domingo, 5 de julio de 2020

VIVENCIAS DE LA BEATA MARÍA ROMERO MENESES: APÓSTOL Y MADRE DE LOS POBRES


VIVENCIAS DE LA BEATA MARÍA ROMERO MENESES: APÓSTOL Y MADRE DE LOS POBRES (Colección Santos y beatos)
´´Sor María Romero Meneses, supo reflejar el rostro de Cristo que se hace reconocer al repartir el pan´´ (San Juan Pablo II)


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Nuestra beata María Romero Meneses, nació a las tres y media de la tarde en la París de Centroamérica, Granada, Nicaragua, un lunes 13 de enero de 1902, año que comenzó un día miércoles. En ese año cumplía la mayoría de edad el rey Alfonso XIII, quien en ese memorable año juraba la Constitución, inaugurando así su reinado. Nicaragua era gobernada por el militar y político liberal José Santos Zelaya López. Y el ´príncipe de las letras castellanas´, Rubén Darío, ya había publicado en París la segunda edición de Prosas profanas.
Sus padres, don Félix Romero Arana, quien era el ministro de Hacienda en el Gobierno del presidente Zelaya, y doña Ana Meneses Blandón, supieron transmitir a la niña y jovencita María los valores de la fe cristiana católica. Así fue creciendo la joven damita de la sociedad granadina y muy acomodada María Romero, hasta convertirse en una de las mujeres más grandes de la Iglesia que peregrina en América Central; pues es la segunda mujer centroamericana en alcanzar el honor de los altares, y que hoy resplandece en la gloria del cielo.
En 1920, cuando la jovencita María Romero tenía dieciocho años de edad, acompañada de otra jovencita, Berta Medal, ingresó en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para iniciar su formación religiosa en la ciudad de Santa Tecla, El Salvador. Tres años más tarde, un seis de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, hizo sus votos temporales de pobreza, castidad y obediencia. En esa misma solemnidad, pero del año 1929, en el colegio María Auxiliadora de la ciudad de Granada, pronunció solemnemente sus votos perpetuos. Ese día, en la gruta del colegio florecieron muchos lirios como señal amorosa de la Inmaculada Concepción de María. Y en el año de 1931, su docilidad al Señor mediante el voto de la obediencia, la lleva a la ciudad de San José, Costa Rica, a la casa provincial, y un año después al colegio María Auxiliadora. Fue allí, en ese hermoso país, donde Dios Padre derramó como óleo santo por casi medio siglo tantas gracias y bendiciones en la persona de la beata María Romero.
Fue beatificada en Roma, la Ciudad Eterna. Dicha ciudad fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación de la venerable sor María Romero, el domingo 14 de abril del 2002. Era Pascua florida. Desde la plaza de San Pedro (Piazza San Pietro), escuchamos la fórmula de beatificación que la proclamó bienaventurada, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrita en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica. La ceremonia de beatificación fue presidida por san Juan Pablo II. Concelebraron Su Emcia. Revma. cardenal Miguel Obando Bravo (Q.d.D.g.), y Su Excia. Revma Román Arrieta Villalobos, arzobispo metropolitano de San José (Q.d.D.g.), y quien les escribe estas letras fue uno de los ministros ordinarios que distribuyó la sagrada comunión ese memorable día.
En su vibrante homilía, el santo polaco destacó con estas palabras la figura de sor María Romero: ´´Con un amor apasionado a Dios y una confianza ilimitada en el auxilio de la Virgen María, sor María Romero fue religiosa ejemplar, apóstol y madre de los pobres, que, sin excluir a nadie, eran sus preferidos. ¡Que su recuerdo sea bendición para todos y que las obras fundadas por ella, entre las que destaca la "Casa de la Virgen" en San José, sigan siendo fieles a los ideales que les dieron origen!´´. Y es que la espiritualidad de sor María Romero nos enriquece a todos. Enriquece a la gran familia nicaragüense y costarricense. El acontecimiento de su beatificación es bendición y renovación como cristianos, fieles seguidores de Jesucristo Nuestro Señor. San Juan Pablo II, dirigiéndose a los nicaragüenses y costarricenses que estábamos reunidos como hermanos en la plaza de San Pedro, el día de la beatificación, nos dijo: ´´Podrán encontrar en la nueva beata, que tanto los amó, abundantes ejemplos y enseñanzas para renovar y fortalecer su vida cristiana, tan arraigada en esas tierras´´.  Ciertamente, sor María nos ha enseñado a confiar plenamente en Jesús y María. Ella nos enseñó a rezar de la mano de su ´Rey y su Reina´, con la locución tan entrañable de ´pon tu mano Madre mía, ponla antes que la mía´ y ´Todo para Ella, sea mejor conocida y más amada´´.
Hablando de la santidad, monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, nos ilumina diciendo: ´´El santo es alguien que se ha abierto al don de Dios, y ha hecho que ese don fructifique y se vuelva fecundo en su vida traducido en obras´´. Las obras que realizó y encarnó la beata María Romero, fueron las obras de misericordia espirituales y corporales. Entre sus obras sociales y espirituales más importantes que realizó en San José de Costa Rica, según Nidia Varela Aguilar, en su escrito LA OBRA SOCIAL REALIZADA POR SOR MARÍA ROMERO MENESES – FMA EN SAN JOSÉ DE COSTA RICA DURANTE LOS AÑOS 1933-1977, son las siguientes, y se vertebran en doce puntos: ´´1.La misión de sor María se inicia en el Oratorio central “María Auxiliadora”. 2. Dispensario: distribución de comida a gente pobre. 3. Labor de sor María con las mujeres de zonas pobres de San José “Mujeres de la ayuda”. 4. Fiestas para niños. 5. La escuela de orientación social. 6. El consultorio médico. 7. El hogar para jóvenes (llamado hoy hogar sor María Romero). 8. Escuela de promoción social. 9. Las ciudadelas. Sor María es además fundadora de tres Ciudadelas para pobres, “Asociación Ayuda a necesitados” (ASAYNE). 10. Consulta o consejería. 11. Ejercicios espirituales. 12. Los llamados “té de sor María”. Una forma de suscitar colaboradoras. Pero la obra cumbre de sor María, nos dice Nidia Varela, fue la propagación de la devoción a Jesús eucaristía y a María Auxiliadora.
Existe una miríada de testimonios vivenciales acerca del apostolado intenso y fecundo de nuestra beata María Romero Meneses. Obispos como monseñor Ángel San Casimiro Fernández, emérito de la diócesis de Alajuela, quien trabajó tres años y medio al lado de sor María, nos ha dado su testimonio. Dice que nunca la vio triste, siempre sonreía y transmitía mucha paz. Expresidentes como doña Violeta Barrios de Chamorro (presidente de Nicaragua 1990-1997), don Abel Pacheco de la Espriella (presidente de Costa Rica 2002-2006), y Enrique Bolaños Geyer (presidente de Nicaragua 2002-2007), conocieron muy de cerca la labor ingente de la beata María. Doctores y médicos, entre los cuales están Isidro Perera, José Miguel Goyenaga y Yanina Peralta, han sido testigos de las obras de misericordia realizadas en la persona de la religiosa granadina. Empresarios como don Rodrigo Barzuna y Felipe Mántica Abaunza, colaboraron con las Obras Sociales de sor María. Interesante escuchar los testimonios de grandes maestros de la pluma, como el gran poeta y sacerdote Ernesto Cardenal Martínez, hablando de cómo el ´agua milagrosa´ había curado a un seminarista, y el testimonio de la escritora y muy devota de sor María, Mercedes Gordillo. Periodistas reconocidos internacionalmente como Carlos Fernando Chamorro, quien habló extensamente de sor María en sus programas ´Esta Noche´ y ´Esta Semana´. Políticos e historiadores de la talla de don José Cuadra Cardenal (Q.d.D.g.), se hicieron eco de los testimonios vertidos sobre la beata María, madre y apóstol de los pobres. También son muchos los testimonios de religiosas como sor Teresa Salas, encargada del proceso de canonización y sor Magdalena Castro, directora de las Obras Sociales, y la gran e inolvidable sor Emilia Rachela Rigoni. Y cómo no mencionar el testimonio de los señores Álex Solís Fallas y Claudia Quirós Feoli, padres de María Solís Quirós, a quien llamaban ´la niña del milagro´. Pues en la ahora señorita María Solís, la Iglesia católica reconoció el milagro que la venerable María Romero Meneses necesitaba para ser proclamada oficialmente beata.
Yo no puedo callar mi propio testimonio. No conocí personalmente a la beata María Romero. Solo sé que ella me tuvo en su regazo y me impuso las manos haciendo sobre mí una hermosa plegaria. Los testimonios vivenciales que conozco son de mi familia. De labios de la inolvidable sor Laura Medal Zamora, escuché anécdotas impresionantes. Sor Laurita, como le decíamos cariñosamente, era hermana de mi abuelita paterna doña Carmen Medal Zamora vda. de Rodríguez, de quien también escuché narraciones sobre la vida y obra de nuestra beata. En una ocasión, cuando sor María Romero visitó Nicaragua, recibió a deshora en el colegio María Mazarello a mi abuelita materna, doña Modestana Rodríguez Duarte vda. de Alvardo, quien requería de una palabra de consuelo, palabra que recibió y ayudó grandemente a mi afligida abuelita. He recibido como un tesoro espiritual vivencias de mi padre, el médico veterinario Juan Bosco Rodríguez Medal, y de mis tías María Auxiliadora (Q.d.D.g.), Teresa, Nelly, Fátima y María Dolores Rodríguez Medal. Como también de mis tíos segundos, sor María del Carmen Lamm Medal, Luis Lamm Medal y Marta Lamm Medal.
En la década de los años de 1970, mis padres se separaron. Mi abuelita paterna se entrevistó con sor María Romero para solicitarle ayuda por esa situación familiar. Sor María escuchó a mi abuelita con tanta solicitud y cariño, como solía hacerlo con tantas personas preocupadas o aquejadas por un mal. Sor María le dijo que deseaba hablar con mis padres, porque un problema matrimonial se resuelve estando presente la pareja interesada. Ninguno de mis padres acudió a hablar con sor María. Mi abuelita, más afligida, se lo hizo saber a sor María, que mis padres no iban a acudir a su llamado. Fue entonces, cuando sor María le dijo una profecía a mi afligida abuelita, que se cumplió años más tarde.  El día de mi ordenación sacerdotal, que ocurrió un 1 de julio de 1995, mis padres ya se habían reconciliado, y fue el gran día en que estuvo reunida casi toda la familia. Sor María profetizó que mis padres iban a reconstruir su matrimonio. Mis padres estuvieron separados casi diecisiete años…
Sor María Romero realizó su viaje hacia la Casa del Padre, cerrando sus ojos a este mundo, para abrirlos en la eternidad, en la ciudad de Santiago de los Caballeros de León, balneario Las Peñitas, a los 75 años de edad, un 7 de julio de 1977, jueves eucarístico y sacerdotal. Nuestra beata partió a la Casa del Padre un día 7, del séptimo mes del año, del año 77. En la Biblia el número 7 representa la perfección, y también significa que una obra se ha cumplido perfectamente. Fue a encontrarse con «su Rey» y «su Reina». Murió gozando de fama de santidad, siendo aclamada por el pueblo santo de Dios nicaragüense y costarricense, como una mujer buena, santa y madre de los pobres, que ayudó a muchas personas que estaban en la indigencia.
Que la beata María Romero Meneses, sea para la gran familia cristiana de Nicaragua y Costa Rica, motivo y ocasión para llenarnos del Espíritu Santo, arropados bajo el tierno y dulce manto de la Virgen María del Perpetuo Socorro, y que siempre estemos todos unidos en el júbilo de compartir una beata. Que seamos todos verdaderamente hermanos. Que la beata María Romero sea un puente de amor entre Nicaragua y Costa Rica. Ella, que vio en cada gota del inmenso mar, el gran amor de Dios.























