinflas vivían en permanente contradicción… Otro caso es el de la muy famosa Josefa Flores González o Pepa Flores, conocida mundialmente por su trabajo en el cine, la televisión y la música bajo el nombre de Marisol. Ella se retiró de todo el mundo artístico para siempre, no soportando ni siquiera los flashes de las cámaras ni gente en derredor suyo aplaudiéndole. Por décadas fue fenómeno de masas, hizo reír, bailar y soñar a miles de jovencitas europeas que querían ser como ella. Antes de cumplir sus quine años se había convertido en la gran estrella del cine español. Hasta que llegó el momento de enterrar para siempre a Marisol, nombre que la llevó a la cúspide de la fama. Tanto, que no se presentó a recibir el Goya de Honor 2019 de la Academia de cine español, sino que en nombre de ella, lo recogieron sus tres hijas. Sus hijas dijeron que su madre vivía muy feliz retirada para siempre de los escenarios. Marisol, la que un día había encantado al mundo hispano con sus inolvidables temas como ´´Tu nombre me sabe a yerba´´ y ´´Corazón contento´´, hasta que en el año de 1985 tomó la firme decisión de alejarse para siempre de la música y el cine. Cumplió con su promesa de no volver a tener proyección pública. Así es la fama…
Hay personajes famosos que nunca buscaron conscientemente la fama. Un ejemplo vivo fue Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida mundialmente como santa Teresa de Calcuta. Humildad, sencillez y entrega generosa hasta doler, fueron las características que dibujaron la sobria silueta de la monja carismática que vio nacer la ex República Yugoslava de Macedonia; sin duda alguna, es una de las más grandes santas del siglo XX. Los biógrafos y religiosas más cercanos a santa Teresa de Calcuta, afirman que ella rehuía a posar para cámara alguna. Solía repetir el texto evangélico de Lucas 17, 10: ´´De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer´´. En otras palabras, Teresa de Calcuta no permitió que la vanidad del ídolo de la fama, el poder y el dinero invadieran su vida de amor y entrega. Sufrió ataques muy fuertes del Diablo desde fuera, pero nunca logró el espíritu pervertidor hacerla sucumbir en la vanidad, altar de oro de los ídolos de este mundo.
Con la mortal pandemia de la COVID-19, quedó muy claro algo: muchísimas cosas en este mundo son efímeras. La vanidad de los hombres y mujeres quedó descubierta, al desnudo. Cosas que creíamos importantes, realmente no lo eran. Eran creación de nuestras ´necesidades´ infundadas. Descubrimos que sí podíamos vivir de los necesario, del día a día. Se vio la humanidad desnuda y necesitada. Hemos de volver a Dios y adorarle solo a Él. Solo en Dios cobra sentido el sinsentido de la vida.
Adorar a Dios es amar a Dios sobre todas las cosas y despojarse de los ídolos de este mundo, cuyo altar es la vanidad, que es la arrogancia, presunción, envanecimiento del alma. Adorar al Señor, el Dios de la vida, que nos dio a su hijo muy amado Jesucristo, es pedirle que nos libre de la vanidad que nos lleva al mal. Por eso imploramos infinitamente a Dios: ´´no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal´´. Amén.

La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados´´ (Ernesto Sábato, escritor argentino).
Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas, y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del consumidor satisfecho es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores. Pero ¿no es todo eso sino pura vanidad, en definitiva nada o casi nada?

(José Luis López Aranguren, filósofo y ensayista español).