miércoles, 30 de noviembre de 2022


Mártires redentoristas de Madrid: profetas y heraldos de la fe, generosidad, el perdón y la reconciliación



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


    El siglo XX fue un siglo convulso, estremecido por grandes crisis, como las guerras mundiales, revoluciones, genocidios, etnocidios, políticas de exclusión, pobreza extrema, desempleo y persecución contra la Iglesia católica en diferentes países. Entre 1931 y 1939, el Reino de España vivía la Segunda República (entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939). El rey Alfonso XIII tuvo que marcharse al exilio al haberse proclamado en España la Segunda República, viviendo en diferentes ciudades europeas, estableciéndose en París y Roma, donde falleció a los 54 años.

    Durante la Segunda República, España vivió la Guerra Civil (1936‑1939, periodo de entreguerras), que fue un conflicto social, político y militar, el más sangriento de la nación, en el cual murieron aproximadamente 500,000 personas. Se dieron asesinatos sistemáticos, violencia de las turbas, torturas, fusilamientos (casi 200,000 personas) y otra serie de brutalidades que terminaron en crímenes de lesa humanidad (el impresionante cuadro Guernica de Pablo Picasso representa este episodio sangriento de la Guerra Civil española). Fue asesinada brutalmente gente de diferentes estratos sociales, médicos, abogados e intelectuales, escritores y poetas, entre los cuales figuró el poeta, dramaturgo y prosista, Federico García Lorca, autor de Romancero gitano y más de 40 obras, que fue fusilado en el municipio de Víznar. Con el fusilamiento del poeta, el trío surrealista y mejores amigos, Buñuel, Dalí y Lorca, quedó disuelto.

    Durante la guerra civil española asesinaron alrededor de 7,000 sacerdotes, religiosos y religiosas de diferentes órdenes y congregaciones. En ese contexto sociopolítico, fueron martirizados en Madrid los doce misioneros redentoristas, seis sacerdotes y seis hermanos coadjutores. Estos doce misioneros fueron miembros de dos comunidades: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y de la Basílica Pontificia de San Miguel (actualmente sede del nuncio apostólico en España), en la ciudad de Madrid, quienes fueron asesinados entre el 20 de julio y el 7 de noviembre de 1936. Nuestros beatos mártires son los siguientes: Nicasio Vicente Renuncio Toribio, Aniceto Lizasoain Lizaso, Antonio Girón González, Máximo (Rafael) Perea Pinedo, Nicesio Pérez del Palomar Quincoces, Gregorio Zugasti Fernández de Esquide, José María Urruchi Ortiz, Pascual (José Joaquín) Erviti Insausti, Crescencio Ortiz Blanco, Ángel Martínez Miguélez, Bernardo (Gabriel) Saiz Gutiérrez y Donato Jiménez Viviano.

    Siete de nuestros beatos mártires (Vicente Renuncio Toribio y 11 compañeros), nacieron en el último tramo del siglo XIX. A lo largo de este siglo, España experimentó grandes transformaciones políticas, económicas y sociales, como nuevas técnicas y modos de producción agrícola, industria moderna (transformaría las sociedades de Inglaterra, Francia y Alemania), basada en la maquinaria y la fábrica, se sustituye la monarquía absoluta por una parlamentaria y constitucional (Primera República (1873-1874), desaparece el Tribunal de la Inquisición (15 de julio de 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón) y los derechos señoriales, se sustituye la antigua sociedad feudal por una sociedad de clases y fueron quedando atrás, poco a poco, ideas y prejuicios anacrónicos, diría el escritor Mario Vargas Llosa. El firmamento de las letras se ilumina más con la publicación de nuevas novelas de don Benito Pérez Galdós, el cronista de España, con dedicación, inventiva, empeño y soltura, entre 1876 y 1897 publicó Doña Perfecta, Gloria, Tormento, Misericordia, El abuelo y Torquemada en el purgatorio. En septiembre de 1892 Rubén Darío, el ´príncipe de las letras castellanas´, llega por primera vez a España. Estos son los acontecimientos en los que se enmarca el nacimiento de siete de nuestros beatos mártires redentoristas en las tres últimas décadas del siglo XIX.

    He aquí un esbozo de cada uno de nuestros beatos mártires:

    Beato Nicasio Vicente Renuncio Toribio: este beato es quien encabeza la lista de la Causa de Canonización. Profesó en la Congregación del Santísimo Redentor el 8 de septiembre de 1895 en Nava de Rey. Se ordenó como sacerdote el 23 de marzo de 1901 en Astorga, León. El beato Vicente sirvió en la Congregación como formador y profesor en el Jovenado de Nuestra Señora del Espino, consultor provincial; fue misionero en Astorga, el Espino y Sevilla y participó en campañas misioneras en la ciudad de Cáceres. En el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde fue prefecto, colaboró con la revista El Perpetuo Socorro (hoy Icono, fundada en 1899), con ahínco cuidó del culto, la catequesis de niños y la atención a los enfermos y ancianos. Fue martirizado el 7 de noviembre de 1936, en Paracuellos de Jarama, Madrid. Sus palabras como oblación de entrega generosa fueron las siguientes: “Ofrezco mi vida por mis cohermanos de España, por toda la Congregación y por la desventurada España”. Ese mismo día se confesó y le expresó a su amigo José Rumbao, lleno de júbilo: “Ya estoy preparado. Cuando usted quiera amigo. Ya no me preocupa lo que pueda suceder”. Y en voz baja añadió: “Ya me he confesado. Si voy a otra prisión, ya le escribiré. Si no, ya nos veremos en el cielo”.

    Beato Aniceto Lizasoain Lizaso: en 1892 ingresó en la Congregación del Santísimo Redentor, profesando el 15 de octubre de 1896. Su lengua de origen era el vasco, por lo que presentó dificultad de la lengua castellana en los estudios de Filosofía y Teología. Como hermano coadjutor, sirvió en la Congregación en los humildes servicios de la portería, sacristía y ecónomo en las comunidades de Granada, Valencia, San Miguel y Perpetuo Socorro, en Madrid. Vivió su martirio en agosto de 1936, tenía 59 años en el momento de su muerte martirial. El biógrafo del beato Aniceto afirma que él siempre albergó en su corazón el ardiente deseo de ser sacerdote, ese fue uno de sus mayores sufrimientos, con los cuales comenzó su martirio. Uno días antes de ser martirizado, le preguntaron sobre su estado de ánimo, a lo cual respondió firme y resuelto: “Me encuentro bien y ya he ofrecido mi vida por Jesucristo”.

    Beato Antonio Girón González: desde muy niño sintió la llamada de Dios a la vida sacerdotal. En 1882 ingresó al Seminario Diocesano de Astorga. Tiempo después, siendo seminarista, sintió la llamaba a la vida consagrada en la Congregación del Santísimo Redentor, donde profesó en 1889. El 19 de mayo de 1894 recibió el orden sacerdotal en la ciudad de León. Su vida misionera y ministerial la llevó a cabo como profesor y formador en el Jovenado del Espino en Santa Gadea del Cid, vivió como misionero en cinco comunidades: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Miguel, San Felipe de Cuenca, Monasterio de Nuestra Señora del Espino y Nava del Rey. Fue martirizado junto con otro sacerdote en agosto de 1936 y murió sin soltar las cuentas del santo rosario hasta el último suspiro.

    Beato Rafael Perea Pinedo: el beato Rafael profesó en la ciudad de Nava del Rey, Valladolid, el 27 de febrero de 1923 y, 3 años después, hizo su profesión perpetua. Como hermano coadjutor se desenvolvió en las comunidades de Astorga y el Perpetuo Socorro de Madrid, en los humildes servicios de cocinero, portero, sacristán y ecónomo. El 2 de noviembre fue detenido e interrogado por los milicianos y al día siguiente, 3 de noviembre de 1936, su cadáver fue recogido en Ciudad Universitaria de Madrid.

    Beato Nicesio Pérez del Palomar Quincoces: inició su formación en la Congregación del Santísimo Redentor en 1883. Su noviciado lo hizo en la comunidad del Espino, profesó el 30 de marzo de 1891. Su vida como religioso redentorista la vivió ejerciendo los oficios de carpintero, hortelano, maestro de obras, al frente de los albañiles. Sus últimos años, los consagró en el oficio de la horticultura, en las comunidades de Astorga, Santander y Perpetuo Socorro de Madrid. Fue martirizado a los 77 años, en la madrugada del 16 de agosto de 1936, en el km 8 de la carretera de Valencia. Este beato es el mayor de los redentoristas martirizados en la persecución religiosa de 1936 y 1939 en España. El beato Nicesio era un hombre de carácter fuerte, así se mantuvo hasta el día de su ejecución, uno de los milicianos ejecutores dijo de él: “¡Qué energía tiene ese viejo!”.

    Beato Gregorio Zugasti Fernández de Esquide: en el año 1906 ingresó en el postulantado redentorista de Pamplona, Navarra y el 25 de diciembre de 1912 profesó en el Monasterio de Nuestra Señora del Espino en Santa Gadea del Cid. Su vida como misionero redentorista la vivió el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Madrid, colaborando como auxiliar en la administración de la Revista del Perpetuo Socorro como oficial y gerente. Fue un religioso compasivo y caritativo, cuidó con gran amor fraternal al Hno. Nicesio Pérez, anciano y ciego y por estar junto con este hermano sufrió también el martirio.

    Beato José María Urruchi Ortiz: el beato José María ingresó en el Jovenado de Nuestra Señora del Espino en 1921. Profesó el 24 de agosto de 1927, en Nava de Rey Valladolid. Estudió la Filosofía y Teología en Astorga, León y allí se ordenó como presbítero el 20 de octubre de 1932. Como sacerdote, lo enviaron a trabajar apostólicamente a La Coruña y Gerona, Cuenca, Vigo y en octubre de ese mismo año es destinado al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. En agosto de 1936 fue martirizado cruelmente, el día 22, el cadáver del beato José María fue recogido para ser sepultado en el Cementerio de la Almudena de Madrid. Es el más joven de los doce mártires, apenas tenía 27 años cuando sufrió el martirio.