BEATOS MÁRTIRES REDENTORISTAS DE CUENCA: TESTIGOS DE LA SOBREABUNDANTE REDENCIÓN


BEATOS MÁRTIRES REDENTORISTAS DE CUENCA: TESTIGOS DE LA SOBREABUNDANTE REDENCIÓN (Colección Santos y beatos CSSR)



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


En la histórica y heroica ciudad de Tarragona, España, que en el año  259, en el anfiteatro romano, entregaron su vida por Jesucristo, los primeros mártires hispanos: los santos Fructuoso, Eulogio y Augurio, la santa madre Iglesia católica, vivió un acontecimiento de gracia, bendición y paz: la beatificación de 522 mártires del siglo XX.
La ceremonia de beatificación realizada el 13 de octubre del año 2013, es considerada como una de las  mayores en la historia de la Iglesia. Entre los 522 mártires figuran seis Misioneros Redentoristas. Según los medios de comunicación social, asistieron al acto de beatificación, más de 20,000 personas entre ellas figuraban obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas de varios países, y familiares de los mártires beatificados. Representando a los Misioneros Redentoristas de Centroamérica, estuvo el P. Manuel Cruz Meza, quien entonces era el provincial de los Redentoristas de América Central.
La celebración de la eucaristía y beatificación, fue presidida por el representante del papa Francisco, cardenal Ángelo Amato, prefecto de las Causas de los Santos. El Papa Francisco, envió en vivo y directamente desde Roma, un vibrante y elocuente mensaje. El papa, en dicho mensaje, pidió imitar a los mártires, con estas palabras de padre y pastor: ´´Siempre hay que morir un poco para salir de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, de nuestro bienestar, de nuestras perezas´´ y ha animado a ser cristianos ´´con obras y no de palabras´´ y no ser ´´mediocres, barnizados, pero sin sustancia´´. Los 522 mártires se agrupan en obispos, sacerdotes diocesanos, religiosas y religiosos de Órdenes y Congregaciones, seminaristas y laicos. Quienes, en su fe, dieron su vida por amor a Jesucristo en diversos lugares de España: Madrid, Ávila, Barbastro, Monzón, Barcelona, Valencia, Málaga, Tarrasa, Bilbao, Cartagena, Cuidad Real, Córdoba, Jaén, Lérida, Menorca, Guadalajara, Teruel, Albarracín, Tortosa, Toledo, Tarragona (de donde son la mayoría: 147) y Cuenca.
En Cuenca, entregaron su vida nuestros nuevos Beatos Mártires Redentoristas. Entre los años de 1936-1939, se vivió en España, la Guerra Civil, que fue un conflicto social, político y militar. En ese contexto, seis miembros de la comunidad redentorista de la histórica iglesia de San Felipe, en la ciudad de Cuenca, fueron sacrificados por la gran persecución religiosa.
¿Quién es un mártir?  En el número 2473 del Catecismo de la Iglesia leemos: ´´El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza´´. El papa emérito, Benedicto XVI, nos instruye con estas palabras sobre el martirio: ´´Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores´´ (Porta fidei, 13). Y el P. Roberto Bolaños, en su escrito, Dieron la vida por la abundante redención-Mártires Redentoristas en Cuenca, nos dice que los mártires son ´´Aquellos que han entregado su vida, derramando su sangre, para testimoniar su fe en Cristo, su amor a la Iglesia y la justicia de las causas de los pobres´´.
El grupo de mártires Redentoristas inscritos en el número de los Beatos de la santa madre Iglesia católica y apostólica, lo componen cinco sacerdotes y un hermano coadjutor; ellos son:
P. José Xavier Gorosterratzu (TÍO DEL P. JUAN NUIN GOROSTERRATZU, QUIEN FUE PÁRROCO Y SUPERIOR DE LA IGLESIA DE LA AGONÍA DE ALAJUELA, COSTA RICA, POR MUCHOS AÑOS).
P. Ciriaco Olarte Pérez de Mendiguren.
P. Julián Pozo Ruiz de Samaniego.
P. Miguel Goñi Áriz.
P. Pedro Romero Espejo
Hno. Victoriano (Víctor) Calvo Lozano.
En el ´Año Jubilar´ del 150 Aniversario de la llegada de los Misioneros Redentoristas de España (15 de febrero de 1863), nuestra amada Congregación celebra llena de júbilo, la beatificación de estos seis hombres, ´´apóstoles de  fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido´´. Este acontecimiento para la Iglesia y la Congregación, motiva a todos los Redentoristas a seguir el ejemplo de entrega generosa por causa del Reino. La vida y el apostolado de un Redentorista, se resume en estos dos pasos concretos: fidelidad y entrega. Fidelidad a Cristo,  que significa dar testimonio de Él y de su Palabra, siendo coherentes con la opción por el Reino, hasta la mayor prueba de amor: dar la vida por los amigos.  Y entrega generosa, que significa, impregnar a los demás del carisma misionero redentorista, interpelando, constantemente, al mundo de hoy.
Nuestros Beatos Mártires Redentoristas de Cuenca, José Xavier, Ciriaco, Julián, Miguel, Pedro y Victoriano, vivieron el carisma de nuestro santo fundador, el inmenso san Alfonso María de Ligorio. Ellos se dedicaron al anuncio misionero del Evangelio, especialmente a los más abandonados, hasta dar la vida por ellos. Por eso, los Beatos Mártires Redentoristas, dieron su vida como testigos de la sobreabundante redención.
La fiesta litúrgica de nuestros Beatos Mártires, se celebrará cada año, según la ´Carta Apostólica´ del Papa Francisco, el día 6 de noviembre.
Que nuestros Beatos Mártires Redentoristas, rueguen por nuestra Congregación del Santísimo Redentor y provincia de América Central Amén.










