miércoles, 30 de noviembre de 2022



DE LA IGLESIA DE LA SOLEDAD AL SEMINARIO SAN CLEMENTE: HISTORIA DE UN ALTAR

 


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Hoy, 27 de junio del 2021, día glorioso y mariano, celebrando con mi Congregación del Santísimo Redentor y toda la Iglesia a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, deseo compartir con usted, amable y paciente lector, la breve historia del altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que estuvo por varios años en la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, y que ahora, por designio del Señor, se encuentra en la capilla del Seminario San Clemente.

En América Central, ´´la dulce cintura de América´´, como solía llamarla el gran Pablo Neruda, hay templos con altares bellísimos, verdaderas joyas arquitectónicas. Los hay estilos arquitectónicos como el barroco, neoclásico, afrancesado y mudéjar. Muchos templos en nuestra Centroamérica, constan únicamente de una sola nave, con dos torres laterales, artesonado de madera. Paredes laterales reforzadas por corpulentas falsabragas; poseen también grandes puertas y ventanales a cada lado; el artesón del presbiterio es de diversos estilos. Los templos históricos de nuestra América Central cuentan con bellísimos retablos-altares. Ejemplo insigne es el altar mayor de la iglesia de Los Dolores, en Tegucigalpa, Honduras. La decoración de este altar es de tipo vegetal, destaca por su color rojo viejo sobre el fondo ocre del retablo y tiene tres nichos abiertos,  donde se encuentran las imágenes de la Virgen del Carmen, el Sagrado Corazón de Jesús, y la imagen del Santo Cristo de Limpias y Nuestra Señora de Los Dolores.

Una de las iglesias o templos más bellos de Centroamérica y de Costa Rica se encuentra en la ciudad capital de San José: es la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, hito de esa ciudad dedicada al dulce patriarca de Nazaret. Declarada Patrimonio Histórico y Arquitectónico del país el 8 de diciembre de 1999, día solemnísimo de la Inmaculada Concepción de María. Han pasado ya 170 años, cuando el primer obispo de Costa Rica, Mons. Anselmo Llorente y Lafuente, encargó al arquitecto británco, Hugh G. Tonking, diseñar los planos de la iglesia de la Soledad, símbolo de la naciente República, cuando Costa Rica, en 1848, se declara nación soberana e independiente. Edificada de mampostería, con influencia de estilo barroco y columnas de madera; por ello, se caracteriza por sus hermosos vitrales, importados de la Confederación Suiza, como bellísimas esculturas: las catorce estaciones del santo vía crucis, únicas en su estilo.  

Arquitectónicamente, según los entendidos del arte, la iglesia de la Soledad es considerada la más clásica de todas las iglesias o templos del centro de la ciudad de San José. A finales del siglo XIX se recibió el mármol para los acabados de esta iglesia, y a inicios del siglo XX, fue declarada parroquia, dándole así nombre al lugar donde se encuentra: Barrio la Soledad, no barrio chino, pues lo que se conoce como ´barrio chino´ está contenido en el aquel barrio, y se considera entidad no oficial de la ciudad capitalina.

El tiempo, inasible con su incontenible paso, fue dejando su huella en las paredes interiores y exteriores de la iglesia de la Soledad, casa y extensiones de esta; causando el deterioro de la iglesia y casa cada día que pasaba. En el año 2012, el Pbro. Carlos Humberto Rojas, actual párroco de esta amada iglesia, junto a un grupo de feligreses, se dieron a la difícil tarea pero significativa tarea de restaurar la iglesia. El templo restaurado quedó bello, luciendo su esplendor arquitectónico, abriendo sus puertas a la feligresía tras permanecer un tiempo  cerrado al culto y a las visitas de los católicos que pasaban para hacer sus oraciones personales y saludar a la Santísima Virgen y a san Pancracio de Roma.

Esta loable tarea se le debe en justicia, al padre Carlos Humberto Rojas y a ese grupo de feligreses entusiastas, amantes de su iglesia de la Soledad. A los pies de uno de los hermosos vitrales de esta iglesia, el que representa la escena de Jesús a los doce años, ante los doctores de la ley, enseñando en el Templo de Jerusalén, se encontraba el altar dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que hoy luce en la capilla del Seminario San Clemente y es objeto de estas letras que escribo para ustedes, amables y pacientes lectores. Es la historia de dos altares: un altar colocado en otro.

La imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro es un icono (eikón en griego), que significa imagen. Y el icono tiene una característica muy singular según los entendidos del arte sacro: ´´el icono hace presente eso que recuerda´´. El icono es más que una simple representación de lo sacro. El icono es considerado un verdadero Altar, que invita a la reflexión, a la oración, a la meditación. El icono nos hace entrar en el misterio que refleja. Un icono es una verdadera ´catequesis´, es ´evangelio´. El icono es para contemplar y ser contemplados por él.  Por eso decimos que es la historia de un altar incluido en otro.

Un altar, del latín altare, de altus, ´elevación´, según el DRAE, es: ´´Conjunto constituido por la mesa, la base, las gradas, el retablo, el sagrario, etc., en una iglesia cristiana´´. Hay varios tipos de altares; según las más comunes definiciones que encontramos en internet y enciclopedias de arquitectura: los hay de dos, tres y siete niveles. Los de dos: representan el cielo y la tierra; los de tres: el cielo, la tierra y el inframundo; los de siete: los 7 sacramentos que nos conducen hacia la eternidad. El altar principal de una iglesia o capilla se llama altar mayor, situado en el ábside principal o cabecera del recinto sagrado. La historia de los altares ha recorrido varias etapas: Edad Antigua, Edad Media o Medievo, Edad Moderna y la Edad Contemporánea.

Los altares católicos tienen su origen en los diferentes tipos de altares en la antigua Roma. En las entrañas de la Urbs Aeterna -ciudad eterna-, Roma, se encontraron cuatro tipos de altares: los portátiles o movibles, los fijos y aislados, los adosados y los arcosolios o sepulcros de los santos mártires. Estos altares se fueron configurando con el paso del tiempo en la paz constantiniana y Edad Media.

En junio del año 2018, el Pbro. Carlos Humberto Rojas, donó el altar-retablo dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro al Seminario San Clemente. Dicho altar-retablo fue obsequiado, en 1983, por la familia Cartes Parra a la iglesia de la Soledad. Este altar, que permaneció más de treinta años en esa iglesia, fue trasladado al seminario redentorista, ubicado en Barrio Córdoba, San José; el cual fue recibido por el entonces prefecto y superior, R.P. José Manuel Araya Chavarría. En ese mismo año y mes se comenzó la remodelación de la capilla del seminario, que abarcó ventanas con marco de madera, puertas, sistema eléctrico, lámparas, cielo raso PVC, pintura y pared trasera. La capilla contó con nuevo mobiliario: bancas, sillas, mesa y alfombra; como también con nuevo ornato: escultura colgante del Espíritu Santo, dos imágenes: una, de san Alfonso María de Ligorio; la otra, de san Clemente María Hofbauer. La obra de colocación del altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en el Seminario San Clemente, estuvo a cargo del Sr. Juan Carlos Ureña. El libro de las crónicas de este seminario, consigna la remodelación y bendición de la capilla en tan solo tres brevísimos párrafos y diecisiete imágenes, ofreciéndonos un dato histórico que servirá para lo posteridad: un acta depositada en el interior del altar-retablo dedicado a Nuestra Señora, la cual transcribo literalmente.  El acta reza así:

´´A los 14 días del mes Junio del año del Señor 2018.

La comunidad del seminario san Clemente nos hemos reunido a depositar esta carta en altar donado por párroco: Pbro Carlos Humberto de la iglesia de la Soledad.

Siendo los formadores: pbro. Ramón Coto y pbro. José Araya (Rector) y contando con la compañía de los visitantes pbro Thomas y Sean (estadounidenses), pbro Rodrigo Quesada CSsR

Firmamos los presentes:

Miguel Gutiérrez

Mairon Rodríguez

Marvin Velásquez

Rodolfo Aguilar

Daniel Vargas                           José Noel Valdés

Oscar Vargas                            Sean

David Delgado                         

Orvin Rodríguez                           pbro Thomas

Jarel Rodríguez

pbro Ramón Coto

pbro José Araya

pbro Rodrigo Quesada

´´Quien pierda su vida por mi causa la encontrará, dice el Señor´´

Reconstructor del altar Juan Carlos Ureña´´.

En septiembre del 2018 se comienza a construir el altar del sacrificio o mesa eucarística en la capilla del Seminario San Clemente. Este no es alargado, sino más bien cuadrado, ligeramente rectangular: es digno y elegante, de acuerdo con la forma tradicional en la Iglesia santa y católica. El altar o mesa eucarística del seminario es una mesa santa. Cuenta con las características según la liturgia de la Iglesia: está separado de la pared, está en el centro de atención de toda la asamblea, es un altar único y dedicado solo a Dios, sobre él no hay imágenes ni reliquias, está bendecido, y está hecho de materia noble, revestido de azulejo parecido al mármol firenze marrón.