    Beato José Joaquín Erviti Insausti: el 31 de mayo de 1926, el beato José Joaquín ingresó como postulante en la Congregación del Santísimo Redentor, en la comunidad de Pamplona, Navarra. El 24 de febrero de 1930 hizo su primera profesión, en la comunidad de Nava de Rey, Valladolid, con el nombre de Hno. Pascual. En sus años de religioso sirvió como cocinero, en la comunidad de Astorga. En su último año de vida, el beato José Joaquín en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde recibió el martirio.

    Beato Crescencio Ortiz Blanco: en el año 1893 ingresó en El Jovenado del Espino. Hizo su primera profesión como redentorista el 24 de agosto de 1900, en Nava de Rey, Valladolid. Fue ordenado sacerdote el 28 de diciembre de 1905, en Astorga, León. Como sacerdote enseñó Filosofía en Astorga. A partir de 1908 fue misionero itinerante en las comunidades de Madrid-San Miguel, Galicia, Valencia, Barcelona, Madrid–Perpetuo Socorro. Su última comunidad fue la Basílica Pontificia de San Miguel, a la cual llegó en julio de 1936, donde él y dos cohermanos más fueron martirizados, acusándolos de fascistas.

    Beato Ángel Martínez Miguélez: en 1918 ingresó en el Jovenado del Espino, Burgos. Hizo su profesión religiosa el 24 de agosto de 1925 y fue ordenado como presbítero en 1930. Durante 4 años fue profesor de Filosofía, servicio que abandonó por razones de salud. Los dos últimos años de su vida los pasó en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid y en julio de 1936 fue destinado a la Basílica Pontificia de San Miguel. El beato Ángel contaba el día su martirio con 29 años.

    Beato Bernardo Saiz Gutiérrez: en mayo de 1919 ingresó al monasterio de Nuestra Señora del Espino, en Burgos. Su profesión religiosa la hizo en Nava de Rey, Valladolid, el 13 de noviembre de 1920 y tomó el nombre de Gabriel, el Hno. Gabriel. El servicio que prestó en la Congregación fue como cocinero en dos comunidades: Pamplona y Madrid–San Miguel, hasta el día de su martirio. El beato Bernardo se había preparado para el martirio. Como despedida pronunció estas palabras: “Estoy tan preparado que no me perturbará si me cogiesen ahora mismo y me pegasen cuatro tiros, y hasta me alegraría”.

    Beato Donato Jiménez Viviano: en Alaejos, Valladolid, pueblo que vio nacer al beato Donato Jiménez, se llevó a cabo una misión redentorista, esta le impactó tanto que decidió conocer el carisma de aquellos predicadores. Fue así como en 1887 ingresó en el Jovenado del Espino en Santa Gadea del Cid y seis años después, el 8 de septiembre de 1893 profesó en Nava de Rey y recibió el orden sacerdotal el 27 de mayo de 1899, en Astorga. Como sacerdote sirvió en la formación de los futuros misioneros redentoristas, en Nava del Rey y el Jovenado del Espino. Después lo hizo como misionero en Cuenca, el Espino, Astorga, Pamplona, Santander y Vigo. En junio de 1936 fue destinado a la comunidad madrileña de San Miguel. El beato Donato se caracterizó por ser una persona optimista y jovial, se entregó totalmente a la causa del Evangelio. El 13 de septiembre de 1936 fue encarcelado, cinco días después, el 18 por la mañana, su cadáver fue encontrado en Fuencarral.

    El padre de la Iglesia y teólogo, Quinto Septimio Florente Tertuliano, en su Exhortación a los Mártires dirigida a los cristianos encarcelados por la fe en la ciudad de Cartago entre los meses de enero y febrero del año 197, para animarlos a perseverar en su confesión y a merecer la gracia del martirio, les escribió: “La sangre de los mártires es semilla de los cristianos”. Frase célebre que ha traspasado los siglos y ha perfumado a la iglesia de todos los tiempos. Esta miríada de mártires que hay en la santa Iglesia, anónimos, beatificados y canonizados, nos han enseñado y orientado que ellos han recorrido en fidelidad el camino abierto por Jesús al decir de sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Los mártires nos ayudan a todos a descubrir diariamente el valor del testimonio dado a Jesucristo Nuestro Señor, ellos, al donar por entero sus vidas como ofrenda amorosa, se convierten en auténticos testigos de la redención copiosa.

    No obstante, ¿quién es un mártir? En el n.º 2473 del Catecismo de la Iglesia católica leemos: “El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza”. El papa emérito, Benedicto XVI, nos instruye con estas palabras sobre el martirio: “Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hechos capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores” (Porta fidei, 13) y el padre Roberto Bolaños, en su escrito Dieron la vida por la abundante redención-Mártires Redentoristas en Cuenca, indica que los mártires son: “Aquellos que han entregado su vida, derramando su sangre, para testimoniar su fe en Cristo, su amor a la Iglesia y la justicia de las causas de los pobres”.

    El mártir también es profeta por razón de su bautismo, por estar configurado con Cristo en su pasión, muerte y resurrección gloriosa. En el Antiguo Testamento, el profetismo, sacerdocio y la monarquía eran las tres instituciones que guiaban al pueblo en el caminar de su historia. En las Sagradas Escrituras se enlistan 104 profetas, a 49 de ellos se les conoce por su nombre y 17 de ellos escribieron su mensaje. La palabra profeta traducida del griego y hebreo se interpreta como el llamado, el enviado y el que anuncia. En sentido estricto bíblico significa el que habla en lugar de otro, es decir, el que habla en lugar de Dios. Los profetas fundaban su mensaje en tres principios: denunciaban, exhortaban y prometían. Denunciaban la idolatría cananea, exhortaban a la conversión y prometían una esperanza al pueblo en el Dios único y verdadero. Nuestros mártires Aniceto, Antonio, Nicasio, Rafael, Nicesio, Gregorio, José María, José Joaquín, Crescencio, Ángel, Bernardo y Donato, nos enseñan exhortándonos con su martirio el camino de la conversión, transitando la ruta de la esperanza en el Dios de la vida.

    En la actualidad, en la Iglesia católica, el profetismo sigue vivo desde la persona, el mensaje y la vida de Nuestro Señor Jesucristo, el profeta por excelencia. Cuando fuimos bautizados, con el santo crisma, se pronunciaron sobre nosotros estas palabras: “Para que entréis a formar parte de su pueblo y seáis para siempre miembros de Cristo, sacerdote, profeta y rey”. El Concilio Vaticano II indica: “El Pueblo santo de Dios participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre (LG 12)”.

    ¿Por qué el gobierno de la Segunda República Española persiguió a la Iglesia? La Santa Sede recomendó a los obispos españoles (que en 1966 se configuraron como Conferencia Episcopal Española), de aceptar y colaborar con el gobierno de la Segunda República ´para el bien de España´. Al poco tiempo de la proclamación de la Segunda República Española comenzó la violencia contra la Iglesia católica, como la horrible quema de sus conventos. A este episodio en la historia de España se le llamó cuestión religiosa en la Segunda República Española. La Iglesia en España no hizo campaña política ni a favor ni en contra del sistema de la Segunda República. El Concilio Vaticano II, en la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et Spes, indica que la Iglesia está llamada a: “Participar de los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo”. Los jerarcas de la Iglesia no deben o no debemos participar en política estrictamente partidista, pueden participar en política en sentido amplio, mas no en sentido estricto. El buen lector preguntará: ¿Qué significa política en sentido amplio? Política en sentido amplio significa buscar el bien común.

    El historiador de la Iglesia, Pbro. Andrés Martínez Esteban, escribe sobre las acusaciones que se le hicieron a la Iglesia: “Bajo la acusación de que hay sacerdotes, religiosos y religiosas están apoyando el alzamiento militar y que están participando en política que son datos que hoy sabemos que no son ciertos. Son acusaciones falsas pero que se utilizan como excusa para perseguir a todas estas personas simplemente por el hecho de pertenecer a la Iglesia católica, con el resultado de que se les fusila y se les mata sistemáticamente”. A la Iglesia católica se la acusaba de haber vivido por siglos un concubinato con la Monarquía imperante, siendo cómplice de grandes vejaciones y de tener un poder desmedido. Este odio de sangre y odio de muerte en contra de la Iglesia hunde sus raíces en la postura de partidos políticos que defendían la separación de la Iglesia y el Estado, lo cual dio origen a la constitución de 1931. En el periodo que va del 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939, hubo en España un anticlericalismo visceral, alimentado por algunos medios de publicidad como la revista satírica La Traca, que desapareció en 1938. Esta revista llegó a vender más de 500.000 ejemplares.

    Nuestros beatos mártires redentoristas vivieron, de manera frugal, en la cotidianidad de la vida, haciendo de lo ordinario algo extraordinario. Vivieron el espíritu del carisma de la Congregación, observando el conjunto de preceptos fundamentales que se debe guardar como un tesoro en la comunidad religiosa. Hoy ellos están en los altares de la Iglesia y se suman al número de los hijos ínclitos de la Congregación del Santísimo Redentor. La celebración de la eucaristía y rito de beatificación fue presidida por el delegado apostólico, Emmo. y Rvdmo. Sr. cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, y concelebrada por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, el 22 de octubre de 2022, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid, desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que los proclamó bienaventurados, que están gozando de las delicias del Paraíso y fueron inscritos en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica. En su homilía enfatizó el cardenal Semeraro diciendo: “La fe radical en Dios, que es nuestro Padre, y la solidaridad absoluta con su Hijo Jesucristo: éstas son las coordenadas que, por sí solas, pueden guiarnos, incluso cuando nos encontramos en medio de los miedos y chantajes humanos”. El superior provincial de España, padre Francisco Javier Caballero, dio gracias por la beatificación con estas palabras: “Estos doce nuevos beatos son la expresión clara del compromiso misionero con la reconciliación, con el encuentro de los hijos de san Alfonso María de Ligorio”.

    El grupo de mártires redentoristas inscritos en el número de los beatos de la santa madre Iglesia católica y apostólica, lo componen seis sacerdotes y seis hermanos coadjutores redentoristas.