ICONOGRAFÍA TRADICIONAL DE SAN GERARDO MAYELA: ´EL SANTO DE LOS PARTOS FELICES´


ICONOGRAFÍA TRADICIONAL DE SAN GERARDO MAYELA: ´EL SANTO DE LOS PARTOS FELICES´ (Colección Santos y beatos CSSR)



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Varios biógrafos de san Gerardo Mayela  afirman que este gran santo y muy popular, vivió  ´cumpliendo la voluntad de Dios con alegría´. Gerardo Mayela, hijo dilecto de Muro de Lucano, ciudad que lo vio nacer, escribió en su ´Reglamento de Vida´, lo que podríamos llamar, su vida plasmada en palabras, lo siguiente: ´´Amar mucho a Dios. Unidos siempre con Dios. Hacerlo todo por Dios. Amarlo todo por Dios. Conformarme siempre con su santo querer. Sufrir mucho por Dios´´.
Gerardo Meyela Galella, más conocido por el nombre de Gerardo María Mayela,  nació en Muro de Lucano (Sur de Italia, Reino de Nápoles), en la mañana, ´con la primera luz del alba´, dice Nicola Ferrante, el 6 de abril de 1726. Sus padres, Domingo Mayela y Benita Galella, supieron transmitirle al niño Gerardo los valores de la fe cristiana católica junto a sus hermanas Brígida, Anita e Isabel. Emitió sus votos religiosos en la Congregación del Santísimo Redentor en la pobre y humilde comunidad de Deliceto, el 16 de julio de 1752. Murió en Materdomini (Caposele), cuando apenas tenía 29 años de edad, el 16 de octubre de 1755. Fue beatificado por el Papa León XIII en 1893, y canonizado solemnemente el 11 de diciembre por san Pío X en 1904. Es considerado ´Patrono de las madres y de los niños´´, en especial de las madres embarazadas.  Por ello le llaman dulcemente ´el santo de los partos felices´.  
El artista, en sus obras, traza símbolos que reflejan el carácter del dibujo o ilustración. Y es eso, precisamente, lo que describe su labor. En los atributos o iconografía de los santos, se describen en las efigies, pinturas o monumentos, las características que lo identifican. La iconografía de los santos son los símbolos que rodean la figura de un bienaventurado o justo de Dios, que se fundamenta en la hagiografía y martirologio, enriquecida en las fuentes de la Palabra de Dios y la Tradición, y que subrayan aspectos de la espiritualidad vivida por ellos.
La iconografía tradicional de san Gerardo María Mayela, le suele representar con los siguientes símbolos y gestos: aureola, mirada hacia arriba, vistiendo el hábito religioso redentorista, sosteniendo en sus manos un crucifijo y llevando el santo rosario. Sobre una mesita bien cuidada, vestida con un mantel de color rojo, blanco o verde, están: un libro, la disciplina, las azucenas y un cráneo o calavera. El P. Roberto Bolaños, en una de sus tantísimas obras, Con San Gerardo Mayela – Reflexiones, dice que, en la iconografía tradicional ´gerardina´, se destacan varios elementos muy significativos, por ejemplo: ´´El amor al crucificado, a su Madre María, el pensamiento de la muerte, la pureza, la penitencia y el cumplimiento exacto de la regla´´. Ayudado con esta iluminación del P. Roberto, veamos,  paso a paso,  cada uno de estos símbolos que están puestos alrededor de la figura del Santo Hermano Gerardo María Mayela.
AUREOLA: La aureola es un círculo luminoso que está detrás de la cabeza de las imágenes de los santos. Es un símbolo que no puede faltar en la riquísima iconografía de los santos o justos del Señor. Son aquellos hombres y mujeres, de especialísima virtud y ejemplo, que han alcanzado el don sublime de la santidad en Dios. ¿Cómo? San Alfonso María de Ligorio, nuestro fundador, en su Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo, afirma: ´´Toda la santidad y la perfección del alma consiste en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto´´. San Gerardo alcanzó la santidad y la perfección de su alma, cumpliendo con la ayuda del Señor, las 14 Obras de Misericordia: las siete espirituales, y las siete corporales. Indudablemente, san Gerardo es uno de los santos más queridos por el pueblo de Dios, y esa santidad derramada en él, se refleja en su mirada hacia arriba.
MIRADA HACIA ARRIBA: Hay un canto muy popular que dice: ´´Estoy pensando en Dios´´. ¿Qué es pensar? Se nos ha enseñado que pensar es: Imaginar, considerar o discurrir. A un gran maestro de espiritualidad de nuestros días, el P. Ignacio Larrañaga, le escuché decir, en uno de sus ´´Talleres de Oración y Vida´´ (TOV),  en El Salvador, que en Dios no se piensa, porque si pensamos en algo o en alguien, significa que está ausente ´eso´,  o ´ese´,  en quien pensamos. A Dios se le vive, decía. Dios está dentro de nosotros y nosotros dentro de Él. La mirada hacia arriba en san Gerardo, denota su relación íntima con Dios, a quien vivía plenamente como su Padre, su Buen Dios. Por eso, Gerardo siempre miraba hacia arriba; es decir, hacia el cielo, porque sabía que ese cielo le esperaba, y en ese cielo estaba Dios. Mirar al cielo significa contemplar la vida eterna. En la rica tradición de la santa madre Iglesia, la Teología ha enseñado sobre el cielo, dando una afirmación aproximada de lo que es: es la felicidad en Dios, es el conjunto de todos los bienes, es primordialmente un ´estado´, es un modo de existir en Dios. El cielo es Dios mismo. Gerardo, que vistió el hábito religioso redentorista, como consagrado, expresó así su deseo de ir al cielo.
HÁBITO: Es el vestido o traje que usan especialmente los religiosos y religiosas. El hábito redentorista es de color negro, con cuello blanco. El P. Roberto Bolaños, lo describe sencillamente, así: ´´En realidad, como los jesuitas, los Redentoristas no tenían un hábito propio, era el que en el reino de Nápoles usaban todos los curas de campiña en el siglo XVIII. La abertura lateral, era para facilitar el subir y viajar en un caballo o burro´´.