El 14 de noviembre del año en mención, realizó su visita anual al Seminario San Clemente, Mons. José Rafael Quirós Quirós, arzobispo metropolitano de San José, para bendecir la capilla, el altar-retablo y mesa eucarística del seminario. En esa celebración histórica para el seminario redentorista, se dieron cita Flor de Lis, virgen consagrada de la arquidiócesis de San José; el acólito Janne Rishor; los presbíteros Carlos Humberto Rojas, párroco de la iglesia la Soledad y vicario foráneo de la arquidiócesis de San José, Óscar E. Brenes Jaubert, párroco de la parroquia Nuestra Señora de Ujarrás y vicario episcopal para la Vida Consagrada, y Francisco Morales, ceremoniero de la Catedral Metropolitana de San José. Todos los invitados, junto al anfitrión del seminario, el superior y prefecto, R.P. José Manuel Araya Chavarría, R.P. Ramón Coto y postulantes, vivieron una hermosa jornada eucarística y celebrativa.

Sobre el altar donado por el padre Carlos Humberto a nuestro seminario, hemos de decir, amable lector, que se trata de un retablo-altar de mármol clásico, color parecido al mármol aurora de Brescia. En el cuerpo del retablo-altar, está colocado el icono o cuadro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el cual está sobre un banco dividido en dos pisos. En el centro, se aprecia una placa de mármol blanco, con la letra M en mayúscula de María, con hendidura, tipo ornamental; y a los lados de esta, a derecha y a izquierda se aprecian dos columnas, con dos barras de mármol blanco. Pero leamos la descripción que nos hace el postulante nicaragüense Lenny Josué Matute Cano, quien lleva en su ´´curriculum vitae´´ cuatro años de arquitectura: ´´El altar dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es de mármol, estilo clásico. Ocupa un área de 1.62 m2 y su altura hasta el segundo piso es de 1.43 metros. Resultando un total de 2.31 m3. El marco tiene 1 metro de alto. Por lo que su altura final es de 2.43 metros. Posee dos pisos: superior e inferior. En el superior está incrustado el marco de mármol donde se encuentra el Icono de Ntra. Señora. En el cual también está el sagrario, sobre una pequeña losa superpuesta sobre el primer piso. Al centro del antepecho hay una placa de mármol blanco, con un texto en relieve: “Virgen María, Estrella del mar, mis ojos te vean antes de expirar”. A los extremos del frontal hay dos volúmenes simulando dos pilastras dóricas de doble fuste, entre las cuales se encuentra otra placa de mármol blanco. Todo el conjunto volumétrico está sustentado por un basamento o sotabanco. Es un conjunto simétrico, y sus características como su textura y color se encuentran en completa armonía con su entorno´´.

A los pies del cuadro de Nuestra Señora está entronizado el sagrario, regalo de la comunidad de La Agonía de Alajuela, un 27 de junio del año 2014; abajo del sagrario está una placa de mármol blanco con la siguiente locución: ´´Virgen María, Estrella del Mar, mis ojos te vean antes de expirar´´. Es una locución que escuché muchas veces en labios de algunos padres y hermanos religiosos redentoristas españoles.

Con el nombre de San Clemente fue inaugurada la casa destinada para la formación de jóvenes aspirantes a la vida religiosa sacerdotal, en la Congregación del Santísimo Redentor, en el año de 1987. La bendición de la casa, en la que residen los aspirantes, futuros misioneros, fue realizada por Mons. Román Arrieta Villalobos, arzobispo metropolitano de San José (Q.d.D.g.), siendo superior mayor el M.R.P. Miguel Rodríguez del Palacio (Q.d.D.g.). La historia como mensajera del tiempo, señala a figuras como los PP. Jesús Rico Aldave, otrora párroco de la iglesia de la Soledad; José Casal Calviño, quien estuvo al frente de la construcción de la casa de formación; Ángel Morán Combarros, primer superior y prefecto y Laureano Salgado Estévez, como los que impulsaron la realización de tan grande proyecto de la construcción del seminario. Entre 1987 y 1988, la formación fue conjunta: postulantado y juniorado. Nuestro Seminario San Clemente, en el año 2017, cumplió treinta años de haber sido fundado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Mártires redentoristas de Madrid: profetas y heraldos de la fe, generosidad, el perdón y la reconciliación



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


    El siglo XX fue un siglo convulso, estremecido por grandes crisis, como las guerras mundiales, revoluciones, genocidios, etnocidios, políticas de exclusión, pobreza extrema, desempleo y persecución contra la Iglesia católica en diferentes países. Entre 1931 y 1939, el Reino de España vivía la Segunda República (entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939). El rey Alfonso XIII tuvo que marcharse al exilio al haberse proclamado en España la Segunda República, viviendo en diferentes ciudades europeas, estableciéndose en París y Roma, donde falleció a los 54 años.

    Durante la Segunda República, España vivió la Guerra Civil (1936‑1939, periodo de entreguerras), que fue un conflicto social, político y militar, el más sangriento de la nación, en el cual murieron aproximadamente 500,000 personas. Se dieron asesinatos sistemáticos, violencia de las turbas, torturas, fusilamientos (casi 200,000 personas) y otra serie de brutalidades que terminaron en crímenes de lesa humanidad (el impresionante cuadro Guernica de Pablo Picasso representa este episodio sangriento de la Guerra Civil española). Fue asesinada brutalmente gente de diferentes estratos sociales, médicos, abogados e intelectuales, escritores y poetas, entre los cuales figuró el poeta, dramaturgo y prosista, Federico García Lorca, autor de Romancero gitano y más de 40 obras, que fue fusilado en el municipio de Víznar. Con el fusilamiento del poeta, el trío surrealista y mejores amigos, Buñuel, Dalí y Lorca, quedó disuelto.

    Durante la guerra civil española asesinaron alrededor de 7,000 sacerdotes, religiosos y religiosas de diferentes órdenes y congregaciones. En ese contexto sociopolítico, fueron martirizados en Madrid los doce misioneros redentoristas, seis sacerdotes y seis hermanos coadjutores. Estos doce misioneros fueron miembros de dos comunidades: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y de la Basílica Pontificia de San Miguel (actualmente sede del nuncio apostólico en España), en la ciudad de Madrid, quienes fueron asesinados entre el 20 de julio y el 7 de noviembre de 1936. Nuestros beatos mártires son los siguientes: Nicasio Vicente Renuncio Toribio, Aniceto Lizasoain Lizaso, Antonio Girón González, Máximo (Rafael) Perea Pinedo, Nicesio Pérez del Palomar Quincoces, Gregorio Zugasti Fernández de Esquide, José María Urruchi Ortiz, Pascual (José Joaquín) Erviti Insausti, Crescencio Ortiz Blanco, Ángel Martínez Miguélez, Bernardo (Gabriel) Saiz Gutiérrez y Donato Jiménez Viviano.

    Siete de nuestros beatos mártires (Vicente Renuncio Toribio y 11 compañeros), nacieron en el último tramo del siglo XIX. A lo largo de este siglo, España experimentó grandes transformaciones políticas, económicas y sociales, como nuevas técnicas y modos de producción agrícola, industria moderna (transformaría las sociedades de Inglaterra, Francia y Alemania), basada en la maquinaria y la fábrica, se sustituye la monarquía absoluta por una parlamentaria y constitucional (Primera República (1873-1874), desaparece el Tribunal de la Inquisición (15 de julio de 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón) y los derechos señoriales, se sustituye la antigua sociedad feudal por una sociedad de clases y fueron quedando atrás, poco a poco, ideas y prejuicios anacrónicos, diría el escritor Mario Vargas Llosa. El firmamento de las letras se ilumina más con la publicación de nuevas novelas de don Benito Pérez Galdós, el cronista de España, con dedicación, inventiva, empeño y soltura, entre 1876 y 1897 publicó Doña Perfecta, Gloria, Tormento, Misericordia, El abuelo y Torquemada en el purgatorio. En septiembre de 1892 Rubén Darío, el ´príncipe de las letras castellanas´, llega por primera vez a España. Estos son los acontecimientos en los que se enmarca el nacimiento de siete de nuestros beatos mártires redentoristas en las tres últimas décadas del siglo XIX.