    Que nuestros nuevos beatos mártires redentoristas, rueguen por nuestra Congregación del Santísimo Redentor, por la todavía provincia de América Central y por el proceso de reconfiguración y reestructuración.

    ¡Vivan nuestros beatos mártires de Madrid, Aniceto, Antonio, Nicasio, Rafael, Nicesio, Gregorio, José María, José Joaquín, Crescencio, Ángel, Bernardo y Donato! Profetas y heraldos de la fe, generosidad, el perdón y la reconciliación

 

 

 

 

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

La ciudad de Asís se encuentra sobre una colina, en la región central de Umbría. Es una de las ciudades italianas más visitadas por los peregrinos cristianos católicos de los cuatro puntos cardinales de la Tierra; los cuales convergen todos los días del año (excepto el presente 2020, debido a la pandemia de la COVID-19) hacia la Basílica Patriarcal de San Francisco, para visitar la tumba del ´´varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís´´. En este año, los ojos del mundo católico volvieron su mirada hacia esa bellísima basílica; en esta ocasión, no para contemplar la tumba del pobrecillo Francisco de Asís, sino para seguir a través de los medios de comunicación y redes sociales la ceremonia de beatificación del venerable Carlo Acutis. En la mañana luminosa del 10 de octubre, mes de las misiones y del santo rosario, bajo el bellísimo cielo franciscano, fue beatificado Carlo Acutis, el jovencito italiano llamado el ´´ciberapóstol de la Eucaristía´´. La ciudad de Asís fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación del venerable Carlo Acutis; y desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que lo proclamó bienaventurado, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrito en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica. La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Agostino Vallini, delegado del papa Francisco. En su homilía, el cardenal Vallini subrayó lo siguiente en la vida del nuevo beato: ´´Era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo´´. El beato Carlo Acutis fue un verdadero genio de la informática. Usó esa habilidad para evangelizar y difundir el amor a la eucaristía y el santo rosario. Profesó una gran devoción a la Virgen María, la cual se reflejó en las flores que llevaba a María de niño y en el rezo del santo rosario diario. Realizó exposiciones sobre los ´milagros eucarísticos´ y las ´apariciones marianas´. ¿Qué es un milagro eucarístico y una aparición mariana en verdad? ¿Por qué le llamaron tanto la atención estos milagros y apariciones a Carlo Acutis? Nuestro Señor Jesucristo instituyó por amor a nosotros la Santísima Eucaristía, para perpetuar de modo singular por los siglos, hasta su segunda venida, el santo sacrificio de la cruz, y alimentar nuestras almas y vidas para la vida eterna, nos ha enseñado sabiamente nuestra madre la Iglesia. En la Última Cena, Nuestro Señor Jesucristo ofreció aquel día, el Jueves Santo, en el Cenáculo, el mismo sacrificio que iba a ofrecer poco horas más tarde en el monte Calvario, también conocido como el Gólgota. Con las memorables palabras de ´´HACED ESTO EN MEMORIA MÍA´´, Jesús dio a sus apóstoles y a sus sucesores el divino poder y sublime mandato de repetir aquello mismo que Él había hecho: convertir el pan y el vino, en su Cuerpo y en su Sangre, hecho que la Teología de la Iglesia llama la transubstanciación. En cada eucaristía de cada día, se repite este magnánimo y trascendental hecho. La presencia de Cristo Jesús en la Eucaristía está avalada por los milagros eucarísticos y la misma ciencia, pues esta ha comprobado que la Carne y la Sangre son verdaderamente humanos, que están vivos y son del mismo grupo sanguíneo encontrado en el Santo Sudario de Turín. Hecho también comprobado por la ciencia. Carlo Acutis sabía muy bien esta gran verdad de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia Santa. Sabía en su fe adulta (hay gente adulta con fe infantil, y hay gente joven con fe adulta…), que la santa misa es la renovación y perpetuación del sacrificio de Cristo en la Cruz, y que en cada misa se actualiza ese sacrificio porque es un ´´memorial´´ de la Pascua del Señor. El acto más grande, más sublime y más santo que se celebra en toda la Iglesia católica todos los días, exceptuando el Viernes Santo, sobre la faz del globo terráqueo, es la celebración de la eucaristía. Los milagros eucarísticos más conocidos y que llamaron poderosamente la atención del jovencito Carlo Acutis, son: Lanciano, Orvieto, Ferrara, Offida, Siena, Turín. Carlo Acutis decía lo siguiente sobre la eucaristía: ´´La Eucaristía, mi autopista para ir al Cielo´´. ¿Cuáles mariofanías gustaba leer e investigar el beato Carlo Acutis? Las apariciones marianas son manifestaciones de la Santísima Virgen María a sus hijos, a quienes Ella, como Madre amorosa que es, escoge en un lugar y tiempo determinado. Hay que distinguir, también, las ´apariciones´ de las ´visiones´ (hay visiones sensibles, corporales, imaginativas e intelectuales), pues no son lo mismo. Cuando oímos hablar de las apariciones de la Virgen María, pensamos únicamente en las llamadas ´tres grandes´ apariciones marianas: la de Santa María de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, en Ciudad de México a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el año de 1531; la de Lourdes, Francia, a santa Bernadette Soubirous el 11 de febrero de 1858; y la de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en 1917, a Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, estos dos últimos canonizados por el papa Francisco, el 13 de mayo del 2017, para celebrar el centenario de la primera aparición y para pedir por la paz del mundo. En la historia de la Iglesia ha habido otras grandes manifestaciones de la Virgen María. Las advocaciones marianas preferidas del beato Carlo Acutis eran Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora de Zapopan, advocación mariana con mucho arraigo en Jalisco, México, donde Acutis tiene muchos jóvenes devotos. Para Carlo Acutis la Santísima Virgen María era la única mujer en su vida. ´´La Virgen María es la única mujer de mi vida´´, dijo en varias ocasiones. Él solía repetir que María era su gran amiga y su gran confidente. Fue bautizado en una parroquia mariana, Nuestra Señora de los Dolores, en Londres, donde recibió los siguientes nombres: Carlo María Antonio. El 24 de mayo del 2003, día de María Auxiliadora, recibió el sacramento de la confirmación en la parroquia de Santa María Secreta. Para él, el rosario era la escalera más directa y más corta para llegar al cielo. Su viaje a la eternidad lo realizó un 12 de octubre, día de Nuestra Señora del Pilar, gran día mariano, en Monza, Italia. Tenía tan solo 15 años. Este joven beato nos dejó como testamento de vida y amor testimonial varias frases sencillas y prácticas para amar a Dios y dejarnos santificar por Él. He aquí algunas de sus frases: ´´Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera´´; ´´¡Cuantas más eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!´´; ´´No yo, sino Dios´´; ´´Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias´´; ´´Estoy feliz de morir, porque he vivido mi vida sin perder un minuto en aquellas cosas que no agradan a Dio´´; ´´Hay gente que sufre mucho más que yo´´; ´´¿De qué sirve ganar mil batallas si no puedes vencer tus propias pasiones? La verdadera batalla tiene lugar dentro de nosotros mismos´´; ´´No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como San Juan en la Cena´´; ´´Lo único que tenemos que pedirle a Dios, en oración, es el deseo de ser santos ´´;´´Pide ayuda continuamente a tu ángel de la guarda. Tu ángel de la guarda tiene que convertirse en tu mejor amigo´´; ´´La vida es un regalo porque mientras estemos en este planeta, podemos incrementar nuestro nivel de caridad´´; ´´Solo los que hagan la voluntad de Dios serán verdaderamente libres´´. El papa Francisco, al finalizar el rezo del Ángelus el domingo 11 de octubre del 2020, recordó al beato Carlo Acutis con estas palabras: ´´Ayer, en Asís, fue beatificado Carlo Acutis, un chico de quince años, enamorado de la Eucaristía. No se instaló en una cómoda inmovilidad, sino que comprendió las necesidades de su tiempo, porque en los más débiles vio el rostro de Cristo. Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar y sirviéndole en nuestros hermanos, especialmente en los más pequeños. ¡Un aplauso al nuevo joven Beato!´´. El 25 de marzo del 2019, en la Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes, el papa Francisco también recordó a Carlos Acutis. Escribió: ´´Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales´´. ´´Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis´´. Carlo Acutis nació en Londres, Reino Unido, un 3 de mayo de 1991, día de la Santa Cruz, en varios lugares. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, junto a sus hijos, Francesca y Michele, estuvieron presentes en la beatificación. Es importante anotar que su familia era muy tradicional, pero no practicante del catolicismo. Fue su niñera Beata, de origen polaco, la cual era muy devota de san Juan Pablo II, quien alentó la vida de fe de Carlo Acutis. Antonia, madre de Carlo, dice de la niñera lo siguiente: ´´Beata ha sido una de las primeras personas en hablarle a Carlo de Dios´´. El beato Carlo Acutis falleció un 12 de octubre, en Monza, Italia, en el 2006. Su cuerpo está expuesto en el Santuario de la Expoliación en Asís. Se encuentra en un estado muy íntegro, no intacto, pero íntegro, afirmaron las autoridades eclesiásticas del lugar. Conserva todos los órganos. Que el nuevo beato Carlo Acutis interceda por los jóvenes del mundo entero. ¡Carlo Acutis, ruega por nosotros!

 

BEATO CARLO ACUTIS: EL ´´CIBERAPÓSTOL DE LA EUCARISTÍA´´. EL SANTITO VESTIDO CON JEANS, ZAPATILLAS Y CAMPERA DEPORTIVA



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


La ciudad de Asís se encuentra sobre una colina, en la región central de Umbría. Es una de las ciudades italianas más visitadas por los peregrinos cristianos católicos de los cuatro puntos cardinales de la Tierra; los cuales convergen todos los días del año (excepto el presente 2020, debido a la pandemia de la COVID-19) hacia la Basílica Patriarcal de San Francisco, para visitar la tumba del ´´varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís´´. En este año, los ojos del mundo católico volvieron su mirada hacia esa bellísima basílica; en esta ocasión, no para contemplar la tumba del pobrecillo Francisco de Asís, sino para seguir a través de los medios de comunicación y redes sociales la ceremonia de beatificación del venerable Carlo Acutis.