CRUCIFIJO: El crucifijo es una ´efigie o imagen de Cristo crucificado´.  San Pablo escribió: ´´¿Pues qué diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros´´ (Romanos 8, 31-34). Ante las palabras vibrantes y sonoras del apóstol de los gentiles, reflexionamos diciendo que al morir  nuestro Señor en la Cruz, en lo alto del Monte Calvario, donde aparece congregada simbólicamente la Iglesia, Jesús entrega su Espíritu, que es fuente de toda vida, y que lleva a la verdad completa. En la cruz de Cristo, están clavados en Él, el dolor de todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños; es decir, el sufrimiento de la humanidad. Todo ese sufrimiento está clavado en la cruz de Cristo y en el Cuerpo de Cristo, en Él todo es redimido, porque en ´Jesucristo hay abundante redención´. Cada vez que san Gerardo contemplaba el Crucifijo, rezando el rosario, entraba de manera mística en la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
EL SANTO ROSARIO: El 26 de septiembre de 1959, el ´Papa bueno´, san Juan XXIII, escribió una Carta Encíclica titulada Grata Recordatio (´Grato recuerdo´), en la que trae a la memoria, las enseñanzas de León XIII (el papa que beatificó a Gerardo María Mayela) sobre el Santo Rosario. El Papa bueno habla de su experiencia personal sobre el santo rosario; dice san Juan XXIII: ´´Este dulce recuerdo de nuestra juventud no nos ha abandonado en el correr de los años, ni se ha debilitado; por el contrario, y lo decimos con sencillez, tuvo la virtud de hacer cada vez más querida a nuestro espíritu el Santo Rosario, que no dejamos nunca de recitar completo todos los días del año. Y que deseamos, sobre todo, rezar con particular piedad en el mes de octubre´´. San Gerardo profesó siempre un amor especialísimo a la Madre del Señor por medio del rezo del Santo Rosario. Era devotísimo de la Virgen del Carmen. Amó con locura a la Santísima Virgen María, a quien llamó todos los días mediante esa hermosa oración que todo fiel cristiano católico debe recitar. Amando a la Santísima Virgen María, aprendió a ser obediente, don que fue descubriendo poco a poco, en su lectura personal en el libro de la Regla de Vida.
LIBRO: El libro se encuentra junto a muchos santos y santas de la Iglesia. Representa, en algunos casos, la Biblia, los Evangelios, las Cartas del Apóstol san Pablo, y la Regla de Vida de las órdenes y congregaciones religiosas. En la iconografía tradicional de san Gerardo, representa la Regla de Vida. En dicha regla, se contenían  los preceptos fundamentales que todo religioso debía vivir y cumplir para alcanzar la perfección. Hoy día, después de la reforma del Concilio Vaticano II, a esa regla de vida, se le llaman  Constituciones y Estatutos. Mi maestro de novicios nos repetía en el Noviciado, que la Regla de Vida era la ´quintaesencia del Evangelio´. San Gerardo observó con mucho cuidado la enseñanza de la Regla de Vida, hasta llegar al cumplimiento exacto de la misma. En dicha regla, aprendió también el sentido de la mortificación y penitencia mediante la práctica de la flagelación con el cilicio.
LA DISCIPLINA. Estaba hecha de cáñamo, con varias ramas, servía para azotarse. La Espiritualidad en el tiempo de san Gerardo, veía en la disciplina (que algunos confunden con el cíngulo), la representación de  la mortificación y penitencia.
AZUCENAS: ´´Bienaventurados los puros de corazón porque ellos verán a Dios´´ (Mateo 5,8). La botánica nos dice que la azucena es una ´´planta perenne de la familia de las Liliáceas, con un bulbo del que nacen varias hojas largas, estrechas y lustrosas, tallo alto y flores terminales grandes, blancas y muy olorosas´´. ¡Son bellas! Eso dice esta ciencia, y así es. Pero, ¿qué representa la azucena en la riquísima y antiquísima tradición de la Iglesia? En mi país lacustre, Nicaragua, cuando se acercan las grandes fiestas en honor a la Inmaculada Concepción de María, a la que llamamos cariñosamente ´La Purísima´, escuchamos un canto  hermosísimo con el que saludamos a la Reina de los Cielos y Madre nuestra, Reina de los puros de corazón: ´´Salve Azucena Divina, Gloria del alma inmortal, condúcenos Madre amable, a tu vergel, a tu vergel celestial´´ (Alejandro Vega Matus). Es que la flor de azucena en la iconografía o atributos de los santos, representa la ´pureza de corazón´, a los limpios de corazón. Nuestro querido san Gerardo fue un hombre de alma pura, vivió profundamente la bienaventuranza que Jesús,  Nuestro Señor, pronunció para bendecir a los puros de corazón. El director espiritual de san Gerardo, el P. Francisco Giovenale, afirmaba que san Gerardo, ´´había recibido una gracia especial de Dios, de estar libre de tentaciones contra la pureza´´. Esa pureza en san Gerardo le llevó a no temerle a la santa hermana muerte, representada en su imagen con un cráneo o calavera. San Gerardo, el dichoso, porque fue puro de corazón.
CRÁNEO O COMÚNMENTE LLAMADO ´CALAVERA´: San Pablo, dirigiéndose a los Romanos, les escribió estas palabras: ´´Y sabemos que a los que a  Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados. Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro´´ (Romanos 8, 28.39). En san Gerardo, el pensamiento de la muerte, como puerta segura a la eternidad, siempre caló profundamente en su vida. Sabía que para pasar, es decir, hacer su ´pascua´ a la vida eterna, era necesario cruzar el umbral de la santa muerte. Pues nacemos para morir, y morimos para vivir eternamente en Dios. Preguntado en una ocasión si se iba a salvar, Gerardo contestó con confianza abandonada en Dios: ´´Sí, ya que con tal fin vino Jesucristo a la tierra´´. Para san Gerardo, que vivió la espiritualidad de su época, la calavera representaba la muerte, a la cual no temía, pues el morir es vivir, es el tránsito a la Casa del Padre.
A la altura de este año 2020, ya han pasado 265 años del tránsito de san Gerardo María Mayela a la Casa del Padre. Son muchos, muchísimos, los devotos de este santo. Cada año peregrinan hacia Materdomini multitudes de hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos que visitan su tumba. Gerardo sigue recibiéndolos a todos con amor, a todos acoge por igual bendiciéndoles desde el cielo. Para las fechas de octubre, la geografía ´gerardina´ se ve agitada por la visita de tantos peregrinos, así las ciudades de Muro de Lucano, Deliceto, Materdomini y todo el Sur de Italia se vuelcan al Santuario de Materdomini. Y es que san Gerardo es uno de los santos más populares de la Santa Madre Iglesia, conocido y amado en muchas partes del mundo.


SOR MARÍA CELESTE CROSTAROSA: ESCRITORA, FUNDADORA REFORMADORA Y MAESTRA DE ESPIRITUALIDAD ¿DESCONOCIDA, INCOMPRENDIDA O IGNORADA?