    He aquí un esbozo de cada uno de nuestros beatos mártires:

    Beato Nicasio Vicente Renuncio Toribio: este beato es quien encabeza la lista de la Causa de Canonización. Profesó en la Congregación del Santísimo Redentor el 8 de septiembre de 1895 en Nava de Rey. Se ordenó como sacerdote el 23 de marzo de 1901 en Astorga, León. El beato Vicente sirvió en la Congregación como formador y profesor en el Jovenado de Nuestra Señora del Espino, consultor provincial; fue misionero en Astorga, el Espino y Sevilla y participó en campañas misioneras en la ciudad de Cáceres. En el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde fue prefecto, colaboró con la revista El Perpetuo Socorro (hoy Icono, fundada en 1899), con ahínco cuidó del culto, la catequesis de niños y la atención a los enfermos y ancianos. Fue martirizado el 7 de noviembre de 1936, en Paracuellos de Jarama, Madrid. Sus palabras como oblación de entrega generosa fueron las siguientes: “Ofrezco mi vida por mis cohermanos de España, por toda la Congregación y por la desventurada España”. Ese mismo día se confesó y le expresó a su amigo José Rumbao, lleno de júbilo: “Ya estoy preparado. Cuando usted quiera amigo. Ya no me preocupa lo que pueda suceder”. Y en voz baja añadió: “Ya me he confesado. Si voy a otra prisión, ya le escribiré. Si no, ya nos veremos en el cielo”.

    Beato Aniceto Lizasoain Lizaso: en 1892 ingresó en la Congregación del Santísimo Redentor, profesando el 15 de octubre de 1896. Su lengua de origen era el vasco, por lo que presentó dificultad de la lengua castellana en los estudios de Filosofía y Teología. Como hermano coadjutor, sirvió en la Congregación en los humildes servicios de la portería, sacristía y ecónomo en las comunidades de Granada, Valencia, San Miguel y Perpetuo Socorro, en Madrid. Vivió su martirio en agosto de 1936, tenía 59 años en el momento de su muerte martirial. El biógrafo del beato Aniceto afirma que él siempre albergó en su corazón el ardiente deseo de ser sacerdote, ese fue uno de sus mayores sufrimientos, con los cuales comenzó su martirio. Uno días antes de ser martirizado, le preguntaron sobre su estado de ánimo, a lo cual respondió firme y resuelto: “Me encuentro bien y ya he ofrecido mi vida por Jesucristo”.

    Beato Antonio Girón González: desde muy niño sintió la llamada de Dios a la vida sacerdotal. En 1882 ingresó al Seminario Diocesano de Astorga. Tiempo después, siendo seminarista, sintió la llamaba a la vida consagrada en la Congregación del Santísimo Redentor, donde profesó en 1889. El 19 de mayo de 1894 recibió el orden sacerdotal en la ciudad de León. Su vida misionera y ministerial la llevó a cabo como profesor y formador en el Jovenado del Espino en Santa Gadea del Cid, vivió como misionero en cinco comunidades: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Miguel, San Felipe de Cuenca, Monasterio de Nuestra Señora del Espino y Nava del Rey. Fue martirizado junto con otro sacerdote en agosto de 1936 y murió sin soltar las cuentas del santo rosario hasta el último suspiro.

    Beato Rafael Perea Pinedo: el beato Rafael profesó en la ciudad de Nava del Rey, Valladolid, el 27 de febrero de 1923 y, 3 años después, hizo su profesión perpetua. Como hermano coadjutor se desenvolvió en las comunidades de Astorga y el Perpetuo Socorro de Madrid, en los humildes servicios de cocinero, portero, sacristán y ecónomo. El 2 de noviembre fue detenido e interrogado por los milicianos y al día siguiente, 3 de noviembre de 1936, su cadáver fue recogido en Ciudad Universitaria de Madrid.

    Beato Nicesio Pérez del Palomar Quincoces: inició su formación en la Congregación del Santísimo Redentor en 1883. Su noviciado lo hizo en la comunidad del Espino, profesó el 30 de marzo de 1891. Su vida como religioso redentorista la vivió ejerciendo los oficios de carpintero, hortelano, maestro de obras, al frente de los albañiles. Sus últimos años, los consagró en el oficio de la horticultura, en las comunidades de Astorga, Santander y Perpetuo Socorro de Madrid. Fue martirizado a los 77 años, en la madrugada del 16 de agosto de 1936, en el km 8 de la carretera de Valencia. Este beato es el mayor de los redentoristas martirizados en la persecución religiosa de 1936 y 1939 en España. El beato Nicesio era un hombre de carácter fuerte, así se mantuvo hasta el día de su ejecución, uno de los milicianos ejecutores dijo de él: “¡Qué energía tiene ese viejo!”.

    Beato Gregorio Zugasti Fernández de Esquide: en el año 1906 ingresó en el postulantado redentorista de Pamplona, Navarra y el 25 de diciembre de 1912 profesó en el Monasterio de Nuestra Señora del Espino en Santa Gadea del Cid. Su vida como misionero redentorista la vivió el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Madrid, colaborando como auxiliar en la administración de la Revista del Perpetuo Socorro como oficial y gerente. Fue un religioso compasivo y caritativo, cuidó con gran amor fraternal al Hno. Nicesio Pérez, anciano y ciego y por estar junto con este hermano sufrió también el martirio.

    Beato José María Urruchi Ortiz: el beato José María ingresó en el Jovenado de Nuestra Señora del Espino en 1921. Profesó el 24 de agosto de 1927, en Nava de Rey Valladolid. Estudió la Filosofía y Teología en Astorga, León y allí se ordenó como presbítero el 20 de octubre de 1932. Como sacerdote, lo enviaron a trabajar apostólicamente a La Coruña y Gerona, Cuenca, Vigo y en octubre de ese mismo año es destinado al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. En agosto de 1936 fue martirizado cruelmente, el día 22, el cadáver del beato José María fue recogido para ser sepultado en el Cementerio de la Almudena de Madrid. Es el más joven de los doce mártires, apenas tenía 27 años cuando sufrió el martirio.

    Beato José Joaquín Erviti Insausti: el 31 de mayo de 1926, el beato José Joaquín ingresó como postulante en la Congregación del Santísimo Redentor, en la comunidad de Pamplona, Navarra. El 24 de febrero de 1930 hizo su primera profesión, en la comunidad de Nava de Rey, Valladolid, con el nombre de Hno. Pascual. En sus años de religioso sirvió como cocinero, en la comunidad de Astorga. En su último año de vida, el beato José Joaquín en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde recibió el martirio.

    Beato Crescencio Ortiz Blanco: en el año 1893 ingresó en El Jovenado del Espino. Hizo su primera profesión como redentorista el 24 de agosto de 1900, en Nava de Rey, Valladolid. Fue ordenado sacerdote el 28 de diciembre de 1905, en Astorga, León. Como sacerdote enseñó Filosofía en Astorga. A partir de 1908 fue misionero itinerante en las comunidades de Madrid-San Miguel, Galicia, Valencia, Barcelona, Madrid–Perpetuo Socorro. Su última comunidad fue la Basílica Pontificia de San Miguel, a la cual llegó en julio de 1936, donde él y dos cohermanos más fueron martirizados, acusándolos de fascistas.

    Beato Ángel Martínez Miguélez: en 1918 ingresó en el Jovenado del Espino, Burgos. Hizo su profesión religiosa el 24 de agosto de 1925 y fue ordenado como presbítero en 1930. Durante 4 años fue profesor de Filosofía, servicio que abandonó por razones de salud. Los dos últimos años de su vida los pasó en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid y en julio de 1936 fue destinado a la Basílica Pontificia de San Miguel. El beato Ángel contaba el día su martirio con 29 años.

    Beato Bernardo Saiz Gutiérrez: en mayo de 1919 ingresó al monasterio de Nuestra Señora del Espino, en Burgos. Su profesión religiosa la hizo en Nava de Rey, Valladolid, el 13 de noviembre de 1920 y tomó el nombre de Gabriel, el Hno. Gabriel. El servicio que prestó en la Congregación fue como cocinero en dos comunidades: Pamplona y Madrid–San Miguel, hasta el día de su martirio. El beato Bernardo se había preparado para el martirio. Como despedida pronunció estas palabras: “Estoy tan preparado que no me perturbará si me cogiesen ahora mismo y me pegasen cuatro tiros, y hasta me alegraría”.

    Beato Donato Jiménez Viviano: en Alaejos, Valladolid, pueblo que vio nacer al beato Donato Jiménez, se llevó a cabo una misión redentorista, esta le impactó tanto que decidió conocer el carisma de aquellos predicadores. Fue así como en 1887 ingresó en el Jovenado del Espino en Santa Gadea del Cid y seis años después, el 8 de septiembre de 1893 profesó en Nava de Rey y recibió el orden sacerdotal el 27 de mayo de 1899, en Astorga. Como sacerdote sirvió en la formación de los futuros misioneros redentoristas, en Nava del Rey y el Jovenado del Espino. Después lo hizo como misionero en Cuenca, el Espino, Astorga, Pamplona, Santander y Vigo. En junio de 1936 fue destinado a la comunidad madrileña de San Miguel. El beato Donato se caracterizó por ser una persona optimista y jovial, se entregó totalmente a la causa del Evangelio. El 13 de septiembre de 1936 fue encarcelado, cinco días después, el 18 por la mañana, su cadáver fue encontrado en Fuencarral.