En la mañana luminosa del 10 de octubre, mes de las misiones y del santo rosario, bajo el bellísimo cielo franciscano, fue beatificado Carlo Acutis, el jovencito italiano llamado el ´´ciberapóstol de la Eucaristía´´. La ciudad de Asís fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación del venerable Carlo Acutis; y desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que lo proclamó bienaventurado, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrito en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica.  La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Agostino Vallini, delegado del papa Francisco. En su homilía, el cardenal Vallini subrayó lo siguiente en la vida del nuevo beato: ´´Era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo´´.

El beato Carlo Acutis fue un verdadero genio de la informática. Usó esa habilidad para evangelizar y difundir el amor a la eucaristía y el santo rosario. Profesó una gran devoción a la Virgen María, la cual se reflejó en las flores que llevaba a María de niño y en el rezo del santo rosario diario. Realizó exposiciones sobre los ´milagros eucarísticos´ y las ´apariciones marianas´. ¿Qué es un milagro eucarístico y una aparición mariana en verdad? ¿Por qué le llamaron tanto la atención estos milagros y apariciones a Carlo Acutis?

Nuestro Señor Jesucristo instituyó por amor a nosotros la Santísima Eucaristía, para perpetuar de modo singular por los siglos, hasta su segunda venida, el santo sacrificio de la cruz, y alimentar nuestras almas y vidas para la vida eterna, nos ha enseñado sabiamente nuestra madre la Iglesia. En la Última Cena, Nuestro Señor Jesucristo ofreció aquel día, el Jueves Santo, en el Cenáculo, el mismo sacrificio que iba a ofrecer poco horas más tarde en el monte Calvario, también conocido como el Gólgota. Con las memorables palabras de ´´HACED ESTO EN MEMORIA MÍA´´, Jesús dio a sus apóstoles y a sus sucesores el divino poder y sublime mandato de repetir aquello mismo que Él había hecho: convertir el pan y el vino, en su Cuerpo y en su Sangre, hecho que la Teología de la Iglesia llama la transubstanciación. En cada eucaristía de cada día, se repite este magnánimo y trascendental hecho. La presencia de Cristo Jesús en la Eucaristía está avalada por los milagros eucarísticos y la misma ciencia, pues esta ha comprobado que la Carne y la Sangre son verdaderamente humanos, que están vivos y son del mismo grupo sanguíneo encontrado en el Santo Sudario de Turín. Hecho también comprobado por la ciencia. Carlo Acutis sabía muy bien esta gran verdad de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia Santa. Sabía en su fe adulta (hay gente adulta con fe infantil, y hay gente joven con fe adulta…), que la santa misa es la renovación y perpetuación del sacrificio de Cristo en la Cruz, y que en cada misa se actualiza ese sacrificio porque es un ´´memorial´´ de la Pascua del Señor. El acto más grande, más sublime y más santo que se celebra en toda la Iglesia católica todos los días, exceptuando el Viernes Santo, sobre la faz del globo terráqueo, es la celebración de la eucaristía. Los milagros eucarísticos más conocidos y que llamaron poderosamente la atención del jovencito Carlo Acutis, son: Lanciano, Orvieto, Ferrara, Offida, Siena, Turín. Carlo Acutis decía lo siguiente sobre la eucaristía: ´´La Eucaristía, mi autopista para ir al Cielo´´.

¿Cuáles mariofanías gustaba leer e investigar el beato Carlo Acutis? Las apariciones marianas son manifestaciones de la Santísima Virgen María a sus hijos, a quienes Ella, como Madre amorosa que es, escoge en un lugar y tiempo determinado. Hay que distinguir, también, las ´apariciones´ de las ´visiones´ (hay visiones sensibles, corporales, imaginativas e intelectuales), pues no son lo mismo. Cuando oímos hablar de las apariciones de la Virgen María, pensamos únicamente en las llamadas ´tres grandes´ apariciones marianas: la de Santa María de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, en Ciudad de México a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el año de 1531; la de Lourdes, Francia, a santa Bernadette Soubirous el 11 de febrero de 1858; y la de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en 1917, a Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, estos dos últimos canonizados por el papa Francisco, el 13 de mayo del 2017, para celebrar el centenario de la primera aparición y para pedir por la paz del mundo. En la historia de la Iglesia ha habido otras grandes manifestaciones de la Virgen María. Las advocaciones marianas preferidas del beato Carlo Acutis eran Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora de Zapopan, advocación mariana con mucho arraigo en Jalisco, México, donde Acutis tiene muchos jóvenes devotos.

Para Carlo Acutis la Santísima Virgen María era la única mujer en su vida. ´´La Virgen María es la única mujer de mi vida´´, dijo en varias ocasiones. Él solía repetir que María era su gran amiga y su gran confidente. Fue bautizado en una parroquia mariana, Nuestra Señora de los Dolores, en Londres, donde recibió los siguientes nombres: Carlo María Antonio. El 24 de mayo del 2003, día de María Auxiliadora,  recibió el sacramento de la confirmación en la parroquia de Santa María Secreta. Para él, el rosario era la escalera más directa y más corta para llegar al cielo. Su viaje a la eternidad lo realizó un 12 de octubre, día de Nuestra Señora del Pilar, gran día mariano, en Monza, Italia. Tenía tan solo 15 años.

Este joven beato nos dejó como testamento de vida y amor testimonial varias frases sencillas y prácticas para amar a Dios y dejarnos santificar por Él. He aquí algunas de sus frases: ´´Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera´´; ´´¡Cuantas más eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!´´; ´´No yo, sino Dios´´; ´´Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias´´; ´´Estoy feliz de morir, porque he vivido mi vida sin perder un minuto en aquellas cosas que no agradan a Dio´´; ´´Hay gente que sufre mucho más que yo´´; ´´¿De qué sirve ganar mil batallas si no puedes vencer tus propias pasiones? La verdadera batalla tiene lugar dentro de nosotros mismos´´; ´´No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como San Juan en la Cena´´; ´´Lo único que tenemos que pedirle a Dios, en oración, es el deseo de ser santos ´´;´´Pide ayuda continuamente a tu ángel de la guarda. Tu ángel de la guarda tiene que convertirse en tu mejor amigo´´; ´´La vida es un regalo porque mientras estemos en este planeta, podemos incrementar nuestro nivel de caridad´´; ´´Solo los que hagan la voluntad de Dios serán verdaderamente libres´´.

El papa Francisco, al finalizar el rezo del Ángelus el domingo 11 de octubre del 2020, recordó al beato Carlo Acutis con estas palabras: ´´Ayer, en Asís, fue beatificado Carlo Acutis, un chico de quince años, enamorado de la Eucaristía. No se instaló en una cómoda inmovilidad, sino que comprendió las necesidades de su tiempo, porque en los más débiles vio el rostro de Cristo. Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar y sirviéndole en nuestros hermanos, especialmente en los más pequeños. ¡Un aplauso al nuevo joven Beato!´´. El 25 de marzo del 2019, en la Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes, el papa Francisco también recordó a Carlos Acutis. Escribió: ´´Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales´´. ´´Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis´´.

Carlo Acutis nació en Londres, Reino Unido, un 3 de mayo de 1991, día de la Santa Cruz. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, junto a sus hijos, Francesca y Michele, estuvieron presentes en la beatificación. Es importante anotar que su familia era muy tradicional, pero no practicante del catolicismo. Fue su niñera Beata, de origen polaco, la cual era muy devota de san Juan Pablo II, quien alentó la vida de fe de Carlo Acutis. Antonia, madre de Carlo, dice de la niñera lo siguiente: ´´Beata ha sido una de las primeras personas en hablarle a Carlo de Dios´´.

El beato Carlo Acutis falleció un 12 de octubre, en Monza, Italia, en el 2006. Su cuerpo está expuesto en el Santuario de la Expoliación en Asís. Se encuentra en un estado muy íntegro, no intacto, pero íntegro, afirmaron las autoridades eclesiásticas del lugar. Conserva todos los órganos. Que el nuevo beato Carlo Acutis interceda por los jóvenes del mundo entero.

¡Carlo Acutis, ruega por nosotros!

 

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

 

LA HUELLA DE DIOS EN LA COMPOSICIÓN LITERARIA DE RUBÉN DARÍO, EL ´´PRÍNCIPE DE LAS LETRAS CASTELLANAS´´

                                                                                 


 

Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


´´Félix Rubén, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo´´.

Era día domingo 3 de marzo de 1867 cuando, en la Basílica Catedral de la Asunción de León, en la histórica ciudad de Santiago de los Caballeros de León, Nicaragua, mosén José María Ocón, pronunciando la fórmula trinitaria y derramando tres veces agua sobre la crisma del niño Félix Rubén García Sarmiento, bautizó a quien sería más tarde, el universal Rubén Darío, el bardo de los bardos de la Nicaragua azul y blanco, mi tierra lacustre.

La ciudad de León, en el año 2017, con la organización de su diócesis, Alcaldía Municipal y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), celebró el 150 aniversario del bautizo del inmenso Rubén Darío. Con música de la Banda Municipal ´´José de la Cruz Mena´´, declamación de poesía dariana y danzas folclóricas, se hizo remembranza del baño que purifica, santifica y justifica que recibió el poeta. El obispo de la ciudad, Mons. César Bosco Vivas Robelo, dijo en esa ocasión: ´´Celebrar este bautizo es afirmar que la cultura, el arte y la religión, no están reñidas´´. Fue en esa bella ciudad, en el atardecer de un día abrasador, estando frente al Archivo Histórico Diocesano de León, cuando mi amigo, el R.P. Roberto Bolaños, me animó a escribir mi primer libro.