SOR MARÍA CELESTE CROSTAROSA: ESCRITORA, FUNDADORA REFORMADORA Y MAESTRA DE ESPIRITUALIDAD
¿DESCONOCIDA, INCOMPRENDIDA O IGNORADA? (Colección Santos y beatos CSSR)


Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


En el año de 1696, en la República del Ecuador, América del Sur, el día domingo 30 de diciembre, se apareció la Bienaventurada siempre Virgen María en el barrio de  Guápulo, en la ciudad capital de Quito, a quien llamaron Nuestra Señora de la Nube. En ese mismo año, allende los océanos, en Italia, Reino de Nápoles, el día miércoles 31 de octubre, abrió sus ojos a la luz de este mundo, por primera vez, la niña Julia Marcela Santa Crostarosa, quien más tarde sería sor María Celeste Crostarosa, nombre que adoptó al ingresar en el convento de la Visitación en 1724. Sus padres, don José Crostarosa y doña Paula Battista Caldari, supieron transmitir a la niña y jovencita Julia los valores de la fe cristiana católica. Así fue creciendo la joven damita de la sociedad napolitana y muy acomodada Julia Crostarosa, hasta convertirse en una de las mujeres más grandes de la Iglesia en Nápoles  y de la espiritualidad cristiana que ha dado el siglo XVIII; el siglo que disipó ´las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón´: el Siglo de las Luces.
Esta gran mujer, grande como escritora, fundadora, reformadora y maestra de espiritualidad, fue beatificada en Foggia. Esta ciudad es la bella capital de la provincia que lleva su mismo nombre en la región de Apulia, Italia. Tan hermosa es esa región que recibió los elogios sonoros y vibrantes del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II de Hohenstaufen: ´´Si el Señor hubiera conocido esta llanura de Apulia, luz de mis ojos, se habría quedado a vivir aquí´´. Desde esta ciudad se contempla todo el norte y el este del mar Adriático. Dicha ciudad fue el escenario en el que se realizó la ceremonia solemne de beatificación de la venerable sor María Celeste Crostarosa, el 18 de junio del año 2016, en la basílica y catedral María SS. Assunta in Cielo; y desde la cual escuchamos la fórmula de beatificación que la proclamó bienaventurada, que está gozando de las delicias del Paraíso y fue inscrita en el catálogo de los beatos de la santa Iglesia católica y apostólica.  La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
¿Llegó fuera de tiempo o prudencialmente el evento de la beatificación de la venerable sor María Celeste Crostarosa? Siendo ella contemporánea de san Alfonso María de Ligorio y de san Gerardo María Mayela, san Alfonso fue canonizado en 1839 y san Gerardo en 1904. El proceso de beatificación de sor María Celeste comenzó en 1879 por el papa León XIII, en el segundo año de su pontificado. Han pasado 141 años. ¿Desconocida o ignorada? Y no solo eso. Además fue incomprendida. Pues en toda Scala corría la idea y se rumoraba que sor María Celeste era una monja muy propensa a ilusionarse con demasiada facilidad; en una palabra: monja ilusa. María Celeste Crostarosa, en varias ocasiones fue punto blanco de persecuciones y calumnias. Ella misma escribió con honda tristeza y sumida en el dolor su experiencia: ´´Y lo más doloroso era verse perseguida y calumniada por sus más queridos e íntimos amigos, y censurada por siervos de Dios y personas de bien que hacían esto por celo, creyendo obrar por gloria de Dios´´. Su sufrimiento llegó a un nivel de exasperación cuando fue expulsada de uno de los monasterios donde vivía, y privada de usar el hábito redentorista, el cual llevaba con humildad, sencillez y con todos los derechos como fundadora de su congregación e inspiradora de dos congregaciones. 
Dos grandes rasgos se sesgan de la personalidad de sor María Celeste Crostarosa: fundadora y escritora. Como fundadora de la Orden del Santísimo Redentor o Madres Redentoristas, en el año de 1731, en la solemnidad de Pentecostés. Lo cual indica su apertura a la gracia del Espíritu Santo. Inspiradora de dos congregaciones: Congregación del Santísimo Redentor o Misioneros Redentoristas, la cual fundó san Alfonso María de Ligorio el 9 de noviembre de 1732; y de la Congregación del Santísimo Sacramento, cuyo fundador fue el P. Vicente Mannarini. Dios iluminó a sor María Celeste para la fundación de san Alfonso. Es decir, como un doble instituto en que sus miembros se dedicaran a la vida contemplativa y misionera a través del quehacer apostólico; y reflejar al mundo la ´viva memoria del Redentor´. Fue así que en sus inicios la fundación se conformó en dos ramas: una de varones, de vida apostólica, anunciando la redención copiosa; la otra, de mujeres, entregándose a la contemplación. Sor María Celeste cuenta sobre la inspiración que ella recibió para que se fundara la Congregación del Santísimo Redentor: ´´Cómo el Señor me reveló que quería se fundase la Congregación de los hombres de la misma Regla´´.
Como escritora, sor María Celeste es considerada y con mucha razón de sobra, como escritora prolífica. El P. Emilio Lage, de la provincia de Madrid y ferviente devoto de la venerable sor María Celeste, en el volumen V de la obra ´Espiritualidad Redentorista´, nos ofrece una información resumida de los valiosos escritos de esta gran mujer. Leamos detenidamente el listado que nos proporciona el padre Lage:
´´1. Instituto y Reglas del Santísimo Salvador. Se conservan seis códices, dos de ellos autógrafos de sor Mª Celeste.
2. Autobiografía.  Son 141 páginas, escritas en Foggia, después de 1750, en las que sor Mª Celeste recuerda toda su vida centrada en su vocación de fundadora.
3. Diálogos del alma (Trattenimenti).  Son 152 páginas escritas en su mayoría en los años de Scala, 1724 a 1733; el resto lo escribió en Roccapiemonte en 1737-1738, excepto las últimas páginas escritas en Foggia anotando al final: «Hoy, 10 del mes de septiembre de 1751».  Los Diálogos son como un diario o cuaderno de confidencias espirituales, usando la forma de diálogo entre el alma y el Esposo.
4. Los grados de oración. Sor Mª Celeste expone su experiencia mística de la oración describiendo 16 grados o peldaños de la «mística escala» por la que se sube de la tierra al cielo. Comprende 132 páginas.  El libro fue escrito en Foggia.