    El padre de la Iglesia y teólogo, Quinto Septimio Florente Tertuliano, en su Exhortación a los Mártires dirigida a los cristianos encarcelados por la fe en la ciudad de Cartago entre los meses de enero y febrero del año 197, para animarlos a perseverar en su confesión y a merecer la gracia del martirio, les escribió: “La sangre de los mártires es semilla de los cristianos”. Frase célebre que ha traspasado los siglos y ha perfumado a la iglesia de todos los tiempos. Esta miríada de mártires que hay en la santa Iglesia, anónimos, beatificados y canonizados, nos han enseñado y orientado que ellos han recorrido en fidelidad el camino abierto por Jesús al decir de sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Los mártires nos ayudan a todos a descubrir diariamente el valor del testimonio dado a Jesucristo Nuestro Señor, ellos, al donar por entero sus vidas como ofrenda amorosa, se convierten en auténticos testigos de la redención copiosa.

    No obstante, ¿quién es un mártir? En el n.º 2473 del Catecismo de la Iglesia católica leemos: “El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza”. El papa emérito, Benedicto XVI, nos instruye con estas palabras sobre el martirio: “Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hechos capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores” (Porta fidei, 13) y el padre Roberto Bolaños, en su escrito Dieron la vida por la abundante redención-Mártires Redentoristas en Cuenca, indica que los mártires son: “Aquellos que han entregado su vida, derramando su sangre, para testimoniar su fe en Cristo, su amor a la Iglesia y la justicia de las causas de los pobres”.

    El mártir también es profeta por razón de su bautismo, por estar configurado con Cristo en su pasión, muerte y resurrección gloriosa. En el Antiguo Testamento, el profetismo, sacerdocio y la monarquía eran las tres instituciones que guiaban al pueblo en el caminar de su historia. En las Sagradas Escrituras se enlistan 104 profetas, a 49 de ellos se les conoce por su nombre y 17 de ellos escribieron su mensaje. La palabra profeta traducida del griego y hebreo se interpreta como el llamado, el enviado y el que anuncia. En sentido estricto bíblico significa el que habla en lugar de otro, es decir, el que habla en lugar de Dios. Los profetas fundaban su mensaje en tres principios: denunciaban, exhortaban y prometían. Denunciaban la idolatría cananea, exhortaban a la conversión y prometían una esperanza al pueblo en el Dios único y verdadero. Nuestros mártires Aniceto, Antonio, Nicasio, Rafael, Nicesio, Gregorio, José María, José Joaquín, Crescencio, Ángel, Bernardo y Donato, nos enseñan exhortándonos con su martirio el camino de la conversión, transitando la ruta de la esperanza en el Dios de la vida.

    En la actualidad, en la Iglesia católica, el profetismo sigue vivo desde la persona, el mensaje y la vida de Nuestro Señor Jesucristo, el profeta por excelencia. Cuando fuimos bautizados, con el santo crisma, se pronunciaron sobre nosotros estas palabras: “Para que entréis a formar parte de su pueblo y seáis para siempre miembros de Cristo, sacerdote, profeta y rey”. El Concilio Vaticano II indica: “El Pueblo santo de Dios participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre (LG 12)”.

    ¿Por qué el gobierno de la Segunda República Española persiguió a la Iglesia? La Santa Sede recomendó a los obispos españoles (que en 1966 se configuraron como Conferencia Episcopal Española), de aceptar y colaborar con el gobierno de la Segunda República ´para el bien de España´. Al poco tiempo de la proclamación de la Segunda República Española comenzó la violencia contra la Iglesia católica, como la horrible quema de sus conventos. A este episodio en la historia de España se le llamó cuestión religiosa en la Segunda República Española. La Iglesia en España no hizo campaña política ni a favor ni en contra del sistema de la Segunda República. El Concilio Vaticano II, en la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et Spes, indica que la Iglesia está llamada a: “Participar de los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo”. Los jerarcas de la Iglesia no deben o no debemos participar en política estrictamente partidista, pueden participar en política en sentido amplio, mas no en sentido estricto. El buen lector preguntará: ¿Qué significa política en sentido amplio? Política en sentido amplio significa buscar el bien común.

    El historiador de la Iglesia, Pbro. Andrés Martínez Esteban, escribe sobre las acusaciones que se le hicieron a la Iglesia: “Bajo la acusación de que hay sacerdotes, religiosos y religiosas están apoyando el alzamiento militar y que están participando en política que son datos que hoy sabemos que no son ciertos. Son acusaciones falsas pero que se utilizan como excusa para perseguir a todas estas personas simplemente por el hecho de pertenecer a la Iglesia católica, con el resultado de que se les fusila y se les mata sistemáticamente”. A la Iglesia católica se la acusaba de haber vivido por siglos un concubinato con la Monarquía imperante, siendo cómplice de grandes vejaciones y de tener un poder desmedido. Este odio de sangre y odio de muerte en contra de la Iglesia hunde sus raíces en la postura de partidos políticos que defendían la separación de la Iglesia y el Estado, lo cual dio origen a la constitución de 1931. En el periodo que va del 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939, hubo en España un anticlericalismo visceral, alimentado por algunos medios de publicidad como la revista satírica La Traca, que desapareció en 1938. Esta revista llegó a vender más de 500.000 ejemplares.

    Nuestros beatos mártires redentoristas vivieron, de manera frugal, en la cotidianidad de la vida, haciendo de lo ordinario algo extraordinario. Vivieron el espíritu del carisma de la Congregación, observando el conjunto de preceptos fundamentales que se debe guardar como un tesoro en la comunidad religiosa. Hoy ellos están en los altares de la Iglesia y se suman al número de los hijos ínclitos de la Congregación del Santísimo Redentor. La celebración de la eucaristía y rito de beatificación fue presidida por el delegado apostólico, Emmo. y Rvdmo. Sr. cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, y concelebrada por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, el 22 de octubre de 2022, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid, desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que los proclamó bienaventurados, que están gozando de las delicias del Paraíso y fueron inscritos en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica. En su homilía enfatizó el cardenal Semeraro diciendo: “La fe radical en Dios, que es nuestro Padre, y la solidaridad absoluta con su Hijo Jesucristo: éstas son las coordenadas que, por sí solas, pueden guiarnos, incluso cuando nos encontramos en medio de los miedos y chantajes humanos”. El superior provincial de España, padre Francisco Javier Caballero, dio gracias por la beatificación con estas palabras: “Estos doce nuevos beatos son la expresión clara del compromiso misionero con la reconciliación, con el encuentro de los hijos de san Alfonso María de Ligorio”.

    El grupo de mártires redentoristas inscritos en el número de los beatos de la santa madre Iglesia católica y apostólica, lo componen seis sacerdotes y seis hermanos coadjutores redentoristas.

    Que nuestros nuevos beatos mártires redentoristas, rueguen por nuestra Congregación del Santísimo Redentor, por la todavía provincia de América Central y por el proceso de reconfiguración y reestructuración.

    ¡Vivan nuestros beatos mártires de Madrid, Aniceto, Antonio, Nicasio, Rafael, Nicesio, Gregorio, José María, José Joaquín, Crescencio, Ángel, Bernardo y Donato! Profetas y heraldos de la fe, generosidad, el perdón y la reconciliación

 

 

 

 