La monumental obra de Rubén Darío está catalogada en el género literario de la poesía y prosa. El Instituto Cervantes, con sede central en Madrid, España, presenta en su página electrónica una cronología de las obras del ´´Príncipe de las letras castellanas´´(bautizado así por Manuel Reina Montilla, escritor, senador, diputado y miembro de la Real Academia de la Lengua). Desde su fallecimiento en 1916, hasta nuestros días, se sigue trabajando en el arduo oficio de registrar y clasificar su obra. ¡Su trabajo escritural es una vasta creación literaria! La periodista española Rosa Villacastín, nieta de Francisca Sánchez del Pozo, la ´Princesa Paca´, bautizada así por el poeta y escritor mexicano Amado Nervo, y coautora de la novela La princesa Paca: La gran pasión de Rubén Darío, cuenta que su abuela, en 1956, donó un baúl al Gobierno de España, el cual contenía muchísimos documentos fundamentales de Rubén Darío. Estos documentos se custodian actualmente en la Universidad Complutense de Madrid. Villacastín, por su parte, durante 20 años se encargó de catalogar los documentos darianos, los cuales eran más de 6000 entre cartas, notas, crónicas y artículos del bardo de Cantos de Vida y Esperanza.

El prestigioso historiador nicaragüense, especialista en la obra de Rubén Darío, el Dr. Edgardo Buitrago y otros renombrados especialistas, resaltan en sus estudios la idea de Dios o religiosidad en el autor de Azul... En toda su inmensa obra, encontramos las huellas de la idea de Dios y de la religión. Darío, con tan solo doce años de edad, escribió su primer soneto intitulado ´La fe´; esto lo consignan varios estudiosos, entre ellos el ensayista Alexander Zosa Cano, en su escrito El origen del pensamiento religioso de Rubén Darío. Es en este breve soneto donde encontramos las primeras huellas de Dios en su majestuosa obra. ¿Cómo se dibuja la idea de Dios en el entendimiento, en la imagen de la mente  y en el conocimiento racional del hombre? ¿Cuál es el influjo motor de esa idea del Ser Supremo? ¿Cómo se forma el concepto teológico, bíblico, filosófico y antropológico del Dios Uno y Trino? ¿Cómo se va tomando conciencia de Dios como omnipresente porque está en todas partes, como omnipotente, porque lo puede hacer todo y omnisciente porque lo sabe todo?  ¿Cómo se llega a ese Dios que ha recibido varios nombres: Alá para el Islam, Yahvé para el judaísmo? Y para los cristianos católicos es el Dios de Jesucristo, del que discurrió profundamente el papa emérito Benedicto XVI, enseñándonos que es compasivo y su compasión es amor, ternura y misericordia. Y el Dios del magno Rubén Darío, ¿cuál fue? ¿Cuál era su idea vivencial de Dios? ¿Fue teórica o poética? En todo hombre hay un influjo sobre la idea de Dios que proviene del entorno familiar, social y eclesial.

Dios actúa en el tiempo y en la historia. Entra humildemente en nuestro espacio vital y hace historia con nosotros.  San Lucas, evangelista, narra en su estilo impecable y único, el censo y empadronamiento ordenado por el emperador romano Augusto César. José y María también viajaron a empadronarse. El relato precisa personajes, datos y lugares históricos al nacer el Hijo de Dios: el Hombre-Dios, el Dios-Hombre, diría el gran san Atanasio. Dios es el ´´sarcóforo´´, portador de la carne, y es el ´´pneumatóforo´´, portador del Espíritu. Lucas enmarca la ´´Buena Nueva´´ del nacimiento de Jesucristo en la historia humana, la historia de nuestra salvación, en nuestra propia historia; es decir, la historia de amor de Dios con su pueblo. Dios entra maravillosamente en nuestro espacio vital y en nuestro tiempo, ´´Dios camina con nosotros´´. Asimismo, Dios va realizando maravillas en las diferentes etapas de nuestra historia, y se encarna en un lugar determinado, en un tiempo y espacio determinados. Dios se hizo presente en la persona, en el tiempo y en el espacio vital de Rubén Darío cuando vino a este mundo un viernes 18 de enero de 1867. En ese año el sumo pontífice era Pío IX. En Estados Unidos de  América, el presidente era Andrew Johnson. En España reinaba Isabel II. Nicaragua estaba gobernada por el general Tomás Martínez Guerrero, y el obispo de Nicaragua era José Bernardo Piñol y Aycinena, quien consagró la Catedral de León por segunda vez en 1860. Estas referencias históricas son la génesis de una idea de Dios en la composición literaria de Darío.

La espiritualidad y vida pastoral de la Iglesia católica a finales del siglo XIX, estaban bajo el influjo de dos concilios ecuménicos: Concilio de Trento (1545-1563) y Concilio Vaticano I (1869-1870), interrumpido por la invasión de los Estados Pontificios por las tropas piamontesas de Víctor Manuel II de Italia. Pero la Iglesia, desde el siglo XII caminó por el sendero trazado de la Teología de la Redención de san Anselmo de Canterbury (1033-1109). Esta teología marcó profundamente la idea de Dios en la cristiandad de Occidente por varios siglos. Pastores de la Iglesia, teólogos, maestros de oración, escritores y poetas fueron marcados por el pensamiento teológico del arzobispo de Canterbury. San Anselmo, en su tratado ¿Por qué Dios se hizo hombre? enseña que Adán cometió un grave pecado al desobedecer a Dios, un pecado con gravedad infinita, pues el pecado se mide por el honor del ofendido, afirmaba Anselmo. Por eso, Dios debía dar un perdón con castigo, pues si Dios otorgaba un perdón sin castigo, era introducir el desorden en el sistema establecido por el mismo Dios. Por eso Dios envió a su único Hijo Jesucristo, para salvar al hombre de su cólera; así, Cristo liberó a los hombres de la cólera de Dios atrayendo sobre sí el castigo divino. La teología anselmiana, siglos más tarde, fue superada por la teología de la redención de san Alfonso María de Ligorio, quien afirma en sus obras que bastaba que Cristo derramara una sola gota de su sangre para redimirnos, que lo hizo por su amor sobreabundante al hombre. Para san Alfonso en el corazón de Dios no hay deseo de castigo al hombre, sino solo amor. Y es el Concilio Vaticano II, que renueva el pensamiento teológico de la redención hasta nuestros días. La redención no se concibe hoy en día como perdón con castigo, sino como compasión: amor, ternura y misericordia.

Varios biógrafos y estudiosos de la obra de Rubén Darío afirman que, este inmenso poeta, quien favoreció el encuentro entre las letras de España y Latinoamérica fue un lector asiduo de las Sagradas Escrituras. En varios de sus poemas desfilan personajes o temas específicos del Antiguo Testamento, como también del Nuevo Testamento, cuyo personaje central es Nuestro Señor Jesucristo. Darío también leyó la biografía de varios santos de la Iglesia católica: san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola, san Luis Gonzaga y otras más. La primera influencia religiosa en la vida de Darío, la recibe de su madre, Rosa Sarmiento; luego, de su madre adoptiva, Bernarda Sarmiento y de su tía Rita Darío. Las primeras lecciones del catecismo cristiano católico, las recibe de la Cartilla de San Juan Bautista de La Salle y el Catón Cristiano, libro compuesto de frases piadosas hechas, oraciones, poesías y aspectos gramaticales del idioma español. La Nicaragua de Rubén Darío y la de hoy es religiosamente fervorosa. Las cinco vertientes de la piedad popular en Nicaragua, son: devoción al Santísimo Sacramento, devoción a Cristo Crucificado, devoción a la Inmaculada Concepción de María. Nicaragua es un pueblo mariano por excelencia. Pueblo en el cual se le tributa a la Madre del Señor un amor especialísimo y que celebra con gran devoción y forma singular, el misterio de la Inmaculada Concepción de María, Patrona de la República de Nicaragua. Devoción  a  los  santos  patronos  de  los  lugares y devoción a la Santa Cruz. En Nicaragua, como en toda América Latina, el pueblo cristiano católico se identifica de forma especial, emocional, existencial, vivencial, con el misterio que encierra la Santa Cruz. De esta savia espiritual bebió desde su niñez y juventud nuestro inmensurable Rubén Darío quien, con un crucifijo entre sus manos de despidió de este mundo terrenal, significando así su fe y esperanza, nos dice el escritor Harlan Oliva Regidor.

El vocablo religión, según el DRAE, significa lo siguiente: ´´Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto´´. Darío era católico, aunque no un poeta católico, puntualizan sus estudiosos. No es exacto compararlo con Juan de la Cruz, el ´´príncipe de los místicos´´, Tomás de Aquino o José María Robles Hurtado, santos y poetas católicos. Pero sí es exacto compararlo con escritores y poetas que detrás de la métrica y la rima han dedicado obras a la poesía religiosa, entre los cuales figuran don Miguel de Cervantes Saavedra, ´´Padre de las letras castellanas´´, Lope de Vega Carpio, Francisco de Quevedo, Amado Nervo o Ramón López Velarde. Darío Gómez Sánchez, en su relato Religiosidad y Poesía en Rubén Darío, afirma que en el bardo de Prosas profanas hay acepciones de su religiosidad: cristianismo, hedonismo y esoterismo, las cuales se basan en el culto a Jesús Nuestro Señor, la mujer y la armonía universal. En la composición literaria del poeta hay un claro sincretismo bien arraigado en las corrientes filosóficas de su época. Darío era hijo de su tiempo. Gómez Sánchez nos dice que el autor de Poema del otoño no solo hizo de su arte una forma de teosofía, sino que, de la poesía construyó una religión de la modernidad.