5. Ejercicio de amor de Dios.  El título completo anunciaba una meditación para todos los días del año, sobre el evangelio de san Mateo.  En realidad son sólo 193 meditaciones, casi todas sobre textos de san Mateo, san Lucas y san Juan, algunas sobre el Génesis y el Cantar de los Cantares y algunas sin texto bíblico.  Fue escrito parte en Pareti-Roccapiemonte (1733-1737), parte en los últimos años de Foggia.
6. Ejercicio de amor para la Cuaresma. Son 53 páginas con 50 meditaciones sobre la Pasión. Excepto la primera, todas comienzan con un texto de los capítulos 18 y 19 de San Juan. Fue escrito en los últimos años de Foggia.
7. Meditaciones de Adviento. Son 77 meditaciones, siguiendo a Lucas y Mateo  desde la Anunciación hasta la vocación de Pedro y Andrés.  Fue escrito también en los últimos años de Foggia.
8. Jardín interior (Giardinetto). Esta obra, de la que hasta hace pocos años solo se conocía una parte en una copia no autógrafa, es la más extensa.  A lo largo de casi 600 páginas sor Mª Celeste comenta los relatos de la infancia de Cristo según Lucas y Mateo y los capítulos 1 y 12 de san Juan, intercalando algunas meditaciones sobre textos del Cantar y del Apocalipsis. 
Otros escritos más breves, pero no de menor densidad espiritual, son los Ejercicios Espirituales (dos series), la Novena de Navidad, las Canciones espirituales, las Siete reglas espirituales, y un folleto de oraciones con el título de Libro de ejercicios espirituales devotos. Se conservan 27 Cartas de las cuales 15 fueron dirigidas a san Alfonso´´.
Como vemos, indudablemente, sor María Celeste escribió con gran destreza, que con justicia mayor, puede ser considerada una de las mejores plumas del Reino de Nápoles del siglo XVIII. Pero no solo corrió mucha tinta en los papeles que con gran delicadeza tomaba en sus manos la Crostarosa; con la tinta corrió también como una cascada su recia espiritualidad, que hicieron de sor María Celeste mujer de una sola pieza y aplomada en el misterio de Cristo: nacimiento, pasión, muerte y resurrección. Su recia personalidad y espiritualidad la hacen merecedora de las palabras dedicadas a ella en un escrito muy interesante: ´´Una mujer fuerte y tierna a la vez, devorada por el fuego del Espíritu´´.
La espiritualidad de María Celeste nos enriquece a todos. Enriquece a la gran familia redentorista. El acontecimiento de su beatificación es bendición y renovación en el carisma de la familia de san Alfonso María de Ligorio. El padre general de la congregación del Santísimo Redentor, Michael Brehl, ha escrito: ´´La Beatificación de la Madre María Celeste Crostarosa es muy importante para todos los que compartimos el carisma, la tradición y la espiritualidad del Santísimo Redentor. En comunión con la Madre María Celeste, ruego que este gran acontecimiento sea ocasión de muchas bendiciones y de renovación espiritual en la Orden y en la Congregación. Que María, nuestra Madre del Perpetuo Socorro, siga acompañándonos en nuestra vocación de vivir y anunciar la “Copiosa Redemptio”, como “Viva Memoria” del Redentor´´. En uno de los abundantes escritos sobre sor María Celeste Crostarosa, se lee que ella ´´hizo carne el proyecto contemplativo redentorista´´.
El P. Emilio Lage, en el capítulo II del volumen V de la colección ´Espiritualidad Redentorista´, nos habla de la doctrina espiritual de sor María Celeste Crostarosa. En su doctrina, dice el P. Lage, sor María Celeste coloca a Dios como el personaje central, y como personaje secundario lo ocupa el alma. En los escritos espirituales de sor María Celeste, hay una fórmula: ´viva memoria´, la cual resume las Reglas y su doctrina espiritual.
¿Qué significa en el lenguaje espiritual crostarosiano la fórmula ´viva memoria´? Escuchemos  a Emilio Lage: ´´Viva memoria significa ser y tener un recuerdo vivo de Cristo. Ser un vivo recuerdo: por la transformación del Espíritu Santo realiza en las almas convirtiéndolas en imágenes vivas, retratos animados del Hijo. La vida comunitaria en unión de amor hace visible la presencia de Cristo en la comunidad, porque Cristo hoy, por medio de las almas en las que vive vida de amor, sigue haciendo las obras de amor que hizo durante su vida terrena, cuando era  ´viador´ en este mundo´´.
Con su vida y sus obras escritas, sor María Celeste Crostarosa se convirtió en una auténtica maestra espiritual. San Gerardo María Mayela, gran santo de la Iglesia, frecuentaba el monasterio de Foggia para visitar a su madre espiritual sor María Celeste. El caso es que cuando el santo de  Materdomini regresaba de Foggia, lo hacía con gran fervor y grandes deseos de unirse más a Jesucristo. Sor María Celeste mantuvo siempre óptimas relaciones con sus amigos de Scala, entre ellos san Alfonso María de Ligorio, quien conversaba largamente con esta venerable mujer. Sin duda alguna, podemos hablar de una espiritualidad  ´crostarosiana´ sin temor alguno. Una espiritualidad válida para los religiosos y laicos de ayer, hoy y siempre.
Sor María Celeste Crostarosa realizó su viaje hacia la Casa del Padre, cerrando sus ojos a este mundo, para abrirlos en la eternidad, en Foggia, a los 58 años de edad, un 14 de septiembre de 1755, día domingo, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, siendo aclamada por el pueblo santo de Dios como “la santa priora”. El P. Laurentino Miguélez, historiador de la provincia de México, en su libro Los Redentoristas. Veinte lecturas sobre su historia, dice que sor María Celeste murió así: ´´Fue fiel a su vocación fundando y dirigiendo un monasterio con las mismas características que había previsto para el de Scala´´. María Celeste Crostarosa, al momento de su tránsito a la eternidad, agoniza escuchando la Pasión según san Juan. En una de las biografías sobre sor María Celeste, leemos que ella expiró al momento de escuchar las palabras ´todo está cumplido´. Eran las tres de la tarde de ese 14 de septiembre.  Así ella configuró su vida con el Redentor y fue toda su vida ´viva memoria´ de Cristo Redentor.
Que la beata María Celeste Crostarosa, sea para la gran familia redentorista, motivo y ocasión para llenarnos del Espíritu Santo, arropados bajo el tierno y dulce manto de la Virgen María del Perpetuo Socorro, y seamos todos, padres y madres redentoristas, ´viva memoria´ de Jesucristo Redentor del mundo.