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

La ciudad de Asís se encuentra sobre una colina, en la región central de Umbría. Es una de las ciudades italianas más visitadas por los peregrinos cristianos católicos de los cuatro puntos cardinales de la Tierra; los cuales convergen todos los días del año (excepto el presente 2020, debido a la pandemia de la COVID-19) hacia la Basílica Patriarcal de San Francisco, para visitar la tumba del ´´varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís´´. En este año, los ojos del mundo católico volvieron su mirada hacia esa bellísima basílica; en esta ocasión, no para contemplar la tumba del pobrecillo Francisco de Asís, sino para seguir a través de los medios de comunicación y redes sociales la ceremonia de beatificación del venerable Carlo Acutis. En la mañana luminosa del 10 de octubre, mes de las misiones y del santo rosario, bajo el bellísimo cielo franciscano, fue beatificado Carlo Acutis, el jovencito italiano llamado el ´´ciberapóstol de la Eucaristía´´. La ciudad de Asís fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación del venerable Carlo Acutis; y desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que lo proclamó bienaventurado, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrito en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica. La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Agostino Vallini, delegado del papa Francisco. En su homilía, el cardenal Vallini subrayó lo siguiente en la vida del nuevo beato: ´´Era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo´´. El beato Carlo Acutis fue un verdadero genio de la informática. Usó esa habilidad para evangelizar y difundir el amor a la eucaristía y el santo rosario. Profesó una gran devoción a la Virgen María, la cual se reflejó en las flores que llevaba a María de niño y en el rezo del santo rosario diario. Realizó exposiciones sobre los ´milagros eucarísticos´ y las ´apariciones marianas´. ¿Qué es un milagro eucarístico y una aparición mariana en verdad? ¿Por qué le llamaron tanto la atención estos milagros y apariciones a Carlo Acutis? Nuestro Señor Jesucristo instituyó por amor a nosotros la Santísima Eucaristía, para perpetuar de modo singular por los siglos, hasta su segunda venida, el santo sacrificio de la cruz, y alimentar nuestras almas y vidas para la vida eterna, nos ha enseñado sabiamente nuestra madre la Iglesia. En la Última Cena, Nuestro Señor Jesucristo ofreció aquel día, el Jueves Santo, en el Cenáculo, el mismo sacrificio que iba a ofrecer poco horas más tarde en el monte Calvario, también conocido como el Gólgota. Con las memorables palabras de ´´HACED ESTO EN MEMORIA MÍA´´, Jesús dio a sus apóstoles y a sus sucesores el divino poder y sublime mandato de repetir aquello mismo que Él había hecho: convertir el pan y el vino, en su Cuerpo y en su Sangre, hecho que la Teología de la Iglesia llama la transubstanciación. En cada eucaristía de cada día, se repite este magnánimo y trascendental hecho. La presencia de Cristo Jesús en la Eucaristía está avalada por los milagros eucarísticos y la misma ciencia, pues esta ha comprobado que la Carne y la Sangre son verdaderamente humanos, que están vivos y son del mismo grupo sanguíneo encontrado en el Santo Sudario de Turín. Hecho también comprobado por la ciencia. Carlo Acutis sabía muy bien esta gran verdad de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia Santa. Sabía en su fe adulta (hay gente adulta con fe infantil, y hay gente joven con fe adulta…), que la santa misa es la renovación y perpetuación del sacrificio de Cristo en la Cruz, y que en cada misa se actualiza ese sacrificio porque es un ´´memorial´´ de la Pascua del Señor. El acto más grande, más sublime y más santo que se celebra en toda la Iglesia católica todos los días, exceptuando el Viernes Santo, sobre la faz del globo terráqueo, es la celebración de la eucaristía. Los milagros eucarísticos más conocidos y que llamaron poderosamente la atención del jovencito Carlo Acutis, son: Lanciano, Orvieto, Ferrara, Offida, Siena, Turín. Carlo Acutis decía lo siguiente sobre la eucaristía: ´´La Eucaristía, mi autopista para ir al Cielo´´. ¿Cuáles mariofanías gustaba leer e investigar el beato Carlo Acutis? Las apariciones marianas son manifestaciones de la Santísima Virgen María a sus hijos, a quienes Ella, como Madre amorosa que es, escoge en un lugar y tiempo determinado. Hay que distinguir, también, las ´apariciones´ de las ´visiones´ (hay visiones sensibles, corporales, imaginativas e intelectuales), pues no son lo mismo. Cuando oímos hablar de las apariciones de la Virgen María, pensamos únicamente en las llamadas ´tres grandes´ apariciones marianas: la de Santa María de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, en Ciudad de México a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el año de 1531; la de Lourdes, Francia, a santa Bernadette Soubirous el 11 de febrero de 1858; y la de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en 1917, a Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, estos dos últimos canonizados por el papa Francisco, el 13 de mayo del 2017, para celebrar el centenario de la primera aparición y para pedir por la paz del mundo. En la historia de la Iglesia ha habido otras grandes manifestaciones de la Virgen María. Las advocaciones marianas preferidas del beato Carlo Acutis eran Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora de Zapopan, advocación mariana con mucho arraigo en Jalisco, México, donde Acutis tiene muchos jóvenes devotos. Para Carlo Acutis la Santísima Virgen María era la única mujer en su vida. ´´La Virgen María es la única mujer de mi vida´´, dijo en varias ocasiones. Él solía repetir que María era su gran amiga y su gran confidente. Fue bautizado en una parroquia mariana, Nuestra Señora de los Dolores, en Londres, donde recibió los siguientes nombres: Carlo María Antonio. El 24 de mayo del 2003, día de María Auxiliadora, recibió el sacramento de la confirmación en la parroquia de Santa María Secreta. Para él, el rosario era la escalera más directa y más corta para llegar al cielo. Su viaje a la eternidad lo realizó un 12 de octubre, día de Nuestra Señora del Pilar, gran día mariano, en Monza, Italia. Tenía tan solo 15 años. Este joven beato nos dejó como testamento de vida y amor testimonial varias frases sencillas y prácticas para amar a Dios y dejarnos santificar por Él. He aquí algunas de sus frases: ´´Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera´´; ´´¡Cuantas más eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!´´; ´´No yo, sino Dios´´; ´´Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias´´; ´´Estoy feliz de morir, porque he vivido mi vida sin perder un minuto en aquellas cosas que no agradan a Dio´´; ´´Hay gente que sufre mucho más que yo´´; ´´¿De qué sirve ganar mil batallas si no puedes vencer tus propias pasiones? La verdadera batalla tiene lugar dentro de nosotros mismos´´; ´´No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como San Juan en la Cena´´; ´´Lo único que tenemos que pedirle a Dios, en oración, es el deseo de ser santos ´´;´´Pide ayuda continuamente a tu ángel de la guarda. Tu ángel de la guarda tiene que convertirse en tu mejor amigo´´; ´´La vida es un regalo porque mientras estemos en este planeta, podemos incrementar nuestro nivel de caridad´´; ´´Solo los que hagan la voluntad de Dios serán verdaderamente libres´´. El papa Francisco, al finalizar el rezo del Ángelus el domingo 11 de octubre del 2020, recordó al beato Carlo Acutis con estas palabras: ´´Ayer, en Asís, fue beatificado Carlo Acutis, un chico de quince años, enamorado de la Eucaristía. No se instaló en una cómoda inmovilidad, sino que comprendió las necesidades de su tiempo, porque en los más débiles vio el rostro de Cristo. Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar y sirviéndole en nuestros hermanos, especialmente en los más pequeños. ¡Un aplauso al nuevo joven Beato!´´. El 25 de marzo del 2019, en la Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes, el papa Francisco también recordó a Carlos Acutis. Escribió: ´´Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales´´. ´´Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis´´. Carlo Acutis nació en Londres, Reino Unido, un 3 de mayo de 1991, día de la Santa Cruz, en varios lugares. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, junto a sus hijos, Francesca y Michele, estuvieron presentes en la beatificación. Es importante anotar que su familia era muy tradicional, pero no practicante del catolicismo. Fue su niñera Beata, de origen polaco, la cual era muy devota de san Juan Pablo II, quien alentó la vida de fe de Carlo Acutis. Antonia, madre de Carlo, dice de la niñera lo siguiente: ´´Beata ha sido una de las primeras personas en hablarle a Carlo de Dios´´. El beato Carlo Acutis falleció un 12 de octubre, en Monza, Italia, en el 2006. Su cuerpo está expuesto en el Santuario de la Expoliación en Asís. Se encuentra en un estado muy íntegro, no intacto, pero íntegro, afirmaron las autoridades eclesiásticas del lugar. Conserva todos los órganos. Que el nuevo beato Carlo Acutis interceda por los jóvenes del mundo entero. ¡Carlo Acutis, ruega por nosotros!

 

BEATO CARLO ACUTIS: EL ´´CIBERAPÓSTOL DE LA EUCARISTÍA´´. EL SANTITO VESTIDO CON JEANS, ZAPATILLAS Y CAMPERA DEPORTIVA



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


La ciudad de Asís se encuentra sobre una colina, en la región central de Umbría. Es una de las ciudades italianas más visitadas por los peregrinos cristianos católicos de los cuatro puntos cardinales de la Tierra; los cuales convergen todos los días del año (excepto el presente 2020, debido a la pandemia de la COVID-19) hacia la Basílica Patriarcal de San Francisco, para visitar la tumba del ´´varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís´´. En este año, los ojos del mundo católico volvieron su mirada hacia esa bellísima basílica; en esta ocasión, no para contemplar la tumba del pobrecillo Francisco de Asís, sino para seguir a través de los medios de comunicación y redes sociales la ceremonia de beatificación del venerable Carlo Acutis.