Pero ¿cómo el autor del Canto errante logró enclavar religiosidad con elementos de la doctrina cristiana, la doctrina ética del hedonismo y el esoterismo? Rubén Darío estuvo relacionado sentimentalmente con cuatro mujeres: su prima Isabel, a quien la nombraba como ´´Inés´´, quien despertó en él la sensualidad; Rafaela Contreras, su primera esposa, conocida en el mundo de las letras como ´´Stella´´, con quien se casó un 11 de febrero de 1891 en la Catedral Metropolitana de Santiago de Guatemala; Rosario Emelina Murillo Rivas, de quien dijo que era la mayor decepción que un hombre puede tener de una mujer; y, su gran y verdadero amor, Francisca Sánchez del Pozo, la ´´Princesa Paca´´, a quien Rubén Darío le llamaba coloquialmente en la intimidad ´´mi Tataya´´ o mi ´´Coneja´´. Con ella vivió dieciséis años sin poder recibir el sacramento del matrimonio, por estar casado eclesiásticamente con Rosario Murillo, y no haber obtenido la nulidad matrimonial que había solicitado estando en Roma al papa León XIII. Rubén Darío fue muy feliz en compañía de su princesa Paca, a quien veneró como hombre eternamente enamorado de una única mujer. Estuvo al lado de ella sus últimos años de vida, y ella correspondió siendo una compañera de vida abnegada, mimándolo y consintiéndole hasta en el buen comer. Francisca guisaba para su príncipe sopa de tortuga con un chorrito de limón, y también las tan gustadas costillas adobadas con frijoles que degustaba el poeta como un gran y exquisito banquete junto a sus amigos. No hay que olvidar que Rubén Darío era especialista en cocina, escribió una crónica de gastronomía, nos dice Sergio Ramírez Mercado, nuestro Premio Cervantes. Para el creador de Peregrinaciones la presencia de la figura de la mujer en su vida fue el tema y motivo de gran inspiración. A su princesa Paca la llamó siempre ´´mi ninfa´´. La belleza de la naturaleza creada por Dios estaba encarnada en el ser de la mujer, hay una divinización o culto a la mujer que lo llevó a fusionar en sus versos erotismo y religiosidad, afirman sus estudiosos. La vena de su religiosidad la tiene por las tres mujeres que le transmitieron la fe y devoción cristiana: Rosa Sarmiento, Bernarda Sarmiento y Rita Darío.

Las ideas orientales de religiosidad y corrientes paganas, como el esoterismo, destilaron en la obra del autor de Coloquio de los centauros. El vocablo esoterismo, a mi entender, debe interpretarse en su segunda y tercera acepción: ´´Dicho de una doctrina: Que se transmite oralmente a los iniciados. Dicho de una doctrina de la Antigüedad: Que era transmitida por los filósofos solo a un reducido número de sus discípulos´´. Darío Sánchez Gómez lo resume así: ´´De hecho, sus creencias teosóficas son una manifestación más de sus profundas dualidades, lo que lo lleva a colocar en un mismo plano lo sagrado y lo profano, lo carnal y lo espiritual. Darío hace de la poesía el espacio para la conciliación de contrarios, para la realización de la unidad en la diversidad´´.

La miríada de estudiosos de Rubén Darío, convergen en perfecta sintonía al afirmar que es el modernista más influyente. Fue el principal e incansable buscador y perseguidor de una forma que no encontraba su estilo; por eso, cual águila, se remontó en las alturas del firmamento de las letras, logrando su verdadera libertad de expresión estilísticos emblemáticos del movimiento modernista. El magisterio del poeta de Los raros y prosas profanas y otros poemas ha iluminado y sigue iluminando el firmamento azul de las letras castellanas de España y América.

Siempre me he preguntado, por qué a una lumbrera como nuestro bardo nicaragüense nunca se le concedió el Premio Nobel de Literatura, del cual sin equivocarnos un ápice, era gran merecedor. La respuesta es, sin temor a errar, la siguiente. El primer nobel de la historia de este galardón fue el francés Sully Prudhomme, poeta y ensayista, en 1901; hasta 1930, la Academia Sueca vuelve su mirada al Nuevo Mundo, concediéndole el galardón internacional al estadounidense y novelista Sinclair Lewis; y  hasta el año de 1945, el Premio Nobel de Literatura posó su mirada en América Latina, cuando dicho premio se quedó en el ´´largo pétalo de mar´´, Chile, en la persona de Lucila Godoy Alcayaga, conocida universalmente en el mundo de las letras hispanoamericanas como Gabriela Mistral, por su poesía lírica; y en 1967, los miembros de la Academia deciden fijar su mirada en América Central, la ´´dulce cintura de América´´, otorgándole el galardón de Literatura al primer y único centroamericano, hasta nuestros días, al guatemalteco, don Miguel Ángel Asturias, autor de El señor presidente y Hombres de maíz.

La  vida terrenal del ´´príncipe de las letras castellanas´´ se apagó un 6 de febrero de 1916, pasada las diez de la noche, a los 49 años de edad, en la plenitud de la vida, para encenderse eternamente en el inmenso firmamento del género lírico. Los templos emblemáticos e históricos de la ciudad de León doblaron sus campanas y se dispararon cañonazos. Días antes, el poeta se había confesado con el presbítero Félix Pereira, y recibió el sacramento de la unción de los enfermos de manos de Mons. Simeón Pereira y Castellón, primer obispo de León. Sus funerales fueron apoteósicos, nos dice en un artículo el historiador Roberto Sánchez Ramírez. El obispo Pereira y Castellón ordenó que los funerales del poeta se celebraran con el ceremonial de ´príncipes y nobles´. Uno de los oradores fue el sacerdote y poeta Azarías H. Pallais. Fue inhumado en la Basílica Catedral de la Asunción de León, al canto sonoro la ´´Marcha Triunfal´´, con honores de Ministro de la Guerra y Marina, y se decretó duelo nacional. Su tumba es custodiada por un inmenso león de mármol, que aún llora la muerte de una de las glorias más eximias de Nicaragua y el mundo de las letras. El bardo libertador de la lengua española se fue de nuestro mundo para unirse al infinito mundo de los antiguos celtas. Sin duda alguna, Rubén Darío revolucionó la lengua de habla española. En su verso estaba toda la armonía del mundo, dijo el poeta español Antonio Machado.

Rubén Darío es el príncipe eterno de las letras castellanas. El Cisne blanco que majestuosamente nadó en los lagos cristalinos de la poesía, con vuelo poderoso despegó en el firmamento infinito como representante del modernismo literario en lengua española. Con gran ingenio creó ese tótem del cisne para atrapar la inteligencia y atención de los niños, hablándoles de los reinos de hadas, jóvenes, mayores, poetas, cantores, místicos y grandes soñadores. Voló con belleza inmaculada, haciendo una métrica perfecta con ritmos de las literaturas clásicas. Con elegancia, gracia, armonía y belleza hizo de su poesía y prosa música casi celestial. El cisne dariano surcó las aguas turbulentas de las críticas, de la envidia y hasta de la intriga con plumaje renovado de estética y del lenguaje limpio y sonoro. Navegó con cuello arqueado, y otras con cuello erguido, pero nunca torcido…

 

 

lunes, 7 de septiembre de 2020

SAN CLEMENTE MARÍA: APÓSTOL DE VARSOVIA Y VIENA Y SEGUNDO FUNDADOR DE NUESTRA CONGREGACIÓN

SAN CLEMENTE MARÍA: APÓSTOL DE VARSOVIA Y VIENA Y SEGUNDO FUNDADOR DE NUESTRA CONGREGACIÓN (Colección ´Santos y Beatos CSSR')


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Hace 200 años, un 15 de marzo de 1820, san Clemente María Hofbauer, hizo su viaje hacia la eternidad. Fue llamado ante la presencia del Señor en la sinigual ciudad de Viena, bañada y refrescada por las aguas cristalinas del río Danubio. Sus villas, la cadena de montaña de los Alpes, el arte barroco y por ser la cuna de la Casa de Habsburgo, hacen de Austria y su capital uno de los países más bellos del mundo. Igualmente bella y luminosa fue la estela apostólica que dejó a su paso el gran san Clemente María Hofbauer.

En este aniversario del viaje a la eternidad del santo de Varsovia y Viena, el Gobierno general ha decretado un Año Jubilar en honor a este gran apóstol de la Iglesia y de la Congregación del Santísimo Redentor, que inició el 15 de marzo del 2020, y finalizará el 15 de marzo del 2021. Debido a la pandemia de la COVID-19, se suspendieron varios actos que estaban programados para celebrar el inicio de este histórico bicentenario. El superior general de nuestra Congregación, el M.R.P. Michael Brehl, nos alentó a vivir este hermoso tiempo de recordación con estas palabras: ´´¡Que este año jubilar sea un acicate para continuar con valentía la misión de la Congregación! ¡Que podamos, al igual que San Clemente, predicar el Evangelio siempre como testigos proféticos del Redentor en solidaridad con la misión en un mundo herido!´´.

Clemente María nació un 26 de diciembre de 1751, en Tasswitz, Moravia, actual República Checa. Fue bautizado con el nombre de Juan. En la Europa que vio nacer a san Clemente, había grandes reinos y principados. Reinaba felizmente María Teresa I de Austria quien, según los historiadores, fue la primera y única mujer que gobernó la Casa de Habsburgo. Se afirma que fue una época bella y con mucho brillo. El firmamento de las letras era iluminado por la pluma de Johann Wolfgang von Goethe, el poeta, novelista y dramaturgo, autor de Fausto. Sin embargo, en medio de la belleza y brillo del reinado de María Teresa, estaba presente la pobreza, que sigue siendo una epidemia que afecta a millones de personas en nuestro planeta Tierra. En edad temprana, el joven Clemente quiso ingresar en el seminario para recibir las órdenes sagradas, pero por problemas económicos familiares, no pudo realizar su deseo. Se dedicó al oficio de la panadería, en el que trabajó ardorosamente por un tiempo, oficio que combinó con el de ser sirviente en la ciudad de Viena.

Después de un tiempo, Clemente dirigió su vida en la búsqueda de Dios como ermitaño. Un ermitaño, es aquella persona que vive en soledad, en una ermita y cuida de ella. Siglos después de la muerte y resurrección de Jesús, muchos cristianos buscaron medios para vivir según el mensaje del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. El primer ermitaño de la cristiandad del que tenemos noticias, fue Pablo de Tebas quien, (año 228) bajo la sangrienta persecución del Imperio Romano, decide internarse en el desierto de los montes, aguardando así el fin de la persecución romana. Pablo de Tebas es considerado como el primer ermitaño que existió. ¿Qué buscaban en el desierto los ermitaños? En la ascesis solitaria buscaban una paz interior y unirse con Dios, vivir según su santísima voluntad y cumplimiento del Evangelio. San Clemente vivió su eremitismo en los siguientes lugares en dos etapas de su vida: la primera, en Mühlfrauen (República Checa ); y la segunda, en Tívoli, provincia romana. ¿Qué buscaba san Clemente en su vida como eremita? Según sus biógrafos, dos cosas fundamentalmente: su amor a la soledad con Dios y continuar sus estudios que ya había comenzado estando en la Cándida y Canónica Orden Premonstratense, en el antiguo monasterio de Klosterbruck, que lo llevarían algún día al sacerdocio. La vida eremítica marcó espiritualmente a nuestro santo, y es por ello que tomó el nombre eremético de Clemente, en honor al mártir san Clemente de Ancira; pues su nombre de pila, como lo he indicado en los primeros renglones del presente escrito, era Juan.