miércoles, 20 de mayo de 2020

El niño de Masatepe, que llegó a ser Premio Cervantes


El niño de Masatepe, que llegó a ser Premio Cervantes (Colección Temas varios)




Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Saludé por primera vez a don Sergio Ramírez Mercado en 1998, en la antigua catedral de Managua. Alfaguara eligió la dañada catedral por el terremoto de 1972, para presentar un libro más de Sergio Ramírez: Margarita, está linda la mar. Según un medio de comunicación social, asistimos al importante evento literario, unas 3.000 personas. ¡Vaya afluencia en el antiguo recinto catedralicio! En ese año, la Editorial Alfaguara galardonó a dos grandes escritores latinoamericanos con el Premio Alfaguara de Novela: Eliseo Alberto de Diego García Marruz, con Caracol Beach y Sergio Ramírez, con Margarita, está linda la mar. Cabe mencionar que dicha editorial es una de las más importantes de España y América Latina; su fundador es el gran Camilo José Cela Trulock, autor de las célebres novelas La colmena y La familia de Pascual Duarte.
El Premio Alfaguara de Novela para don Sergio Ramírez, causó alegría en el corazón de miles de lectores nicaragüenses. Todos pensamos y dijimos a una voz: ´´Nuevamente el mundo vuelve a leer a un escritor nicaragüense´´. ¡Y qué escritor! Esa alegría, pero más intensa aún, sentí estando en Bogotá, Colombia, cuando en noviembre del 2017, se anunció al mundo que el ganador del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, era Sergio Ramírez Mercado. Con esta alta distinción, el escritor nicaragüense se convierte en el primero en su patria y de toda América Central, en ser laureado con tan alto reconocimiento en el vasto firmamento de las letras castellanas. Este reconocimiento es el galardón literario más importante en lengua castellana, considerado como el Nobel de Literatura en castellano. El premio otorgado a Ramírez Mercado fue un eco mundial en los medios de comunicación y redes sociales. Recuerdo que el anuncio del Premio Cervantes 2017, fue noticia y muy notoria en los periódicos de El Nuevo Siglo y El Espectador; este, es quizá el más leído en toda Colombia. ¿Y en Nicaragua? La Prensa y El Nuevo Diario se hicieron eco de tan venturosa noticia. En cuanto al Gobierno inconstitucional de Nicaragua, se guardó un sepulcral silencio… No hubo ni el menor gesto de cortesía hacia el laureado escritor…
Sergio Ramírez Mercado nació en Masatepe, Masaya, el 5 de agosto de 1942. Fue un año común que comenzó en jueves, día que llenó de inmensa dicha a sus señores padres: don Pedro Ramírez y de la profesora Luisa Mercado, quien le enseñó a leer el Quijote. En ese año el vicario de Cristo era S.S. Pío XII. Ocupaba la silla arzobispal, Mons. José Antonio Lezcano y Ortega. En Estados Unidos de América, el presidente era Franklin D. Roosevelt. En España gobernaba el generalísimo Francisco Franco Bahamonde. Nicaragua, era gobernada por Anastasio Somoza García. La República de Costa Rica era gobernada por Rafael Ángel Calderón Guardia. Y en ese mismo año, se vivía el conflicto militar global de la Segunda Guerra Mundial. Ese era el panorama político y eclesiástico al nacer Sergio Ramírez quien, en 1985, se convertiría por voto popular directo en el vicepresidente de la República de Nicaragua.
A la edad de doce años, encontramos al niño Sergio Ramírez realizando el oficio de operador del cine de su tío Ángel Mercado. Anécdota que el escritor cuenta con mucha gracia y agradecimiento. Oficio en el cual, según él, aprendió mucho más que en la escuela misma. Con esa misma gracia, amor y gratitud, Sergio Ramírez se refiere a su amada esposa, nombrándola cariñosamente Tulita, hipocorístico sagrado para él; pues hasta el rey Felipe VI, en su discurso en la entrega del Premio Cervantes, pidió permiso para nombrarla así. A sus catorce años escribió su primer cuento: La carreta Nagua, que se publicó en La Prensa Literaria. Y en 1963, a los veintiún años publicó su primer libro, Cuentos. Después vinieron más de cuarenta obras.
Al igual que muchos nicaragüenses, a Sergio Ramírez le tocó emigrar como las golondrinas hacia la vecina y linda Costa Rica. La dictadura somocista, con el látigo implacable de la represión, golpeó a miles de nicaragüenses que, para no ser alcanzados por tan sangrientos latigazos, huían del terruño que los vio nacer, para respirar y vivir en libertad. Al respecto, el historiador Nicolás López Maltez, estudioso de la dictadura sangrienta de los Somoza, dice que el padre de ellos, es decir, Anastasio Somoza García, gobernó formalmente 16 años en dos etapas: 1937-1947, la primera, y la segunda, entre 1950-1956, y a estas etapas se le suman los años que gobernó desde el asesinato del general de ´´Hombres Libres´´, Augusto Nicolás Calderón Sandino en 1934. Los dieciséis años de dictadura somocista, dejaron huellas imborrables en la vida de nuestro escritor. Huellas que encontramos en algunas de sus afamadas obras.
Me pregunto: ¿qué labor realizaba Sergio Ramírez cuando estuvo exiliado durante catorce años en Costa Rica? En la vecina Costa Rica nacieron sus tres hijos: Sergio, María y Dorel. Ejerció como periodista y como secretario general del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Fue fundador de la Editorial Universitaria Centroamericana. Doña Odette Navas, quien conoció a Sergio Ramírez, nos cuenta que, cuando era bibliotecaria de don Franco Cerutti (humanista y gran conocedor de la literatura centroamericana), tuvo la oportunidad de atender en la biblioteca de Cerutti a Sergio Ramírez quien, alegremente, participaba en compañía de otros escritores e historiadores, rodeado de estantería valiosa para el mundo de las letras y de la historia, de grandes y amenas tertulias literarias; así como lo hiciera en su tiempo, nuestro inmenso Rubén Darío en los cafés literarios madrileños, con sus amigos Emilia Pardo- Bazán y Ramón del Valle Inclán. Doña Odette Navas recuerda a Ramírez como un hombre muy educado, cortés, amable, cultísimo y serio. Un gran señor, dice Navas.
Sergio Ramírez Mercado en el firmamento literario. Es bello contemplar el firmamento de la literatura. ¿Y qué es la literatura? Los entendidos la definen como el arte de la palabra, que utiliza la misma, como medio de expresión. Así como la música utiliza el sonido como medio de expresión; la pintura, el color; la danza, el movimiento; la literatura se vale de la palabra. Muchos literatos la definen como una práctica humana, una construcción de naturaleza artística. Otros afirman que es la manifestación de un pueblo que refleja su cultura. Su finalidad es muy clara y compleja a la vez: transmitir ideas y sentimientos por medio de la obra literaria de quien escribe a quien lee; es decir, del emisor al receptor. El escritor, poeta y dramaturgo Oscar Wilde, decía que esta disciplina tenía como fin la belleza, el arte por el arte. Porque la literatura siempre buscará la belleza de la palabra. Es el lenguaje visual y verbal, es la palabra escrita que refleja un pensamiento. Por ello dirá Samuel Jonhson: ´´El lenguaje es el vestido de los pensamientos´´. La obra escrita de Ramírez Mercado, como él mismo lo ha afirmado, es un espejo de la sociedad, de lo que ha visto y vivido. Las obras de Sergio Ramírez son esa manifestación de un pueblo que refleja su cultura. El nicaragüense se siente plenamente identificado con sus exquisitos relatos y curiosos personajes. Es como entrar en la historia de Nicaragua en la dimensión de las letras infinitas. En Tambor olvidado, Sergio recoge finamente las tradiciones religiosas, la música, los instrumentos, las plegarias populares, la comida y la lengua de nuestra tierra, de la influencia de la raza y cultura africana, presentándonos una cantidad de vocablos de origen africano. Es por ello que Sergio es literatura encarnada. Su pensamiento y gran creatividad literaria brillan con gran fulgor entre los más grandes de la literatura hispanoamericana. Él forma parte del gran mosaico literario de Hispanoamérica. En sus obras hay una fusión perfecta entro lo real y ficticio, pues él escribe entre cuatro paredes, pero con las ventanas abiertas…
La crítica literaria sitúa a Sergio Ramírez Mercado entre la herencia de Miguel de Cervantes Saavedra y de nuestro Rubén Darío. Podríamos afirmar que ha bebido y alimentado del banquete exquisito de estos dos grandes e inmortales de las letras castellanas. Aquel niño que nació en Masatepe, ´´poblado de venados´´ o ´´cerro de venados´´, hoy todo un señor de las letras, dedicó el Premio Cervantes a los nicaragüenses asesinados en los primeros meses de este año 2018. Dijo al iniciar su discurso: ´´Permítanme dedicar este premio a la memoria de los nicaragüenses, que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando sin usar más que sus ideales, parque Nicaragua vuelva a ser República´´. SS. MM el rey Felipe VI y la reina Letizia Ortiz, Mariano Rajoy Brey, entonces presidente del Gobierno y los asistentes, irrumpieron en un caluroso y elocuente aplauso en el recinto de la distinguida e histórica Universidad de Alcalá de Henares. Sergio, en su discurso, vestido de frac, con un porte solemne y majestuoso, pero humilde y vivencial, recibió el Premio Cervantes 2017, infinitamente agradecido con el rey Felipe VI por la distinción a él y a Nicaragua, su ´´país de vientre pequeño, pero tan pródigo´´.
¡Gracias, don Sergio! Gracias, niño de Masatepe, que llegó a ser Premio Cervantes. ¡Orgullo de Nicaragua!






Cardenal Miguel Obando y Bravo: la antorcha que se apaciguó en la gran noche oscura…


Cardenal Miguel Obando y Bravo: la antorcha que se apaciguó en la gran noche oscura… (Colección Temas varios)



Por P. Bosco J. Rodríguez A., C.Ss.R. 