En la mañana luminosa del 10 de octubre, mes de las misiones y del santo rosario, bajo el bellísimo cielo franciscano, fue beatificado Carlo Acutis, el jovencito italiano llamado el ´´ciberapóstol de la Eucaristía´´. La ciudad de Asís fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación del venerable Carlo Acutis; y desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que lo proclamó bienaventurado, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrito en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica.  La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Agostino Vallini, delegado del papa Francisco. En su homilía, el cardenal Vallini subrayó lo siguiente en la vida del nuevo beato: ´´Era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo´´.

El beato Carlo Acutis fue un verdadero genio de la informática. Usó esa habilidad para evangelizar y difundir el amor a la eucaristía y el santo rosario. Profesó una gran devoción a la Virgen María, la cual se reflejó en las flores que llevaba a María de niño y en el rezo del santo rosario diario. Realizó exposiciones sobre los ´milagros eucarísticos´ y las ´apariciones marianas´. ¿Qué es un milagro eucarístico y una aparición mariana en verdad? ¿Por qué le llamaron tanto la atención estos milagros y apariciones a Carlo Acutis?

Nuestro Señor Jesucristo instituyó por amor a nosotros la Santísima Eucaristía, para perpetuar de modo singular por los siglos, hasta su segunda venida, el santo sacrificio de la cruz, y alimentar nuestras almas y vidas para la vida eterna, nos ha enseñado sabiamente nuestra madre la Iglesia. En la Última Cena, Nuestro Señor Jesucristo ofreció aquel día, el Jueves Santo, en el Cenáculo, el mismo sacrificio que iba a ofrecer poco horas más tarde en el monte Calvario, también conocido como el Gólgota. Con las memorables palabras de ´´HACED ESTO EN MEMORIA MÍA´´, Jesús dio a sus apóstoles y a sus sucesores el divino poder y sublime mandato de repetir aquello mismo que Él había hecho: convertir el pan y el vino, en su Cuerpo y en su Sangre, hecho que la Teología de la Iglesia llama la transubstanciación. En cada eucaristía de cada día, se repite este magnánimo y trascendental hecho. La presencia de Cristo Jesús en la Eucaristía está avalada por los milagros eucarísticos y la misma ciencia, pues esta ha comprobado que la Carne y la Sangre son verdaderamente humanos, que están vivos y son del mismo grupo sanguíneo encontrado en el Santo Sudario de Turín. Hecho también comprobado por la ciencia. Carlo Acutis sabía muy bien esta gran verdad de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia Santa. Sabía en su fe adulta (hay gente adulta con fe infantil, y hay gente joven con fe adulta…), que la santa misa es la renovación y perpetuación del sacrificio de Cristo en la Cruz, y que en cada misa se actualiza ese sacrificio porque es un ´´memorial´´ de la Pascua del Señor. El acto más grande, más sublime y más santo que se celebra en toda la Iglesia católica todos los días, exceptuando el Viernes Santo, sobre la faz del globo terráqueo, es la celebración de la eucaristía. Los milagros eucarísticos más conocidos y que llamaron poderosamente la atención del jovencito Carlo Acutis, son: Lanciano, Orvieto, Ferrara, Offida, Siena, Turín. Carlo Acutis decía lo siguiente sobre la eucaristía: ´´La Eucaristía, mi autopista para ir al Cielo´´.

¿Cuáles mariofanías gustaba leer e investigar el beato Carlo Acutis? Las apariciones marianas son manifestaciones de la Santísima Virgen María a sus hijos, a quienes Ella, como Madre amorosa que es, escoge en un lugar y tiempo determinado. Hay que distinguir, también, las ´apariciones´ de las ´visiones´ (hay visiones sensibles, corporales, imaginativas e intelectuales), pues no son lo mismo. Cuando oímos hablar de las apariciones de la Virgen María, pensamos únicamente en las llamadas ´tres grandes´ apariciones marianas: la de Santa María de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, en Ciudad de México a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el año de 1531; la de Lourdes, Francia, a santa Bernadette Soubirous el 11 de febrero de 1858; y la de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en 1917, a Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, estos dos últimos canonizados por el papa Francisco, el 13 de mayo del 2017, para celebrar el centenario de la primera aparición y para pedir por la paz del mundo. En la historia de la Iglesia ha habido otras grandes manifestaciones de la Virgen María. Las advocaciones marianas preferidas del beato Carlo Acutis eran Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora de Zapopan, advocación mariana con mucho arraigo en Jalisco, México, donde Acutis tiene muchos jóvenes devotos.

Para Carlo Acutis la Santísima Virgen María era la única mujer en su vida. ´´La Virgen María es la única mujer de mi vida´´, dijo en varias ocasiones. Él solía repetir que María era su gran amiga y su gran confidente. Fue bautizado en una parroquia mariana, Nuestra Señora de los Dolores, en Londres, donde recibió los siguientes nombres: Carlo María Antonio. El 24 de mayo del 2003, día de María Auxiliadora,  recibió el sacramento de la confirmación en la parroquia de Santa María Secreta. Para él, el rosario era la escalera más directa y más corta para llegar al cielo. Su viaje a la eternidad lo realizó un 12 de octubre, día de Nuestra Señora del Pilar, gran día mariano, en Monza, Italia. Tenía tan solo 15 años.

Este joven beato nos dejó como testamento de vida y amor testimonial varias frases sencillas y prácticas para amar a Dios y dejarnos santificar por Él. He aquí algunas de sus frases: ´´Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera´´; ´´¡Cuantas más eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!´´; ´´No yo, sino Dios´´; ´´Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias´´; ´´Estoy feliz de morir, porque he vivido mi vida sin perder un minuto en aquellas cosas que no agradan a Dio´´; ´´Hay gente que sufre mucho más que yo´´; ´´¿De qué sirve ganar mil batallas si no puedes vencer tus propias pasiones? La verdadera batalla tiene lugar dentro de nosotros mismos´´; ´´No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como San Juan en la Cena´´; ´´Lo único que tenemos que pedirle a Dios, en oración, es el deseo de ser santos ´´;´´Pide ayuda continuamente a tu ángel de la guarda. Tu ángel de la guarda tiene que convertirse en tu mejor amigo´´; ´´La vida es un regalo porque mientras estemos en este planeta, podemos incrementar nuestro nivel de caridad´´; ´´Solo los que hagan la voluntad de Dios serán verdaderamente libres´´.

El papa Francisco, al finalizar el rezo del Ángelus el domingo 11 de octubre del 2020, recordó al beato Carlo Acutis con estas palabras: ´´Ayer, en Asís, fue beatificado Carlo Acutis, un chico de quince años, enamorado de la Eucaristía. No se instaló en una cómoda inmovilidad, sino que comprendió las necesidades de su tiempo, porque en los más débiles vio el rostro de Cristo. Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar y sirviéndole en nuestros hermanos, especialmente en los más pequeños. ¡Un aplauso al nuevo joven Beato!´´. El 25 de marzo del 2019, en la Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes, el papa Francisco también recordó a Carlos Acutis. Escribió: ´´Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales´´. ´´Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis´´.

Carlo Acutis nació en Londres, Reino Unido, un 3 de mayo de 1991, día de la Santa Cruz. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, junto a sus hijos, Francesca y Michele, estuvieron presentes en la beatificación. Es importante anotar que su familia era muy tradicional, pero no practicante del catolicismo. Fue su niñera Beata, de origen polaco, la cual era muy devota de san Juan Pablo II, quien alentó la vida de fe de Carlo Acutis. Antonia, madre de Carlo, dice de la niñera lo siguiente: ´´Beata ha sido una de las primeras personas en hablarle a Carlo de Dios´´.

El beato Carlo Acutis falleció un 12 de octubre, en Monza, Italia, en el 2006. Su cuerpo está expuesto en el Santuario de la Expoliación en Asís. Se encuentra en un estado muy íntegro, no intacto, pero íntegro, afirmaron las autoridades eclesiásticas del lugar. Conserva todos los órganos. Que el nuevo beato Carlo Acutis interceda por los jóvenes del mundo entero.

¡Carlo Acutis, ruega por nosotros!

 

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

 

LA HUELLA DE DIOS EN LA COMPOSICIÓN LITERARIA DE RUBÉN DARÍO, EL ´´PRÍNCIPE DE LAS LETRAS CASTELLANAS´´

                                                                                 


 

Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


´´Félix Rubén, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo´´.

Era día domingo 3 de marzo de 1867 cuando, en la Basílica Catedral de la Asunción de León, en la histórica ciudad de Santiago de los Caballeros de León, Nicaragua, mosén José María Ocón, pronunciando la fórmula trinitaria y derramando tres veces agua sobre la crisma del niño Félix Rubén García Sarmiento, bautizó a quien sería más tarde, el universal Rubén Darío, el bardo de los bardos de la Nicaragua azul y blanco, mi tierra lacustre.