Tras un tiempo como ermitaño, y de haber iniciado sus estudios de filosofía y teología en Viena, san Clemente conoce la Congregación del Santísimo Redentor, tomando el hábito redentorista e iniciando el año canónico de noviciado, en octubre de 1784, en la ciudad de Roma. Varios se preguntan si hubo algún encuentro entre el santo fundador, san Alfonso María de Ligorio y el joven novicio Clemente María. Cuando este llega a Roma para unirse a los misioneros redentoristas, san Alfonso se encontraba en el sur de Italia, en Nápoles, en el ocaso de su vida; además, es importante anotar que, según los biógrafos de san Alfonso, este solo visitó dos veces la ciudad de Roma en toda su vida. Otro dato importante de anotar, es que la Congregación solo estaba presente oficialmente en los Estados Pontificios. Es meritorio decir, que san Clemente ingresa a la Congregación por inspiración de san Alfonso. En 1785, el 19 de marzo, día solemne de san José, san Clemente, a los treinta y dos años de edad, y su compañero, Thaddeus Huebl, hicieron su profesión religiosa, y diez días después, fueron ordenados como sacerdotes en la Concatedral Basílica de San Pablo o simplemente llamada la Catedral de Alatri.

La actividad apostólica de san Clemente inicia en el año de 1787 cuando la Congregación, desde el Reino de Nápoles, Sicilia y los Estados Pontificios comienza a difundirse hacia el norte de los Alpes. Gracias a la providencia de Dios, fue creciendo en todo el territorio de Italia, fortaleciéndose y dando grandes frutos.  Fue san Clemente María Hofbauer, quien llevó más allá de las fronteras de Italia el instituto religioso, por ello, se le ha considerado el segundo fundador, sin quitar mérito alguno al fundador san Alfonso María. Con su don misionero y celo por las almas lleva el carisma de la Congregación a Polonia, Alemania, Suiza y Austria. Y es el venerable padre José Passerat (1772-1858), hombre santo de Dios, y compañero de misión de san Clemente, quien envía misioneros a Portugal, Bélgica y Bulgaria.  Es así como el carisma fundado por san Alfonso María de Ligorio empieza a derramarse como óleo santo por el mundo entero.

La actividad apostólica de san Clemente María fue fecunda para la Iglesia y la Congregación. Su frase ´´Predicar el Evangelio de un modo nuevo´´, iluminó su vida, espiritualidad y apostolado. Esa luz iluminó su quehacer evangelizador: predicación, misiones, niños y jóvenes abandonados y los más pobres.  Los biógrafos de Hofbauer, escriben que le dio mucha importancia a la homilía, las cuales tenían tres ejes: fundamento bíblico, cercanía al pueblo y llamado constante a la conversión. La misión de la Iglesia y la Congregación, la pensó y vivió en tres campos: misiones populares, misión permanente y la misión universal. Dándole la importancia debida a la liturgia y celebración de los sacramentos. El redentorista Josef Heinzmann, escribe lo siguiente sobre la liturgia en la vida de san Clemente: ´´Cada día había al menos una misa y muy solemne, con música y canto. Sonaban por lo menos dos docenas de violinistas, hasta los artistas más famosos de Varsovia´´. Clemente, siendo el pastor bueno en la iglesia de San Benón, en Varsovia, se dedicó con corazón de pastor a las obras de misericordia, espirituales y corporales. Su labor misericordiosa, la dirigió en favor de los niños, jóvenes y más pobres. Abrió escuelas para los pobres. Dedicándose a la juventud, fundó una escuela artesanal. Con especial cariño y devoción, ayudó a los pobres económicamente, auxilió a los enfermos y moribundos, a los marginados les ayudaba a reintegrarse en la sociedad. A los pecadores, por el sacramento de la confesión, les ayudaba a encontrarse con el Señor mediante un camino de conversión. Clemente María, se dejaba evangelizar por los pobres, se hizo pobre entre ellos y vivió una pobreza espiritual, porque reconoció siempre sus limitaciones y equivocaciones, pero nunca dejó de confiar en Dios y colocar en sus manos su vida entera. Amó a la Iglesia. Repetía: ´´¿Cómo puede alguien tener a Dios como Padre, cuando no quiere tener a la Iglesia por madre?´´. Vio en el papa y los nuncios de Varsovia y Viena, la unidad de la Iglesia.

Hay otra faceta en la vida de san Clemente: la de escritor. Con los laicos, estando en Varsovia, capital de Polonia, desarrolló el apostolado de la pluma. Nunca se consideró un buen escritor. Se decía que no era buen escritor. Los cuatro idiomas que hablaba, no los dominaba con destreza. Se encargó de las traducciones de las obras de san Alfonso, pues en San Benón había una pequeña imprenta y organizó una biblioteca pública. Como un tesoro espiritual, se conservan 170 cartas escritas por el santo, las cuales son dirigidas a diversos destinatarios y nos ayudan a entender la espiritualidad de san Clemente quien, siempre y sobre todo buscó la voluntad de Dios. Sus biógrafos afirman que fue un místico en acción.

San Clemente, sin duda alguna, es el  gran propagador de la Congregación y segundo fundador. A él se debe el origen de la expansión mundial del carisma redentorista. Siempre confesó un gran respeto y devoción por san Alfonso. Eran muy diferentes, pero idénticos en su celo por las almas. Hans Schermann, lo describe así: ´´Alfonso era aristócrata; Clemente, un trabajador. Alfonso, niño prodigio y genio precoz; Clemente, un hombre sencillo. Alfonso, intelectual y escritor; Clemente, un pastor práctico. Alfonso era napolitano y trabajó siempre dentro de los confines de su patria; Clemente era un viajero, que tomó media Europa como su campo apostólico´´. Ejerció las funciones propias de superior, párroco y vicario general de la Congregación. Fue un hombre con corazón de pastor.

Con el nombre de San Clemente fue inaugurada la casa destinada para la formación de jóvenes aspirantes a la vida religiosa sacerdotal, en la Congregación del Santísimo Redentor, en el año de 1987, en San José de Costa Rica, América Central. La bendición de la casa, en la que residen los postulantes, futuros misioneros, fue realizada por Mons. Román Arrieta Villalobos, arzobispo metropolitano de San José, siendo viceprovincial el M.R.P. Miguel Rodríguez del Palacio. La historia como mensajera del tiempo, señala a figuras como los PP. Jesús Rico Aldave, José Casal Calviño, quien estuvo al frente de la construcción de la casa de formación; Ángel Morán Combarros, primer superior y prefecto; y Laureano Salgado Estévez, como los que impulsaron grandemente la realización de tan grande proyecto.

Que en este histórico Bicentenario de la muerte de san Clemente María Hofbauer, la gran Familia Redentorista podamos renovar nuestro bautismo y nuestro espíritu apostólico, llevando como lema siempre sus palabras: ´´Predicar el Evangelio de un modo nuevo´´.

 

 

 

 

 



lunes, 6 de julio de 2020

SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO: UN SANTO ´AL QUE LE DEBEMOS MUCHO´


SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO: UN SANTO ´AL QUE LE DEBEMOS MUCHO´  (Colección ´Santos y beatos CSSR´)