Miguel Obando y Bravo fue creado cardenal de la santa madre Iglesia católica y apostólica en el Consistorio del 25 de mayo de 1985 por san Juan Pablo II. Arzobispo emérito de la arquidiócesis de Managua desde el viernes primero de abril del 2005, un día antes del tránsito a la Casa del Padre del santo polaco Juan Pablo II. Primer cardenal autóctono de América Central y primero de Nicaragua.
El cardenal Miguel Obando y Bravo pastoreó, enseñó y santificó por treinta y cinco años la arquidiócesis de Managua. En esas tres décadas y un lustro, el “cardenal de la paz”, como se le solía llamar, realizó una encomiable labor por el bien de la Iglesia y de Nicaragua, dejando una estela luminosa a su paso como pastor de su grey. Fue una antorcha viviente, poseedor de una voz sonora y vibrante, impecable en el vestir, puntualidad inglesa y con reloj británico. El historiador de la Iglesia, el Dr. Edgar Zúniga C., lo describe así: ´´Siempre ha sido extremadamente cordial y fino en sus modales y en el trato con las personas. Incluso alguien llegó a afirmar que Mons. Obando encarna toda la finura del pueblo nicaragüense. Es sumamente puntual y todo ello ha sido una escuela de buenos modales´´. También lo llama, en su obra Historia Eclesiástica de Nicaragua, ´salvador de la Iglesia y salvador de la patria´.
Fue el gran mediador en dificultosos conflictos nacionales. Defensor incansable de los derechos humanos en Nicaragua durante la dictadura de estirpe sangrienta de Anastasio Somoza Debayle y durante el régimen en los años de 1980 del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En la década de los años de 1970, sirvió como mediador entre el Gobierno somocista y los guerrilleros del Frente Sandinista. Fue siempre el mediador en diversos conflictos, como también, mediador en los acuerdos de paz a finales de los años ochenta. Encabezó la Comisión Nacional de Reconciliación para verificar los Acuerdos de Esquipulas II, y un 23 de marzo de 1988, en Sapoá, departamento de Rivas, presenció y firmó el Acuerdo para el cese al fuego definitivo en Nicaragua. En Sapoá se inició la paz y democracia que hoy se ve amenazada en mi tierra lacustre Nicaragua.
Con un gesto que recoge la historia de la Iglesia en Nicaragua, Miguel Obando, llevando la antorcha viviente de la caridad, y con corazón de pastor, horas después del fatídico seísmo de Managua del 23 de diciembre de 1972, recorrió por casi veinte horas la ciudad de Managua, ´la novia del Xolotlán´ que lloraba desconsoladamente a sus hijos muertos, heridos y desaparecidos. Se dice que vestía una ´sotana blanca, sucia y raída por el polvo de los escombros´ dando palabras de consuelo a las víctimas del terremoto.
Durante el tiempo que ocupó la silla arzobispal, recorrió toda la arquidiócesis, dándole a esta identidad. Exhortaba a los sacerdotes del clero diocesano y religioso y a todos los laicos a estar en comunión con la Iglesia. Fue conduciendo la arquidiócesis de Managua con la ayuda del Clero, a un proceso integral que buscaba poner en marcha el modelo de Iglesia propuesto por el Concilio Vaticano II. Creó nuevas parroquias por el bien de las almas. Hasta 1952, la arquidiócesis de Managua solo contaba con dos parroquias: Catedral Metropolitana de Santiago y San Antonio. Hoy en día son 113 parroquias, organizadas en cinco zonas o vicarías pastorales, las que conforman esta porción de la Iglesia; la cual cubre el ámbito de los departamentos de Managua, Masaya y Carazo. Impulsó en la arquidiócesis una Iglesia en COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN y MISIÓN. Acompañó muy de cerca los trabajos apostólicos de todos los movimientos existentes en la porción de la Iglesia arquidiocesana. Como también, a los Institutos de Vida Consagrada: de vida activa y contemplativa. Cuidó con esmero los Movimientos de Apostolado Seglar y Asociaciones de espiritualidad laical. Una de sus mayores preocupaciones: las vocaciones y los seminarios. En la época del cardenal Miguel Obando y Bravo florecieron muchas vocaciones. Los grupos de ordenandos eran muy nutridos. Nadie olvidará cuando se ordenaron once diáconos como presbíteros. Grupo que, hasta la fecha, no ha sido superado.
Con estas letras me he centrado en la labor del cardenal Obando durante el tiempo que fue titular de la arquidiócesis de Managua. ¿Y después? ¿Qué sucedió después como arzobispo emérito de Managua? Todo empezó en la década de los años 2000; en el último año de su gestión pastoral como titular de la arquidiócesis. El cardenal presidió en la catedral metropolitana de Managua una eucaristía ´por la paz y la reconciliación´ (19 de julio del 2004), en el contexto del XXV aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Asistieron muchos feligreses y la presencia del Clero fue notoria. A este acto los medios de comunicación social le llamaron así: ´´Acercamiento entre Obando y Ortega´´, ´´ Misa sella reconciliación entre FSLN y la Iglesia´´, ´´El fuerte acercamiento del cardenal Miguel Obando y Daniel Ortega fue evidente´´. El reconocido periodista Carlos Fernando Chamorro Barrios, en su tan visto programa ´Esta semana´, calificó el hecho con estas palabras: ´´Reconciliación de Obando con su antiguo enemigo, el comandante Ortega´´.
Sobre estas páginas en la historia perentoria del cardenal Miguel Obando y Bravo, no le corresponde a quien escribe emitir un juicio y menos tomar una postura condenatoria. Sea la historia, y en última instancia Dios quien juzgue el actuar del señor cardenal. En el sentir popular se afirma que, lamentablemente, Miguel Obando fue ´mordido´ por la víbora de la leyenda que pronunciara en la catedral metropolitana de Managua, un jueves 17 de octubre de 1996, día del padre de la Iglesia, obispo y mártir san Ignacio de Antioquía. Solo faltaban tres días para las elecciones presidenciales, cuando el comandante José Daniel Ortega Saavedra perdió contra el Dr. José Arnoldo Alemán Lacayo, mandatario de no tan gratos recuerdos. Algunos medios de comunicación mal llamaron a la tan comentada leyenda, fábula o parábola del viborazo.
Yo siempre agradeceré al cardenal Miguel Obando las cosas buenas que realizó por el bien de la Iglesia y por el bien de Nicaragua. No es justo calificar en su totalidad a un hombre negativamente en el último tramo de su vida. La labor ingente del primer purpurado autóctono de América Central y de Nicaragua, debe ser valorada en su justo valor. Su justo valor en la balanza de la ecuanimidad. Yo fui párroco en la arquidiócesis de Managua por casi doce años, escuché de sus labios varias homilías, que quizá muchos no recuerdan. Le vi consolando y ungiendo enfermos. Le acompañé en una de sus visitas pastorales en San Rafael del Sur, y presencié cómo él daba una palabra de alivio a tantas personas necesitadas. Muy de acuerdo estoy con la afirmación del historiador Edgar Zúniga: ´´El cardenal Miguel Obando Bravo es la mejor prueba de esa realidad teológica que a nosotros los católicos nos permite ver el rostro de Cristo detrás del rostro del obispo´´.  En una ocasión le pregunté al padre Harving Salvador Padilla cómo definiría en dos palabras al cardenal Obando; él me respondió lo siguiente: ´´Hombre disciplinado y entregado´´. Recibí de sus manos el orden sacerdotal un 1 de julio de 1995. Nunca olvidaré su homilía: el sacerdocio según san Juan Bosco. Las veces que le busqué me recibió con una palabra cálida, respetuosa y delicada. Siempre se dirigió a mí como reverendo padre Bosco. Tratándome siempre de usted. Llevó la antorcha viviente de la caridad para muchos hombres y mujeres. El papa Francisco, en ocasión de los 50 años de vida episcopal del cardenal Miguel Obando, le escribió lo siguiente: ´´Realizaste grandes obras en el pueblo de Dios, rigiendo, enseñando y santificando en singulares obras sociales en la querida Iglesia de Nicaragua´´. Sin duda alguna, en su gestión como titular de la arquidiócesis de Managua, el cardenal Obando hizo vida su lema episcopal: ´´Me hice todo para todos´´.
Esa antorcha viviente como mediador, defensor, garante en los conflictos nacionales que llevó el cardenal Miguel Obando y Bravo por treinta y cinco años, se fue apaciguando, poco a poco, en la gran noche oscura de la hura de la víbora.
El cardenal Miguel Obando y Bravo realizó su viaje hacia la Casa del Padre, cerrando sus ojos a este mundo, para abrirlos en la eternidad, en Managua, a los 92 años de edad, un 3 de junio del 2018, día domingo, fiesta del Corpus Christi.


Dos hombres iban caminando por el campo. Vieron en el camino que estaba una víbora. La víbora parecía que se estaba muriendo a causa del frío. Uno de aquellos hombres dijo: se está muriendo esta víbora por causa del frío. Creo que si le damos un poco de calor no morirá. El compañero le dijo: ten cuidado, yo creo que esta víbora ya mató a alguien porque salía de este hueco y mató a fulano de tal. Aquel dijo: las circunstancias han cambiado. Esta víbora no me hará nada, yo le voy a dar calor. Se agachó, tomó en las manos la víbora, la metió entre su pecho para darle calor, y cuando le había dado calor, la víbora lo mordió y lo mató. Pienso que el cristiano tiene que tener siempre prudencia. Por eso estos días, debemos reflexionar qué es lo que más conviene para la patria. 

(Leyenda de la víbora, pronunciada por el cardenal Miguel Obando y Bravo un 17 de octubre de 1996)