La ciudad de León, en el año 2017, con la organización de su diócesis, Alcaldía Municipal y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), celebró el 150 aniversario del bautizo del inmenso Rubén Darío. Con música de la Banda Municipal ´´José de la Cruz Mena´´, declamación de poesía dariana y danzas folclóricas, se hizo remembranza del baño que purifica, santifica y justifica que recibió el poeta. El obispo de la ciudad, Mons. César Bosco Vivas Robelo, dijo en esa ocasión: ´´Celebrar este bautizo es afirmar que la cultura, el arte y la religión, no están reñidas´´. Fue en esa bella ciudad, en el atardecer de un día abrasador, estando frente al Archivo Histórico Diocesano de León, cuando mi amigo, el R.P. Roberto Bolaños, me animó a escribir mi primer libro.

La monumental obra de Rubén Darío está catalogada en el género literario de la poesía y prosa. El Instituto Cervantes, con sede central en Madrid, España, presenta en su página electrónica una cronología de las obras del ´´Príncipe de las letras castellanas´´(bautizado así por Manuel Reina Montilla, escritor, senador, diputado y miembro de la Real Academia de la Lengua). Desde su fallecimiento en 1916, hasta nuestros días, se sigue trabajando en el arduo oficio de registrar y clasificar su obra. ¡Su trabajo escritural es una vasta creación literaria! La periodista española Rosa Villacastín, nieta de Francisca Sánchez del Pozo, la ´Princesa Paca´, bautizada así por el poeta y escritor mexicano Amado Nervo, y coautora de la novela La princesa Paca: La gran pasión de Rubén Darío, cuenta que su abuela, en 1956, donó un baúl al Gobierno de España, el cual contenía muchísimos documentos fundamentales de Rubén Darío. Estos documentos se custodian actualmente en la Universidad Complutense de Madrid. Villacastín, por su parte, durante 20 años se encargó de catalogar los documentos darianos, los cuales eran más de 6000 entre cartas, notas, crónicas y artículos del bardo de Cantos de Vida y Esperanza.

El prestigioso historiador nicaragüense, especialista en la obra de Rubén Darío, el Dr. Edgardo Buitrago y otros renombrados especialistas, resaltan en sus estudios la idea de Dios o religiosidad en el autor de Azul... En toda su inmensa obra, encontramos las huellas de la idea de Dios y de la religión. Darío, con tan solo doce años de edad, escribió su primer soneto intitulado ´La fe´; esto lo consignan varios estudiosos, entre ellos el ensayista Alexander Zosa Cano, en su escrito El origen del pensamiento religioso de Rubén Darío. Es en este breve soneto donde encontramos las primeras huellas de Dios en su majestuosa obra. ¿Cómo se dibuja la idea de Dios en el entendimiento, en la imagen de la mente  y en el conocimiento racional del hombre? ¿Cuál es el influjo motor de esa idea del Ser Supremo? ¿Cómo se forma el concepto teológico, bíblico, filosófico y antropológico del Dios Uno y Trino? ¿Cómo se va tomando conciencia de Dios como omnipresente porque está en todas partes, como omnipotente, porque lo puede hacer todo y omnisciente porque lo sabe todo?  ¿Cómo se llega a ese Dios que ha recibido varios nombres: Alá para el Islam, Yahvé para el judaísmo? Y para los cristianos católicos es el Dios de Jesucristo, del que discurrió profundamente el papa emérito Benedicto XVI, enseñándonos que es compasivo y su compasión es amor, ternura y misericordia. Y el Dios del magno Rubén Darío, ¿cuál fue? ¿Cuál era su idea vivencial de Dios? ¿Fue teórica o poética? En todo hombre hay un influjo sobre la idea de Dios que proviene del entorno familiar, social y eclesial.

Dios actúa en el tiempo y en la historia. Entra humildemente en nuestro espacio vital y hace historia con nosotros.  San Lucas, evangelista, narra en su estilo impecable y único, el censo y empadronamiento ordenado por el emperador romano Augusto César. José y María también viajaron a empadronarse. El relato precisa personajes, datos y lugares históricos al nacer el Hijo de Dios: el Hombre-Dios, el Dios-Hombre, diría el gran san Atanasio. Dios es el ´´sarcóforo´´, portador de la carne, y es el ´´pneumatóforo´´, portador del Espíritu. Lucas enmarca la ´´Buena Nueva´´ del nacimiento de Jesucristo en la historia humana, la historia de nuestra salvación, en nuestra propia historia; es decir, la historia de amor de Dios con su pueblo. Dios entra maravillosamente en nuestro espacio vital y en nuestro tiempo, ´´Dios camina con nosotros´´. Asimismo, Dios va realizando maravillas en las diferentes etapas de nuestra historia, y se encarna en un lugar determinado, en un tiempo y espacio determinados. Dios se hizo presente en la persona, en el tiempo y en el espacio vital de Rubén Darío cuando vino a este mundo un viernes 18 de enero de 1867. En ese año el sumo pontífice era Pío IX. En Estados Unidos de  América, el presidente era Andrew Johnson. En España reinaba Isabel II. Nicaragua estaba gobernada por el general Tomás Martínez Guerrero, y el obispo de Nicaragua era José Bernardo Piñol y Aycinena, quien consagró la Catedral de León por segunda vez en 1860. Estas referencias históricas son la génesis de una idea de Dios en la composición literaria de Darío.

La espiritualidad y vida pastoral de la Iglesia católica a finales del siglo XIX, estaban bajo el influjo de dos concilios ecuménicos: Concilio de Trento (1545-1563) y Concilio Vaticano I (1869-1870), interrumpido por la invasión de los Estados Pontificios por las tropas piamontesas de Víctor Manuel II de Italia. Pero la Iglesia, desde el siglo XII caminó por el sendero trazado de la Teología de la Redención de san Anselmo de Canterbury (1033-1109). Esta teología marcó profundamente la idea de Dios en la cristiandad de Occidente por varios siglos. Pastores de la Iglesia, teólogos, maestros de oración, escritores y poetas fueron marcados por el pensamiento teológico del arzobispo de Canterbury. San Anselmo, en su tratado ¿Por qué Dios se hizo hombre? enseña que Adán cometió un grave pecado al desobedecer a Dios, un pecado con gravedad infinita, pues el pecado se mide por el honor del ofendido, afirmaba Anselmo. Por eso, Dios debía dar un perdón con castigo, pues si Dios otorgaba un perdón sin castigo, era introducir el desorden en el sistema establecido por el mismo Dios. Por eso Dios envió a su único Hijo Jesucristo, para salvar al hombre de su cólera; así, Cristo liberó a los hombres de la cólera de Dios atrayendo sobre sí el castigo divino. La teología anselmiana, siglos más tarde, fue superada por la teología de la redención de san Alfonso María de Ligorio, quien afirma en sus obras que bastaba que Cristo derramara una sola gota de su sangre para redimirnos, que lo hizo por su amor sobreabundante al hombre. Para san Alfonso en el corazón de Dios no hay deseo de castigo al hombre, sino solo amor. Y es el Concilio Vaticano II, que renueva el pensamiento teológico de la redención hasta nuestros días. La redención no se concibe hoy en día como perdón con castigo, sino como compasión: amor, ternura y misericordia.

Varios biógrafos y estudiosos de la obra de Rubén Darío afirman que, este inmenso poeta, quien favoreció el encuentro entre las letras de España y Latinoamérica fue un lector asiduo de las Sagradas Escrituras. En varios de sus poemas desfilan personajes o temas específicos del Antiguo Testamento, como también del Nuevo Testamento, cuyo personaje central es Nuestro Señor Jesucristo. Darío también leyó la biografía de varios santos de la Iglesia católica: san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola, san Luis Gonzaga y otras más. La primera influencia religiosa en la vida de Darío, la recibe de su madre, Rosa Sarmiento; luego, de su madre adoptiva, Bernarda Sarmiento y de su tía Rita Darío. Las primeras lecciones del catecismo cristiano católico, las recibe de la Cartilla de San Juan Bautista de La Salle y el Catón Cristiano, libro compuesto de frases piadosas hechas, oraciones, poesías y aspectos gramaticales del idioma español. La Nicaragua de Rubén Darío y la de hoy es religiosamente fervorosa. Las cinco vertientes de la piedad popular en Nicaragua, son: devoción al Santísimo Sacramento, devoción a Cristo Crucificado, devoción a la Inmaculada Concepción de María. Nicaragua es un pueblo mariano por excelencia. Pueblo en el cual se le tributa a la Madre del Señor un amor especialísimo y que celebra con gran devoción y forma singular, el misterio de la Inmaculada Concepción de María, Patrona de la República de Nicaragua. Devoción  a  los  santos  patronos  de  los  lugares y devoción a la Santa Cruz. En Nicaragua, como en toda América Latina, el pueblo cristiano católico se identifica de forma especial, emocional, existencial, vivencial, con el misterio que encierra la Santa Cruz. De esta savia espiritual bebió desde su niñez y juventud nuestro inmensurable Rubén Darío quien, con un crucifijo entre sus manos de despidió de este mundo terrenal, significando así su fe y esperanza, nos dice el escritor Harlan Oliva Regidor.