            
Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 

           
El 1 de agosto se celebra la memoria litúrgica de uno de los más grandes santos de la Iglesia Católica y Apostólica: san Alfonso María de Ligorio, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor o Misioneros Redentoristas (1732).
S. Alfonso es un santo universal, aunque quizá no muy popular. Le conocemos por su vida desbordada de virtudes heroicas y por sus obras: escritos, pintura y composiciones musicales. En el ciclo litúrgico del Tiempo de Navidad, en el que celebramos con gozo el Nacimiento del Señor, se escucha en toda Italia, un hermoso villancico cuyo autor de la letra y la música es san Alfonso: ´´Tu scendi dalle stelle´´ (´´Tu bajas de las alturas´´).  
                Fue un  27 de septiembre de 1696, que vio por primera vez la luz de este mundo un niño a quien bautizaron con los siguientes nombres: Alfonso María Antonio Juan Francisco Cosme Damián Miguel Ángel Gaspar de Ligorio, quien más tarde sería san Alfonso María de Ligorio, fundador, obispo, doctor de la Iglesia y patrono de confesores y moralistas. Nació en Marianella, cerca de Nápoles (Italia), en el seno de una familia cristiana, perteneciente a la nobleza napolitana. Sus padres, don José de Ligorio y doña Ana Cavallieri, supieron transmitir al niño  Alfonso los valores de la fe cristiana católica. Así fue creciendo san Alfonso, cuyo nombre significa ´que siempre está dispuesto a combatir´, hasta convertirse en uno de los santos más grandes de la Iglesia Católica que ha dado el siglo XVIII, y con justa razón  es llamado por Théodule Rey-Mermet  ´´El Santo del Siglo de las Luces´´.
                Sobre san Alfonso María de Ligorio se ha dicho y escrito copiosamente, pues su vida y obra siguen inspirando a tantos predicadores y  escritores que encuentran en la figura de este santo napolitano, algo nuevo que decir. Sin duda alguna, las características y cualidades de su recia personalidad, son dignas de destacar como ejemplo para quienes vemos en los santos  de Dios un modelo para  vivir  y seguir a Jesucristo nuestro Señor. Alfonso de Ligorio tiene mucho que decirle al hombre y mujer de este nuevo siglo y milenio; pero ¿qué puede decirle a los hombres y mujeres del siglo XXI, un hombre que nació a finales del siglo XVII?  Mucho. Pues el próximo 27 de septiembre del presente año 2016, se cumplirá el 320 aniversario del nacimiento de este gran santo y gloria de la Iglesia.
Benedicto XVI, hoy papa emérito,  en la Audiencia General del 30 de marzo del 2011, en la Plaza de San Pedro en Roma, presentó la figura de san Alfonso María de Ligorio como modelo de oración, reconociendo que es un santo ´´al que le debemos mucho´´. Benedicto XVI  resaltó los dones derramados por el Espíritu Santo en san Alfonso María. El Emérito dijo,  en aquella audiencia, frases y oraciones muy iluminadoras sobre este santo:
´´Su alma tenía sed de Dios y estaba deseosa de la perfección´´. ´´Muy culto y dotado intelectualmente´´. ´´Alfonso inició la evangelización y la catequesis entre los estratos más bajos de la sociedad napolitana, a la que gustaba predicar, y a la que instruía en las verdades fundamentales de la fe´´.
´´Con paciencia les enseñaba a rezar´´. ´´Fue una verdadera y propia fuente de educación moral´´.  ´´En 1732 fundó la Congregación religiosa del Santísimo Redentor, cuyos miembros fueron auténticos misioneros itinerantes´´.  ´´ Era ante todo un promotor de la oración (a él se debe la frase ´Quien reza se salva´, y también ´Dios no niega a nadie la gracia de la oración´), y dentro de ella, de la adoración eucarística´´. ´´Es el santo de la oración´´, afirmó Benedicto XVI.
Sin duda alguna, san Alfonso fue un hombre inspirado por el Espíritu Santo, quien confió en la providencia de Dios; esta confianza y fe lo llevaron  a la obediencia, porque ´´en la obediencia está la bendición´´. Amó con afecto muy especial a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de ´Santa María dei Monti´, a quien dedicó su obra muy leída ´Las glorias de María´, quizá la más conocida de sus 111 obras. Su fe y obediencia lo mantuvieron en unión fraterna con los pastores de la Iglesia, el Papa y los Obispos. Ese amor a la Iglesia y a sus  pastores, lleva a san Alfonso a reflejar en todo su ministerio apostólico los tesoros de la humildad y sencillez.         
Alguien, muy acertadamente, resumió la vida de san Alfonso con esta oración bien construida, y que, además, dibuja perfectamente la vida y obra de nuestro santo fundador: ´´hombre de una personalidad extraordinaria: noble y abogado; pintor y músico; poeta y escritor; obispo y amigo de los pobres; fundador y superior general de su Congregación; misionero popular y confesor lleno de unción; santo y doctor de la Iglesia´´.
El 1 de agosto de 1787, en Nocera de Pagani, Salerno, san Alfonso partió a la Casa del Padre, a la hora del rezo del ángelus, entregando su alma al Divino Redentor  y a su Madre Santísima. Tenía 90 años. Damos gracias a Dios por este gran santo de la Iglesia  ´´al que le debemos mucho´´.

               


ESPIRITUALIDAD DE LAS ARTES


ESPIRITUALIDAD DE LAS ARTES (Colección Temas varios)




Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 

    
    El 4 de abril de 1999, memorable Pascua de Resurrección, san Juan Pablo II dirigió una Carta a los artistas del mundo entero. El santo polaco en su escrito recorre el camino del fecundo diálogo de la Iglesia con los artífices de las bellas artes, citando el célebre texto del libro del Génesis: ´´Dios vio cuanto había hecho, y todo estaba muy bien´´ (Gn 1, 31). Y La Via pulchritudinis, documento de la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio de la Cultura, dice que la naturaleza y el cosmos son expresión de la belleza del Creador. La creación artística, dice este documento, posee la capacidad de evocar el inefable misterio de Dios.
    Juan Pablo II, en su Carta, define la diferencia entre ´creador´ y ´artífice´. El primero, saca alguna cosa de la nada; el segundo, a lo existente le da forma y significado. Es Dios quien ha llamado al hombre al don de la existencia, comunicándole la bella tarea de ser artífice. El artista es artífice de su propia vida, de sus propios actos, y por ello es responsable de su valor moral, y de actuar según las exigencias del arte. Les hace ver que la vocación de todo artista está al servicio de la belleza; pero esta, está unida a la bondad: ´belleza-bondad´, escribió san Juan Pablo II. La obra del artista está para servir a la sociedad, la cual tiene necesidad de admirarse con la belleza de sus artífices. La Via pulchritudinis afirma lo siguiente: ´´Contemplación de Cristo en su misterio de Encarnación y Redención es la fuente viva de la que el artista cristiano extrae la propia inspiración para expresar el misterio de Dios y el misterio del hombre salvado en Jesucristo´´.
    Por ello, la Via pulchritudinis manifiesta que, para el creyente, toda belleza trasciende la estética, porque lo bello encuentra su arquetipo en Dios, creador único de lo bello. El papa Francisco, en diciembre del año 2016, hablando a los artistas, participantes en la XXI Reunión Pública de las Academias Pontificias, de modo particular a los que son cristianos, les recordaba cuál es su función en la sociedad: ´´Ser los guardianes de la belleza, heraldos y testigos de esperanza para la humanidad´´. 
    Pues para el papa argentino, todos los artistas, especialmente los que son creyentes, cumplen una tarea fundamental: ´´Crear obras de arte que porten, mediante el lenguaje de la belleza, un signo, una chispa de esperanza y de confianza allí donde las personas parecen ceder ante la indiferencia y la fealdad´´. Indicó a los arquitectos, pintores, escultores, músicos, cineastas, escritores, fotógrafos, poetas y artistas de todas las disciplinas, a hacer brillar la belleza. ´´Les invito, por lo tanto, a cuidar la belleza, y entonces la belleza sanará muchas heridas que marcan los corazones y las almas de los hombres y mujeres de nuestro tiempo´´, les dijo el papa con su voz argentada.
    Cuatro años antes, en el 2012, el sabio papa emérito Benedicto XVI, decía a los miembros de las Academias Pontificias lo siguiente: ´´Que la belleza de la fe no puede ser nunca un obstáculo para la belleza artística, ya que constituye su linfa vital y su último horizonte´´. En esa ocasión, Joseph Ratzinger, decía que el artista puede ser testigo privilegiado de la belleza de la fe, y que podía participar con su contribución en la misión y en la vocación de la Iglesia. ´´A realizar obras de artes directamente unidas con la experiencia de la fe y con el culto, con la acción litúrgica de la Iglesia´´. Para el otrora pastor de la Iglesia Universal, ´´la fe no puede ser nunca obstáculo para el arte´´, expresó Benedicto XVI.


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM DEL PAPA FRANCISCO RECENSIÓN


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA  EVANGELII GAUDIUM DEL PAPA FRANCISCO RECENSIÓN (Colección Temas varios)
            


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 

El día domingo 24 de noviembre del 2013, solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, el papa Francisco publicaba la exhortación apostólica Evangelii gaudium (´ La alegría del Evangelio´).
¿Cuál es el mensaje, para la humanidad, de dicha exhortación apostólica? La exhortación apostólica Evangelii gaudium, es la primera exhortación de nuestro querido papa Francisco. Consta de una introducción, cinco capítulos y una bellísima plegaria dirigida a María, la Madre del Señor. En la introducción hay una iluminación sobre la problemática que vive el mundo de hoy. Dice el papa que hay dos cánceres que están destruyendo a la humanidad en el planeta Tierra: el consumismo exacerbado y el individualismo. Pero a la vez, el papa Francisco nos anima. Nos ayuda a comunicar el bien común entre los hombres y mujeres de buena voluntad, mediante la predicación gozosa del Evangelio de Jesucristo. Esta animación fervorosa del papa Francisco en su exhortación, es como la cabecera de todo el documento.
En el primer capítulo se subraya la importancia de ´reencontrarnos´ con Nuestro Señor Jesucristo. Al producirse un encuentro con Jesús, a través de su Evangelio, debe producirse en nuestros corazones el don maravilloso de la alegría. Se producirá en nuestras vidas el gozo, la járis bíblica, es decir, la ´alegría´ que solo viene del Señor Jesús. Nos invita a ´primerear´, (verbo aún no registrado por la Real Academia Española de la Lengua), a ´tomar la iniciativa´, a dejarnos transformar por la gracia y el don del Evangelio.
            En el segundo capítulo, el papa Francisco, pone el dedo en la llaga sobre la economía desgarradora y sangrante en el mundo actual. Tal situación deforma los principios básicos de la sociedad, advirtiendo que el ´dinero debe servir y no gobernar´, invitando a la solidaridad. En este capítulo evocó el dolor y la vergüenza por el antitestimonio de muchos jerarcas de la Iglesia santa, católica y apostólica.
            En el capítulo tres, el papa recuerda que la Iglesia es el pueblo de Dios por el Bautismo, y por ende, debe ser lugar de la misericordia gratuita de Dios donde todo hombre y mujer, debe sentirse acogido y perdonado. Por la vinculación del Bautismo nos convertimos en discípulos misioneros, en ´agentes evangelizadores´. Pide a los sacerdotes a que no olviden anunciar el  ‘kerigma‘: ‘Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte’. En cuanto a la homilía, pidió brevedad a todos los ministros, obispos y presbíteros. Les exhortó a procurar aprovechar la fuerza evangelizadora de la piedad popular en cada pueblo y región.
            ´´La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no solo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que solo podrá llevarla a nuevas crisis´´. Este pensamiento que encierra el capítulo cuatro, motiva a transformar la sociedad contemporánea con una fe auténtica. Así ayudaríamos a vencer la falta de justicia social. Alaba los avances de las ciencias, y pide respeto por los agnósticos y no creyentes.
            En el último capítulo de la exhortación, el papa Francisco recuerda que es ´el fuego del Espíritu Santo el que contagia con fervor, alegría, generosidad, audacia y amor´ y que la misión de la Iglesia ´es el corazón del pueblo cristiano´.
            Bellamente concluye el papa Francisco su exhortación con una hermosa plegaria dedicada a la Santísima Virgen María. El papa quiere que toda la actividad evangelizadora de la Iglesia santa y católica, esté impregnada de un estilo mariano. En María, dice el papa, vemos que ´la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes´´.