El vocablo religión, según el DRAE, significa lo siguiente: ´´Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto´´. Darío era católico, aunque no un poeta católico, puntualizan sus estudiosos. No es exacto compararlo con Juan de la Cruz, el ´´príncipe de los místicos´´, Tomás de Aquino o José María Robles Hurtado, santos y poetas católicos. Pero sí es exacto compararlo con escritores y poetas que detrás de la métrica y la rima han dedicado obras a la poesía religiosa, entre los cuales figuran don Miguel de Cervantes Saavedra, ´´Padre de las letras castellanas´´, Lope de Vega Carpio, Francisco de Quevedo, Amado Nervo o Ramón López Velarde. Darío Gómez Sánchez, en su relato Religiosidad y Poesía en Rubén Darío, afirma que en el bardo de Prosas profanas hay acepciones de su religiosidad: cristianismo, hedonismo y esoterismo, las cuales se basan en el culto a Jesús Nuestro Señor, la mujer y la armonía universal. En la composición literaria del poeta hay un claro sincretismo bien arraigado en las corrientes filosóficas de su época. Darío era hijo de su tiempo. Gómez Sánchez nos dice que el autor de Poema del otoño no solo hizo de su arte una forma de teosofía, sino que, de la poesía construyó una religión de la modernidad.

Pero ¿cómo el autor del Canto errante logró enclavar religiosidad con elementos de la doctrina cristiana, la doctrina ética del hedonismo y el esoterismo? Rubén Darío estuvo relacionado sentimentalmente con cuatro mujeres: su prima Isabel, a quien la nombraba como ´´Inés´´, quien despertó en él la sensualidad; Rafaela Contreras, su primera esposa, conocida en el mundo de las letras como ´´Stella´´, con quien se casó un 11 de febrero de 1891 en la Catedral Metropolitana de Santiago de Guatemala; Rosario Emelina Murillo Rivas, de quien dijo que era la mayor decepción que un hombre puede tener de una mujer; y, su gran y verdadero amor, Francisca Sánchez del Pozo, la ´´Princesa Paca´´, a quien Rubén Darío le llamaba coloquialmente en la intimidad ´´mi Tataya´´ o mi ´´Coneja´´. Con ella vivió dieciséis años sin poder recibir el sacramento del matrimonio, por estar casado eclesiásticamente con Rosario Murillo, y no haber obtenido la nulidad matrimonial que había solicitado estando en Roma al papa León XIII. Rubén Darío fue muy feliz en compañía de su princesa Paca, a quien veneró como hombre eternamente enamorado de una única mujer. Estuvo al lado de ella sus últimos años de vida, y ella correspondió siendo una compañera de vida abnegada, mimándolo y consintiéndole hasta en el buen comer. Francisca guisaba para su príncipe sopa de tortuga con un chorrito de limón, y también las tan gustadas costillas adobadas con frijoles que degustaba el poeta como un gran y exquisito banquete junto a sus amigos. No hay que olvidar que Rubén Darío era especialista en cocina, escribió una crónica de gastronomía, nos dice Sergio Ramírez Mercado, nuestro Premio Cervantes. Para el creador de Peregrinaciones la presencia de la figura de la mujer en su vida fue el tema y motivo de gran inspiración. A su princesa Paca la llamó siempre ´´mi ninfa´´. La belleza de la naturaleza creada por Dios estaba encarnada en el ser de la mujer, hay una divinización o culto a la mujer que lo llevó a fusionar en sus versos erotismo y religiosidad, afirman sus estudiosos. La vena de su religiosidad la tiene por las tres mujeres que le transmitieron la fe y devoción cristiana: Rosa Sarmiento, Bernarda Sarmiento y Rita Darío.

Las ideas orientales de religiosidad y corrientes paganas, como el esoterismo, destilaron en la obra del autor de Coloquio de los centauros. El vocablo esoterismo, a mi entender, debe interpretarse en su segunda y tercera acepción: ´´Dicho de una doctrina: Que se transmite oralmente a los iniciados. Dicho de una doctrina de la Antigüedad: Que era transmitida por los filósofos solo a un reducido número de sus discípulos´´. Darío Sánchez Gómez lo resume así: ´´De hecho, sus creencias teosóficas son una manifestación más de sus profundas dualidades, lo que lo lleva a colocar en un mismo plano lo sagrado y lo profano, lo carnal y lo espiritual. Darío hace de la poesía el espacio para la conciliación de contrarios, para la realización de la unidad en la diversidad´´.

La miríada de estudiosos de Rubén Darío, convergen en perfecta sintonía al afirmar que es el modernista más influyente. Fue el principal e incansable buscador y perseguidor de una forma que no encontraba su estilo; por eso, cual águila, se remontó en las alturas del firmamento de las letras, logrando su verdadera libertad de expresión estilísticos emblemáticos del movimiento modernista. El magisterio del poeta de Los raros y prosas profanas y otros poemas ha iluminado y sigue iluminando el firmamento azul de las letras castellanas de España y América.

Siempre me he preguntado, por qué a una lumbrera como nuestro bardo nicaragüense nunca se le concedió el Premio Nobel de Literatura, del cual sin equivocarnos un ápice, era gran merecedor. La respuesta es, sin temor a errar, la siguiente. El primer nobel de la historia de este galardón fue el francés Sully Prudhomme, poeta y ensayista, en 1901; hasta 1930, la Academia Sueca vuelve su mirada al Nuevo Mundo, concediéndole el galardón internacional al estadounidense y novelista Sinclair Lewis; y  hasta el año de 1945, el Premio Nobel de Literatura posó su mirada en América Latina, cuando dicho premio se quedó en el ´´largo pétalo de mar´´, Chile, en la persona de Lucila Godoy Alcayaga, conocida universalmente en el mundo de las letras hispanoamericanas como Gabriela Mistral, por su poesía lírica; y en 1967, los miembros de la Academia deciden fijar su mirada en América Central, la ´´dulce cintura de América´´, otorgándole el galardón de Literatura al primer y único centroamericano, hasta nuestros días, al guatemalteco, don Miguel Ángel Asturias, autor de El señor presidente y Hombres de maíz.

La  vida terrenal del ´´príncipe de las letras castellanas´´ se apagó un 6 de febrero de 1916, pasada las diez de la noche, a los 49 años de edad, en la plenitud de la vida, para encenderse eternamente en el inmenso firmamento del género lírico. Los templos emblemáticos e históricos de la ciudad de León doblaron sus campanas y se dispararon cañonazos. Días antes, el poeta se había confesado con el presbítero Félix Pereira, y recibió el sacramento de la unción de los enfermos de manos de Mons. Simeón Pereira y Castellón, primer obispo de León. Sus funerales fueron apoteósicos, nos dice en un artículo el historiador Roberto Sánchez Ramírez. El obispo Pereira y Castellón ordenó que los funerales del poeta se celebraran con el ceremonial de ´príncipes y nobles´. Uno de los oradores fue el sacerdote y poeta Azarías H. Pallais. Fue inhumado en la Basílica Catedral de la Asunción de León, al canto sonoro la ´´Marcha Triunfal´´, con honores de Ministro de la Guerra y Marina, y se decretó duelo nacional. Su tumba es custodiada por un inmenso león de mármol, que aún llora la muerte de una de las glorias más eximias de Nicaragua y el mundo de las letras. El bardo libertador de la lengua española se fue de nuestro mundo para unirse al infinito mundo de los antiguos celtas. Sin duda alguna, Rubén Darío revolucionó la lengua de habla española. En su verso estaba toda la armonía del mundo, dijo el poeta español Antonio Machado.

Rubén Darío es el príncipe eterno de las letras castellanas. El Cisne blanco que majestuosamente nadó en los lagos cristalinos de la poesía, con vuelo poderoso despegó en el firmamento infinito como representante del modernismo literario en lengua española. Con gran ingenio creó ese tótem del cisne para atrapar la inteligencia y atención de los niños, hablándoles de los reinos de hadas, jóvenes, mayores, poetas, cantores, místicos y grandes soñadores. Voló con belleza inmaculada, haciendo una métrica perfecta con ritmos de las literaturas clásicas. Con elegancia, gracia, armonía y belleza hizo de su poesía y prosa música casi celestial. El cisne dariano surcó las aguas turbulentas de las críticas, de la envidia y hasta de la intriga con plumaje renovado de estética y del lenguaje limpio y sonoro. Navegó con cuello arqueado, y otras con cuello erguido, pero nunca torcido…